25 sept. 2019

El tren del terror (Terror Train)

 
Hay películas que te encuentras mencionadas en guías y manuales como títulos clásicos de un género, pero que, al verlas, te preguntas: ¿Y exactamente por qué esta película se considera un clásico? Desde la primera vez que la vi, siempre me he preguntado por qué El tren del terror (Terror Train, Roger Spottiswoode, 1980) se ha destacado como un título importante dentro del slasher.

El argumento está bien pensado: un grupo de estudiantes universitarios celebra una fiesta de disfraces de fin de año en un tren que han alquilado. Entre los invitados, un asesino que se esconde entre los invitados disfrazados y va matando sus víctimas escondido en la multitud. Como ya he dicho, el argumento está bien pensado, pero su ejecución no. Al principio de la película se incluye un prólogo que nos dice quién es el asesino, así que los intentos de crear suspense o intriga alrededor de la identidad del asesino resultan innecesarios. Tampoco se crea suspense con el motivo del asesino usando los disfraces de sus víctimas, además de que la mayoría de los asesinatos transcurren fuera de cámara. Así que no hay mucho terror del que hablar en este tren del terror. Sí que hay una escena que resulta efectivo que los asesinatos transcurran fuera de cámara: en un asesinato que se produce en medio de un grupo de personas.

El film no es un completo desperdicio, tiene varias cosas a su favor. Jamie Lee Curtis es la protagonista, aunque su personaje no se diferencia demasiado de los que interpretó en esta época. El film se rodó como imitación de La noche de Halloween (Halloween, John Carpenter, 1978), así que hay una bienvenida ausencia de muchos de los clichés surgidos posteriormente en el género. Hay un interesante desarrollo de los personajes, como el personaje que interpreta Hart Brochner, que uno puede deducir que está enamorado de Mo, el novio del personaje de Jamie Lee Curtis que interpretó Timothy Weber, y hace lo que puede para sabotear la relación de ambos. David Copperfield interpreta un papel, no es un cameo como él mismo. Y la propia estética de la película, rodada en 1979 y estrenada en 1980.
 
Pero a pesar de todo lo que tiene a su favor, como slasher no funciona demasiado bien, al estar indeciso entre asesino enmascarado habitual o jugar a la intriga estilo Agatha Christie. Y por muchas rarezas que tenga, si no funciona como slasher no hay razón para considerarlo un título imprescindible. Es poco más que una curiosidad.
 

24 sept. 2019

Rambo: Last Blood


Publicada mi crítica de Rambo: Last Blood (Adrian Grunberg, 2019) en Underbrain Mgz, próximo estreno este viernes:


Buen cierre a la saga, si es este el final. Más por lo que se refiere al personaje que a la acción en sí. Curiosamente, resulta que en el estreno en España aparece una escena al principio que no aparece en el estreno en Estados Unidos. Pero la duración es la misma, así que me pregunto cómo de diferente son ambas versiones. Supongo que habrá que esperar hasta la edición en mercado doméstico.


19 sept. 2019

Un repaso a la saga de Rambo


Con motivo del próximo estreno de Rambo: Last Blood (Adrian Grunberg, 2019), acabo de publicar en Underbrain Mgz un repaso a toda la franquicia Rambo, de lo mejor a lo peor. La podéis leer clicando en:


Espero que los fans disfruten con el artículo, pero también me gustaría que lo leyeran aquellas personas que creen conocer el personaje y tienen ideas preconcebidas sobre las películas sin haberlas visto.


The Burning Moon

 
Prohibida, perseguida y censurada durante décadas, The Burning Moon (Olaf Ittenbach, 1992) es un film de culto precedido por su reputación de película extrema, brutal y salvaje. Olaf Ittenbach era uno de los principales directores englobados en el movimiento ultra-gore alemán de los años 90 del siglo XX y The Burning Moon fue el film que le otorgó su posición de honor.

Supe de la existencia de este film gracias a Pantalla de sangre. Las 50 películas más salvajes de la historia del cine gore de Mike Hostench y Jesús Martí. Libro que compré el verano de 1996, lo que me dio la oportunidad de dedicar el verano a buscar las películas mencionadas en el libro que todavía no hubiese visto. Una de ellas era, obviamente, The Burning Moon, que despertó mi interés por estas palabras de Hostench y Martí: "Burning Moon es una película excepcionalmente original, más incluso que su notable opera prima Black Past (1992). También es una película hiper-violenta que encaja en los esquemas del ultra-gore, aunque la historia y su desarrollo son formidablemente únicos en los años 90". ¿Una película ultra-gore que encima tenía una historia que contar? Realmente era algo único, ya que empezaba a estar bastante aburrida de películas que eran muy gore y muy extremas pero que eso eran lo único que eran, no tenían ni historia ni argumento que contar.

Por desgracia, era una película difícil de encontrar en aquellos años. De hecho, encontré antes en un videoclub la siguiente película de Ittenbach Premutos, el ángel caído (Premutos - Der gefallene Engel, 1997) mientras Burning Moon seguía eludiéndome. No es hasta la llegada del DVD y el progreso de internet que por fin pude ver esta película que había aumentado su reputación con los años.

El propio Ittenbach interpreta el papel de un yonki que le cuenta a su hermana pequeña dos depravadas historias para dormirla. La primera historia trata sobre una mujer perseguida por un psicópata que se acaba de escapar de un manicomio y la segunda sobre una venganza de ultratumba llevaba a cabo por un hombre culpado injustamente por los crímenes de otro. Historias simples y directas que daban pie a las escenas gore que eran la máxima atracción.

Y lo cierto es que en aquel momento me pareció un film impresionante. Sin embargo, al volverlo a repasar no pude más que sentir que Burning Moon, si bien interesante como muestra de un momento en el tiempo, había perdido bastante con los años. Las terribles interpretaciones, el guion simplón y forzado y el look VHS se sumaban para que, lo que en otro tiempo me pareció aceptable, hoy día se me hiciera algo pesado y aburrido.

Tal vez es porque ahora soy un espectador más sofisticado que cuando era un adolescente y soy más exigente. Tal vez un recién llegado al género o un aficionado al gore puede que puedan "disfrutar" con The Burning Moon como lo hice yo al tener la sensación de ver una película prohibida. Por eso decidí comentarla aquí, porque hubo un tiempo en que esta era una película prohibida y peligrosa. Decidid vosotros mismos si The Burning Moon conserva su poder o ha envejecido de mala manera.


17 sept. 2019

Ad Astra

 
Publicada mi crítica de Ad Astra (James Gray, 2019) en Underbrain Mgz. Podéis leerla clicando en:


Tan espectacular como decepcionante, un ejemplo de esas ocasiones en que un director se preocupa tanto por el tema de la historia que se olvida de la historia.


Nightmare Cinema

Las películas de terror antológico atraviesan una especie de edad dorada desde el 2007. Y todavía parece que durará un tiempo, si nos sirve de ejemplo Nightmare Cinema (2018), que reúne cinco directores de peso dentro del género: Joe Dante, David Slade, Mick Garris, Alejandro Brugués y Ryûhei Kitamura.

La premisa del film es bastante atractiva: un extraño cine abandonado atrae a unos desconocidos, cada uno ve una "película" que le afecta personalmente. Esta trama, que sirve de hilo conductor entre los segmentos, está protagonizada por el Proyeccionista, interpretado por Mickey Rourke.

"The Thing in the Woods" abre el film. Dirigido por Alejandro Brugués, el segmento arranca como un típico slasher que luego tiene giros interesantes. Me gustó por su tono adrenalítico y la manera en que condensa en unos pocos minutos la esencia del género, para pasar luego a otro género que también me gusta bastante. Fantástico gore y efectivo humor negro.

"Mirari" es el segmento de Joe Dante. Y se nota. El relato recuerda el tono y macabra ironía de las historias de los EC Comics. Trata sobre los horrores de la cirugía plástica llevada al extremo, un tema no muy original pero efectivo gracias a los efectos de maquillaje.

No sé si fue intencionada la ironía de que la primera aparición de Mickey Rourke como el Proyeccionista venga justo a continuación de un relato sobre horrores creados con cirugía plástica. Es el momento álgido del hilo conductor, que es lo más flojo de la película.

"Mashit" de Ryûhei Kitamura es el segmento más estilizado. Cargado de humor negro y con un estilo tremendamente exagerado, es lo que necesita para hacer memorable esta historia de demonios en un colegio religioso. Dura lo justo para que su asalto a los sentidos se disfrute al máximo y termina antes de hacerse pesado.

"This Way to Egress" de David Slade es un bienvenido cambio de marchas. Tras los excesos de segmentos anteriores, se aprecia más este inquietante cuento filmado en blanco y negro. Más abstracto que los anteriores, su atractivo no es tan inmediato. Personalmente me gustó mucho, tiene un tono lynchiniano que le otorga una fuerte personalidad y no es tan inmediatamente "clasificable" como los otros segmentos.

"Dead" es el último segmento y el más flojo. Mick Garris es el director de ambos. Al igual que el hilo conductor, no es un segmento que sea particularmente original o excitante. Resulta todo muy familiar y se aleja del tono más extremo, original y desafiante de los anteriores segmentos.

Con la excepción de la aportación de Mick Garris, Nightmare Cinema es un auténtico festival para los amantes del terror. Es una lástima que la edición en Blu-ray americana no incluya ningún extra, me habría encantado escuchar un comentario conjunto de los directores. Pero, como ya he dicho, es un film muy recomendable cuyas virtudes superan de largo sus pocos defectos.


11 sept. 2019

Tag (Riaru onigokko)

 
El siempre interesante director japonés Sion Sono creó con Tag (Riaru onigokko, 2015) un film que mezcla cine artístico con la más pura exploitation. El resultado es un film brutal y fascinante de principio a fin.

Mitsuko (Reina Triendl) viaja con sus compañeras del instituto en una excursión. El viaje se ve interrumpido por un brutal y sangriento suceso. A partir de aquí, la vida de Mitsuko se convierte en un caos surrealista. El espectador acompaña a Mitsuko, sumergido como ella en una delirante trama, intentando encontrarle sentido a todo. Sono ofrece grandes momentos visuales, mezclando belleza y violencia, pero no es una acumulación de imágenes impactantes, a la búsqueda de una experiencia puramente visceral. Hay una historia y, más importante: un subtexto, al cual sirven las impactantes escenas.

El film se basa en una novela de Yûsuke Yamada, que no he tenido la oportunidad de leer, pero cuyo argumento, aunque parte de una premisa parecida, no podría ser más distinto del de la película. Lo que me lleva a la conclusión que Sono simplemente cogió la idea de la novela de un real y mortífero juego del pilla pilla, para crear su propia historia y desarrollar sus propias ideas.

Japón es un país tremendamente machista y misógino, a pesar de los avances actuales. Una situación que muchos cineastas han denunciado y han atacado de formas diversas. Takashi Miike lo hizo de forma perturbadora con Audition (Ôdishon, 1999), por ejemplo. Sion Sono hace lo mismo, atacando el patriarcado utilizando la fantasía, creando ultraviolentas escenas mezcladas con esteticismo poético. Su mensaje no es que sea muy sutil: el primer personaje masculino que aparece es un hombre con cabeza de cerdo. Pero esta carencia de sutileza no se traduce en predicar al espectador, el director despliega un fantástico y bizarro espectáculo para aquellos que disfruten con lo sumamente extraño.

Tag no es una película para todo el mundo, pero desde luego es una película para todo aquellos que aprecien el cine que se sale de la norma, de lo establecido, y gusten de visitar los vecindarios más extremos de este arte. Es un film que, guste o no, resulta memorable.


9 sept. 2019

Madman

 
Hay películas que se niegan a morir. Madman (Joe Giannone, 1981) es una de ellas. Víctima de diversas adversidades, finalmente consiguió convertirse en una cinta de culto y ser uno de los más recordados títulos dentro del slasher.

Como muchos ya podéis adivinar, el productor Gary Sales y el director Joe Giannone empezaron a trabajar en el guion de Madman inspirados por el éxito de La noche de Halloween (Halloween, John Carpenter, 1978) y Viernes 13 (Friday the 13th, Sean S. Cunningham, 1980). Películas que habían logrado grandes resultados de taquilla con presupuestos bajos y pocos recursos. Sales tuvo entonces la idea de hacer una película inspirándose en Cropsy, una leyenda urbana que se solía contar en los campamentos de verano. Pero no eran los únicos que habían tenido esa idea: se encontraban en pleno casting cuando, por medio de algunos actores, supieron que ya había empezado a rodarse una película basada en la leyenda de Cropsy. Esa película era, obviamente, La quema (The Burning, Tony Maylam, 1981). Sales y Giannone se hicieron con una copia del guion de The Burning para cambiar su guion y hacerlo lo más distinto posible del film de Tony Maylam.

El Madman del título es Madman Marz (Paul Ehlers), un demente que mató a toda su familia a hachazos y que todavía ronda los bosques. Por supuesto, los jóvenes de un campamente de verano cercano provocan a Marz gritando su nombre en mitad de la noche y Marz empieza matar a todo aquel que se le pone por delante. Un argumento bastante común dentro del género, pero, como es también común dentro del género, el film resulta más interesante por cómo cuenta su historia que por la historia en sí. Giannone crea una efectiva atmósfera utilizando los bosques y escondiendo a Marz en el fondo, entre las sombras. Los asesinatos están bien ejecutados con estupendos efectos especiales. Su desarrollo es el que cabría esperar, pero tiene toques originales en su parte final, debido a que fue concebida al inicio de la fiebre slasher, antes de que se estableciera ninguna fórmula. El film, en pocas palabras, tenía todos los elementos para convertirse en otro gran éxito del género.

Pero no fue así. Problemas con la distribución hicieron que el film no llegara a las pantallas hasta unos años después de rodarse, cuando el slasher estaba ya en decadencia y los aficionados se habían empachado de asesinos acechando campamentos de verano. Pasó bastante desapercibida en su momento y no fue hasta que aterrizó en los videoclubes que empezó el proceso de convertirse en una película de culto.

Como ya he dicho, Madman fue realizada al inicio de la moda slasher, así que tiene diversos detalles y motivos originales, que la convierten en un título interesante para el fan del género. Empezando por el inicio, con uno de los protagonistas cantando la leyenda de Madman Marz, el desarrollo de los personajes y el inesperado final. Elementos todos estos que contribuyeron a que esta película que parecía destinada al olvido sea hoy objeto de lujosas ediciones en Blu-ray. Recomendada a los fans del género.


5 sept. 2019

It: Capítulo 2 (It Chapter Two)

 
Ya podéis leer hasta que punto disfruté con It: Capítulo 2 (It Chapter Two, Andy Muschietti, 2019) en Underbrain Mgz, clicando aquí:


Título muy anticipado por mi parte y no me ha decepcionado, impresionante en una pantalla gigante. Ahora tengo ganas de que se edite en Blu-ray y poder disfrutar con el supercut y los montajes del director y todo lo que quieran editar relacionado con este díptico terrorífico.