28 feb. 2020

The Legend of the Stardust Brothers (Hoshikuzu kyôdai no densetsu)


Si los musicales ya traen consigo, para bien o para mal, ciertas dosis de fantasía e "irrealidad", el nivel de fantasía, irrealidad y locura que alcanza la película de culto japonesa The Legend of the Stardust Brothers (Hoshikuzu kyôdai no densetsu, Macoto Tezka, 1985) se sale de la escala. Y os propongo desde ya que os dejéis infectar por los Stardust Brothers.

Shingo (Shingo Kubota) y Kan (Kazuhiro Takagi) son dos cantantes rivales que intentan llegar a profesionales. La oportunidad se presenta cuando el magnate de la música Atomic Minami (Kiyohiko Ozaki) les ofrece convertirse en estrellas, siempre y cuando acepten actuar como un dúo. Shingo y Kan ponen de lado sus diferencias para triunfar y ser famosos. Y cuando creen que tienen la vida solucionada, las cosas empezarán a complicarse.

Así contado, el argumento de The Legend of the Stardust Brothers parece una película bastante típica sobre los altibajos de la fama y el lado oscuro de la industria musical. Pero la manera en que se nos cuenta la historia la convierte en un divertido delirio en el que tienen cabida elaboradas secuencias oníricas y oscuras conspiraciones, mostradas con un estilo exagerado de dibujos animados. En el reparto no hay muchos actores y actrices profesionales, la mayoría, como los protagonistas, son cantantes, artistas y dibujantes de manga. Actores amateur que, aunque con habilidades interpretativas limitadas, no desentonan en el universo hiperbólico y demente que creó Macoto Tezka.

El film fue ideado por Tezka y Haruo Chicada, que entonces era una estrella de la televisón y la música. Tezka y Chicada coincidieron cuando Tezka presentó su cortometraje Moment (1981) en el programa de Chicada. Ambos empezaron a hablar de trabajar juntos en un proyecto, tras lo cual Chicada realizó The Legend of the Stardust Brothers, un álbum conceptual que era una "falsa" banda sonora. Basándose en ese disco, Tezka escribió el guion de la película.

Tezka quiso mezclar elementos de la cultura japonesa con los filmes de culto occidentales que había visto cuando era estudiante. La mayor influencia occidental posiblemente sea El fantasma del paraíso (Phantom of the Paradise, Brian De Palma, 1974), no por nada el film está dedicado a Winslow Leech, el desgraciado protagonista del clásico de De Palma. De modo que el film fue concebido desde un principio con un espíritu "de culto", incorporando también lo que entonces era popular en el ambiente más moderno de Tokio. Por supuesto, eso hizo que la película quedara anticuada en el momento que se estrenó, siendo más popular fuera de Tokio. Tampoco demasiado, ya que el film permaneció en la oscuridad durante mucho tiempo, convirtiéndose así en un film de culto como a los que hacía homenaje.

Para el espectador occidental, la película engancha por su mezcla de elementos foráneos y propios de la cultura nipona, los toques puramente bizarros y extraños, así como la infecciosa banda sonora de pop-rock con toques retro. En definitiva, una película para los aficionados al cine más loco y original, un hilarante asalto a los sentidos que ahora podéis disfrutar en la intimidad de vuestro hogar, sin que nadie os juzgue, en una edición en Blu-ray que incluye la banda sonora. Espero que no tarde en editarse también la nueva versión realizada por el propio Macoto Tezka.


26 feb. 2020

Godzilla: Final Wars (Gojira: Fainaru uôzu)

 
Hace poco me empaché de Godzilla gracias a un pack editado por Criterion de quince películas que reúne la llamada Era Showa. Esto hizo que me diera cuenta de que no había comentado nada de las películas clásicas de Godzilla en el blog. Es un personaje muy conocido y hay muchas páginas sobre él, así que he decidido simplemente comentar una de las entregas que más encajan en este blog: la delirante Godzilla: Final Wars (Gojira: Fainaru uôzu, Ryûhei Kitamura, 2004).

Godzilla: Final Wars fue concebida como celebración del 50 aniversario de Japón bajo el terror del monstruo (Gojira, Ishirô Honda, 1954) y como cierre de la Era Millennium. Para los que no lo sepan, la franquicia japonesa de Godzilla se divide en diferentes eras, siguiendo el calendario japonés (que cambia de era según el emperador que hay en el trono), excepto Millennium que se llamó así para diferenciarla de la Heisei:

-Era Showa: es el inicio de la franquicia y comprende las películas estrenadas de 1954 a 1975.

-Era Heisei: comprende las películas estrenadas entre 1984 y 1995.

-Era Millennium: que fue de 1999 al 2004.

-Era Reiwa: de 2016 hasta ahora.

Por supuesto, en estas divisiones no se tienen en cuenta las películas estrenadas dentro del Monstruoverso de Legendary.

Como decía, Final Wars iba a cerrar la Era Millennium, decisión tomada por los flojos resultados de taquilla de las dos películas anteriores. El director escogido fue Ryûhei Kitamura, conocido aquí por Azumi (2008) y El vagón de la muerte (The Midnight Meat Train, 2008). Kitamura imprimió al film una energía frenética y tremendamente cinética, es como un anime convertido en imagen real. Planos exagerados y personajes de tebeo populan esta película, de modo que los monstruos son los más normales.

El film está plagado de homenajes y referencias a las películas más clásicas de Godzilla, sobre todo al perído de mediados de los 60 a mediados de los 70. El argumento de Final Wars es como una mezcla de los argumentos de Godzilla contra Ghidorah, el dragón de tres cabezas (San daikaijû: Chikyû saidai no kessen, Ishirô Honda, 1964) y Los monstruos invaden la Tierra (Kaijû daisensô, Ishirô Honda, 1965), diseñado principalmente para proporcionar la excusa perfecta para que Godzilla se enfrente a un montón de monstruos, marcando el retorno de algunos que no aparecían desde su primera aparición en los 60 y 70, como el infame Hedora. El film aprovecha también para cargarse el remake americano con la aparición de Zilla, el Godzilla del film de Roland Emmerich, ridiculizándolo sin compasión (personalmente, no creo que el remake esté tan mal).

La Era Heisei se caracterizó por introducir una continuidad a las películas de la franquicia, continuando la historia a partir de la clásica Gojira y manteniendo personajes de entrega a entrega. Pero la Millennium arrancó con tres películas independientes entre sí, que solo hacían referencias a los títulos clásicos, seguida de dos películas que sí estaban conectadas entre ellas: Godzilla Against MechaGodzilla (Gojira tai Mekagojira, Masaaki Tezuka, 2002) y Godzilla: Tokyo S.O.S. (Gojira tai Mosura tai Mekagojira: Tôkyô S.O.S., Masaaki Tezuka, 2003). Varias de estas cinco películas contienen escenas post-créditos, pensadas para desarrollar en futuras secuelas, pero Final Wars ignora completamente las entregas anteriores y parece centrarse exclusivamente en los homenajes a la Era Showa. Claro que monstruos como Mothra y Ghidorah aparecen en todas las eras.

Con todo esto quiero decir que si eres fan de Godzilla, esta película es todo un festival (y no te he contado nada que no sepas ya), pero si no eres fan de Godzilla y solo tienes un conocimiento superficial (es decir, has visto alguna película suelta), esta película creo que engancha igualmente por el delirio que impregna cada fotograma del film. Son dos horas de pura locura concentrada que, aunque se apartan del estilo más clásico de las anteriores entregas, pueden provocar en vosotr@s el mismo efecto que una montaña de azúcar en un niño pequeño.

24 feb. 2020

The Gentlemen: Los señores de la mafia (The Gentlemen)

 
Ya podéis leer mi crítica de la nueva película de Guy Ritchie The Gentlemen: Los señores de la mafia (The Gentlemen, 2020) en Underbrain Mgz:


Como dice el título, hay muchos señores y mucha mafia, pero también mucha diversión. Lástima que Ritchie no haga más películas como esta.


14 feb. 2020

Sonic: La película (Sonic the Hedgehog)


Publicada mi crítica de Sonic: La película (Sonic the Hedgehog, Jeff Fowler, 2020), que podéis leer en Underbrain Mgz clicando en:


No es terrible pero tampoco genial. Si lleváis hijos/sobrinos/hermanos pequeños a verla no la odiaréis, es lo mejor que se puede decir.


5 feb. 2020

Amanece, que no es poco

Ha fallecido José Luis Cuerda a los 72 años y, como a la mayoría, inmediatamente me ha venido a la cabeza Amanece, que no es poco (1988), una monumental obra maestra del humor absurdo y surrealista escrita y dirigida por Cuerda. No he sido el único: la película aparece mencionada en prácticamente todos los titulares de prensa que escriben sobre esta reciente muerte. Sin embargo, a pesar de su actual popularidad, no olvidemos que Amanece, que no es poco es una película de culto y, durante años, permaneció en la oscuridad.

Amanece es difícil de explicar a quien no la conozca. El film retrata la vida en un pueblo que es la suma de todos los pueblos de España, pero desde una perspectiva surrealista: hay hombres que crecen de la tierra, estampas en vivo, gente que de repente flota... Una acumulación de personajes y situaciones que convierten Amanece en una de las películas más divertidas de la historia del cine.
El film seguía el estilo del previo mediometraje de José Luis Cuerda Total (1983), emitido por televisión en el 83. Amanece ampliaba y refinaba el estilo y las ideas de Total llevándolas a la perfección. Pero la película fue un fracaso de taquilla. Y durante mucho tiempo subsistió gracias al boca oreja de sus fans. Recuerdo que es una de las películas que más satisfacciones me dio al descubrirla a amigos y amigas de la uni: primero la extrañeza y la sospecha de qué había traído, seguido de las inevitables carcajadas.

Este estilo humorístico absurdo le sirvió a Cuerda para parodiar todas las instituciones del poder, el racismo, el capitalismo americano, los intelectuales... Ya que no se trataba solo del absurdo por el absurdo, el film tiene un trasfondo y una sustancia que es lo que ha hecho que acabara saliendo de la oscuridad y se convirtiera en una película referente.

Cuerda continuó este estilo con Así en el cielo como en la tierra (1995), que traslada la acción al cielo. Tiene sus momentos divertidos, pero no es tan brillante como Amanece. Su última película fue Tiempo después (2018), impulsada por fans de Amanece como Andreu Buenafuente, Berto Romero, Joaquín Reyes, Raúl Cimas y muchos más. Tiempo después no fue tan bien recibida como lo es hoy Amanece, pero para mí es un film igualmente fantástico y sobresaliente.

Animo y recomiendo a todo el mundo ver Amanece, que no es poco, por lo menos una vez al año. Solo me queda una cosa que añadir: Me cago en el misterio.


4 feb. 2020

El escándalo (Bombshell) (Bombshell)


Ya podéis leer mi crítica de El escándalo (Bombshell) (Bombshell, Jay Roach, 2019) en Underbrain Mgz, en el siguiente enlace:


Tienes cosas muy buenas, como el reparto, por ello es una lástima que la dirección no esté a la altura. De todas formas, un film interesante.


3 feb. 2020

La tienda (Needful Things)

 
No creo que sea casualidad que haya una nueva edición de La tienda (Needful Things, Fraser C. Heston, 1993) coincidiendo con los medios desatando la paranoia por nuevas epidemias, fake news intoxicando las noticias y las redes sociales contribuyendo a que nos atrincheremos contra los que no piensen exactamente igual que nosotros. Parece el momento ideal para recordar esta alegoría social con muertes y explosiones.

Basada en la novela de Stephen King, La tienda cuenta cómo la tranquila vida de los habitantes de Castle Rock se ve alterada con la llegada de Leland Gaunt (Max Von Sydow), un elegante caballero que acaba de abrir una nueva tienda: Cosas Necesarias. En esta tienda puedes encontrar aquello que más deseas, por un precio muy barato. Por pagar ese precio tan bajo, Gaunt solo pide que el cliente gaste una pequeña broma de la que nunca podrá ser sospechoso de cometer. Estas pequeñas bromas empiezan a alterar la convivencia de la comunidad, despertando las sospechas del sheriff Alan Pangborn (Ed Harris).

Recuerdo que, cuando la vi en el cine, salí satisfecho. Obviamente, con una duración de dos horas se quedaban fuera muchas cosas del libro. Pero, excepto por el final, me pareció una adaptación correcta, que no era una obra maestra pero tampoco era terrible. Al verla otra vez recientemente, mis sentimientos no han cambiado. El reparto es muy bueno: Max Von Sydow, Ed Harris, Amanda Plummer, Bonnie Bedelia, J. T. Walsh, todos realizan un trabajo de primera. El guion, bastante sólido y que comprime bien la novela, corrió a cargo de W. D. Richter, un guionista que ha trabajado en clásicos como La invasión de los ultracuerpos (Invasion of the Body Snatchers, Philip Kaufman, 1978) y Golpe en la pequeña China (Big Trouble in Little China, John Carpenter, 1986) y que dirigió Las aventuras de Buckaroo Banzai (The Adventures of Buckaroo Banzai Across the 8th Dimension, 1984). Fraser C. Heston no es que sea un gran director, precisamente, pero hizo un buen trabajo.

En definitiva, una película bastante sólida que hoy día funcionaria mejor de lo que lo hizo en su momento. Como decía al principio, estamos en una situación social en la que la alegoría del film resulta especialmente acertada. Y con unos 20 minutos más, la película podría haberse convertido en un clásico.

Ya he mencionado que el film dura solo dos horas con títulos de crédito. Originalmente, el estudio Castle Rock Enterteinment concibió el film como una cinta de 140 minutos, pero luego dio marcha atrás y mandó a Heston que la redujera a dos horas. Unos años más tarde, CBS le pidió a Heston montar un versión más larga para televisión, incluida en esta nueva edición alemana. Esta versión dura 188 minutos, con diálogos y escenas violentas suavizados para TV, y tiene muchas escenas interesantes, aunque se hace un poco larga. El propio Heston, en un comentario que también encontramos en esta edición, cuenta que la versión para televisión es demasiado larga, su montaje ideal sería una duración de 140 minutos, un comentario con el que coincido plenamente. Creo que, de nuevo, si la película se hubiera rodado hoy probablemente se había estrenado con esa duración sin problemas, ya que es una duración bastante común hoy día.

La tienda no es un gran clásico, pero resulta un film efectivo cargado de buenos actores y actrices. Capta muy bien la mezcla de terror y comedia negra de la novela, cosa que no es fácil a la hora de adaptar a Stephen King. Por ello, recomiendo darle una oportunidad si no se ha visto.