27 abr. 2018

Vengadores: Infinity War (Avengers: Infinity War)

 
Sed testigos de hasta que punto disfruté con Vengadores: Infinity War (Avengers: Infinity War, Anthony Russo, Joe Russo, 2018) leyendo la crítica que he escrito para Underbrain Mgz:


La experiencia, sobretodo en pantalla gigante, ha sido casi orgásmica. Que nadie se la pierda.


26 abr. 2018

Victor Crowley


Pocas veces se estrenan películas por sorpresa hoy día, pero Adam Green logró dirigir y escribir en secreto Victor Crowley (2017), cuarta entrega de la saga Hatchet, y dar una auténtica sorpresa a los aficionados al género. Fue toda una sorpresa también porque, en teoría, la historia de Victor Crowley, encarnado por Kane Hodder, ya estaba contada y terminada. Sabiendo esto, sentía mucha curiosidad por ver cómo seguía la historia. Pero he tardado más de la cuenta, primero por lo que ha tardado en llegar el Blu-ray y segundo, porque quería verla cerrando una maratón con las tres anteriores y necesitaba encontrar un domingo libre para poder hacerlo. Y si no tenéis ganas de leer todo el artículo el resumen es este: sí que ha valido la pena la espera.

Viendo todas las entregas seguidas he de decir que es de las pocas franquicias que mantienen, más o menos, el mismo nivel de calidad. Hace unos años seguramente mi respuesta habría sido otra, pero hoy día y teniéndolas muy recientes, creo que forman un conjunto sólido en el que me sería complicado decir cuál es la mejor. Es posible que sea porque Adam Green planeó las tres primeras entregas y no fueron fruto de la improvisación. También porque no son grandes obras maestras: son divertidos festivales sangrientos que proporcionan una generosa dosis de entretenimiento al espectador, pero no es que sean precisamente revolucionarias en cuanto a su acercamiento al género.

¿Cómo encaja Victor Crowley en la narrativa establecida en Hatchet (Adam Green, 2006), Hatchet II (2010) y Hatchet III (BJ McDonnell, 2013)? Pues bastante bien. Ambientada diez años después de los eventos transcurridos en las tres anteriores entregas (que narraban sucesos que tienen lugar a lo largo de unos días), el film se centra en Andrew (Parry Shen), el único superviviente de la masacre que perpretó Victor Crowley en el pantano. A lo largo de esta década, lo sucedido en el pantano de Honey Island ha sido objeto de películas y documentales, aunque mucha gente cree que fue Andrew el auténtico asesino. Con la esperanza de limpiar su nombre, Andrew regresa al pantano donde todo sucedió. Por circunstancias que no voy a relatar aquí, es mejor ver la película, Victor Crowley regresa y con él la sangre y el terror.

Victor Crowley tiene las mismas virtudes que las previas entregas, pero también sus mismos defectos. Entre estos últimos, el más notable es que la comedia se exagera bastante y en ocasiones roza la parodia, lo que puede restarle impacto a las escenas de terror.  Pero realmente es la única pega que le encontré a lo que, por otro lado, fue una estupenda fuente de diversión. Ciertamente se nota que el presupuesto era más bien bajo, pero igualmente se nota que es una obra hecha con amor por el género.

Esta cuarta parte se plantea como el inicio de una nueva trilogía, de la que Green ya tiene planeadas las entregas 5 y 6... Si esta película funciona bien. Espero que lo haga porque al final me dejó con ganas de más, y teniendo en cuenta que había visto las cuatro entregas seguidas no es un logro menor. Por ello, y como solo hago en las películas independientes de bajo presupuesto, os rogaría que, dentro de lo posible, la vieráis de forma legal. Lo merece.


Lo que más me gusta son los monstruos

 
Aquí os dejo un enlace a la crítica que he hecho de la novela gráfica Lo que más me gusta son los monstruos de Emil Ferris para Underbrain Mgz. Una fantástica obra destinada a convertirse en un clásico del cómic.

20 abr. 2018

Segunda oportunidad: Bendición mortal


Cuando escribí sobre la muerte del director Wes Craven, dije de Bendición mortal (Deadly Blessing, 1981) que era una película decepcionante. Una opinión basada en el recuerdo que tenía de ella, no muy fresco. La vi por primera vez en algún momento de los 90 por televisión, sin que me causara una gran impresión. La recuperé hace unos años y me pareció muy aburrida. Recientemente, encontré una edición alemana en Blu-ray, con los mismos extras que la edición de Shout! Factory, a un precio muy bajo, ideal para completar un pedido, así que decidí darle una nueva oportunidad.

Cuando vi de nuevo la película me llamó la atención las escenas y motivos que aparecen aquí y luego Craven repetiría en Pesadilla en Elm Street (A Nightmare on Elm Street, 1984)(artículos 1-2). Hay una escena en la que la protagonista, Maren Jensen de la original Galáctica, estrella de combate (Battlestar Galactica, 1978-1979), sufre un ataque mientras se baña en que algunos planos son casi exactos a la escena parecida que protagonizó Heather Langenkamp como Nancy Thompson. Es posible que esto se deba a que esta fue una película de encargo, Wes Craven fue contratado simplemente como director. Pero al reescribir el guion, Craven añadió temas y detalles que le resultaban interesantes, de ahí que se añadieran los motivos oníricos y escenas como la mencionada. En su forma original, el guion se acercaba más a los slashers entonces de moda pero con el toque Craven se convirtió en algo un poco más interesante.

Sin embargo, eso no quiere decir que Bendición mortal sea una obra maestra. El propio Craven, en el audiocomentario incluido en los extras, consideraba esta película como un título menor, algo que hizo en su momento porque le iba bien trabajar y como manera de salir definitivamente de las producciones de mínimo presupuesto independientes en las que había trabajado hasta el momento.

Tras haberla visto de nuevo, diría que esta película no está a la altura de los mejores títulos de Craven, pero es mejor que algunos de sus trabajos menos afortunados. En esta ocasión me mantuvo interesado de principio a fin, disfrutando con la presencia de Ernest Borgnine y las actrices protagonistas (por distintos motivos). He de añadir que tenía completamente olvidado el giro final y me dejó completamente twisted ass. No me refiero al giro que más tarde imitaría Campamento sangriento (Sleepaway Camp, Robert Hiltzik, 1983), sino a la coda añadida por expresa petición de los productores y que prácticamente contradice todo lo anterior. No sé cómo podría haber olvidado semejante cosa, pero ahí está.

En definitiva, Bendición mortal es un título correcto. Un film que puede que cueste un poco apreciar, pero que no deja de tener sus virtudes.


19 abr. 2018

Drácula negro (Blacula)

 
La década de los 70 trajo consigo el nacimiento de la blaxploitation, una tendencia cinematográfica que no me detendré ahora a explicar, más allá de poner en contexto el origen de las dos películas que tratamos en este artículo. En sus inicios, se consideró que la blaxpotation daba una mala imagen de la comunidad afroamericana, perpetuando estereotipos y clichés, a pesar de que uno de los iniciadores de esta tendencia fue un film tan contestatario como Sweet Sweetback's Baadasssss Song (Melvin Van Peebles, 1971). Muchos cineastas tomaron nota de estas quejas, trayendo consigo un mayor énfasis en los temas sociales y políticos, así como una representación más equilibrada de los personajes negros. Lo que nos lleva a Drácula negro (Blacula, William Crain, 1972).

Originalmente, Blacula fue concebido como una parodia, una comedia ridícula cuyo guion perpetuaba los estereotipos mencionados. Y así fue hasta que el actor William Marshall pidió cambios en el guion, llevando a cabo otros él mismo, ya que consideró que se daba una mala imagen de los negros y le faltaba entidad al vampiro. Gracias a él, estos cambios permitieron que la película de William Crain se convirtiera en el clásico de culto que es hoy día.

Blacula es un logrado film de terror que tiene algunos toques de temática social, que se desarrolla como un relato de vampiros clásico. Sin duda, la presencia de William Marshall es una de las razones principales por las que el film funciona tan bien. Fue Marshall el que creó el pasado del personaje, aportándole una regia dignidad que rivaliza con el propio Drácula de Christopher Lee. Sin embargo, a pesar de lo progresivo que resulta en muchos frentes, hoy día puede chocar por el lenguaje homofóbico presente en el film, tal vez porque a principios de los 70 algunas palabras no eran consideradas peyorativas como lo son en la actualidad (al menos en lo que se refiere a la VO).

Como ya he dicho, en el fondo Blacula es un relato clásico de vampiros. En el film, el príncipe Mamuwalde (Marshall) es transformado en Blacula por el propio conde Drácula (Charles Macaulay). No contento con ello, Drácula mata la esposa de Mamuwalde. Siglos más tarde, Blacula es sacado de su tumba y empieza a causar estragos en el presente, hasta que conoce a Tina (Vonetta McGee), una reencarnación de su princesa Luva. Vemos aquí que se incorpora a la película una trama clásica: la del vampiro que se reencuentra con un amor perdido. Aquí se utiliza muy bien, aportando un toque de tragedia al terror.

Teniendo en cuenta su inicial concepción como parodia, hemos de celebrar las circunstancias que llevaron a que el film fuera rodado desde una perspectiva más seria, aportando así al género un título clásico.



Se dice que segundas partes nunca fueron buenas, pues aquí tenéis la excepción que confirma la regla. Grita Blácula Grita (Drácula negro 2) (Scream Blacula Scream, Bob Kelljan, 1973) es un film superior a Blacula, tanto por su guion como por su ejecución.

El argumento resulta bastante novedoso, mostrando un enfrentamiento entre Blacula y un culto vudú. Este culto está liderado por Lisa Fortier, a la que da vida la gran Pam Grier. Resulta interesante como se rompen ciertos clichés, presentando la religión vudú de un modo que se aleja del sensacionalismo hollywoodiense, ofreciendo una perspectiva positiva de esta religión. Entre Blacula y Lisa se encuentra Justin Carter (Don Mitchell), que investiga los crímenes perpretados por Blacula y sus vampiros. Obviamente, este conflicto resultará en una climática batalla.

El hecho de tener a Pam Grier enfrentada a William Marshall ya es un plus. Pero, como decía, la historia de esta segunda entrega resulta mucho más entretenida y original que la de la primera entrega. Además, la dirección de Bob Kelljan es mucho más energética, destacando principalmente en las escenas de acción. Es por todo ello que Scream Blacula Scream se ha convertido en un clásico por derecho propio.

Las incursiones de la blaxpoitation en el terror siempre han dado resultados curiosos, aunque muchas veces las películas en sí no fueran muy destacadas. Por suerte, en el caso de Blacula tenemos dos excelentes muestras de cine fantástico y de terror. Mezclando temas clásicos y modernos, el film enlaza la tradición gótica de los 60 con el cine urbano de terror de los 70. Para los que no tengan problema con el inglés, recomiendo disfrutar de estas dos películas en la edición en Blu-ray de Eureka.


18 abr. 2018

Un lugar tranquilo (A Quiet Place)

 
Ya tenéis a vuestra disposición mi crítica de Un lugar tranquilo (A Quiet Place, John Krasinski, 2018) en Underbrain Mgz:


Precedido por su buena recepción en Estados Unidos, nos llega un film interesante y muy bien ejecutado.


17 abr. 2018

El Dr. Jekyll y su hermana Hyde (Dr. Jekyll & Sister Hyde)


Con la llegada de los años 70, la Hammer entró en decadencia. Su estilo de terror gótico ya no encajaba con los nuevos tiempos y empezó a buscar nuevas maneras de atraer a los espectadores. Esta búsqueda se tradujo en un mayor énfasis en el sexo y la violencia. Un enfoque que obtuvo grandes resultados con la estupenda Las amantes del vampiro (The Vampire Lovers, Roy Ward Baker, 1970). Roy Ward Baker, debido al éxito de The Vampire Lovers, fue el escogido para dirigir el siguiente proyecto dentro de esta nueva tendencia, la hoy clásica El Dr. Jekyll y su hermana Hyde (Dr. Jekyll & Sister Hyde, 1971).

La premisa de que el doctor Jekyll se transformara en una mujer tras beber su fórmula parece pensada para una terrible comedia (como sucedió a mediados de los 90 en una olvidable película con Sean Young) y, de hecho, la idea para el proyecto surgió como un chiste en una reunión entre ejecutivos de la Hammer. Pero lo sorprendente es que el film se toma la premisa completamente en serio. Y funciona. Funciona gracias a la dirección de Ward Baker, al guion de Brian Clemens y a los dos protagonistas, Ralph Bates y Martine Beswick. Bates y Beswick se parecen lo suficiente para pasar por hermanos, de modo que la transformación no resulta muy descabellada. Bates interpreta a la perfección la tortura y la ambigüedad moral de Jekyll, mientras que la Chica Bond Beswick resulta seductoramente malvada como Hyde.

Los cambios realizados en la historia clásica van más allá del cambio de género. En esta película el doctor Jekyll no es una intachable y respetada figura benévola, la mayoría de los crímenes los comete él en su investigación científica. Su degeneración moral empieza aceptando que los especímenes que le traen los robacadáveres Burke (Ivor Dean) y Hare (Tony Calvin) sean más frescos de lo normal. Por supuesto, la mención de Burke y Hare nos obliga a comentar sobre otro de los motivos por los que esta película destaca: la inclusión de crímenes reales como los cometidos por Burke y Hare y los asesinatos de Jack el Destripador. Esta sobredosis de terror victoriano se le ofrece al espectador envuelta en una atmósfera amenazante y neblinosa que el director explota fantásticamente. Cabe mencionar también que unos años más tarde, Al borde de la locura (Edge of Sanity, Gérard Kikoïne, 1989) también relacionaria los crímenes de Jack el Destripador con los de Jekyll y Hyde.

Como decíamos al principio, los 70 fue una época de decadencia para la Hammer, que cerraría sus puertas antes de que la década llegara a su fin (no renacería hasta el 2008). Esto trajo consigo filmes de baja calidad, que intentaban exprimir una fórmula agotada y pasada de moda en aquel momento, pero también significó la aparición de algún notable experimento como El Dr. Jekyll y su hermana Hyde. Un film hoy clásico por la manera en que supo explotar su premisa para ofrece al espectador un atmosférico film de terror.


13 abr. 2018

Proyecto Rampage (Rampage)

 
Aquellos interesados en Proyecto Rampage (Rampage, Brad Peyton, 2018) ya podéis leer mi crítica en Underbrain Mgz, clicando aquí:


Tiene el nivel justo de absurdo y desmadre como para que me resultara divertida. Supongo que ya sabréis si es vuestro tipo de basura o no, pero leed la crítica de todas formas: cada visita cuenta.


11 abr. 2018

La casa torcida (Crooked House)

 
Publicada mi crítica de La casa torcida (Crooked House, Gilles Paquet-Brenner, 2017) en Underbrain Mgz:


Nueva adaptación de una novela de Agatha Christie que moderniza el material para la audiencia actual, me gustó bastante y resulta tan retorcida como entretenida.


10 abr. 2018

Ready Player One para El ritual de Aniquilación

¿Qué tienen en común Ready Player One (Steven Spielberg, 2018), El ritual (The Ritual, David Bruckner, 2017) y Aniquilación (Annihilation, Alex Garland, 2018)? Para el 99% de la población mundial, nada en absoluto. Para mí, son tres películas que esperaba con muchas ganas ya que se basaban en tres novelas que me habían gustado mucho. Y, debido a mi familiaridad con estas novelas, no las he recibido como me habría gustado, con una excepción.

La cuestión es que se deberían juzgar las películas por sí mismas en primer lugar. Se puede discutir luego si funcionan como adaptaciones y hasta que punto son fieles o infieles al material en que se basan. Esa es la teoría. La realidad es que, siendo muy consciente de ello, soy incapaz de hacerlo.

El ritual se basa en una novela de Adam Nevill, un interesante autor de atmosféricas novelas de terror. De las tres que he leído (Apartamento 16, El fin de los días y El ritual), esta es la que más me gustó. Coge una historia simple, no muy original, y la transforma en una terrorífica odisea. Cuando empecé a ver la versión filmada por David Bruckner me entusiasmé. Bruckner inventa un incidente al inicio del film con el que se justifica la tensión entre los protagonistas, sin tener que expandirse en la biografía de los cuatro como puede hacer la novela sin problemas. Era una manera muy inteligente de transmitir el drama de la novela, sin que se pierda la emoción en el traslado a la pantalla. Por ello me decepcionó cuando en la última media hora se aparta del libro para ofrecer algo ya visto cientos de veces en otras películas. Fue especialmente decepcionante, además de por tener presente el final de la novela, por lo bien que había condensado la acción al principio.

El film de Alex Garland se basa en Aniquilación de Jeff VanderMeer, primera entrega de una trilogía. Me lancé a leer la novela cuando leí una crítica que decía que era una mezcla de J. G. Ballard y H. P. Lovecraft, algo que me pareció irresistible. No tardé en devorar el libro para luego pasar a los dos siguientes, que no me gustaron tanto como el primero pero son igualmente una lectura interesante. Cuando supe que Garland se encargaría de adaptar la novela me pareció fantástico, teniendo en cuenta sus trabajos anteriores como novelista, guionista y director. El día que Netflix la estrenó busqué tiempo para verla lo antes posible. Y solo empezar, ya me llevé la primera decepción, cuando vemos un meteorito estrellarse en la Tierra, y explica así la zona X. En la novela, el origen de la zona X es desconocido, por lo menos hasta llegar al tercer libro, y, desde luego, no es la simple y tópica explicación que ofrece Garland. Pero ya marcó la tónica para el resto de la película, que no tenía absolutamente nada que ver con la novela, más allá de utilizar su premisa y algunos elementos de los otros dos libros. Todo lo que hizo que me apasionara la novela había sido eliminado por Garland, reemplazado por detalles, argumentos y escenas que me resultaban ya demasiado familiares. Visualmente tiene sus momentos, pero me fue imposible disfrutarla habiendo leído la novela. No pude desconectar y no me gustó nada la película.

Ready Player One de Spielberg es también una adaptación que se toma un gran número de libertades con el material en que se basa. En la novela, como tiene lugar a lo largo de años, vemos la evolución del protagonista, de rechoncho perdedor a atractivo ganador. Obviamente, la película condensa la acción en unos días, con lo que el protagonista ya empieza siendo el atractivo héroe de la aventura. Otro cambio es que la película adopta la típica narrativa del Elegido, nuestro protagonista es el Único que puede llegar al final, mientras que en la novela se ve superado en muchas ocasiones por el resto de personajes, en particular Art3mis que le pasa la mano por la cara en las siguientes pruebas. Esto también trae consigo que Art3mis pierde mucho en su traslación a la pantalla, convertida al final en otra chica que necesita ser rescatada. Otros cambios, como las pruebas, son comprensibles, ya que hay cosas que leídas funcionan pero que no lo harían en una película. A pesar de los cambios, disfruté enormemente con el film de Spielberg, que regresaba al cine de aventuras que lo convirtió en un mito del cine.

De modo que no se trata de una cuestión de fidelidad. Ready Player One es tan infiel a la novela en que se basa como las versiones cinematográficas de El ritual y Aniquilación. Entonces, ¿qué tiene el film de Spielberg que no tienen los otros dos? Es posible que esto solo funcione conmigo, pero no es tanto ser fiel o infiel como ofrecer una experiencia que sea similar o superior a la ofrecida por la novela. Las alternativas ofrecidas por Bruckner y Garland a lo que encontré en las respectivas novelas adaptadas me supieron a poco, no lograron que me olvidara del libro y aceptara la película por si misma, algo que sí consiguió Spielberg.

Así que tal vez la clave de una buena adaptación no es la fidelidad, sino el saber crear una visión paralela que te condense lo que te gustó de la novela y, al mismo tiempo, ofrecerte algo nuevo. O que te parezca que es nuevo.

3 abr. 2018

Segunda oportunidad: Van Helsing

 
Dentro de esta serie de artículos, he vuelto a ver algunas películas que en el pasado no me gustaron. Al volverlas a ver al cabo de los años o con una nueva perspectiva, las rediscubría con gran placer. Pero no siempre es así. De hecho, la mayoría de las veces mi opinión negativa se ve reafirmada. Una de esas veces ha sido con Van Helsing (Stephen Sommers, 2004).

Debido a lo mucho que me gusta su film de culto Deep Rising: El misterio de las profundidades (Deep Rising, 1998), siempre le he dado una oportunidad como director a Stephen Sommers. Y eso a pesar de que, desde el estreno de Van Helsing, parece que el hombre no levanta cabeza. Después del gran éxito mundial de taquilla que consiguió con The Mummy (La momia) (The Mummy, 1999) y The Mummy Returns (El regreso de la momia) (The Mummy Returns, 2001), Universal le dio carta blanca y un desmesurado presupuesto para que hiciera realidad Van Helsing.

Esta película estaba pensada para convertirse en una nueva franquicia protagonizada por Hugh Jackman, convertido en estrella entonces gracias a su papel como Lobezno en la primera entrega mutante que dirigió Bryan Singer. Ya se empezaba a planear la secuela poco antes de que se estrenara. Así como también se planeó una serie de televisión, se realizó un film animado, brutal promoción... La maquinaría de Universal a plena potencia.Y entonces se estrenó.

Teniendo en cuenta el presupuesto de la película y lo gastado en promoción, Van Helsing fue un sonoro fracaso. La idea de una secuela se abandonó a los pocos días del estreno, así como los planes de hacer una serie de televisión. Eso sí, las ventas en DVD y Blu-ray parece que son bastante buenas, así que la idea de hacer un reboot del personaje no se ha descartado del todo. O por lo menos no estaba descartada mientras existía el Dark Universe, que hoy día está más que muerto y las películas planeadas para desarrollar este universo han sido canceladas (muchas gracias, Alex Kurtzman).

Pero, ¿qué fue mal con Van Helsing? Bueno, desde mi punto de vista, lo que fue mal con Van Helsing es lo que fue bien con The Mummy. Van Helsing coge el tono y el estilo de The Mummy, aumentando la acción y disminuyendo la historia, con personajes mucho menos carismáticos (Richard Roxburgh es posiblemente el peor Dracula de la historia). Es decir, Van Helsing es los peores defectos de The Mummy llevados al extremo. No hay historia, solo acción, los personajes corren de aquí para allá sin motivación alguna. Y los efectos visuales son realmente terribles, han envejecido muy mal.

Siendo honesto, la primera parte del film me divirtió, más a su costa que a su favor, pero llega un punto en que acabé agotado y aburrido porque no se me daba ninguna razón para que me interesara el ruidoso y vacío espectáculo que se desplegaba ante mí. Solo espero que al darle una mala calificación en Netflix, el servicio no me recomiende más películas del estilo (aunque las clasificaciones y recomendaciones de este servicio tienen un punto demencial).

Lo siento por Stephen Sommers, pero el tiempo pasado no ha hecho mejorar mi opinión de esta película: me pareció un bodrio cuando la vi en el cine en su día, me ha parecido un bodrio vista ahora en la comodidad de mi hogar.