30 dic. 2013

Indiana Jones y el maldito Jason Voorhees

Acabaremos el año por todo lo alto con este vídeo que he encontrado en la página dedicada a la saga Viernes 13 (artículo original aquí). En este corto se reúnen dos de mis cosas favoritas en esta vida: las pelis de Viernes 13 y las pelis de Indiana Jones mediante la magia de las figuritas de Lego. Disfrutad el vídeo. Y, por supuesto, ¡feliz año a todos!


27 dic. 2013

A propósito de Llewyn Davis (Inside Llewyn Davis)

 
¿Qué mejor manera que empezar el año yendo a ver la nueva película de los hermanos Coen? La fantástica A propósito de Llewyn Davis (Inside Llewyn Davis, Joel y Ethan Coen, 2013) se estrena el próximo 1 de enero y ya podéis leer la crítica que hice sobre ella en Underbrain Mgz:



La víctima número diez (La decima vittima)


La víctima número diez (La decima vittima, Elio Petri, 1965) es una satírica película de ciencia ficción que enfrenta a Marcello Mastronianni y a Ursula Andress en un combate a muerte en un futuro en el cual se ha legalizado el asesinato, siempre que se haga según ciertas normas. Las normas de La gran cacería.

La víctima número diez se basó en el relato de Robert Sheckley The Seventh Victim. En este relato Sheckley creó un futuro en el cual, para deshacerse de las guerras, se crean juegos de gladiadores donde los combatientes se enfrentan en combates mortales. Como eso no es suficiente, se legaliza la caza de seres humanos: una persona se apunta a la Cacería y se le proporciona una víctima. Una vez eliminada con éxito la víctima, el cazador debe pasar un turno como víctima. Si se consigue alcanzar con éxito las diez cacerías, se entra en el prestigioso Club de los Diez. Además de probar ser muy exitoso a la hora de conseguir que las guerras desaparezcan, la Cacería también ha creado todo un nuevo mercado de negocios dirigido a los cazadores y a las víctimas. El relato sigue a Stanton Frelaine mientras sale a cazar su séptima víctima; una cacería que Sheckley dota de generosas dosis de sátira y humor negro. El relato fue publicado originalmente en 1953, siendo uno de los primeros en utilizar este tipo de argumento, posiblemente el primero en usarlo en un relato de ciencia ficción. Por supuesto, a pesar de ello seguro que también es un plagio de Battle Royale de Koushun Takami, ya sabéis que este tipo de historias son todas plagios de Battle Royale.

El guion, en el que trabajaron Petri, Tonino Guerra, Giorgio Salvioni y Ennio Flaiano, se toma muchas libertades con el relato de Sheckley, pero conserva lo más importante: la premisa de la cacería y el tono satírico. De hecho, si la película se puede disfrutar aún hoy día, además de por sus dosis de camp, es porque las críticas y burlas que hace de la sociedad de consumo siguen siendo actuales. Incluso hacen una parodia de los reality shows antes de que existieran los reality shows.

Mastroianni interpreta a Marcello Poletti, al cual le acaba de tocar el turno como víctima. La cazadora es Caroline Meredith, a la cual interpreta Andress. Ambos muy conocidos en sus respectivos países por su habilidades cazadoras. Ambos también ven la oportunidad de ganar mucho dinero con esta cacería: Caroline acepta formar parte de un programa de televisión que la seguirá mientras caza a Marcello y este espera poder solucionar sus muchas deudas acabando con su cazadora.

Además de hacer crítica social con generosas dosis de humor negro, el film también trata el consabido tema de la guerra de sexos (algo también presente en menor grado en el relato de Sheckley) de una manera que hasta a mi, que ya me aburre bastante el tema, me divirtió. Sin embargo, lo que más me hizo reír fue la alegremente distópica sociedad que retrata Petri. Política, cultura, sexo y religión nos son mostrados bajo una óptica distorsionada y, al mismo tiempo, cada vez más real a medida que vamos avanzando en este nuevo milenio.

Pero no es sátira todo lo que se nos ofrece, el diseño futurista muy de los 60 le añade atractivo a este film si os gusta esta estética. Entre los diseños que aparecen, destaca el sujetador ametralladora de Andress, seguramente el primero de este estilo en aparecer en una película.

La víctima número diez es un film que me pareció original y divertido pero, claro, esto depende mucho de lo que la haga gracia a cada uno. Digamos que si el estilo y el humor de Barbarella (Roger Vadim, 1968) os gustó, muy probablemente esta película también os guste. Por cierto, la narración que oiréis en el tráiler está directamente sacada del cuento de Sheckley.

24 dic. 2013

Navidad cinéfaga: Nuestro sucio secreto


Como ya es tradición,  os traigo una película que os ayude a superar y descansar durante estas terribles fiestas navideñas. Y este año os traigo algo verdaderamente especial, para que disfrutéis en la intimidad. El infame film dirigido por Paul Schrader y escrito por Bret Easton Ellis, protagonizado por Lindsay Lohan. Me refiero, obviamente, a The Canyons (2013).

The Canyons me llamó la atención por primera vez al saber que había sido rechazada por razones "de calidad" en un par de prestigiosos festivales de cine independiente y de autor. El hecho que el film rechazado había sido dirigido por Schrader y escrito por Easton Ellis es lo que convertía este hecho en noticia y venía a sumarse a los rumores que indicaban que este era un film terrible, malísimo. Pero lo que hizo que inmediatamente quisiera ver/comprar The Canyons fue un divertido y brutalmente honesto artículo aparecido en The New York Times, titulado "Esto es lo que pasa cuando pones a Lindsay Lohan en tu película", en el cual el periodista nos cuenta el problemático rodaje del film gracias a la errática y demente conducta de su protagonista (los curiosos podéis leer este artículo aquí), mediante entrevistas a los implicados y sus diversas visitas al set de rodaje.

¿Hace honor a su fama de ser un film terrible? Pues que queréis que os diga, a mí me ha encantado. Ver este film es una experiencia decadente y subversiva, como masturbarse con fotos de las Femen, lo que se puede esperar con el director y el guionista que tuvo este film.

"Decadencia" es la palabra clave en este caso. Tenemos a un director cuya carrera lleva dando tumbos desde hace tiempo, que esperaba hacerse rico con la precuela de El exorcista (The Exorcist, William Friedkin, 1973) y cuando eso no funcionó, esperaba hacerse rico y poder retirarse dirigiendo esta película hecha con cuatro duros (tampoco parece que vaya a funcionar). Tenemos a un escritor que crea estériles polémicas en Twitter en un intento de llamar la atención, mientras su carrera literaria pasa cada vez más desapercibida (y no es que lo esté petando como guionista precisamente). Y una protagonista cuya carrera está en serios problemas debido a su muy publicitada problemática vida. Para completar el conjunto, tenemos al otro protagonista del film, James Deen, que según la carátula del Blu-ray es una gran estrella del cine porno que hace aquí su primer papel no pornográfico.

En otras palabras, las personas ideales para crear un film que gira en torno a pijos llevando una decadente existencia, haciéndose cosas terribles, psicópatas aburridos. El film se abre con planos de distintos cines en decadencia, con los asientos rotos, abandonados, sucios, en ruinas.

Sabiendo que ha sido una película financiada mediante una campaña en Kickstarter, filmada con cámaras digitales, lo cierto es que tiene un aspecto fantástico. Un look que encaja muy bien con lo que pretende ser un thriller erótico.

Llegamos así al otro elemento importante del film, después de la decadencia moral y psicológica de los protagonistas (alegoría de la decadencia hollywoodiense): el sexo. Independientemente de vuestra orientación sexual, aquí encontraréis algo que os alegre la vista. Las escenas de cama, particularmente un memorable cuarteto sexual, han sido usadas como forma de llamar la atención. Desde luego, Lohan tiene mi completa atención. Y Deen, en lo que a desnudos masculinos se refiere, muestra sin tapujos lo que le convirtió en una estrella del porno.

No me avergüenza admitir que, a pesar de todo lo que se comenta y dice, esta película me gustó y disfruté viéndola. Aquí no juzgamos a nadie, así que si también la ves y te gusta, no te preocupes. Será nuestro sucio secreto.


23 dic. 2013

Lobezno inmortal: La versión extendida sin censurar

 
Es una lástima que la mediocridad del film X-Men orígenes: Lobezno (X-Men Origins: Wolverine, Gavin Hood, 2009) hiciera que algunos espectadores decidieran no ver la estupenda Lobezno inmortal (The Wolverine, James Mangold, 2013). La película adapta una miniserie que fue escrita por Chris Claremont y dibujada por Frank Miller, originalmente publicada en 1982, que sigue siendo, desde mi humilde punto de vista, la mejor historia protagonizada por Lobezno que se ha publicado hasta ahora.

Sin embargo, todos aquellos que se perdieron en su momento esta película, pueden verla ahora en una versión superior a la que se estrenó en cines.

En su momento ya escribí una crítica sobre Lobezno inmortal, publicada en Underbrain Mgz y que podéis leer aquí, así que tampoco me extenderé mucho sobre ella en este artículo para no repetirme. Simplemente decir que es un film que me gustó mucho, en parte porque no era una gran épica donde se tenía que salvar el mundo o el universo o lo que sea, sino una sencilla película de acción en la cual el protagonista debe intentar salir de una situación que le supera. Un tipo de película que, hasta que vi Lobezno inmortal, no me di cuenta de lo mucho que echaba de menos.

Cuando en un principio se anunció, tras el estreno del film, que se editaría una versión en Blu-ray extendida y sin censurar no le presté mucha atención, ya que asumí que era una táctica de la Fox para ganar más dinero a costa de los fans. Luego apareció una noticia que anunciaba que esta versión podía tener añadidos hasta 40 minutos. Aquí ya sí que se despertó mi interés. Finalmente se le han añadido 12 minutos al film, que incluyen escenas eliminadas y alguna secuencia que fue rodada pensando en esta versión extendida sin censurar.
 
¿En qué se diferencian ambas versiones? Bueno, la edición extendida es un film superior a la versión cinematográfica por varias razones. La primera es que las escenas dramáticas añadidas, aunque breves, permiten que haya un mayor desarrollo de los personajes que, por lo menos en mi caso, hace que te impliques más en la historia. Luego, al ser sin censurar hace que la violencia en el film sea más visceral y sangrienta, lo cual se nota especialmente en la escena en el pueblo nevado, que es casi el doble de larga que la versión estrenada en cines.
 
Como la versión cinematográfica me gustó bastante, me lancé sin pensarlo a comprar la única edición que incluye la versión extendida. El problema es que es una versión de tres discos que podía ser perfectamente de dos o uno. Uno de los discos es la versión cinematográfica en 3D, sin ningún extra, un disco que a mí me sobra porque no me gusta el 3D. En el disco de la versión extendida hay dos extras: el audiocomentario del director, que es muy interesante e informativo, y una aplicación para tablets y demás trastos. En el disco de la versión cinematográfica en 2D está el resto de los extras: un final alternativo, un documental de casi una hora, el tráiler y un breve extra sobre la muy anticipada (por lo menos por mi parte, ya que adapta mi historia favorita de los cómics protagonizados por la Patrulla-X) X-Men: Días del futuro pasado (X-Men: Days of Future Past, Bryan Singer, 2014). La edición que yo tengo es la americana (que es exclusivamente de zona A), que incluye un cuarto disco con la versión cinematográfica en DVD con copia digital.

El hecho de poder comprarme la edición americana de zona A, que es mucho más barata que la española aunque incluye otro disco y está completamente subtitulada en castellano (los extras también, menos el tráiler y el audiocomentario), hizo que no tuviera que pensármelo demasiado a la hora de comprarla. Teniendo en cuenta el precio que tiene en Europa, tal vez prefieras pedírsela a los Reyes. En todo caso, el placer que obtuve con la versión extendida para mí hizo que la compra de esta edición fuera un gran, gran acierto, ya que me gustó mucho más que la cinematográfica.


20 dic. 2013

Algo para los cineadictos sin miedo

Esta película está dedicada a todos aquellos que me han escrito pidiendo que les recomiende alguna peli bizarra, a todos aquellos adolescentes que comentan y escriben diciendo la cantidad de pelis que han descubierto gracias a este blog, a todos aquellos incansables exploradores que viajan por las cloacas del séptimo arte. A todos vosotros os ofrezco ¡NOCHE EN EL TREN DEL TERROR (NIGHT TRAIN TO TERROR, John Carr, Phillip Marshak, Tom McGowan, Jay Schlossberg-Cohen, Gregg C. Tallas, 1985)!

Esta joya es una obra maestra absoluta del cine basura, del cine de culto y del cine bizarro. Una película tan sublime que solo un tipo muy particular de sensibilidad puede apreciarla como se merece, en caso contrario se pueden dar casos de cabezas explotadoras y ojos sangrantes.

Esta obra de arte tiene su origen en la feliz idea que tuvo el productor Jay Schlossberg-Cohen de coger tres películas que no se habían terminado y para las que no podían encontrar distribución,  y reeditarlas, añadirles y quitarles material para crear un film antológico completamente demencial. El marco en el que transcurren las historias no tiene desperdicio tampoco: Dios y el Diablo viajan juntos en un tren que el Diablo planea descarrilar. Los dos hablan sobre la eterna lucha entre el bien y el mal, además de juzgar tres casos para ver quién se queda con las almas de los protagonistas: Harry (versión reducida de Harry, luego Scream Your Head Off que no llegó a estrenarse en cines pero se editó en VHS, y en los 90 se hizo una versión con material añadido realmente extraña: Marylin Alive Behind Bars), Gretta (versión reducida de Death Wish Club aka The Dark Side to Love aka Gretta [John Carr, 1983]) y Claire (versión reducida de Pesadilla interminable [Cataclysm, Phillip Marshak, Tom McGowan, Gregg C. Tallas, 1980]). Tras el estreno de Night Train to Terror, algunas se pudieron terminar y editarse de forma independiente.

Tanto Gretta como Pesadilla interminable se pueden encontrar en sus formas originales: Gretta está incluida en la edición en Blu-ray/DVD que ha editado Vinegar Syndrome de Night Train to Terror (a esta gente hay que dedicarle un monumento ya mismo) y Pesadilla interminable ha sido editada por Troma.

Precisamente lo genial de Night Train es que nos ofrece los mejores momentos de cada película, dando como resultado un psicotrónico festival de muertes sangrientas, desnudos gratuitos y escenas absurdas. Pero además lo redondea incluyendo, en el marco que encuadra las tres historias del film, unos momentos maravillosamente cutres protagonizados por una banda de rock que resume todo lo que tenían de deliciosamente hortera los 80.

Harry es el episodio con un mayor número de desnudos y asesinatos, con un ritmo frenético que le da un toque especial a lo que otro modo parece una copia de la aborrecible Sardú (Bloodsucking Freaks, Joel M. Reed, 1976). Gretta, a medio camino entre los dos episodios en cuanto a cuota demencial, es una especie de cruce entre un episodio del Correcaminos y una peli de la saga Saw. Claire es el más "sobrio" de los tres en cuanto a desnudos y sangre se refiere, pero contiene algunos momentos de efectos especiales stop-motion que puede que os hagan caer del sofá de la risa. Si a todo esto le sumamos la historia que une los tres segmentos, el resultado final es un film que ofrece momento maravilloso tras momento maravilloso. Un orgásmico festival de sin sentido y casquería.

Espero que disfrutéis de este film aullando de risa en cada escena absurda, aplaudiendo cada momento sangriento y brindando a mi salud con cada desnudo gratuito. Va por vosotros.


19 dic. 2013

Profecía maldita (Prophecy)


Durante los años 70, ansiando recuperar el público que había perdido, Hollywood empezó a copiar al cine independiente y de bajo presupuesto, hasta entonces desechado y considerado inferior, en un intento de volver a hacer películas atractivas para los espectadores. La llegada de directores como Steven Spielberg, rodando argumentos de serie B pero con presupuestos de serie A, contribuyó también a esta tendencia. Profecía maldita (Prophecy, John Frankenheimer, 1979) es el ejemplo perfecto de Hollywood haciendo una película de serie B con montones de dinero... Y fallando miserablemente.

Aunque no llega al nivel de ridículo que podemos encontrar en la gloriosamente estúpida La larga noche de la furia (Night of the Lepus, William F. Claxton, 1972)Profecía maldita es un film tan malo que resulta muy divertido de ver, especialmente por lo en serio que se toma a sí mismo.

Todo arranca cuando el doctor Robert Verne (Robert Foxworth) y su esposa Maggie (Talia Shire) van a supervisar, en nombre del departamento de medio ambiente, una zona boscosa en disputa entre una compañía maderera y una comunidad de nativos americanos. Muy pronto descubrirán que una serie de misteriosas muertes y raras mutaciones están siendo provocadas por la contaminación.

Desde el brutal ataque de un mapache cabreado hasta la muerte pasada de vueltas de un pobre niño, que encajaría perfectamente en un corto de los Looney Tunes, este film está lleno de momentos ridículos, dejando el más estúpidamente ridículo como sublime imagen final. Sorprende teniendo en cuenta el nivel del director, Frankenheimer había dirigido unos cuantos clásicos cuando se puso a dirigir este proyecto, y del guionista, David Seltzer, que fue el guionista de La profecía (The Omen, Richard Donner, 1976). Sobre el guion entiendo que, siguiendo el estilo de los estudios, Seltzer no es del todo responsable ya que seguramente fue reescrito mientras se rodaba o antes, solo hay que comparar las diferencias entre la película y la novelización del film que escribió el propio Seltzer, teniendo en cuenta que la novelización que también escribió sobre su guion de La profecía es básicamente igual que la película, salvo la adición de un par de escenas. Peor es lo de Frankenheimer, que acaba creando una película hecha con un montón de dinero que tiene el aspecto de una película hecha con cuatro duros.

Si consideramos que aquel mismo año se estrenó Alien, el octavo pasajero (Alien, Ridley Scott, 1979), los efectos especiales y monstruosos resultan aún peores. Mi segundo favorito de la película es un renacuajo que tiene el mismo aspecto que deben tener los espermatozoides de Rocco Sifredi; el primer lugar es, obviamente, para el ridículo monstruo al que se enfrentan los protagonistas de la película.

Como ya he dicho, lo que hace este film particularmente divertido es el tono extremadamente serio con el que se nos cuenta la historia, ayudado por el hecho de que es film con MENSAJE, en lugar de una simple película de monstruos. Por supuesto, este mensaje se ofrece de la forma más obvia y evidente posible, no sea que se le escape a algún espectador distraído.

En fin, si os gustan las películas tan malas que son buenas, esta puede que os haga pasar un buen rato.


18 dic. 2013

Cuando llega la noche (Into the Night)


Recuerdo leer con divertimento, creo que en uno de los libretos de Arrow Video, la estupefacta reacción de John Landis ante el fracaso de taquilla que, en su día, fue su película Cuando llega la noche (Into the Night, 1985). Landis, que llevaba desde 1978 estrenando taquillazo tras taquillazo y clásico tras clásico, acababa de pasar por la terrible experiencia de ser acusado de homicidio involuntario por el accidente en el que murieron dos extras y el actor Vic Morrow durante el rodaje de su episodio de En los límites de la realidad (Twilight Zone: The Movie, Steven Spielberg, John Landis, Joe Dante, George Miller, 1983) (fue declarado inocente), así que tal vez sea una de las razones por las que esta película no funciona: Landis no estaba al 100%. O, tal vez, simplemente se equivocaron Landis y el guionista Ron Koslow en pensar que esta película interesaría y divertiría al público.

Ed Okin (Jeff Goldblum) lleva mucho tiempo sufriendo insomnio, no le gusta su trabajo y su matrimonio no es demasiado feliz. Una noche, llevado por la desesperación, se va al aeropuerto para hacer algo que le devuelva el sueño. Sin embargo, lo que hace en su lugar es salvar a Diana (Michelle Pfeiffer) de unos hombres que la persiguen para matarla. A partir de ese momento, Ed y Diana huirán juntos para salvar la vida.

Entiendo que la película no funcionara en su momento, ya que es un film extraño que comete varios errores de tono. Landis había dirigido la clásica Un hombre lobo americano en Londres (An American Werewolf in London, 1981) en que mezclaba de forma soberbia el terror y la comedia. Por tanto, mezclar comedia con un thriller con tintes románticos debería ser una tarea sencilla tras llevar a cabo algo tan complicado como mezclar dos géneros aparentemente antagónicos como la comedia y el terror. Pero la comedia en Cuando llega la noche no funciona.

Para entender por qué no funciona, en parte, la comedia en este film, permitid que os cuente una anécdota sobre Superdetective en Hollywood (Beverly Hills Cop, Martin Brest, 1984). Cuando se hizo el primer pase de prueba se dieron cuenta de que la gente no se reía en las escenas cómicas que transcurrían después del asesinato del amigo de Axel Foley (Eddie Murphy). La gente no se reía porque la escena del asesinato era tan brutal que la gente tardaba un poco en recuperarse, así que se reeditó la escena y el principio del film ahora sí que funcionaba. Cuando llega la noche tiene el mismo problema: sus escenas de acción son violentas, secas, muy serias, sin la exageración que hace entretenido el cine de acción. Así que los toques de comedia tontorrona quedan algo fuera de lugar, además de que no resultan particularmente divertidos.

Un ejemplo de lo equivocado del tono: nuestros protagonistas escapan de una trampa y van a coger un ascensor. Al abrirse las puertas se encuentran un perro que les ladra agresivamente, así que salen corriendo hacia las escaleras, mientras el dueño retiene al perro. Cuando los asesinos que los persiguen llaman al ascensor y las puertas se abren, el perro ladra y los asesinos ejecutan al perro con sus armas. Esto se supone que debe provocar la risa en el espectador. El problema no es hacer un chiste con el asesinato de un perro, sino que está rodado de manera que resulta en una escena simplemente violenta y perturbadora. Por contraste lo podéis comparar con las consecutivas muertes de perros que provoca el pobre Ken (Michael Palin) en Un pez llamado Wanda (A Fish Called Wanda, Charles Crichton, John Cleese, 1988), muertes exageradas para tener un efecto cómico, puntuado por las reacciones de Ken.

También he de decir que no me di cuenta de que se suponía que era una escena cómica hasta que más tarde los asesinos matan un loro a tiros de la misma forma en una escena hecha con intención cómica. Lo equivocado del tono culmina con otro momento al final particularmente sangriento y brutal que le quita cualquier atisbo de comedia al resto del film.

Los otros aspectos del film no resultan tampoco particularmente interesantes. La trama criminal en la que están envueltos los dos protagonistas no resulta absorbente ni consiguió que este espectador se viera interesado en su resolución. En su mayor parte, además, la película tiene un ritmo lento, como si se hubiera contagiado de la somnolencia de Ed.

Entonces, ¿por qué comentarlo? Pues porque como film fallido resulta curioso de ver. Este extraño híbrido de motivos opuestos intriga por el hecho de que llegara a estrenarse y por el hecho de que su director pensaba que funcionaba. Además, siempre es posible que a vosotros sí os haga gracia. Y Michelle Pfeiffer aparece desnuda.


17 dic. 2013

Una mariposa con las alas ensangrentadas (Una farfalla con le ali insanguinate)

El giallo es un género fetichista y voyeur, por tanto creo que debería ser el género de cabecera de los fanáticos del cine, pues al fin y al cabo no somos más que un atajo de fetichistas y voyeurs. Al menos, yo lo soy. Es también la excepción a la norma de que emplear mucho estilo y poca sustancia da como resultado una película vacía y nada interesante. El giallo es puro estilo y sus películas, hasta las más malas, resultan interesantes. Pongamos por ejemplo el film de hoy: Una mariposa con las alas ensangrentadas (Una farfalla con le ali insanguinate, Duccio Tessari, 1971).

Françoise Pigaut (Carole André), una estudiante, aparece asesinada en un parque. En el momento de ser descubierta se ve a un hombre que intenta ocultarse huyendo de la escena. El hombre es identificado como Alessandro Marchi (Giancarlo Sbragia), un famoso presentador de televisión, e inmediatamente es arrestado y juzgado. Giorgio (Helmut Berger), que empieza a salir con la hija de Alessandro, Sarah (Wendy D'Olive), intentará ayudar a Alessandro para sacarlo de la cárcel, convencido de su inocencia. Mientras, más mujeres aparecen asesinadas, al parecer todos los asesinatos son obra del mismo asesino.


Una mariposa es otro de los muchos gialli producidos a raíz del gran éxito de El pájaro de las plumas de cristal (L'uccello dalle piume di cristallo, Dario Argento, 1970), de ahí su zoológico título. Su pronta aparición también explica su relativa contención visual, aunque no hay que preocuparse: hay bastantes zooms como para darle dolor de cabeza a Valerio Lazarov. Esta película destaca más bien por su naturaleza tramposa y el desarrollo de un argumento que carece de cualquier lógica. Y hablando de un giallo, eso es decir mucho.

Pero es precisamente su naturaleza tramposa, la forma en que manipula al espectador de la forma más obvia posible, la que hace que sea para mí un film entretenido y divertido de ver. Por supuesto, el argumento de este film presenta una serie de retorcimientos narrativos que casi desafían al espectador a encontrarle un sentido a todo el asunto. Y lo mejor de todo es que no lo tiene.

En última instancia, este film viene a demostrar lo que mencionaba al principio: aunque es un giallo menor que no tiene nada que hacer ante uno de Argento, Sergio Martino o Lucio Fulci, resulta interesante y divertido.


16 dic. 2013

Lawrence de O'Toole


El sábado murió Peter O'Toole y hoy todos los diarios lo mencionan, le rinden homenaje y cuentan como su papel protagonista en Lawrence de Arabia (Lawrence of Arabia, David Lean, 1962) lo convirtió en una estrella.

A mí siempre me gustó Peter O'Toole por la forma en que añadía cierta ambigüedad y extrañeza en sus personajes. Recuerdo especialmente el fantástico momento en La noche de los generales (The Night of the Generals, Anatole Litvak, 1967), en la cual O'Toole da vida a un oficial nazi que es también un terrible asesino en serie, en que O'Toole pasea por una sala de arte prohibido por los nazis y se ve presa de una terrible perturbación al ver su propia monstruosidad reflejada en "el arte decadente". Un momento que podéis ver en el artículo que le dediqué a este clásico.

Lawrence de Arabia es un film que encuentro fascinante no solo por ser uno de los últimos filmes épicos que se rodaron, un tipo de película mastodóntica que desapareció al término de los años 60, o por ser una obra cumbre del arte cinematográfico, una película tan magnífica que te hipnotiza, sino por cómo este film soberbio gira en torno a un protagonista que continuamente flirtea con la locura.

Poco después de su primera misión, Lawrence descubre su lado oscuro. O'Toole transmite perfectamente la perturbación de Lawrence tras su reacción al matar por primera vez; perturbación que nace en el hecho de que disfrutó el momento en lugar de aborrecerlo. Tras ser violado cuando es tomado prisionero, este lado sediento de sangre se desata, culminando en el momento en que Lawrence contempla fascinado su reflejo en un cuchillo ensangrentado: ¿este soy yo? ¿este monstruo ensangrentado soy yo?

Es algo que no muchos actores habrían sabido interpretar con tanta maestría. La interpretación de O'Toole, así como del resto del reparto, es también una de las razones por las que un film que dura casi cuatro horas se me pasa volando. Es la perfecta representación de la relatividad del tiempo: puede que el film dure 227 minutos, pero para mí es como si durara 27 minutos solamente.

Si hay algún joven aficionado que desconoce esta maravilla, que no pierda tiempo en disfrutar de una de las mejores películas de la historia del cine. Una gran manera también de rendir homenaje a este gran actor.


12 dic. 2013

El Hobbit: La desolación de Smaug (The Hobbit: The Desolation of Smaug)


Ya podéis leer en Underbrain Mgz mi crítica de El Hobbit: La desolación de Smaug (The Hobbit: The Desolation of Smaug, Peter Jackson, 2013), aunque os advierto que mi opinión sobre el film puede que se haya visto afectada por el hecho de que el pase de prensa tuvo lugar en la es-pec-ta-cu-lar nueva sala Dolby de La Maquinista en Barcelona, que me dejó completamente turulato.



Encerrada (The Ward)


Con los diversos remakes y secuelas de sus filmes, más la continua aparición de ediciones coleccionistas de sus películas, más el reconocimiento de su influencia por parte de nuevos directores del género y, más importante, la incuestionable calidad de su filmografía, queda claro que John Carpenter es uno de los mejores directores de la historia del género fantástico. Por ello resulta extraño y triste su ausencia en nuestras pantallas.

La última película que estrenó en cines de forma generalizada data del 2001: la regular Fantasmas de Marte de John Carpenter (Ghosts of Mars). Hemos de esperar hasta la llegada de la serie antológica Masters of Horror para reencontrarnos con Carpenter, que contribuyó a la serie con dos episodios, uno de los cuales, El fin del mundo en 35 mm (John Carpenter's Cigarette Burns, 2005), sea posiblemente el mejor de toda la serie.

Y no es hasta el 2010 que Carpenter se pone de nuevo tras la cámara para dirigir una película: Encerrada (The Ward). Un film estrenado de forma limitada en Estados Unidos y que aquí, después de pasar por el Festival de Sitges, fue directa al mercado de DVD/Blu-ray.

Es triste para los fans del género. La culpa de que esto sea así es tanto de la industria hollywoodiense como cierto desencanto por parte del mismo Carpenter. El veterano directo explica, en el audiocomentario de la edición en Blu-ray americana, que las razones principales por las que aceptó dirigir esta película fue su presupuesto limitado, rodar principalmente en una localización y trabajar con un reparto pequeño. Esto denota (por lo menos me lo pareció así) cierto cansancio por parte de Carpenter tras años de lucha con los estudios. Un desencanto que originó que se lanzase hacia finales de los 80 a rodar películas de bajo presupuesto cansado de los politiqueos de los estudios. Su regreso ocasional hacia el sistema de los estudios tuvo resultados desiguales, con éxitos y fracasos, pero no mejoró su opinión del sistema.

Por otro lado, hay que tener en cuenta que gran parte de las películas que ha dirigido Carpenter fueron sonados fracasos en su momento pero luego se han convertido en clásicos y referentes, siendo el caso más representativo la clásica La cosa (The Thing, 1982). Así que Carpenter parece bastante contento hoy día retirado en su casa viendo películas y jugando con su consola. Por lo menos eso da a entender en uno de los extras de la edición especial en Blu-ray de Scream Factory de El príncipe de las tinieblas (Prince of Darkness, 1987).

Y todo esto viene al caso de Encerrada. Un film correcto de terror cuyo guion no es que sea muy original, pero se ve beneficiado del buen trabajo de su reparto y del toque clásico de Carpenter. Es un film que funciona principalmente por su atmósfera y su estilo narrativo, ofreciendo una entretenida hora y media, cuya única nota negativa es que no está a la altura de otras películas del mismo director.

Es básicamente una película de fantasmas ambientada en una institución psiquiátrica en los años 60. Sin embargo, el film es más que eso, pero no quiero entrar en más detalles para no "espoilearos" la película.

Pero Carpenter demuestra con este film que todavía puede dirigir algún otro clásico, simplemente es cuestión de encontrar un material que sea lo suficientemente atractivo como para sacarlo de su retiro.


11 dic. 2013

Sobran las palabras (Enough Said)

 
Ya podéis leer en Underbrain Mgz mi crítica de la comedia Sobran las palabras (Enough Said, Nicole Holofcener, 2013), uno de los últimos trabajos que hiciera James Gandolfini. Es una comedia amable que recuerda un poco a la comedia estilo Woody Allen. Se estrena el 20 de diciembre.



10 dic. 2013

Baby Blood


La verdad es que me parece fantástica la comodidad de poder descubrir películas raras o desconocidas para mí visitando páginas por la red de redes, pero, de vez en cuando, hecho de menos aquellas tardes en las que cogía el walkman y un par de cintas de música y me disponía a buscar y explorar aquellos videoclubes que se cruzaran en mi camino. Fue de este modo que me encontré con la producción francesa Baby Blood (Alain Robak, 1989).

Baby Blood era una película que llevaba tiempo buscando en la sección "terror" de cualquier videoclub en el que entrara, desde que leí sobre ella en Sangre, sudor y vísceras: Historia del cine Gore de Manuel Valencia y Eduardo Guillot. Lo que me hizo buscarla fue no solo su argumento, también este párrafo en el que Valencia y Guillot escriben:

Robak se sirve del gore para subvertir el propio subgénero y alcanzar un público más amplio e intelectual. Algo encomiable, pero de dudoso resultado a posteriori, ya que los fans teenagers probablemente solo se quedarán con el mensaje hemoglobínico, y la audiencia más exigente ni tan siquiera se acercará a la sala de proyección asustada por un título que, a priori, solo ofrece vísceras y generosos chorros de sangre.

Siendo como era un adolescente en el momento de leer estas líneas me prometí demostrar a Valencia y Guillot que no me interesaban solo las vísceras y podía ser un adolescente tan exigente como el que más.  Aunque era una razón bastante idiota para querer ver una película, con el tiempo me alegré de haberlo hecho ya que es un film muy interesante y curioso, además de divertido y sangriento.

El film empieza por el principio: la creación de la Tierra. Una voz en off nos describe cómo sucedió ya que él/eso fue testimonio del evento. Al cabo de unos millones de años, esta misteriosa consciencia decide que ha llegado la hora de nacer. Su primer intento, usando un animal, no funciona demasiado bien, así que decide (comprensiblemente) introducirse en el voluptuoso cuerpo de Yanka (Emmanuelle Escourrou). Empieza entonces una terrible odisea para Yanka, ya que la criatura que está gestando en su interior exige ser alimentada con sangre humana.

La primera mitad de la película nos muestra los esfuerzos de Yanka por intentar comprender lo que le ha sucedido y luchar contra las exigencias de la criatura en su interior. La segunda mitad se centra en la relación entre Yanka y la criatura, una vez Yanka ha decidido colaborar con la criatura, aunque no es una relación muy fácil. Esta segunda parte es la más divertida e interesante, principalmente por la manera en que nos muestra la relación que se va desarrollando entre Yanka y el monstruo primigenio que espera nacer pronto.

La continua lucha de Yanka, entre aceptar su destino y rebelarse a él, es uno de los puntos fuertes del film, pero no funcionaría si no se le hubiese dotado a la criatura con una personalidad a medio camino entre lo irritante y lo puro malévolo que recuerda a la relación entre Brian y Aylmer en la obra maestra de Frank Henenlotter Brain Damage (1988). Esta relación es también lo que hace que este film no sea una típica producción de serie B, pero sin dejar de lado el humor negro y la sangre.

Al final resulta que Valencia y Guillot no estaban muy desencaminados. Baby Blood es un film que gustará al espectador que simplemente quiera pasar un buen rato con una película "monstruosa", pero que puede satisfacer también a los aficionados que busquen algo más que simplemente ver chorros de sangre llenar la pantalla o un film con un poco más de clase. Pero el público ideal de Baby Blood creo que es la gente como yo, que gusta y disfruta según el momento tanto las simples diversiones sangrientas como los filmes más exigentes, ya que este film es ambas cosas.

9 dic. 2013

Hatchet III


A aquellos dos o tres interesados en esta trilogía, les informo de que Hatchet III (BJ McDonell, 2013) culmina de forma brillante la historia iniciada por Adam Green en Hatchet (2006). Aunque Green le pasara el puesto de director a McDonell, esta película está escrita por Green, igual que las dos anteriores, y producida por él, así que sigue el tono y estilo de las dos anteriores. Además, McDonell también trabajó en las dos anteriores como operador de cámara, así que todo queda en familia.

Si habéis visto las dos anteriores ya sabéis que os espera en esta. Mezcla de terror y comedia, homenajes al slasher de los años 80 añadiéndole mucha acción, litros de sangre y generosas dosis de diversión. Igual que sucedía en Hatchet II (Adam Green, 2010), esta nueva entrega empieza en el mismo momento en que acabó la anterior. Digo esto porque si no has visto las anteriores es mejor que las veas antes de ver la tercera entrega, ya que funcionan como una gran épica slasher y se disfrutan más vistas una detrás de otra. Green ya ha expresado su deseo de editar una versión de Hatchet uniendo las tres películas (versión a la que añadiría alguna escena no vista hasta ahora), aunque teniendo en cuenta que los derechos de Hatchet los tiene una compañía y los de Hatchet II y III los tiene otra, parece que es algo difícil que se acabe produciendo (pero hay que ser optimista).

Hatchet III me ha gustado desde el primer momento. La segunda me dejó algo frío la primera vez que la vi, y lo cierto es que ahora me gusta mucho más que cuando escribí el comentario sobre ella, pero ver esta entrega justo después de las otras dos me ha ayudado a entrar mejor en ella y disfrutar de la gran fiesta gore que es esta película. Porque la trilogía Hatchet no es más ni menos que eso: diversión a raudales gracias a los excesivos asesinatos que llenan su metraje. Si las dos anteriores te gustaron, está también lo hará.

Sí hay algo que no me acaba de convencer de estas películas, su villano: Victor Crowley. Interpretado por Kane Hodder, lo cierto es que es un monstruo que, para mí, carece de carisma ya que su diseño no es muy interesante. Básicamente es el típico deforme de montaña que ya hemos visto en otras películas (la serie Wrong Turn es un ejemplo) y no tiene ese algo que lo separa del resto de asesinos de película que el aficionado ya conoce. Por supuesto, esto es una cuestión de gusto personal.

En esta ocasión, decir que esta película es "más de lo mismo" es un halago. De nuevo, os recomiendo ver las tres seguidas para un mayor disfrute.


2 dic. 2013

Hombre

 
Acaba de aparecer el segundo tomo recopilatorio de Hombre, creación de Antonio Segura (guion) y José Ortiz (dibujo). De este modo, en dos lujosos libros el afortunado lector puede poseer en su integridad una de las obras más interesantes surgidas en la época dorada del cómic español.

Una manera rápida pero injusta de definir Hombre sería decir que es una especie de Mad Max a la española. Injusta porque, a pesar de compartir escenario post-apocalíptico, poco tienen en común salvo que tanto las aventuras del Loco Max como las de Hombre surgieron en un momento, finales de los 70 y primeros 80, en el cual el fin del mundo parecía tan cercano como se lo había parecido a los ciudadanos de los primeros años 50, cuando parecía que de un momento al otro Estados Unidos y lo que entonces era la URSS se iban a lanzar bombas atómicas de un lado para el otro, haciendo realidad la destrucción mutua asegurada que daría paso a la civilización de simios inteligentes que tan mal se lo harían pasar al pobre Taylor.

Resulta también muy significativo que el regreso a las librerías de Hombre coincida también con un momento social particularmente crítico. Este fragmento de la historia que abre el segundo tomo ejemplifica hasta que punto resulta actual la obra de Segura y Ortiz: Quién diga que no sabe por qué ocurrió está mintiendo. Lo leíamos cada día en los periódicos, lo veíamos en la televisión: guerra en Oriente Medio, revoluciones en Sudamérica, huelgas salvajes en la vieja Europa, estallidos raciales en Sudáfrica. Lo sabíamos y, por eso, cuando el gobierno nos dijo que era necesario ahorrar energía, que la crisis exigía un sacrificio común, que las medidas serían temporales, les creímos... Necesitábamos creerles. Luego, concluye: Estábamos condenados a sucumbir con la civilización que habíamos creado, y la ciudad tenía que ser nuestra tumba. Ya han pasado veinte años desde entonces. Seguís llamándoos hombres y mujeres, pero a mí no me engañáis... Sois una nueva raza que se alimenta de los despojos de mi ciudad. Sois nuestra creación perfecta... Crueles, sin moral, sin creencias, sin ley... Sois los supervivientes y heredaréis la Tierra.

Hombre es un superviviente que avanza por un mundo desolado. Se enfrenta a criminales, bárbaros, caníbales, ladrones... En ocasiones después de haber trabajado con ellos. Sin embargo, hay un cambio entre el primer tomo en blanco y negro y el segundo en color. Las historias del primer tomo son mucho más crueles y violentas, mientras que en el segundo, sin abandonar la acción y la violencia, se ven pequeños atisbos de esperanza aquí y allá. Tal vez porque en el segundo tomo a Hombre le empieza a acompañar Atila, una voluptuosa amazona que se cruza en su camino por primera vez buscando vengar la muerte de sus padres. Aunque el segundo tomo sea más suave que el primero no significa que sea una obra más ligera: simplemente pasa del negro oscuro al simple negro. Señal de esto es la conclusión de la primera parte de Al final del río, que se adelantó un par de décadas a Frank Darabont.


Segura y Ortiz nos ofrecen una obra que bebe tanto de la ciencia ficción como del western. De hecho, Hombre no es muy diferente de los personajes que interpretara Clint Eastwood en la trilogía del dólar de Sergio Leone. Vagabundo en un mundo sin ley, Hombre funciona siguiendo su propio código de honor y sus propias normas, mitad cínico y mitad romántico.

Tanto si vivisteis de pleno la edad dorada del tebeo español, como si os pasó como a mí y solo pudisteis saborear los últimos coletazos o no la conocéis más que de oídas, estos son dos tomos imprescindibles para los amantes del buen cómic, la ciencia ficción y las buenas historias. Recomiendo especialmente leerlos mientras se oye a todo volumen las bandas sonoras que compusiera el australiano Brian May (nada que ver con el guitarrista de Queen) para las dos primeras entregas de Mad Max.

29 nov. 2013

Battle Royale vs. Los juegos del hambre

 
Antes de empezar me gustaría aclarar que no soy de esos desinformados que aseguran que Los juegos del hambre de Suzanne Collins es un plagio de Battle Royale de Koushun Takami. Habiendo leído ambas novelas y visto las películas que han originado, no veo ninguna base para esa afirmación. Por supuesto, ambas tienen cosas en común, igual que tienen en común cosas dos películas/novelas que pertenezcan al mismo género. Personalmente, puedo encontrar más puntos de contacto entre Los juegos del hambre y La carrera de la muerte del año 2000 (Death Race 2000, Paul Bartel, 1975) o Rollerball ¿Un futuro próximo? (Rollerball, Norman Jewison, 1975) que con Battle Royale. Cierto, en ambas los protagonistas son jóvenes, pero eso tampoco es algo que inventara Battle Royale, sino que ya lo encontramos, por ejemplo, en la novela La larga marcha de Stephen King, publicada originalmente en 1978. Además, teniendo en cuenta que Collins trabaja principalmente dentro de las novelas para jóvenes adultos, es bastante natural que hiciera que su protagonista fuera una adolescente.

En realidad, todas estas historias de futuros distópicos en los que se crean juegos mortales se podría decir que no son más que historias de gladiadores romanos ambientadas en el futuro. Así, una película peplum como The Arena (Steve Carver, 1974), una genial exploitation, guarda también ciertas semejanzas temáticas con los títulos mencionados antes. De hecho, Collins incluye en su trilogía diversas referencias al decadente Imperio Romano. Eso sin olvidar, claro, el gran e inspirador clásico El malvado Zaroff (The Most Dangerous Game, Irving Pichel, Ernest B. Schoedsack, 1932), que también generaría versiones futuristas y distópicas como El imperio de la muerte (Turkey Shoot, Brian Trenchard Smith, 1981).

Por tanto, una vez aclarado que tildar Los juegos del hambre de plagio de Battle Royale demuestra cierto desconocimiento del género, ¿qué sentido tiene enfrentarlos? Bueno, la razón de este artículo es que ambos son grandes ejemplos modernos del género y he disfrutado enormemente con ambos.

Si leéis el artículo que dediqué a todo aquello Battle Royale, de la novela que lo originó todo a la película de Kinji Fukasaku que inspiró, pasando por el manga y las secuelas (este artículo); sabréis que soy muy muy fan de la historia creada por Takami. Por tanto, no esperéis que la trilogía Los juegos del hambre salga vencedora, pero tampoco como una total perdedora. La razón por la que prefiero la novela de Takami antes que la de Collins, y la película de Fukasaku antes que la de Gary Ross está más relacionada con mis gustos personales que con su calidad objetiva.
Battle Royale es épica, ultraviolenta, visceral, salvaje, adictiva. Battle Royale es punk, es como los Ramones a todo volumen. La primera novela de Los juegos del hambre es más aventura y acción, bien construida y muy absorbente. Los juegos del hambre es, siguiendo el símil musical, como el álbum blanco de los Beatles: sigue una línea pop más cuidada aunque tiene sus toques subversivos y roqueros.

Como veréis no he entrado en el mensaje y el subtexto, porque ambas novelas hacen un buen trabajo en transmitirlo sin que entorpezca la narrativa. También hay que mencionar que es complicado comparar una novela con una trilogía. De todos modos, aunque disfruté muchísimo con la lectura de En llamas y Sinsajo, me sigue gustando más la épica de Takami.

En cuanto a las películas, no hay discusión. He visto tropecientas veces la versión cinematográfica de Battle Royale (Batoru rowaiaru, 2000) y otras tropecientas el montaje del director, Los juegos del hambre (The Hunger Games, 2012) tiene poco que hacer, aunque el film de Ross me gusta, Battle Royale me apasiona. Dicho esto, está claro que Los juegos del hambre: En llamas (The Hunger Games: Catching Fire, Francis Lawrence, 2013) es mucho mejor que Battle Royale 2: Réquiem (Batoru rowaiaru II: Chinkonka, Kenta Fukasaku, Kinji Fukasaku, 2003).
Por tanto, para mí Battle Royale gana, pero Los juegos del hambre se queda muy cerca de empatar. Pero, para vosotros, ¿quién gana?





28 nov. 2013

Memoria/Las bestias no se miran al espejo

Memoria aka Las bestias no se miran al espejo (Francisco Macián, 1978) es una rareza de la que no había oído hablar nunca hasta que la descubrí en el blog No hija, no, donde hacen visibles esta y otras rarezas del cine español que de otro modo seguirían invisibles.

Memoria es una curiosa y extraña cinta de ciencia ficción con toques de cine experimental psicodélico. Se reflexiona sobre la naturaleza del ser humano y dónde se encuentra la esencia de nuestra personalidad; se hace una nada sutil apología de las drogas y se deja al espectador ojiplático gracias a diversas secuencias psicotrónicas y delirantes (de esas que siempre sirven de excusa para alegrar la vista del espectador con un poco de T&C).

Con un look que recuerda al de THX 1138 (George Lucas, 1971), el film está ambientado en el lejano tercer milenio. La ultrasofisticada y tecnificada (y por tanto fría) sociedad de entonces busca encontrar la manera de trasladar la memoria de los fallecidos a cuerpos enfermos de personas sin actividad cerebral, logrando así una pseudoinmortalidad (al menos eso es lo que me pareció entender). El profesor Ulop (Fernando Sancho), que es el encargado de esta investigación, descubre que la única manera de que el cuerpo recipiente y la memoria insertada puedan unirse satisfactoriamente es mediante el uso de una droga, la B2. Sin embargo, el uso de drogas psicotrópicas está prohibido por el consejo. Es entonces que Ulop decide seguir el experimento por su cuenta y las cosas se tuercen a partir de ahí.

Ver esta bizarra película me provocó las mismas sensaciones que tengo al leer cómics europeos de ciencia ficción de finales de los 60 y los años 70. La misma mezcla de reflexiones filosóficas, humor, erotismo, fantástica imaginería y delirio general. Como por ejemplo Aghardi de Enric Sió. Esta extraña mezcla de elementos en la película da a lugar a diálogos un poco absurdos ("me comporto como un científico, pero soy solo un ser humano"), diversa información sobre el cerebro, una trama clásica de ciencia ficción y experimentaciones visuales varias.

En otras palabras: mucha diversión. Este es el tipo de bizarrada que te alegra la vista y las neuronas con su desatada psicotronia. Es el tipo de film que te sumerge, el tipo de film que cuando se acaba tienes la sensación de haber tomado tu la B2, aunque la calidad de imagen no es muy buena.

Si tenéis curiosidad por verla, ya que no está editada en DVD ni se encuentra fácilmente de otra manera, os remito al blog que he mencionado al principio de este artículo.

27 nov. 2013

Hechizo letal (Cast a Deadly Spell)


Me encantan el cine negro, el pulp, la weird fiction y la obra de H. P. Lovecraft; Hechizo letal (Cast a Deadly Spell, Martin Campbell, 1991) tenía todos los números para encantarme, sin embargo desperdicia una buena idea con un guion malo.

Los Ángeles, 1948. La magia es usada por todo el mundo para hacerse la vida más fácil, excepto el detective Lovecraft (Fred Ward) que se niega a usarla. Amos Hackshaw (David Warner) le encarga a Lovecraft que encuentre un empleado suyo que se ha fugado con un libro de su propiedad: el Necronomicón. Lovecraft pronto descubrirá que recuperar el libro puede tener consecuencias apocalípticas, no solo para él sino para todo el mundo.

Esta película rodada directamente para la televisión por cable americana es el tipo de película que realmente me enfada. Me enfada porque desperdicia un buen director, un gran reparto (además de Ward y Warner tenemos a Julianne Moore y Clancy Brown) y una gran premisa por culpa de un torpe guion que corrió a cargo de Joseph Dougherty.

El problema del guion de Dougherty es que adopta un tono ridículo de comedia, además de reunir en su argumento todos los tópicos posibles de las historias de Lovecraft y del cine negro. Cierto, el director y los productores tal vez podrían haberse dado cuenta de que los toques de comedia sin gracia podrían quitarle entidad a la película, así que comparten también parte de la culpa.

La verdad es que no recordaba que fuera tan abiertamente cómica, y al verla otra vez tras años desde la primera vez me ha decepcionado bastante. No ha mejorado con el tiempo. Mientras la veía no dejaba de pensar en otra película que hacía algo parecido, mezclar el cine negro con el terror, de forma magnífica. Me refiero obviamente a El corazón del angel (Angel Heart, Alan Parker, 1987) que adaptaba una novela de William Hjorstberg, que recomiendo ya que es una fantástica novela y si solo conocéis la película realmente deberíais leerla.

Hechizo letal tiene un tono ligero que me aburrió rápidamente. Aguanté hasta el predecible final por si acaso mejoraba, pero no. Buenos efectos especiales sí tiene. Sin embargo, puede que me encuentre en minoría en lo respecta a esta película, ya que en 1994 hicieron una secuela, también directamente para televisión: El sello de Satán (Witch Hunt, Paul Schrader). Que la presencia de Schrader no os lleve a engaño: para este director/guionista se trató de un producto alimenticio. Dougherty volvió como guionista en un film tan malo como su predecesor, posiblemente incluso peor debido a su look televisivo plano y sin interés, a lo que hay que añadir unos ridículos efectos digitales que parecen hechos con un spectrum barato. La película se ve lastrada por un estilo cómico sin gracia, un director desinteresado y un reparto aburrido que espera cobrar el cheque y salir corriendo.

Es posible que a alguno de vosotros sí le haga gracia, así que las menciono para que el rato que pasé viéndolas no sea en vano (lástima que ya no pueda aprovechar la cinta de vídeo que desperdicié grabándolas).



26 nov. 2013

La maldición de Chucky (Curse of Chucky)


Chucky regresa de nuevo en una estupenda secuela que enfatiza el terror y el suspense, dejando de lado el tono abiertamente cómico de la última entrega. Eso no quiere decir que en La maldición de Chucky (Curse of Chucky, Don Mancini, 2013) no haya los habituales toques de humor negro marca de la casa, estos también están presentes sin que afecten al tono más oscuro del film.

Vi este film después de siete horas y media de Chucky matando gente. Me compré en su momento el pack en Blu-ray de toda la saga, incluida la sexta entrega, y he estado esperando la oportunidad de ver todas las películas seguidas, ver cómo funcionaban vistas una tras otra. Y he de decir que funcionan muy bien.

Mis opiniones no han variado desde que publicara mi artículo sobre esta serie (que podéis leer aquí): la primera es un clásico, la segunda es una secuela muy lograda, la tercera es algo aburrida, la cuarta una necesaria y lograda reinvención y la quinta llevaba la comedia demasiado lejos (pero os seré sincero: me hace reír). En la época en que escribí ese artículo se barajaba la posibilidad de hacer un remake o un reboot; cuando finalmente he visto la película he comprobado con alegría que Curse of Chucky es una secuela. Una muy buena secuela que está hecha pensando en los fans de la serie como John Waters o yo mismo (claro que yo soy un poco zorra en este sentido y soy seguidor de distintas franquicias, pero porque tengo amor de sobra para todas),  que le da coherencia a la historia desarrollada a lo largo de las cinco películas anteriores.

El productor David Kirschner y el guionista/director Don Mancini se han mantenido al frente de todas las películas de la saga, lo que le da a esta serie una coherencia y continuidad que no poseen muchas franquicias del género. Pero tampoco podemos olvidar a Brad Dourif, el actor que le ha dado voz y personalidad a Chucky desde la primera entrega de la serie. Igual que Robert Englund es el único nombre que viene a la cabeza al pensar en Freddy Krueger, Dourif ha logrado con su voz darle vida a Chucky y convertirlo en una estrella del género, a la altura de Freddy, Michael Myers o Jason Voorhees (que sigue siendo el nº 1 para mí).

La presencia constante de estos tres nombres ha logrado que cada tropiezo de la serie sea corregido magníficamente en siguientes entregas. Es decir, instrumental en el éxito de La novia de Chucky (Bride of Chucky, Ronny Yu, 1998) fue el fracaso de Muñeco diabólico 3 (Child's Play 3, Jack Bender, 1991), ya que les mostró a Mancini y a Kirschner que necesitaban reinventar la saga si querían mantener a Chucky vivo. Del mismo modo, llevar la comedia al extremo y convertir en protagonistas completos a los muñecos poseídos hizo que La semilla de Chucky (Seed of Chucky, Don Mancini, 2004) no acabara de funcionar como lo hizo La novia, lo cual les hizo ver a Mancini y Kirschner que ya habían explorado todo lo que se podía ese camino y había llegado la hora de volver a los orígenes.

He de decir que los rumores de remakes y reboots no me preocupaban en exceso al estar los responsables de la saga implicados en lo que habría sido su hipotética creación, pero me ha alegrado inmensamente ver que finalmente se decantaran por hacer una secuela pura y dura. Una secuela que en su primer tramo recupera el tono de suspense de las dos primeras entregas. Chucky funciona mejor cuando es un personaje secundario, acechando desde un discreto segundo plano. En este film hace precisamente eso, mantenerse en un segundo plano mientras va destrozando y asesinando la familia de la protagonista, Nica (Fiona Dourif). La tétrica casa en que tiene lugar la acción de la película contribuye a darle un tono más oscuro y gótico, algo que estaba ausente en filmes anteriores. El bajo presupuesto del film le permite, además, construir una película pensada para el disfrute de los fans (en este sentido, he de decir que me gustó especialmente la escena al final de los créditos).

No sé si fue el hecho de que Seed era completamente cómica o que tras siete horas y media tenía ya la cabeza ida, pero me encantó esta nueva secuela. Tal vez fue porque admiro el valor de sus realizadores al hacer un film pensado para los fans del terror y de esta saga, en lugar de intentar atraer a un nuevo público más joven que no haya oído hablar de la serie Chucky, porque habría sido lo más fácil de vender. El resultado es una película que tiene más posibilidades de gustar a quien no conozca la saga y le haga querer saber cómo el espíritu del asesino Charles Lee Ray acabó dentro de un muñeco Good Guy que simplemente hacer otro pulido remake pensado para adolescentes palomiteros.

Vamos, que me lo pasé pipa con esta peli y espero que todos la disfruten como yo.


25 nov. 2013

Mortal Zombie (Return of the Living Dead III)


Descubrí con sorpresa, mientras escribía el artículo La muerte del zombi, que no había hecho un post sobre esta película, cuando yo estaba convencido de que sí lo había hecho dentro del artículo sobre El regreso de los muertos vivientes (Return of the Living Dead, Dan O'Bannon, 1985). Pero era uno de los artículos que escribí al poco de empezar y no era tan obsesivamente completista como lo soy ahora. Sea como sea, os presento la infravalorada maravilla Mortal Zombie (Return of the Living Dead III, Brian Yuzna, 1993).

Aunque en teoría forme parte de la serie iniciada por O'Bannon, Mortal Zombie puede verse como un film completamente independiente. La única conexión que hay con la serie iniciada por O'Bannon es la utilización de la Trioxina como herramienta por los militares para crear muertos vivientes y usarlos como armas. Para mí, este film es parecido a Halloween III: El día de la bruja (Halloween III: Season of the Witch, Tommy Lee Wallace, 1982), en el sentido de que son lo suficientemente independientes para poder ser valorados por sus propios méritos sin tener que compararlos con las películas que iniciaron sus respectivas sagas. Por tanto, son películas que podéis disfrutar mucho sin haber visto las películas anteriores en la serie.

Mortal Zombie incluso se aleja de la mezcla de comedia y terror del film de O'Bannon para ofrecernos un film de terror oscuro y trágico. Todo arranca cuando Julie (Melinda Clarke) es infectada por la Trioxina por su novio Curt (J. Trevor Edmond) en la instalación militar en la que trabaja el padre de él, desesperado por la muerte de Julie en un accidente de moto. Mientras Julie empieza a experimentar el proceso de convertirse en una muerta viviente, la pareja huye de los militares.

Esta película se puede resumir como una versión macabra de Romeo y Julieta. La condenada pareja hace lo que puede para seguir adelante, pero Julie se va alejando cada vez más de su humanidad. La única manera de frenar el proceso es a través del dolor, lo que proporciona al film algunos de sus momentos más memorables. Cuando la pareja se adentra en el mundo subterráneo que existe debajo de la ciudad, el film adopta un tono decididamente gótico, mientras se va gestando lo que será un sangriento clímax. Una situación que no funcionaría si no estuviéramos plenamente implicados en lo que le sucede a la pareja, gracias a la dirección de Yuzna y, en especial, a la interpretación de Clarke.

Tal vez lo más sorprendente de esta película es que funciona. La mezcla de oscuro romanticismo (que no cursilería) con el terror y el gore es extrañamente efectiva. Pero su mayor mérito enlaza con lo que decía en mi último artículo: es una historia de zombis, de muertos vivientes, que es su propia historia, no un refrito de películas anteriores (lo cual resulta aún más sorprendente teniendo en cuenta que originalmente se concibió como la tercera entrega de una serie que nació como secuela alternativa de la clásica La noche de los muertos vivientes [Night of the Living Dead, George A. Romero, 1968]).

Es posible que sea uno de esos títulos que a mí me encantan y al resto de la humanidad deja indiferente, pero aún así lo recomiendo encarecidamente. Ya sea con vuestra pareja o en soledad, espero que la disfrutéis como yo.


22 nov. 2013

La muerte del zombi


Llevo tiempo dándole vueltas al tema de este artículo, como ejemplifican los artículos que escribí hace un tiempo para Underbrain Mgz sobre el manga I am a hero y la versión cinematográfica de Guerra Mundial Z (que podéis leer aquí y aquí). Pero el impulso definitivo me lo ha dado el artículo que leí el lunes en Badass Digest sobre unas polémicas declaraciones de George A. Romero sobre la serie The Walking Dead (aquí) que resumían una entrevista hecha a Romero en The Big Issue (aquí).

Os resumiré los puntos principales de esta entrevista para los que no sepan inglés: Romero considera que los zombis están sobrexpuestos, rechazó dirigir un par de episodios de The Walking Dead ya que no es más que un culebrón con el ocasional zombi, no dirigirá otra película de zombis hasta que pasen de moda. 
Los comentarios que hizo sobre The Walking Dead son los que más revuelo han levantado (más sobre la serie luego) pero una de las respuestas que me ha llamado la atención a mí es el hecho de que Romero no consideraba a las criaturas que aparecen por "primera vez" en La noche de los muertos vivientes como zombis. Zombis eran las criaturas creadas a partir de ritos vudú haitianos, las criaturas que aparecen en los filmes de Romero y sus imitadores son más bien versiones romerianas de la versión americana del ghoul, una criatura procedente de la mitología árabe y que hicieron muy populares en Estados Unidos los cómics EC*, muy influyentes en la obra de Romero.

La ignorancia sobre los orígenes y la naturaleza real del zombi y la cantidad de películas anodinas y repetitivas que se están haciendo son síntomas para mí de la decadencia de un subgénero que era de mis favoritos. El éxito de productos insulsos como Guerra Mundial Z y aburridos como The Walking Dead son el ejemplo de la masificación y sobrexposición del zombi, que se ha traducido en una serie de productos sin garra, sin interés, inofensivos y aptos para todos.

Lo peor de The Walking Dead es que triunfa plagiando a Romero, sin aportar nada, aumentando su éxito cuanto más blanda se hace. Pero ¿qué quiero decir con que The Walking Dead copia las películas de Romero? Al fin y al cabo, Romero no inventó el género, ni las criaturas, ¿es que es el único con derecho a hacer cine de zombis? No, pero Romero sí inventó un estilo propio.

Las películas de muertos vivientes de Romero eran diferentes de todo lo que se había hecho antes en el sentido de que en sus filmes los zombis (utilizaré el término por comodidad, pero ya sabéis que no son exactamente zombis) son una molestia, una excusa para juntar un grupo de personas en una situación extrema y ver cómo lidian con el apocalipsis. A esto se le añadía siempre un subtexto o un comentario social satírico. The Walking Dead hace exactamente lo mismo que hizo Romero pero sin subtexto, ni comentario, ni personajes interesantes, ofreciendo solo aburrimiento.

Otro de los síntomas de la decadencia del cine zombi, y que personalmente me llena de tristeza porque como ya he dicho era de mis géneros favoritos, es que prácticamente todas las películas que se hacen en la actualidad de zombis son iguales. Claro, de vez en cuando se estrena alguna original como Deadgirl o Grace, pero son una dolorosa minoría. En su mayor parte consisten en repetir el mismo escenario apocalíptico (los muertos resucitan, un grupo se dedica a exterminarlos) una y otra vez, variando algunos pequeños detalles simplemente.

Y es algo que me llena de tristeza porque hasta el estreno de 28 días después... (que es una película de zombis aunque se traten en realidad de infectados) y el remake Amanecer de los muertos, era un género muy variado, aunque minoritario. Las películas de Lucio Fulci no tenían nada que ver con las de Romero; No profanar el sueño de los muertos no tenía nada que ver con La noche de los brujos; el tono de comedia de Children Shouldn't Play with Dead Things no tenía nada que ver con el Romeo y Julieta de ultratumba que es Mortal Zombie.

En fin, una riqueza que parece haber desaparecido completamente del género (y que con el anuncio de un nuevo remake [el segundo] de El día de los muertos no parece que vaya a mejorar).

Admito también que me siento un poco ridículo, como el tipo que se lamenta porque el grupo que le gustaba se ha vuelto comercial y todo el mundo lo escucha. Pero tampoco puedo evitar lamentarme al ver cómo algo que me gustaba es uniformizado, comercializado, higienizado y ridiculizado. Sé que debo estar exagerando, pero la verdad es que me parece que el género de zombis se está pudriendo a  ritmo acelerado. Solo espero que en el futuro pueda resucitar de nuevo.


*El estilo EC a la hora de representar el ghoul queda perfectamente representado en la historia Bocado funerario (Mournin' Mess), aparecido en Tales from the Crypt vol.1 nº 38 (octubre/noviembre de 1953), que podéis encontrar en Biblioteca Grandes del Cómic: Clásicos del Terror nº 4. Esta historia fue adaptada para la televisión en la serie Historias de la cripta, T3 Ep. 10.

21 nov. 2013

Leviathan: El demonio del abismo (Leviathan)


El anuncio del proyecto de James Cameron Abyss (The Abyss, 1989) parecía indicar que esta película sería un gran éxito a la altura de su anterior film, Aliens (El regreso) (Aliens, 1986), ya que llegaban noticias de que era una gran producción que incluiría nuevos y rompedores efectos especiales. Esto puso en marcha de forma casi inmediata distintas producciones que partían de lo que se sabía del argumento de Abyss e intentaron estrenarse a tiempo para aprovechar su éxito.

Sin embargo, como sucediera años después con la fiebre por las películas ambientadas en Marte de finales de los 90, la versión mutilada de Abyss que se estrenó en cines no funcionó en taquilla como se esperaba (como sucede con la mayoría de los filmes de Cameron, es muy superior el montaje del director a la versión estrenada en cines) y el resto de producciones de terror submarino estrenadas esperando aprovechar su éxito también se hundieron. Me refiero a las películas La grieta (The Rift, Juan Piquer Simón, 1990), Profundidad seis (DeepStar Six, Sean S. Cunningham, 1989) y el film que trataremos hoy: Leviathan: El demonio del abismo (Leviathan, George P. Cosmatos, 1989).

Como cuando se pusieron en marcha estos proyectos solo se tenía una noción muy vaga del argumento de Abyss, una plataforma petrolífera submarina que se encuentra con algo extraño en el fondo del mar, la mayoría pensaron que sería una especie de Aliens submarino, así que todas ellas adoptaron el mismo enfoque de película de terror.

La razón por la que comento Leviathan es que a pesar de surgir como intento de explotar el (hipotético) éxito de otro film; que su argumento es el mismo que ya hemos visto/leído un millón de veces desde que A. E. van Vogt publicara en 1939 el relato The Black Destroyer; que además coge ideas prestadas de Alien, el octavo pasajero (Alien, Ridley Scott, 1979), La cosa (The Thing, John Carpenter, 1982), Tiburón (Jaws, Steven Spielberg, 1975) e incluso de la producción de Roger Corman Forbidden World (Allan Holzman, 1982); a pesar de todo esto, esta coproducción italoamericana es tremendamente disfrutable y muy entretenida.

El film se ambienta en los últimos tres días de la misión minera que la compañía Tri-Oceanic tiene en el fondo del océano atlántico. Todo el mundo está ansioso por irse, pero las cosas se complicarán cuando Sixpack (Daniel Stern) descubra los restos de un barco ruso, sin saber hasta que punto es peligroso el "tesoro" que se lleva con él. Steven Beck (Peter Weller), al mando de la operación, y el doctor Thompson (Richard Crenna) no tardan en descubrirlo. La cuestión ahora es saber si podrán sobrevivir hasta que llegue el equipo de evacuación.

Básicamente, esta película es como otra de esas en las que un grupo de astronautas se enfrenta a una criatura monstruosa que los elimina uno a uno, solo que en lugar de transcurrir en una nave/estación espacial en algún momento del futuro, está ambientada en el presente y bajo el mar. Lo sorprendente para mí es lo bien que funciona esta película, demostrando que se necesita mucha habilidad para coger una fórmula empleada miles de veces y utilizarla de forma efectiva.

Gran parte del mérito lo tiene el director George P. Cosmatos, uno de esos realizadores todoterreno que se especializó en el cine de acción. Cosmatos estaba acostumbrado a filmar acción, pero también maneja bastante bien el suspense, creando una estupenda atmósfera de tensión de forma muy efectiva. El guion también es destacable por la forma en que maneja elementos y situaciones de sobra conocidas; fue escrito por Jeb Stuart, conocido por haber escrito cintas de acción como La jungla de cristal (Die Hard, John McTiernan, 1988), y David Webb Peoples, guionista también de Blade Runner (Ridley Scott, 1982), Sin Perdón (Unforgiven, Clint Eastwood, 1992) y Doce monos (Twelve Monkeys, Terry Gilliam, 1995). No es que Leviathan esté a la misma altura que ninguna de estas películas, pero prueba que fue escrita por gente que sabía lo que hacía: una glorificada serie B, así que idearon la mejor glorificada serie B posible.

El reparto encabezado por Peter Weller es realmente estupendo y le insufla vida al guión. Seguramente reconoceréis al cazafantasmas Ernie Hudson y a Amanda Pays y Meg Foster, por su presencia en otras memorables películas de género y series de televisión. De hecho, Weller ya había trabajado con Cosmatos en la fantástica De origen desconocido (Of Unknown Origin, 1983) y con Crenna en Rambo - Acorralado Parte II (Rambo: First Blood Part II, 1985), así que puede que eso explique el buen trabajo que hacen en el film.

Técnicamente el film está muy bien resuelto. El diseño de las criaturas y sus efectos corrieron a cargo del estudio de Stan Winston y el diseño de producción estuvo a cargo de Ron Cobb. La unión de estos talentos se traduce en momentos "criaturiles" realmente logrados e impresionantes. La banda sonora de Jerry Goldsmith acaba de darle el toque final.

Leviathan posiblemente no sea la película más original que os podéis encontrar, pero si lo que buscáis es pasar un rato entretenido con una sensacional película de monstruos, os la recomiendo.