19 sept. 2019

Un repaso a la saga de Rambo


Con motivo del próximo estreno de Rambo: Last Blood (Adrian Grunberg, 2019), acabo de publicar en Underbrain Mgz un repaso a toda la franquicia Rambo, de lo mejor a lo peor. La podéis leer clicando en:


Espero que los fans disfruten con el artículo, pero también me gustaría que lo leyeran aquellas personas que creen conocer el personaje y tienen ideas preconcebidas sobre las películas sin haberlas visto.


The Burning Moon

 
Prohibida, perseguida y censurada durante décadas, The Burning Moon (Olaf Ittenbach, 1992) es un film de culto precedido por su reputación de película extrema, brutal y salvaje. Olaf Ittenbach era uno de los principales directores englobados en el movimiento ultra-gore alemán de los años 90 del siglo XX y The Burning Moon fue el film que le otorgó su posición de honor.

Supe de la existencia de este film gracias a Pantalla de sangre. Las 50 películas más salvajes de la historia del cine gore de Mike Hostench y Jesús Martí. Libro que compré el verano de 1996, lo que me dio la oportunidad de dedicar el verano a buscar las películas mencionadas en el libro que todavía no hubiese visto. Una de ellas era, obviamente, The Burning Moon, que despertó mi interés por estas palabras de Hostench y Martí: "Burning Moon es una película excepcionalmente original, más incluso que su notable opera prima Black Past (1992). También es una película hiper-violenta que encaja en los esquemas del ultra-gore, aunque la historia y su desarrollo son formidablemente únicos en los años 90". ¿Una película ultra-gore que encima tenía una historia que contar? Realmente era algo único, ya que empezaba a estar bastante aburrida de películas que eran muy gore y muy extremas pero que eso eran lo único que eran, no tenían ni historia ni argumento que contar.

Por desgracia, era una película difícil de encontrar en aquellos años. De hecho, encontré antes en un videoclub la siguiente película de Ittenbach Premutos, el ángel caído (Premutos - Der gefallene Engel, 1997) mientras Burning Moon seguía eludiéndome. No es hasta la llegada del DVD y el progreso de internet que por fin pude ver esta película que había aumentado su reputación con los años.

El propio Ittenbach interpreta el papel de un yonki que le cuenta a su hermana pequeña dos depravadas historias para dormirla. La primera historia trata sobre una mujer perseguida por un psicópata que se acaba de escapar de un manicomio y la segunda sobre una venganza de ultratumba llevaba a cabo por un hombre culpado injustamente por los crímenes de otro. Historias simples y directas que daban pie a las escenas gore que eran la máxima atracción.

Y lo cierto es que en aquel momento me pareció un film impresionante. Sin embargo, al volverlo a repasar no pude más que sentir que Burning Moon, si bien interesante como muestra de un momento en el tiempo, había perdido bastante con los años. Las terribles interpretaciones, el guion simplón y forzado y el look VHS se sumaban para que, lo que en otro tiempo me pareció aceptable, hoy día se me hiciera algo pesado y aburrido.

Tal vez es porque ahora soy un espectador más sofisticado que cuando era un adolescente y soy más exigente. Tal vez un recién llegado al género o un aficionado al gore puede que puedan "disfrutar" con The Burning Moon como lo hice yo al tener la sensación de ver una película prohibida. Por eso decidí comentarla aquí, porque hubo un tiempo en que esta era una película prohibida y peligrosa. Decidid vosotros mismos si The Burning Moon conserva su poder o ha envejecido de mala manera.


17 sept. 2019

Ad Astra

 
Publicada mi crítica de Ad Astra (James Gray, 2019) en Underbrain Mgz. Podéis leerla clicando en:


Tan espectacular como decepcionante, un ejemplo de esas ocasiones en que un director se preocupa tanto por el tema de la historia que se olvida de la historia.


Nightmare Cinema

Las películas de terror antológico atraviesan una especie de edad dorada desde el 2007. Y todavía parece que durará un tiempo, si nos sirve de ejemplo Nightmare Cinema (2018), que reúne cinco directores de peso dentro del género: Joe Dante, David Slade, Mick Garris, Alejandro Brugués y Ryûhei Kitamura.

La premisa del film es bastante atractiva: un extraño cine abandonado atrae a unos desconocidos, cada uno ve una "película" que le afecta personalmente. Esta trama, que sirve de hilo conductor entre los segmentos, está protagonizada por el Proyeccionista, interpretado por Mickey Rourke.

"The Thing in the Woods" abre el film. Dirigido por Alejandro Brugués, el segmento arranca como un típico slasher que luego tiene giros interesantes. Me gustó por su tono adrenalítico y la manera en que condensa en unos pocos minutos la esencia del género, para pasar luego a otro género que también me gusta bastante. Fantástico gore y efectivo humor negro.

"Mirari" es el segmento de Joe Dante. Y se nota. El relato recuerda el tono y macabra ironía de las historias de los EC Comics. Trata sobre los horrores de la cirugía plástica llevada al extremo, un tema no muy original pero efectivo gracias a los efectos de maquillaje.

No sé si fue intencionada la ironía de que la primera aparición de Mickey Rourke como el Proyeccionista venga justo a continuación de un relato sobre horrores creados con cirugía plástica. Es el momento álgido del hilo conductor, que es lo más flojo de la película.

"Mashit" de Ryûhei Kitamura es el segmento más estilizado. Cargado de humor negro y con un estilo tremendamente exagerado, es lo que necesita para hacer memorable esta historia de demonios en un colegio religioso. Dura lo justo para que su asalto a los sentidos se disfrute al máximo y termina antes de hacerse pesado.

"This Way to Egress" de David Slade es un bienvenido cambio de marchas. Tras los excesos de segmentos anteriores, se aprecia más este inquietante cuento filmado en blanco y negro. Más abstracto que los anteriores, su atractivo no es tan inmediato. Personalmente me gustó mucho, tiene un tono lynchiniano que le otorga una fuerte personalidad y no es tan inmediatamente "clasificable" como los otros segmentos.

"Dead" es el último segmento y el más flojo. Mick Garris es el director de ambos. Al igual que el hilo conductor, no es un segmento que sea particularmente original o excitante. Resulta todo muy familiar y se aleja del tono más extremo, original y desafiante de los anteriores segmentos.

Con la excepción de la aportación de Mick Garris, Nightmare Cinema es un auténtico festival para los amantes del terror. Es una lástima que la edición en Blu-ray americana no incluya ningún extra, me habría encantado escuchar un comentario conjunto de los directores. Pero, como ya he dicho, es un film muy recomendable cuyas virtudes superan de largo sus pocos defectos.


11 sept. 2019

Tag (Riaru onigokko)

 
El siempre interesante director japonés Sion Sono creó con Tag (Riaru onigokko, 2015) un film que mezcla cine artístico con la más pura exploitation. El resultado es un film brutal y fascinante de principio a fin.

Mitsuko (Reina Triendl) viaja con sus compañeras del instituto en una excursión. El viaje se ve interrumpido por un brutal y sangriento suceso. A partir de aquí, la vida de Mitsuko se convierte en un caos surrealista. El espectador acompaña a Mitsuko, sumergido como ella en una delirante trama, intentando encontrarle sentido a todo. Sono ofrece grandes momentos visuales, mezclando belleza y violencia, pero no es una acumulación de imágenes impactantes, a la búsqueda de una experiencia puramente visceral. Hay una historia y, más importante: un subtexto, al cual sirven las impactantes escenas.

El film se basa en una novela de Yûsuke Yamada, que no he tenido la oportunidad de leer, pero cuyo argumento, aunque parte de una premisa parecida, no podría ser más distinto del de la película. Lo que me lleva a la conclusión que Sono simplemente cogió la idea de la novela de un real y mortífero juego del pilla pilla, para crear su propia historia y desarrollar sus propias ideas.

Japón es un país tremendamente machista y misógino, a pesar de los avances actuales. Una situación que muchos cineastas han denunciado y han atacado de formas diversas. Takashi Miike lo hizo de forma perturbadora con Audition (Ôdishon, 1999), por ejemplo. Sion Sono hace lo mismo, atacando el patriarcado utilizando la fantasía, creando ultraviolentas escenas mezcladas con esteticismo poético. Su mensaje no es que sea muy sutil: el primer personaje masculino que aparece es un hombre con cabeza de cerdo. Pero esta carencia de sutileza no se traduce en predicar al espectador, el director despliega un fantástico y bizarro espectáculo para aquellos que disfruten con lo sumamente extraño.

Tag no es una película para todo el mundo, pero desde luego es una película para todo aquellos que aprecien el cine que se sale de la norma, de lo establecido, y gusten de visitar los vecindarios más extremos de este arte. Es un film que, guste o no, resulta memorable.