19 may. 2017

I Am a Hero

 
A pesar de que durante mucho tiempo fui lector asiduo de manga, cada vez me costaba más encontrar series que me interesaran, hasta que prácticamente dejé de leerlo. I Am a Hero de Kengo Hanazawa fue la serie que me trajo de nuevo al manga. Cuando se empezó a publicar aquí ya escribí un artículo sobre ella para Underbrain Mgz (aquí), de modo que no me extenderé demasiado sobre ella. Baste decir que muchas de las cosas por las que me gusta leerlo también las encontré en su adaptación cinematográfica: I Am a Hero (2015) de Shinsuke Sato.

I Am a Hero cuenta la historia de Hideo Suzuki (Yô Ôizumi), un dibujante de manga mediocre cuya vida da un giro de 180º cuando una extraña epidemia se empieza a extender por Japón. Se trata de un virus que transforma a las personas en muertos vivientes sedientos de sangre. Hideo ve que ahora tiene la oportunidad de convertirse en el tipo de héroe que siempre ha soñado ser, sobretodo cuando se impone la tarea de proteger a la joven Hiromi (Kasumi Arimura). Lo que no será fácil en este nuevo mundo.

Así explicada, esta película no parece muy diferente de otras películas de zombi que se han estrenado en nuestras pantallas. Pero realmente lo es, por lo menos para alguien aburrido ya de las recientes y repetitivas películas zombis que han ofrecido los cineastas occidentales. Sato, director también de la adaptación de Gantz, se mantiene muy fiel al manga en lo que importa: el tono y los personajes. Cuando la película se puso en marcha, el manga todavía no había finalizado, así que se decidió adaptar una parte (además, su extensión no hace posible meterlo todo en una sola película). Teniendo esto en cuenta, también es bastante fiel trasladando momentos del manga directamente a la pantalla.

El director le imprime a I Am a Hero un ritmo frenético y trepidante, en particular en la fantástica escena de pánico en Tokyo, sabiendo cuando darle un respiro al espectador y hacer interesante el desarrollo dramático de los personajes. Como ya hemos mencionado, el film es fiel al tono del manga, así que entre el terror y la acción también hay muy efectivos momentos de comedia. Así, esta es una película que también disfrutarán enormemente aquellos que no han leído el manga y solo quieren ver una entretenida peli de zombis.


17 may. 2017

El hotel del horror (The City of the Dead)

 
He de admitir que no sabía nada de El hotel del horror (The City of the Dead, John Moxey, 1960) hasta que la vi anunciada en la newsletter de Arrow Video. En un impulso me hice con ella y fue todo un acierto, ya que ha resultado ser un deliciosamente inquietante descubrimiento.

Nan Barlow (Venetia Stevenson) se dirige a Whitewood, un pequeño pueblo de Nueva Inglaterra, por recomendación de su profesor, Alan Driscoll (Christopher Lee), con el objetivo de estudiar la antigua presencia de brujería en la zona. Muy pronto, Nan descubre que la brujería del lugar no forma parte del pasado.

Esta modesta producción se considera históricamente como un precedente de la creación de la Amicus, una productora de películas de terror rival de la Hammer, ya que fue producida, entre otros, por Milton Subotsky y Max Rosenberg, creadores de esta mítica compañía. Subotsky ideó la historia que luego convertiría en guion George Baxt. Además de este apunte histórico, a los espectadores actuales les llamará la atención dos cosas: un inicio que recuerda a La máscara del demonio (La maschera del demonio, Mario Bava, 1960) y algunos giros que recuerdan a Psicosis (Psycho, Alfred Hitchcock, 1960).

Sin embargo, estas coincidencias son justo eso: coincidencias. La máscara del demonio y The City of the Dead fueron coincidentes en el tiempo y no era posible que los realizadores de una vieran la otra y se inspiraran. Las coincidencias con Psicosis llaman aún más la atención, porque The City of the Dead se empezó a rodar ANTES que Psicosis (y el libro tiene una estructura distinta a la de la película). Además, The City of the Dead no se estrenó en Estados Unidos hasta 1963, recortada y con el horrible título Horror Hotel (imagino que de aquí sale el igualmente pésimo y absurdo título castellano), siendo injustamente acusada de ser una copia de Psicosis. Estas coincidencias se originan por ciertos recursos narrativos semejantes pero con distintos objetivos. En el caso de City of the Dead, para aumentar la sensación de amenaza y terror, de inminente catástrofe (un truco que Joss Whedon ha usado a menudo).

Dejando de lado estas coincidencias, The City of the Dead es un modesto pero fantástico filme de terror, que basa su efectividad en una opresiva e inquietante atmósfera de toques lovecraftianos. Moxell nos sumerge en un perturbador pueblo rodeado de una omnipresente niebla, en el que continuamente nos encontramos bajo el escrutinio de sus misteriosos habitantes. Esta atmósfera contribuye en gran parte a la efectividad de la película, aunque los aficionados al terror más habituados a la sangre y la acción puede que la encuentren floja. Personalmente, yo disfruto enormemente con una buena y clásica película de terror si sabe crear una atmósfera absorbente como la que encontramos en esta película. Todo un clásico a descubrir.


16 may. 2017

El caso Sloane (Miss Sloane)


Se acaba de publicar mi crítica de El caso Sloane (Miss Sloane, John Madden, 2016) en Underbrain Mgz. A vuestra disposición clicando aquí:


Un entretenido thriller político que gustará especialmente a los aficionados al género.


11 may. 2017

Alien: Covenant


Ya podéis leer mi crítica de Alien: Covenant (Ridley Scott, 2017) que he escrito para Underbrain Mgz, con gran alegría, clicando aquí:


Después de leerla podéis salir a celebrar por las calles que Ridley Scott está on fire en su regreso a esta mítica franquicia. No sé si influyó el hecho de que el pase de prensa se hizo en una espectacular sala de cine, una sala Dolby, que te metía de lleno en esta pesadilla, pero esta nueva entrega me gustó incluso más que Prometheus (Ridley Scott, 2012). Id a verla, sin pensarlo.

Otros artículos sobre Alien en el blog:



5 may. 2017

Segunda oportunidad: Psicosis III

 
Oscuridad total. De repente, se oye una voz gritar "¡NO HAY DIOS!". Y así empieza Psicosis III (Psycho III, Anthony Perkins, 1986).
 
Durante mucho tiempo consideré que Psicosis II: El regreso de Norman (Psycho II, Richard Franklin, 1983) era la única secuela de Piscosis (Psycho, Alfred Hitchcock, 1960) que valía la pena. Psicosis IV: El comienzo (Psycho IV: The Beginning, Mick Garris, 1990) siempre me pareció mediocre y sin interés y Psicosis III algo aburrida a pesar de su prometedor comienzo. Sin embargo, esta opinión se vio rápidamente alterada cuando no hace mucho revisité la franquicia. Bueno, en realidad solo cambió en lo que respecta Psicosis III, Psicosis IV me sigue pareciendo mediocre y sin interés.

Vi por primera vez Psicosis III justo después de ver Psicosis II, que me pareció genial. No esperaba que esta tercera entrega, que arranca poco después de lo sucedido en el film de Richard Franklin, me gustara de la misma manera, pero esperaba algo del mismo estilo, con la curiosidad añadida de tener al propio Anthony Perkins como director. Pero Psicosis III es un film muy distinto a lo que me esperaba (un simple relato con Norman Bates matando más huéspedes de su motel) con interesantes elementos psicológicos y buenas dosis de humor negro, aunque no supe reconocer estas virtudes en su momento. Ahora estoy convencido de que es una de esas películas que has de ver más de una vez para empezar a apreciar, supongo que porque es lo que me pasó a mí: la primera vez no me acabó de gustar, luego empecé a apreciar la dirección de Perkins y recientemente disfruté con todo el conjunto formado por las interpretaciones, la dirección de Perkins y el guion de Charles Edward Pogue.

Para aquellos que no la hayan visto todavía, el film arranca con Maureen (Diana Scarwid), una monja a punto de suicidarse (es ella la que grita "no hay dios") pero no solo no muere sino que su intento de suicidio acaba con la muerte de otra monja. Deprimida y atormentada, Maureen abandona el convento y empieza a vagar. Primero sus vagabundeos hacen que coincida con Duane (Jeff Fahey), un sórdido personaje que casi la viola. Pero luego la cosa mejora: encuentra refugio en el motel Bates. Donde vuelve a encontrarse con Duane. Norman Bates, por su parte, sigue despachando huéspedes, pero las cosas cambian para él cuando conoce a Maureen. Y con estos personajes, la receta para el desastre y el horror está lista.

Es fácil de explicar porque la dirección de Perkins me sedujo en primer lugar. Perkins hacía poco que había trabajado con Ken Russell en La pasión de China Blue (Crimes of Passion, 1984) y se nota la influencia del director inglés, así como también la influencia del cine europeo, añadiendo a la película un toque giallo. Me llamaron la atención especialmente las brillantes y teatrales transiciones de escena a escena que ideó Perkins.

Me costó más entrar en el guion de Pogue, que presenta una historia que se aparta del terror y el suspense más habitual, que también hay, para explorar el personaje de Norman Bates y, en particular, su conflicto con Madre. Como la primera vez que la vi me esperaba algo más habitual, no supe apreciar lo que Pogue había ideado. Supongo que también ha ayudado que estaba preparado para lo que iba a ver y pude entrar más fácilmente en la película.

Por tanto, aunque la cuarta entrega sigue siendo una pérdida de tiempo, recomiendo Psicosis III a todos aquellos que todavía no hayan disfrutado de esta peculiar película. No muy bien vendida en el tráiler, he de añadir.