13 mar. 2019

El niño que pudo ser rey (The Kid Who Would Be King)

 
Publicada mi crítica de El niño que pudo ser rey (The Kid Who Would Be King, Joe Cornish, 2019) en Underbrain Mgz. Leedla clicando en:


Entretenida, inteligente y bastante divertida, la nueva película de Joe Cornish también gustará a los adultos aunque esté pensada para el público juvenil.


12 mar. 2019

Bones


La primera incursión en el cine de terror como director de Ernest R. Dickerson tuvo como resultado la fantástica Caballero del demonio (Tales from the Crypt: Demon Knight, 1995). Su segunda incursión en el género fue un film igualmente notable pero del que no se habla tanto: Bones (2001).

Patrick (Khalil Kain) decide abrir un club, que servirá también como plataforma para promocionar al grupo que representa, integrado por su hermano Bill (Merwin Mondesir), su hermana Tia (Katharine Isabelle) y su amigo Maurice (Sean Amsing). Por desgracia, el edificio que elige ya tiene un ocupante: el espíritu de Jimmy Bones (Snoop Dogg), un criminal asesinado allí y enterrado en el sótano. La llegada de los nuevos inquilinos hará posible que Bones vuelva del más allá para vengarse de aquellos que le asesinaron.

Teniendo en cuenta el argumento, que recuerda al de J.D.'s Revenge (Arthur Marks, 1976), y los protagonistas, entre los que se encuentra también Pam Grier, sería de esperar que Dickerson hiciera un homenaje a la blaxpoitation de los 70, imitando el estilo de la época. Y algo de eso hay, pero lo que hace interesante esta película, y por ello la comento aquí, es que Dickerson adoptó un estilo que homenajeaba el cine de terror italiano de esa misma época, con guiños a Mario Bava, Dario Argento y Lucio Fulci. Además, el estilístico terror se adereza con no pocos toques de humor negro, que se hacen presentes con cada antiguo enemigo que Bones elimina.

Bones es una cinta de terror gótico en un ambiente urbano, pero alejado del realismo. Solo hay que ver el edificio en el que habita el vengador de ultratumba, que recuerda a una calavera humana. A medida que avanza, la película se va haciendo cada vez más fantástica, rozando el surrealismo, dejando atrás lo que sería una típica historia de casa encantada. Por eso me parecen desencaminadas críticas como las que hacen Kim Newman y Stephen Jones en el comentario de la nueva edición en Blu-ray de Candyman (Bernard Rose, 1992), que mencionan como un problema la falta de realismo del vecindario en el que transcurre la acción, que no parece un ghetto americano. No es un problema porque el film no busca representar nada de forma realista, se inclina más hacia lo barroco.

Dicho esto, el transfondo de la historia tiene elementos de comentario social, ya que alude a como las drogas, en particular el crack, destrozaron muchos barrios de mayoría afroamericana.

Aunque en un principio el film pasó desapercibido, en España la edición en DVD que se editó en su día es pésima y recomendaría la francesa o la inglesa, con el tiempo ha ido ganando adeptos. Posiblemente hoy día, con el cine de terror italiano de los 70 más de moda, el film sea más apreciado que en su momento. Si no la habéis visto, os la recomiendo.


5 mar. 2019

El día negro (Giornata nera per l'ariete)


El día negro (Giornata nera per l'ariete, Luigi Bazzoni, 1971) está considerado uno de los mejores títulos dentro del periodo más fértil del giallo, cuando imitaciones de El pájaro de las plumas de cristal (L'uccello dalle piume di cristallo, Dario Argento, 1970) empezaron a inundar los cines de todo el mundo.

Franco Nero es Andrea Bild, un periodista alcohólico que intenta descubrir quién es el responsable de una serie de asesinatos cuyas víctimas coincidieron con él en una fiesta de fin de año. El asesino deja un guante negro con un dedo recortado junto a cada cadáver, señal de que no son asesinatos casuales. El interés de Bild también es personal: la policía cada vez parece más convencida de que él es el asesino.

Al contrario que la mayoría de títulos de la época, el film de Bazzoni no es particularmente sexy ni contiene gotas de erotismo para atraer a los espectadores. Su argumento es bastante enrevesado, pero es muy sencillo averiguar quién es el asesino. Tampoco contiene los asesinatos brutales y violentos característicos del género. Entonces, ¿por qué está considerado como uno de los mejores gialli de la época? Por la dirección, la manera en que está narrado y transmite su mensaje al espectador, y la fotografía de Vittorio Storaro.

Por supuesto, el trabajo de Storaro es sobresaliente (más aún en la edición en Blu-ray de Arrow), pero sigue la dirección de Bazzoni a la hora de crear un mundo solitario, en el que los personajes se encuentran solos caminando en masivos paisajes urbanos. La soledad urbana es un tema que el director exploraría más a fondo en Huellas de pisadas en la luna (Le orme, 1975), pero ya aquí vemos cómo Bazzoni aisla a sus personajes en edificios semivacíos y calles desiertas. Casi parece que los personajes sean los supervivientes de algún desastre postapocalíptico. Además, también se juega mucho con los reflejos, incidiendo en el misterio central que investiga Andrea Bild, en el que nada es lo que parece y todo se ve a través de ventanas, escaparates, entre rendijas de persianas.

Parafraseando a McLuhan, el estilo se convierte en el mensaje. Mientras desarrolla la típica trama de misterio, Bazzoni utiliza cada plano y cada ángulo de cámara para reflexionar sobre la soledad urbana y existencial. Gracias también al trabajo del editor Eugenio Alabiso y la banda sonora de Ennio Morricone, esta reflexión sobre la soledad resulta tremendamente entretenida y absorbente.

Teniendo en cuenta el talento delante y detrás de las cámaras reunido en esta película, realmente lo mejor de cada casa, no es de extrañar la calidad del producto final. Bazzoni utiliza los recursos del género para expresarse artísticamente en lugar de simplemente crear un producto de consumo rápido para aprovechar una moda. Y una vez considerado todo el conjunto, es fácil entender porqué tiene un sitio de honor entre los mejores gialli de la historia del género.


1 mar. 2019

Cuando despierta la noche (After Midnight)

 
Con la llegada de la primera década del siglo XXI, las películas antológicas de terror experimentaron un fuerte revival. No siempre fue así, la irregular naturaleza de este género (es raro encontrar una en la que funcionen todas las historias) daba como resultado más fracasos que éxitos. Mientras que en los 60 y 70 se estrenaron bastantes, en los 80 el género empezó a decaer y casi desaparecer en los 90. Cuando despierta la noche (After Midnight, Ken y Jim Wheat, 1989) es un ejemplo de lo mejor y lo peor de este género, cuando este estaba ya en decadencia.

El film de los hermanos Wheat nos presenta tres historias, bastante correctas y con distintos grados de efectividad. La única historia que no funciona realmente es la que sirve como marco a las otras tres. La premisa es la siguiente: el profesor Edward Derek (Ramy Zada) imparte un curso sobre la psicología del miedo. Tras una presentación de su clase poco ortodoxa, sus peculiares métodos se ven reducidos a ser aplicados en su casa con un grupo selecto de estudiantes. Una vez reunidos se dedicarán a contar historias de miedo a partir de sucesos reales no inventados.

Debido al gimmick de utilizar historias de miedo "reales", las tres historias no contienen elementos sobrenaturales, apelando a psicópatas y miedos urbanos. La primera, The Old Dark House, sobre una pareja celebrando el cumpleaños de él que entra en una casa abandonada, es muy deudora de las historias de la EC (de hecho, el final es muy parecido al de la historia Tres son multitud adaptada en la serie de televisión Historias de la cripta). La pareja está interpretada por Marc McClure y Nadine Van der Velde.
 
La segunda historia es A Night on the Town, en la que un grupo de amigas, entre las que se encuentran Judie Aronson y Penelope Sudrow, para los fans de Jason Voorhees y Freddie Krueger, que se meten en mortales problemas cuando intentan pasar una noche de fiesta por la ciudad. Más orientado hacia la acción y el suspense, es el relato más entretenido.

El tercero está protagonizado por Marg Helgenberger. Se trata de All Night Operator, sobre una telefonista acosada por un pervertido. Hoy día resulta bastante curioso ya que la protagonista trabaja en un servicio de mensajes, algo que en los 80 ya había casi desaparecido debido a la llegada de los contestadores automáticos. Es un ejercicio de clásico suspense.

La historia que sirve como marco sí que incorpora elementos sobrenaturales. Pero sus problemas de credibilidad no residen ahí, sino en la rebuscada manera para hacer que los estudiantes y el profesor se acaben explicando historias mientras un estudiante va en busca de venganza. Busca venganza por algo que el profesor le hace al inicio del film, amenazarle con una pistola como si pretendiera volarle los sesos y provocar que el estudiante se mee en los pantalones, que en el mundo real habría hecho que el profesor Dereck fuera despedido y denunciado en lugar de solo amonestarlo para que utilice métodos convencionales.

En el reparto hay un gran número de nombres familiares para los aficionados al terror y al fantástico y los efectos especiales están bastante bien. Las historias no son nada del otro mundo, resultan familiares incluso, pero están ejecutadas correctamente, siendo la más floja, como ya hemos dicho, la que las une todas. Entretenida y poco más.


25 feb. 2019

Caramelo asesino (Jawbreaker)

Uno se da cuenta realmente de que se ha hecho mayor cuando una película que recuerda haberla visto de adolescente con cariño va y, sin avisar, cumple veinte años. Parece mentira, pero es el caso de la comedia negra adolescente Caramelo asesino (Jawbreaker, Darren Stein, 1999).

Para aquellos que desconozcan esta película, ya sea porque no la vieron en su momento o son demasiado jóvenes para haberla visto (en cuyo caso procuraré no ponerme en plan Joey), su argumento se centra en Courtney (Rose McGowan), Julie (Rebecca Gayheart), Marcie (Julie Benz) y Liz (Charlotte Ayanna), las cuatro chicas más populares del instituto Reagan. Courtney, Julie y Marcie deciden darle una sorpresa a Liz fingiendo un secuestro, lo que provoca la accidental muerte de Liz, atragantada con un caramelo "rompemandíbulas" usado para acallarla. Julie quiere hacer lo correcto e ir a la policía, pero Courtney y Marcie prefieren hacer pasar la muerte de Liz como un asesinato/violación a manos de un desconocido. Su plan podría funcionar, pero Fern Mayo (Judy Greer), una indeseada testigo, lo pone en peligro, así que Courtney decide convertirla en la nueva Liz para acallarla. Mientras la inspectora Vera Cruz (Pam Grier) investiga el crimen, se inicia una batalla entre las antiguas amigas para sobrevivir a la graduación.

Me pregunto si habrá equivalentes millenials de películas como Jawbreaker o Escuela de jóvenes asesinos (Heathers, Michael Lehmann, 1988). O los casos de tiroreos en escuelas en Estados Unidos ha hecho que este tipo de comedia negra, con adolescentes y asesinatos, se considere tabú. La verdad es que hace mucho tiempo que no veo una película que siga el estilo de estas cintas adolescentes de culto, ambientadas en mundos hiperestilizados en la que los personajes van soltando diálogos imposibles, pero que, mediante esta hiperestilización, son mucho más veraces que otras cintas adolescentes más realistas y no tan interesantes.

He de admitir que, en su día, me interesó esta película por Rose McGowan y Rebecca Gayheart, dos actrices que me parecían (y parecen) tremendamente atractivas. Con el tiempo, a medida que sabía más sobre cine y me gobernaban menos las hormonas, descubrí el fantástico reparto de veteranos: Pam Grier, Jeff Conaway y Carol Kane tienen todos momentos brillantes. William Katt y P. J. Soles hacen pequeños cameos (pestañeas y te los pierdes), así como también hace un cameo Marilyn Manson, por entonces pareja de McGowan. Manson no contribuyó, pero la banda sonora es realmente fantástica, culminando con la participación en el baile de graduación de The Donnas, una banda que entonces me encantaba y que hoy no sabría si siguen en activo (las "gugleo": hace años que no sacan un álbum pero no se han separado).

El director Darren Stein utiliza continuos trucajes y efectos sonoros, para cimentar el tono del film cargado de humor negro y mala leche. Un tono oscuro y cómico que se mantiene gracias a los punzantes diálogos, muchos de los cuales suelta McGowan con brillantez. He de decir que muchos chistes se pierden en la traducción. Por ejemplo, en una escena, Courtney le dice a la recién maqueada Fern: "No comemos en público pero no somos anoréxicas. Para eso ya está la mesa Karen Carpenter", señalando una mesa en que tres tristes y muy delgadas chicas se reparten granos de arroz. En la versión doblada se elimina la referencia a Karen Carpenter y, por tanto, se elimina el chiste.

Creo que el film se mantiene estupendamente, me hace reír ahora tanto como entonces. Es más, con el tiempo se me ha ido haciendo más divertida, ya que han ido aumentando mis conocimientos de cultura pop, facilitando que vaya pillando más y más referencias (no sé si cuando se estrenó habría pillado el comentario sobre Karen Carpenter). Es posible que me ciegue la nostalgia, pero no tanto como para no reconocer que la película no es perfecta, el final es algo flojo. De todos modos, la recomiendo tanto a los que se acuerdan de las Shampoo como a los que no tienen ni idea de quiénes fueron las Shampoo.