10 dic. 2019

Olimpiada de la muerte (Fatal Games)

 
Típico slasher ochentero, estrenado cuando el género empezaba a decaer rápidamente (viendo esta película es fácil darse cuenta del porqué). Olimpiada de la muerte (Fatal Games, Michael Elliot, 1984) fue rodada originalmente como The Killing Touch, pero se cambió el título para aprovechar el tirón de los Juegos Olímpicos de 1984. La verdad es que esta película tiene poco de olímpica y mucho de videoclubera.

La película transcurre en una academia de atletismo en la que sus estudiantes están compitiendo para poder participar en los campeonatos nacionales. Uno a uno, los ganadores están siendo eliminados por un misterioso asesino vestido con chándal negro y armado con una jabalina. ¿Quién es este misterioso asesino? ¿A quién le importa?

Los aficionados al género sin duda se habrán dado cuenta de que el planteamineto de Olimpiada de la muerte es bastante semejante al de El día de la graduación (Graduation Day, Herb Freed, 1981), aunque carece de los divertidos toques de serie B que hacen de El día de la graduación un film más o menos entretenido. Fatal Games es un film con cero suspense: es muy fácil adivinar quién se esconde en el chándal negro y los asesinatos son muy repetitivos. Es decir, el primer asesinato con jabalina resulta divertido, pero, en lugar de asesinatos cometidos con distintos utensilios deportivos, son todos perpretados con la jabalina. Eso hace que acaben siendo aburridos, aunque algunas de las apariciones del asesino son bastante cómicas.

El reparto es bastante olvidable, lo que supongo se compensa con las numerosas escenas en duchas, vestuarios y saunas en las que participan. No había visto tanto calzoncillo blanco fuera de una peli de Esteso y Pajares. Debo admitir que hubo una línea de diálogo que me hizo gracia, protagonizada por adolescente calentorro y novia reticente: tras la chica rechazar ir a casa de él y a la de ella, el adolescente desesperado le dice: "¿y si vamos a un motel a ver qué dan por la tele?" Definitavemente pienso usar esta frase en el futuro.

Aparte de mucho caminar por espacios vacíos para rellenar metraje, las escenas entre jabalinazo y jabalinazo no tienen mucho interés. Pero los enfermos del género, aquellos cuya misión es ver todos los slashers de los 80, supongo que querrán saber de su existencia. Por eso no la recomiendo a nadie, solo a los muy, muy, muy, muy fans del género (pero muy fans, ¿eh?). En el tráiler, la película aparece citada con su título original aunque se anunciaba ya con el nuevo título.


5 dic. 2019

Sesión salvaje


Publicada mi crítica del indispensable documental Sesión salvaje (2019) de Paco Limón y Julio Cesar Sánchez en Underbrain Mgz. Leedla clicando en:


Este blog está lleno de amor por el cine exploitation español de los 70 y primeros 80, como, por ejemplo, aquí, así que disfruté enormemente con el documental, aunque se pasa demasiado rápido. Muy recomendado.


4 dic. 2019

Una cuestión de género

 
La cadena AMC emitió hace poco la serie documental La historia del terror de Eli Roth. La serie no está enfocada desde un punto de vista cronológico, sino que cada episodio trata un género o un motivo concreto. El slasher es el único que fue tratado en dos episodios, uno abarcando la primera ola de los años 80, otro a partir de la nueva ola de mediados de los 90 del siglo XX.

Como suele ser habitual cuando se habla de este subgénero en particular, hubo una discusión sobre si las películas slasher son misóginas o son feministas. Si bien hay alguna opinión discordante, la mayoría de los entrevistados y entrevistadas llegaban a la conclusión que los slashers son más feministas que lo contrario.

Esta discusión tiene su origen en el brutal ataque que, en la televisión americana, hicieron los populares críticos Roger Ebert y Gene Siskel cuando el género se encontraba en su momento álgido al inicio de los 80. Ebert y Siskel crearon un especial llamado "Women in Peril", dedicado completamente a sostener su tesis de que los slashers eran películas hechas por hombres que odiaban a la mujeres, un ataque al movimiento feminista. Visto hoy día, este especial resulta histérico, demagógico y ridículo. ¿Cómo de histérico, demagógico y ridículo? Hay un momento en que se dedican a leer títulos y sinopsis de películas que todavía no se habían estrenado, condenándolas como basura misógina. Entre las películas que condenan como un slasher misógino se encontraba Aullidos (The Howling, 1981) de Joe Dante, que ni era un slasher, sino una película de hombres lobo, y mucho menos misógina, pero es lo que tiene condenar una película solo por su sinopsis.

La cuestión es que el slasher ni es feminista ni es misógino. Estos son aspectos, como el racismo o la diversidad, que no pertenecen por idiosincrasia  a ningún género, sino a la manera que tiene de ver el mundo el cineasta. Por eso hay películas slasher asquerosamente misóginas y películas slasher feministas y empoderadoras. Y esto mismo se aplica a todos los géneros.

Sin embargo, este debate parece que solo se produce cuando hablamos, no solo del slasher, sino del cine de terror en general. Durante los 80, además del slasher, también se puso de moda la comedia sexual adolescente, con títulos casi agresivamente misóginos como Movida en la universidad (Zapped!, Robert J. Rosenthal, 1982), de la que se puede decir que ya no se hacen películas como esta y que sea algo positivo, o La revancha de los novatos (Revenge of the Nerds, Jeff Kanew, 1984). Pero solo veo este tipo de debates alrededor del cine de terror, en los que cineastas, expertos y aficionados se ven obligados a defender el género de ataques injustificados.

Injustificados porque, como ya he dicho, estos son aspectos que pertenecen a la manera en que cada uno ve el mundo y no al género narrativo. Un cineasta machista te hará una película machista, un cineasta feminista te hará una película feminista, ya sea de forma consciente o inconsciente, sin importar el género en el que trabajen.


28 nov. 2019

Gymkata

Recuerdo que cuando vi Batman: La LEGO película (The LEGO Batman Movie, Chris McKay, 2017), fui el único que se rio en la sala con la referencia a Gymkata (Robert Clouse, 1985). Algo que me sorprendió, ya que pensaba que Gymkata era una película de culto legendaria bastante conocida. Pero, tal vez, no es tan conocida como pensaba. También pensaba que le había dedicado una entrada cuando la vi hace años, pero recientemente un lector me preguntó por ella por e-mail y descubrí que, a pesar de estar convencido de que le había dedicado un artículo, resulta que no lo había hecho. Supongo que es consecuencia de llenarme la cabeza de celuloide radioactivo. De todos modos, hoy llenaré un gran hueco en este blog con Gymkata, una obra maestra del cine basura. De nada.

Puede que lo más soprendente de esta película es que no es una oscura cinta de bajo presupuesto o una de las desmelenadas producciones de la Cannon. Gymkata fue estrenada por la Metro Goldwyn Mayer, producida por Fred Weintraub y dirigida por Robert Clouse, ambos responsables del clásico Operación dragón (Enter the Dragon, 1973). Es tal vez por eso que el argumento de Gymkata tiene bastante en común con la mejor película protagonizada por Bruce Lee. Un argumento que se inspira en una novela de Dan Tyler Moore titulada The Terrible Game publicada en 1957. Pero su argumento no es lo que acabó convirtiendo Gymkata en una película de culto. Todo empezó con Kurt Thomas.

Kurt Thomas fue un campeón de gimnasia de enorme talento que incluso creó algunos movimientos que todavía hoy llevan su nombre. Y alguien pensó que era una buena idea intentar convertirlo en una estrella del cine de acción. Para ello, se convierte al protagonista que interpreta Thomas en un experto en el mortal arte del gymkata: una mezcla de gimnasia y artes marciales inventada para la película. Thomas era un atleta de enorme talento, pero como actor era un negado. Su cara de pánfilo y su mullet extremo ochentero de vergüenza ajena no es precisamente un look que grite héroe de acción. Su nulo talento como actor sumado a su cero carisma tampoco ayuda, claro.

La anterioremente mencionada The Terrible Game se adaptó a los 80, sin muchos cambios, así que el argumento es bastante absurdo: Thomas, como Jonathan Cabot, se ha de infiltrar en un país inventado para convencer a su rey que permita que se instale un satélite de aviso de ataque nuclear, por si acaso esos malditos rusos atacan a traición. Para tal efecto, Cabot debe jugar El Juego, una especie de gincana en la que si fallas una prueba te matan de un flechazo. Cabot tiene otro motivo para participar: su padre lo hizo y fue su muerte.

Con un argumento más ochentero que unos calentadores, la película arranca ofreciendo al espectador momento absurdo tras momento absurdo. Algunos que resulta incomprensible que nadie pensara que fueran una mala idea, como un largo plano de la entrepierna de Thomas mientras sube unas escaleras con las manos. Otros momentos absurdos son originados por el guion. Por ejemplo, en la presentación de la chica de la película, la previa a la película modelo de Playboy Tetchie Agbayani, se dice: "Su historia es muy interesante: su madre era indonesia" y ya está. Al parecer, simplemente el hecho de que su madre era indonesia es lo que hace que sea interesante. Abundan sobretodo los momentos involuntariamente cómicos: un agente dice, después que alguien le tire agua a la cara a Thomas, "hay un poco de sentimiento antiamericano", tras lo cual es asesinado de un flechazo como si fuera un gag de Aterriza como puedas (Airplane!, Jim Abrahams, David Zucker, Jerry Zucker, 1980).

Por supuesto, el nivel de risión aumenta una vez el personaje de Kurt Thomas llega a su destino y se prepara para el juego. Sobretodo porque, en las escenas de acción, se las arreglan para que haya barras y potros en los que Thomas pueda saltar y girar a gusto, aunque la escena transcurra en la plaza de un pluebo. También aumenta el reparto, cuya más notoria incorporación es Bob Schott, una bestia parda que parece una montaña de carne animada por un científico loco. Más inexpresivo que Thomas, Schott deambula con una perpetua cara de mala leche y sirve como uno de los villanos de la función. El otro gran villano es Zamir, interpretado por Richard Norton. Uno de esos malos malísimos, que a cada oportunidad que tiene de matar a Jonathan Cabot de un flechazo escoge otro método tan retorcido como inútil.

El Juego, como ya hemos dicho, es poco más que una gincana, con el añadido de unos tipos encapuchados esparcidos por la ruta, unos pobres bastardos que se pasan horas aguantando flechas para señalar por dónde han de ir los competidores. Pero hay un tramo que sí destaca, que transcurre por el interior de un pueblo en el que viven todos los locos y criminales dementes de la zona. Es una larga, larga secuencia que presenta momentos que te dejan con el culo torcido, como el hombre con dos caras o el monje que va con el culo al aire.

Ideal si disfrutáis con peliculones como Invasión USA (Invasion U.S.A., Joseph Zito, 1985), Gymkata es cutreacción ochentera de calidad, divertida de principio a fin. Como decía al inicio del artículo, una obra maestra.


26 nov. 2019

Puñales por la espalda (Knives Out)

 
Ya podéis leer mi crítica de la excelente Puñales por la espalda (Knives Out, Rian Johnson, 2019) en Underbrain Mgz, clicando en:


Tremendamente entretenida y adictiva película que recomiendo a todo el mundo ver, especialmente en VOS.