20 abr. 2018

Segunda oportunidad: Bendición mortal


Cuando escribí sobre la muerte del director Wes Craven, dije de Bendición mortal (Deadly Blessing, 1981) que era una película decepcionante. Una opinión basada en el recuerdo que tenía de ella, no muy fresco. La vi por primera vez en algún momento de los 90 por televisión, sin que me causara una gran impresión. La recuperé hace unos años y me pareció muy aburrida. Recientemente, encontré una edición alemana en Blu-ray, con los mismos extras que la edición de Shout! Factory, a un precio muy bajo, ideal para completar un pedido, así que decidí darle una nueva oportunidad.

Cuando vi de nuevo la película me llamó la atención las escenas y motivos que aparecen aquí y luego Craven repetiría en Pesadilla en Elm Street (A Nightmare on Elm Street, 1984)(artículos 1-2). Hay una escena en la que la protagonista, Maren Jensen de la original Galáctica, estrella de combate (Battlestar Galactica, 1978-1979), sufre un ataque mientras se baña en que algunos planos son casi exactos a la escena parecida que protagonizó Heather Langenkamp como Nancy Thompson. Es posible que esto se deba a que esta fue una película de encargo, Wes Craven fue contratado simplemente como director. Pero al reescribir el guion, Craven añadió temas y detalles que le resultaban interesantes, de ahí que se añadieran los motivos oníricos y escenas como la mencionada. En su forma original, el guion se acercaba más a los slashers entonces de moda pero con el toque Craven se convirtió en algo un poco más interesante.

Sin embargo, eso no quiere decir que Bendición mortal sea una obra maestra. El propio Craven, en el audiocomentario incluido en los extras, consideraba esta película como un título menor, algo que hizo en su momento porque le iba bien trabajar y como manera de salir definitivamente de las producciones de mínimo presupuesto independientes en las que había trabajado hasta el momento.

Tras haberla visto de nuevo, diría que esta película no está a la altura de los mejores títulos de Craven, pero es mejor que algunos de sus trabajos menos afortunados. En esta ocasión me mantuvo interesado de principio a fin, disfrutando con la presencia de Ernest Borgnine y las actrices protagonistas (por distintos motivos). He de añadir que tenía completamente olvidado el giro final y me dejó completamente twisted ass. No me refiero al giro que más tarde imitaría Campamento sangriento (Sleepaway Camp, Robert Hiltzik, 1983), sino a la coda añadida por expresa petición de los productores y que prácticamente contradice todo lo anterior. No sé cómo podría haber olvidado semejante cosa, pero ahí está.

En definitiva, Bendición mortal es un título correcto. Un film que puede que cueste un poco apreciar, pero que no deja de tener sus virtudes.


19 abr. 2018

Drácula negro (Blacula)

 
La década de los 70 trajo consigo el nacimiento de la blaxploitation, una tendencia cinematográfica que no me detendré ahora a explicar, más allá de poner en contexto el origen de las dos películas que tratamos en este artículo. En sus inicios, se consideró que la blaxpotation daba una mala imagen de la comunidad afroamericana, perpetuando estereotipos y clichés, a pesar de que uno de los iniciadores de esta tendencia fue un film tan contestatario como Sweet Sweetback's Baadasssss Song (Melvin Van Peebles, 1971). Muchos cineastas tomaron nota de estas quejas, trayendo consigo un mayor énfasis en los temas sociales y políticos, así como una representación más equilibrada de los personajes negros. Lo que nos lleva a Drácula negro (Blacula, William Crain, 1972).

Originalmente, Blacula fue concebido como una parodia, una comedia ridícula cuyo guion perpetuaba los estereotipos mencionados. Y así fue hasta que el actor William Marshall pidió cambios en el guion, llevando a cabo otros él mismo, ya que consideró que se daba una mala imagen de los negros y le faltaba entidad al vampiro. Gracias a él, estos cambios permitieron que la película de William Crain se convirtiera en el clásico de culto que es hoy día.

Blacula es un logrado film de terror que tiene algunos toques de temática social, que se desarrolla como un relato de vampiros clásico. Sin duda, la presencia de William Marshall es una de las razones principales por las que el film funciona tan bien. Fue Marshall el que creó el pasado del personaje, aportándole una regia dignidad que rivaliza con el propio Drácula de Christopher Lee. Sin embargo, a pesar de lo progresivo que resulta en muchos frentes, hoy día puede chocar por el lenguaje homofóbico presente en el film, tal vez porque a principios de los 70 algunas palabras no eran consideradas peyorativas como lo son en la actualidad (al menos en lo que se refiere a la VO).

Como ya he dicho, en el fondo Blacula es un relato clásico de vampiros. En el film, el príncipe Mamuwalde (Marshall) es transformado en Blacula por el propio conde Drácula (Charles Macaulay). No contento con ello, Drácula mata la esposa de Mamuwalde. Siglos más tarde, Blacula es sacado de su tumba y empieza a causar estragos en el presente, hasta que conoce a Tina (Vonetta McGee), una reencarnación de su princesa Luva. Vemos aquí que se incorpora a la película una trama clásica: la del vampiro que se reencuentra con un amor perdido. Aquí se utiliza muy bien, aportando un toque de tragedia al terror.

Teniendo en cuenta su inicial concepción como parodia, hemos de celebrar las circunstancias que llevaron a que el film fuera rodado desde una perspectiva más seria, aportando así al género un título clásico.



Se dice que segundas partes nunca fueron buenas, pues aquí tenéis la excepción que confirma la regla. Grita Blácula Grita (Drácula negro 2) (Scream Blacula Scream, Bob Kelljan, 1973) es un film superior a Blacula, tanto por su guion como por su ejecución.

El argumento resulta bastante novedoso, mostrando un enfrentamiento entre Blacula y un culto vudú. Este culto está liderado por Lisa Fortier, a la que da vida la gran Pam Grier. Resulta interesante como se rompen ciertos clichés, presentando la religión vudú de un modo que se aleja del sensacionalismo hollywoodiense, ofreciendo una perspectiva positiva de esta religión. Entre Blacula y Lisa se encuentra Justin Carter (Don Mitchell), que investiga los crímenes perpretados por Blacula y sus vampiros. Obviamente, este conflicto resultará en una climática batalla.

El hecho de tener a Pam Grier enfrentada a William Marshall ya es un plus. Pero, como decía, la historia de esta segunda entrega resulta mucho más entretenida y original que la de la primera entrega. Además, la dirección de Bob Kelljan es mucho más energética, destacando principalmente en las escenas de acción. Es por todo ello que Scream Blacula Scream se ha convertido en un clásico por derecho propio.

Las incursiones de la blaxpoitation en el terror siempre han dado resultados curiosos, aunque muchas veces las películas en sí no fueran muy destacadas. Por suerte, en el caso de Blacula tenemos dos excelentes muestras de cine fantástico y de terror. Mezclando temas clásicos y modernos, el film enlaza la tradición gótica de los 60 con el cine urbano de terror de los 70. Para los que no tengan problema con el inglés, recomiendo disfrutar de estas dos películas en la edición en Blu-ray de Eureka.


18 abr. 2018

Un lugar tranquilo (A Quiet Place)

 
Ya tenéis a vuestra disposición mi crítica de Un lugar tranquilo (A Quiet Place, John Krasinski, 2018) en Underbrain Mgz:


Precedido por su buena recepción en Estados Unidos, nos llega un film interesante y muy bien ejecutado.


17 abr. 2018

El Dr. Jekyll y su hermana Hyde (Dr. Jekyll & Sister Hyde)


Con la llegada de los años 70, la Hammer entró en decadencia. Su estilo de terror gótico ya no encajaba con los nuevos tiempos y empezó a buscar nuevas maneras de atraer a los espectadores. Esta búsqueda se tradujo en un mayor énfasis en el sexo y la violencia. Un enfoque que obtuvo grandes resultados con la estupenda Las amantes del vampiro (The Vampire Lovers, Roy Ward Baker, 1970). Roy Ward Baker, debido al éxito de The Vampire Lovers, fue el escogido para dirigir el siguiente proyecto dentro de esta nueva tendencia, la hoy clásica El Dr. Jekyll y su hermana Hyde (Dr. Jekyll & Sister Hyde, 1971).

La premisa de que el doctor Jekyll se transformara en una mujer tras beber su fórmula parece pensada para una terrible comedia (como sucedió a mediados de los 90 en una olvidable película con Sean Young) y, de hecho, la idea para el proyecto surgió como un chiste en una reunión entre ejecutivos de la Hammer. Pero lo sorprendente es que el film se toma la premisa completamente en serio. Y funciona. Funciona gracias a la dirección de Ward Baker, al guion de Brian Clemens y a los dos protagonistas, Ralph Bates y Martine Beswick. Bates y Beswick se parecen lo suficiente para pasar por hermanos, de modo que la transformación no resulta muy descabellada. Bates interpreta a la perfección la tortura y la ambigüedad moral de Jekyll, mientras que la Chica Bond Beswick resulta seductoramente malvada como Hyde.

Los cambios realizados en la historia clásica van más allá del cambio de género. En esta película el doctor Jekyll no es una intachable y respetada figura benévola, la mayoría de los crímenes los comete él en su investigación científica. Su degeneración moral empieza aceptando que los especímenes que le traen los robacadáveres Burke (Ivor Dean) y Hare (Tony Calvin) sean más frescos de lo normal. Por supuesto, la mención de Burke y Hare nos obliga a comentar sobre otro de los motivos por los que esta película destaca: la inclusión de crímenes reales como los cometidos por Burke y Hare y los asesinatos de Jack el Destripador. Esta sobredosis de terror victoriano se le ofrece al espectador envuelta en una atmósfera amenazante y neblinosa que el director explota fantásticamente. Cabe mencionar también que unos años más tarde, Al borde de la locura (Edge of Sanity, Gérard Kikoïne, 1989) también relacionaria los crímenes de Jack el Destripador con los de Jekyll y Hyde.

Como decíamos al principio, los 70 fue una época de decadencia para la Hammer, que cerraría sus puertas antes de que la década llegara a su fin (no renacería hasta el 2008). Esto trajo consigo filmes de baja calidad, que intentaban exprimir una fórmula agotada y pasada de moda en aquel momento, pero también significó la aparición de algún notable experimento como El Dr. Jekyll y su hermana Hyde. Un film hoy clásico por la manera en que supo explotar su premisa para ofrece al espectador un atmosférico film de terror.


13 abr. 2018

Proyecto Rampage (Rampage)

 
Aquellos interesados en Proyecto Rampage (Rampage, Brad Peyton, 2018) ya podéis leer mi crítica en Underbrain Mgz, clicando aquí:


Tiene el nivel justo de absurdo y desmadre como para que me resultara divertida. Supongo que ya sabréis si es vuestro tipo de basura o no, pero leed la crítica de todas formas: cada visita cuenta.