31 ene. 2019

Death House

 
En ocasiones, uno se acerca a una película con la idea de disfrutarla y pasarlo bien, porque te parece que como fan del género es casi una obligación. Pero, a veces, ni la mejor predisposición te puede salvar de la amarga decepción. Ejemplo de esto: Death House (B. Harrison Smith, 2017).

Lo primero que destaca de Death House, usado como herramienta de promoción, es su impresionante reparto compuesto casi en su totalidad de estrellas del cine de terror: Tony Todd, Bill Moseley, Sid Haig, Dee Wallace, Barbara Crampton, Adrienne Barbeau, Michael Berryman, Kane Hodder... La lista sigue y sigue, desde cameos a papeles principales, la reunión de nombres relevantes del género es impresionante. La historia, además, fue ideada por Gunnar Hansen, que también aparece como  homenaje en pantallas ya que murió antes de poder ver el proyecto convertido en realidad.

Su historia también resulta interesante sobre el papel: una prisión tecnológicamente avanzada que contiene dentro de sus paredes lo peor de lo peor y que podría ser una especie de puerta del infierno. Se produce un motín y los protagonistas deben sobrevivir encerrados en un edificio lleno de monstruos.

Pero los problemas de la película arrancan con el propio guion, escrito por el también director B. Harrison Smith, que no ejecuta el concepto con eficacia, forzando escenas sin lógica alguna. Un ejemplo, la protagonista agente Toria Boon, interpretada por Courtney Palm, está infiltrada en un grupo nazi al inicio del film. Mata dos inocentes para probar su fidelidad, para luego, inmediatamente después, pasar a disparar al jefe que venía a detener, el papel de Hodder. Se ejecuta de tal manera que era completamente innecesario que la agente matara a esas personas, pero se fuerza porque la historia necesita el trauma de la agente. Todo está plagado de fallos de lógica narrativa como este.

Soy un defensor de las películas de bajo presupuesto, de las películas realizadas con más pasión que dinero. He visto películas hechas con casi nada pero que han conseguido obtener grandes resultados con modestos efectos por ordenador, como Phantasma V: Ravager (Phantasm: Ravager, David Hartman, 2016). Soy bastante tolerante con los malos efectos, pero los efectos de Death House son tan increíblemente malos que logran sacarme completamente de la película, especialmente cuando son usados para crear entornos virtuales porque no tenían lugar donde rodar alguna escena (y no me refiero a los entornos virtuales que ocupan los presos).

A pesar de ser fan del género de terror y disfrutar con la reunión de un reparto que consiste casi por entero en estrellas del género, a pesar de defender las pelísculas de bajo presupuesto, la inepta dirección y el pésimo guion de Smith convirtieron Death House en una gran decepción. No hay nada peor que ver una buena idea desperdiciada de esta manera. Imagino que la curiosidad hará que muchos fans quieran verla como me sucedió a mí. Que lo hagan preparados para ver una película horrible, y no en el buen sentido.


30 ene. 2019

La resurrección de Frankenstein (Roger Corman's Frankenstein Unbound)

 
La última película que hasta la fecha ha dirigido Roger Corman es una curiosa mezcla de ciencia ficción y terror: La resurrección de Frankenstein (Roger Corman's Frankenstein Unbound, 1990). Un film muy interesante que no recibió la apreciación que se merecía en su momento.

El film adapta una novela pero no la clásica de Mary W. Shelley, sino que adapta Frankenstein desencadenado de Brian W. Aldiss. En la novela de Aldiss, Joe Bodenland es un ciudadano del siglo XXI que se ve transportado del año 2020 al año 1816. Perdido en el pasado, conoce a un joven científico llamado Victor Frankenstein y, de repente, descubre que se encuentra envuelto en una historia que creía ficticia. Escrita en 1973, Aldiss continuaría los homenajes literarios con La otra isla del doctor Moreau y Drácula desencadenado, siendo esta última una secuela de Frankenstein desencadenado y formando las tres una trilogía monstruosa.

Corman se mantiene bastante fiel a la novela, aunque convierte al protagonista, interpretado por John Hurt y rebautizado Joe Buchanan, en un científico que está experimentando con un arma muy avanzada. Estos experimentos son los causantes de las tormentas temporales y otros fenómenos que atormentan el planeta. La idea es establecer un paralelismo entre los experimentos de Buchanan y los de Frankenstein, interpretado en el film por Raul Julia. Buchanan, al igual que en la novela, también tropieza con lord Byron (Jason Patric), Percy Shelley (Michael Hutchence) y Mary Shelley cuando todavía era Mary W. Godwin, a la que da vida Bridget Fonda.

Si bien la novela no es muy larga, la película es muy corta, poco más de 80 minutos. Corman destila la historia al máximo, mantiendo lo esencial y deshaciéndose de lo superfluo. Además Corman cuenta la historia con un ritmo muy rápido y ligero, que en algunas escenas, en particular las secuencias oníricas, recuerda a los títulos del ciclo Poe que dirigió en los 60.

En la brevedad de la historia también influye que cuando Buchanan llega a la Suiza del XIX, la historia de Frankenstein se enuentra bastante avanzada, coincidiendo la llegada del visitante del futuro con el juicio a Justine Moritz (Catherine Corman), un elemento de la novela de Mary Shelley que creo que por primera vez aparecía llevado al cine. Son los intentos de Buchanan por demostrar la inocencia de Justine los que hacen que se vea involucrado en la historia de Frankenstein.

El film es un divertido e interesante homenaje, como ya lo era la novela, pero incluye también elementos religiosos, el clásico tema de "adentrarse en los terrenos de Dios" que tanto gusta a los americanos. Este añadido es algo anticuado y no aparece en la novela de Mary Shelley tal y como se interpreta aqui. Pero sigue siendo un film recomendable a pesar de ello, con un gran reparto y una muy buena factura a pesar de ser un film que se estrenó directamente en vídeo en su día.


24 ene. 2019

Frankenstein (2015)

 
Cuando un mito de la literatura ha tenido tantas interpretaciones y adaptaciones como las que ha tenido Frankenstein o el moderno Prometeo de Mary W. Shelley, es difícil encontrar una nueva visión que resulte fresca y sorprendente. Pero Bernard Rose, conocido principalmente por ser el director de Candyman (1992), lo consiguió con su Frankenstein (2015).

Rose realiza una interesante película que se diferencia de las demás al estar narrada completamente desde el punto de vista de la criatura, interpretada por Xavier Samuel. Así, el film empieza con el "nacimiento" de la criatura, observado de cerca por los científicos que lo han creado: Victor y Elizabeth Frankenstein, interpretados por Danny Huston y Carrie-Anne Moss, y el film es narrado por la propia criatura. Esto no resultará sorprendente a los que hayan leído la novela de Shelley, ya que Rose lo que hace es adaptar el relato que hace la criatura cuando se encuentra con su creador en la novela clásica, ignorando todo lo demás.

Esta maniobra sirve para que empaticemos desde el principio con la criatura. La criatura se convierte en monstruo por la forma en que es maltratado y perseguido, una figura trágica que enlaza con la interpretación que hizo Boris Karloff del monstruo en el clásico El doctor Frankenstein (Frankenstein, James Whale, 1931). De hecho, en el film de Rose nos encontramos varios guiños a los films clásicos de James Whale, además de seguir la novela de Shelley, pero en un ambiente moderno y contemporáneo. Esto hace que contraste aún más con el otro film sobre el mito de 2015: Victor Frankenstein (Paul McGuigan, 2015), mucho más tópico y conservador aunque se disfraza de modernización.

Convertido el monstruo en el centro de la película, el mensaje del film está bastante claro, pero su tesis social no se inmiscuye en ningún momento en contar su historia de forma entretenida. Pero es otro elemento que suma a favor del film, que consigue crearse una personalidad propia entre centenares de adaptaciones de este clásico de la literatura.


22 ene. 2019

Return of the Sister Street Fighter (Kaette kita onna - Hissastsu-ken)


Con Return of the Sister Street Fighter (Kaette kita onna - Hissastsu-ken, Kazuhiko Yamaguchi, 1975) se cerraba la trilogía original Sister Street Fighter, aunque existe una cuarta película que se considera, en ocasiones, parte de la serie por estar protagonizada por Etsuko Shiomi interpretando a un personaje distinto. Return of the Sister Street Fighter es una de las mejores entregas de la serie.

Koryu (Shiomi) debe viajar de Hong Kong a Yokohama para encontrar a la madre de Rika (Miwa Cho), Shurei (Akane Kawasaki). Shurei se ha convertido en prisionera de Oh Ryu Mei (Rin'ichi Yamamoto), que la obliga a ser su amante y utilizar sus habilidades químicas para entrar oro de contrabando. Oh amenaza con matarla a ella y a su hija si Shurei no obedece, así que ella no tiene más remedio que cumplir con lo que se le ordena. Koryu se enfrenta con los esbirros de Oh para salvar a Shurei.

A primera vista, con su mínima duración de 77 minutos y un argumento que sigue la fórmula establecida por las dos anteriores entregas al pie de la letra, uno podría pensar que esta es la más floja de las secuelas. Pero sucede lo contrario, realizada de forma menos apresurada que Sister Street Fighter: Hanging by a Thread (Onna hissatsu-ken - Kiki ippatsu, Kazuhiko Yamaguchi, 1974), sin su sordidez ni su crueldad extrema, esta tercera entrega es casi un título abstracto y existencial, con Koryu enfrentada a un sinfín de coloridos enemigos allí donde va. Esa parece ser toda su existencia: luchar sin descanso hasta que no quede nadie vivo.

La acción, exagerada y alejada del realismo como un musical, es el centro y la razón de ser de la película, sumergiendo al espectador en un mundo violento que parece transcurrir ajeno al de los inocentes que vemos de fondo, cuando hay otros seres humanos presentes que no están relacionados con la lucha. Es este mundo el que mantiene al espectador enganchado, esperando ver quién será el próximo degenerado al que se enfrenta Koryu, sin que resulte nunca repetitivo o aburrido, como sucede con otros títulos del mismo estilo. Si no conocéis estas películas, es una manera excelente de entrar en este mundo.


21 ene. 2019

Sobre Howard, el pato

 
A todos los que estén interesados en el cómic de los setenta del siglo XX: acabo de publicar un artículo en Underbrain Mgz sobre el cómic Howard, el pato que espero os sea de interés:


Aprovecho para recordaros que hace tiempo comenté la película aquí:


Un cómic y una película irrepetibles.


18 ene. 2019

La noche del diablo (The First Power)

 
La noche del diablo (The First Power, Robert Resnikoff, 1990) es un interesante film que mezcla el thriller y el cine de terror, un subgénero que siempre me ha gustado y nos ha dado películas como El fin de los días (End of Days, Peter Hyams, 1999) y Fallen (Gregory Hoblit, 1998). Títulos que menciono porque en ellos aparecen distintos elementos presentes ya en La noche del diablo.

Russel Logan (Lou Diamond Phillips) es un policía de Los Ángeles que anda a la caza del Asesino del Pentagrama, Patrick Channing (Jeff Kober). Consigue capturarlo, pero cuando cree que todo ha terminado con la ejecución de Channing, es cuando la pesadilla realmente empieza. Channing ha adquirido diversos poderes gracias a la magia satánica: es inmortal y puede saltar de cuerpo en cuerpo para seguir matando. Logan podrá contar solo con la ayuda de Tess Seaton (Tracy Griffith), una mujer con poderes psíquicos, para poder detener a este asesino imposible de matar.

El director y guionista Robert Resnikoff construye un muy entretenido film con una historia que mezcla elementos conocidos como el terror satánico y la caza de un psicópata. En especial destaca el trabajo de los especialistas en las escenas de acción, transmiten muy bien los poderes demoníacos del Asesino del Pentagrama. El film cuenta además con un ritmo ágil, sin un momento aburrido. Lou Diamond Phillips se nota que se lo pasa pipa haciendo de poli superduro, formando muy buena pareja en pantalla con Tracy Griffith. De hecho, me dieron ganas de ver una serie protagonizada por ambos personajes cazando más asesinos satánicos.

Por otro lado, hay algunos aspectos que no están desarrollados del todo, en especial la mitología y las razones por las que Channing adquiere sus habilidades. Supongo que Resnikoff decidió enfatizar los puntos fuertes de su historia: la acción y el concepto del asesino que salta de cuerpo en cuerpo, con lo que cualquiera puede representar una amenaza.

En todo caso, los aspectos más débiles del film no impiden que este resulte muy entretenido, utilizando muy bien los elementos de los géneros que mezcla. Como he dicho al principio, este subgénero que forman híbridos de thriller y terrror siempre me ha gustado, así que siempre celebro cuando la mezcla tiene éxito como sucede en el caso de La noche del diablo.


17 ene. 2019

The Living Skeleton (Kyûketsu dokuro-sen)

 
The Living Skeleton (Kyûketsu dokuro-sen, Hiroki Matsuno, 1968) es una película de terror japonesa que muestra una interesante mezcla de motivos occidentales y orientales, resultando clásico y rompedor al mismo tiempo.

El film arranca con un grupo de piratas modernos que asesina a toda la tripulación y los pasajeros de un barco. Tres años después, la joven Saeko (Kikko Matsuoka) es feliz, acogida por el padre Akashi (Masumi Okada), tras un tiempo viviendo en las calles, y en una sólida relación con Mochizuki (Yasunori Irikawa). Lo único que empaña su feliz existencia es el recuerdo de su hermana gemela, desaparecida y posiblemente asesinada en alta mar. Un día, Saeko y Mochizuki ven un barco abandonado en la lejanía y, mientras bucean, se encuentran con un montón de esqueletos. A partir de entonces, Saeko actúa como poseída, buscando y eliminando a los asesinos de su hermana.

A pesar de que hacia finales de los sesenta la norma era filmar en color, Matsuno decidió filmar The Living Skeleton en blanco y negro, lo que le da un toque onírico a la película y, por su estilo, nos remite a los clásicos de Val Lewton y Jacques Tourneur. Pero, aunque inicialmente tiene un estilo muy clásico, el film no rehúye la truculencia, incluyendo algunas escenas sangrientas, en aquel momento más aceptables en blanco y negro.

Así, el planteamiento es el de una clásica historia de fantasmas, pero, sin reventar las sorpresas del film, luego evoluciona hacia algo mucho más delirante y fantástico. De este modo, la película une tanto la poesía de la tradición gótica con el terror explícito más contemporáneo (contemporáneo de finales de los 60). Mezclando estos dos estilos, Matsuno sumerge al espectador entre la vigília y el sueño, con una historia que resulta familiar pero con resultados inesperados.


9 ene. 2019

La chica del valle (Valley Girl)

¿Puede una película tener valor nostálgico y, al mismo tiempo, seguir siendo relevante para los espectadores actuales? La chica del valle (Valley Girl, Martha Coolidge, 1983) puede.

Julie (Deborah Foreman), contra el consejo de sus amigas, decide romper con su novio Tommy (Michael Bowen), uno de los chicos más populares del instituto. En una fiesta, Julie conoce a Randy (Nicolas Cage) y ambos conectan inmediatamente. Empiezan a salir, pero las amigas de Julie y su ex Tommy harán todo lo posible para que la pareja rompa, ya que Randy no es del Valle, no es uno de ellos.

El "valle" al que hace referencia el título es el Valle de San Fernando, situado al sur de California. No era una zona tan urbanita como Hollywood. En el Valle vivían más familias, en Hollywood estaban los clubes y la accion. Las chicas del Valle tenían una forma muy particular de hablar, procedente del habla de los surfistas, que es una de las muchas cosas que intenta reflejar la película. Valley Girl, en la versión original, se acerca lo máximo posible a este argot sin que resulte indescifrable para la gente que no era de allí (incluídos americanos). Como contraste al sonido más pop, el mundo de Randy es el del post-punk ochentero, punk rock y power pop. El enfrentamiento entre ambas sensibilidades es uno de los puntos de interés del film, que funciona como una perfecta cápsula temporal de la época. Como consecuencia de mostrar estas sensibilidades enfrentadas, la película tiene una tremenda y fantástica banda sonora, llena de pegadizas y sensacionales canciones, como:



Pero el film sigue funcionando hoy día no solo por su ambientación ochentera. Su historia de romance adelescente no ha perdido fuerza porque trata temas que siguen siendo vigentes hoy día, como la presión de grupo, estableciendo un positivo mensaje a favor de ser diferente. Nicolas Cage acababa de empezar como actor, es la primera película en la que aparece con el nombre "Cage", pero ya da muestras de gran talento cuando da vida a Randy. Lo mismo se puede decir de Deborah Foreman como Julie, que consigue que su personaje resulte simpático al espectador, a pesar de su "vallicidad". En el reparto también destaca Elizabeth Daily, también conocida como EG Daily, que protagoniza una escena en una fiesta que también tiene connotaciones actuales, por desgracia.

Filmada de forma independiente con un presupuesto ínfimo, Valley Girl consiguió convertirse en un fenómeno por los mismos motivos por los que sigue siendo vigente, más allá de la nostalgia. Una historia universal, con problemas universales, con la que cualquiera se puede sentir identificado.


7 ene. 2019

Sister Street Fighter: Hanging by a Thread (Onna hissatsu-ken - Kiki ippatsu)


Primera secuela de Sister Street Fighter (Onna hissatsu ken, Kazuhiko Yamaguchi, 1974), Sister Street Fighter: Hanging by a Thread (Onna hissatsu-ken - Kiki ippatsu, Kazuhiko Yamaguchi, 1974) nos presenta el regreso de la luchadora Li Koryu, encarnada de nuevo por Etsuko Shiomi, en una nueva batalla contra una banda criminal.

De nuevo, Li Koryu debe viajar de Hong Kong a Japón, en esta ocasión para rescatar a su amiga Oh Birei (Hisako Tanaka) de las garras de una organización que se dedica al contrabando de diamantes de sangre, que pasa escondidos usando un peculiar método: quirúrgicamente los insertan en los cachetes del trasero de prostitutas chinas. La banda descubre la presencia de Li Koryu y no tarda en mandar asesinos que acaben con ella. Koryu se prepara para una sangrienta batalla.

Esta entrega tiene un argumento muy parecido al de Sister Street Fighter. Es la misma historia con unas pocas variaciones, con parecidos giros de guión. A pesar de ello, resulta un film entretenido gracias a su continua acción y su desaforada crueldad mezclada con sangrientas escenas pasadas de vueltas. Destacando algunos asesinatos bastante brutales y la extensa batalla final.

Desde luego, no pasará a la historia como un clásico del género. La dirección es bastante torpe, lo que se traduce en algunos gazapos bastante divertidos. Da la sensación de ser una película hecha con prisa, lo que es algo negativo pero también positivo, ya que nadie se detuvo a pensar si tal vez sería demasiado exagerada o demente.

Si os gustó la primera Sister Street Fighter, Sister Street Fighter: Hanging by a Thread seguramente también os gustará. Es muy setentera, violenta, sangrienta y loca, un menú que ya sabréis si os va o no.

3 ene. 2019

Clase sangrienta (Cutting Class)


Sí, esta es "esa peli de terror en la que sale Brad Pitt". Clase sangrienta (Cutting Class, Rospo Pallenberg, 1989) es un slasher de finales de los 80 ambientado en un instituto que no tarda en llenarse de cadáveres.

La clase sangrienta a la que hace referencia el título castellano es la que comparten Paula Carson (Jill Schoelen), Dwight (Brad Pitt), novio de Paula, Colleen (Brenda James) y Brian Woods (Donovan Leitch). Brian hace poco que ha regresado al instituto, tras pasar una temporada en un hospital psiquiátrico acusado de matar a su padre. Su regreso coincide con una serie de misteriosos asesinatos, tal vez Brian se ha convertido en un asesino. O tal vez el asesino es el pervertido director del instituto, el señor Dante (Roddy McDowall). O tal vez el asesino sea Dwight, ultimamente bajo mucha presión y muy celoso de su novia. Sea quién sea el asesino, está claro que está obsesionado con Paula.

Cutting Class se estrenó cuando la primera oleada slasher estaba dando los últimos estertores. No tan sangrienta ni plagada de desnudos gratuitos como los títulos de mediados y principios de los 80, el film se centra en desarrollar su trama de suspense con puntuales toques de humor, sin llegar a la parodia. Un tono que hace que su visionado resulte muy entretenido, ya que su único punto flojo es intentar hacernos creer que sus protagonistas tienen 17 años. El reparto está lleno de nombres familiares para los aficionados al género, como la protagonista Jill Schoelen y el veterano Roddy McDowall. Brad Pitt ya muestra algunos de los tics y gestos que son hoy característicos de sus interpretaciones.

Aunque no apareciera Brad Pitt, Clase sangrienta es un film interesante sobretodo para los fans del slasher. Es un buen título en un momento en que la mayoría de propuestas de este tipo eran muy mediocres, producto de la sobreexplotación y la tendencia a la repetición sin gracia. Los mencionados momentos de humor ayudan a sobrellevar las escenas entre asesinatos y la conclusión está muy lograda. Vinegar Syndrome ha editado la versión sin censurar en Blu-ray.


2 ene. 2019

The X from Outer Space (Uchû daikaijû Girara)

 
En plena fiebre de monstruos gigantes en Japón, las famosas kaiju eiga, la compañía Shochiku, conocida principalmente por sus dramas, decidió apuntarse a la moda con su primera incursión en el género: The X from Outer Space (Uchû daikaijû Girara, Kazui Nihonmatsu, 1967). Popular por ser una de las más tontorronas e involuntariamente divertidas muestras del género.

El argumento es bastante funcional, reminiscente del de El monstruo de otro planeta (20 Millions Miles to Earth, Nathan Juran, 1957): una misión con destino a Marte, para averiguar por qué las naves enviadas son destruidas al acercarse al planeta rojo, regresa a la Tierra con unas muestras de una extraña sustancia. De aquí surge Guilala (Girara en japonés), un monstruo que destruye sin piedad todo a su paso. ¿Podrá Guilala ser destruido antes de que destruya el mundo?

Uno de los aspectos más llamativos de este film es que, aparentemente, se ambienta en el presente, pero un presente en el que existe una base en la luna plenamente funcional y en la que los viajes espaciales son bastante comunes. Presentando este peculiar mundo y describiendo las aventuras espaciales de los protagonistas, la película tarda cuarenta minutos en presentarnos al monstruo titular. Pero la espera vale la pena: Guilala es un cruce entre un pollo y un lagarto, coronado por dos antenas con bolitas, como si Guilala fuera de camino a una fiesta de cumpleaños.

Lo que sigue no te sorprenderá: las escenas mostrando al monstruo destruyendo diversas elaboradas maquetas son intercaladas con los esfuerzos humanos por destruir a la criatura, lo que implica otro viaje espacial. Las escenas en el espacio introducen un hilo que no va a ninguna parte, se muestra la presencia de naves extraterrestres en los alrededores de Marte, naves que atacan a los protagonistas en distintas ocasiones, sin llegar a ninguna conclusión. Es decir, no se sabe quiénes son ni si realmente son marcianos.

Con su espectacularmente ridículo monstruo, The X from Outer Space no es uno de los mejores ejemplos del género, pero es tremendamente divertida y entretenida. Teniendo en cuenta que os haga gracia este tipo de espectáculo, claro. Su ritmo ágil y su corta duración la convierten en una opción ideal para pasar un buen rato si no se está de humor exigente.