17 may. 2011

Hombres lobo ochenteros


Mi nombre proviene del alemán y significa "lobo al acecho", tal vez por ello siempre he sentido una especial inclinación por las películas de hombres lobo. En los 80 fuimos testigos de grandes maravillas, como Sabrina en aquel recordado especial de fin de año, pero entre las principales maravillas de los 80 están dos películas de hombres lobo que dieron inicio a la década y se convirtieron en clásicas.

John Landis se encontraba en Europa del este trabajando en diferentes capacidades en el rodaje de la película Los violentos de Kelly (Kelly's Heroes, Brian G. Hutton, 1970). Fue durante su estancia allí, viendo como antiguas supersticiones seguían muy viva en esos países, que se le ocurrió la idea para hacer una película de hombres lobo moderna. Una película en la cual se viera la transformación sin cortes y en toda su gloria.

Esta idea regresó cuando en 1973 Landis dirigió su primera película: El monstruo de las bananas (Schlock). Es durante el rodaje de esta película que Landis conoce al experto en maquillaje de efectos especiales Rick Baker, al cual le cuenta su idea de hacer una transformación de hombre a lobo en un plano continuo. Baker empieza en ese momento a pensar en maneras de llevar a cabo semejante hazaña, acordando con Landis que se encargaría de los efectos de maquillaje cuando éste consiguiera llevar adelante su proyecto de hombres lobo.

Mientras tanto, a finales de los 70, Dan Blatt y Michael Finell de AVCO Embassy Pictures se encontraban trabajando en el desarrollo de una película sobre hombres lobo. El director Jack Conrad había escrito una adaptación de una novela de Gary Brandner llamada The Howling. Pero diferencias creativas irreconciliables hacieron que Conrad abandonase el proyecto.

Joe Dante estaba por entonces en la Universal trabajando en un proyecto que nunca acabó de materializarse: Jaws 3 People 0 (Jaws es el título original de Tiburón de Steven Spielberg, de la cual se había estrenado una segunda parte en 1978 y la tercera no llegaría hasta 1983). Dante acababa de rodar Piraña (Piranha, 1978) con gran éxito para la factoría de Roger Corman. Entonces recibe una llamada de Blatt preguntándole si le interesaría unirse a su proyecto de hombres lobo. Dante conocía al entonces presidente de AVCO, Robert Rehme, ya que éste había trabajado también para Corman, y el trabajo de la compañía, que entonces estaba dedicada a producir películas de terror como La niebla (The Fog, John Carpenter, 1980); así que no se lo pensó mucho y aceptó el proyecto muy interesado.

Una vez con Dante al frente del proyecto se decidió que se necesitaba un nuevo guion. Para ello se contrató a Terence H. Winkless, que escribió un guion bastante fiel a la novela de Brandner. Pero entonces se incorporó al proyecto John Sayles, que había trabajado previamente con Dante escribiendo el guion de Piraña, que decidió ignorar la novela, manteniendo sólo la premisa principal, y empezar de cero. La película y la novela son tan divergentes que la cuarta entrega de la serie que acabaría generando es una adaptación más fiel de la novela original. El trabajo de Sayles en esta película es una gran muestra de su talento ya que, al mismo tiempo que escribía el guion para la película de Dante, estaba escribiendo el guion de la gran monster movie La bestia bajo el asfalto (Alligator, Lewis Teague, 1980). Y quiero decir, literalmente, a la vez, alternando entre los dos guiones dependiendo de si era Dante o Teague el que iba a verlo a su oficina.

Para protagonizar la película Dante incorporó algunos actores habituales de sus films (como Belinda Balaski, Kevin McCarthy y Dick Miller) y se decidió que Patrick Macnee, Dee Wallace y Christopher Stone serían los actores principales. También se contrataron a dos debutantes: Elisabeth Brooks y Robert Picardo (futuro habitual de Dante).

Por supuesto, faltaba decidir quién se encargaría de realizar las transformaciones y efectos de maquillaje de la película. Y sólo había una opción: Rick Baker.

Baker empezó a trabajar en el proyecto de Dante y llamó a John Landis para darle la noticia. Landis entonces le dijo que tenía que trabajar con él, ya que había conseguido financiación y se iba a rodar a Londres. Como Baker se había comprometido en primer lugar con Landis decidió ir a trabajar en su película, dejando los efectos de maquillaje de la película de Dante a cargo de su ayudante y aprendiz Rob Bottin, el cual también había trabajado en Piraña como aprendiz.

Landis, de hecho, no había conseguido la financiación pero la posibilidad de perder a Baker lo acabó de estimular y respaldado por el gran éxito de taquilla que obtuvo con Granujas a todo ritmo (The Blues Brothers, 1980) consiguió que la Universal financiara su proyecto de película sobre un hombre lobo. A pesar de que problemas de última hora casi impiden que se filmase en Londres, Landis empezó a rodar su film protagonizado por dos jóvenes y desconocidos actores: David Naughton y Griffin Dune, populando el resto de la película con actores ingleses de carácter.

De este modo, dos películas sobre hombres lobo, diferentes aunque con algunos detalles semejantes, se empezaron a rodar.


Tras mostrarla en enero de 1981 en el festival francés de cine fantástico Avoriaz y un primer estreno en Nueva York en marzo, se estrena en Estados Unidos de manera general Aullidos (The Howling) el 10 de abril de 1981.

Aullidos de Joe Dante marca la tendencia del cine de terror en los 80, mezclando el horror con toques de comedia y guiños referenciales al género. Algo que también hará Landis, y que tiene su origen en el hecho de que son fans del género los que empiezan a hacer películas de terror. Leone hizo algo parecido con el western en Hasta que llegó su hora (C'era una volta il West, 1968) y los directores de la nouvelle vague fueron los pioneros en esto de usar el cine para hablar del cine.

En el caso de Dante esto se traduce en nombrar a los personajes haciendo referencia a directores de películas de hombres lobo. Por ejemplo, el personaje de Patrick Macnee, el doctor George Waggner, recibe su nombre del director de El hombre lobo (The Wolf Man, 1941). El personaje de Christopher Stone, R. William "Bill" Neill, recibe su nombre del director de Frankenstein y el Hombre Lobo (Frankenstein Meets the Wolf Man, 1943) Roy William Neill. Aparte, se hacen varias referencias a las películas de hombres lobo, las cuales son nombradas ya que es de ahí que los personajes conocen principalmente la leyenda del hombre lobo, especialmente a lo que se refiere a las reglas según las cuales funciona la maldición.

Estas reglas (la transformación con la luna llena, matarlos con plata, etc.) fueron todas ellas inventadas por el guionista Curt Siodmark para la anteriormente mencionada El hombre lobo.

Por otro lado, en Aullidos también se hacen varios comentarios satíricos en torno a las terapias New Age que se empezaron a poner de moda en los 70. Toques de humor que en ningún momento le restan intensidad a la película en sus momentos más terroríficos, consiguiendo un gran equilibrio entre esos dos aspectos.

La historia de Aullidos actualiza la leyenda del hombre lobo y la sitúa en un ambiente moderno y contemporáneo, alternando entre la investigación que llevan a cabo Terry Fisher (Belinda Balasky) -Terence Fisher es el director de La maldición del hombre lobo (The Curse of the Werewolf, 1961)- y Chris (Dennis Dugan) sobre el asesino Eddie Quist (Robert Picardo) con Karen White (Dee Wallace) recuperándose junto a su marido Bill Neill en la Colonia de un ataque de Quist. Hasta que ambas tramas se conectan, claro.

Su ritmo rápido, ingeniosos diálogos, escenas memorables y una estupenda banda sonora de Pino Donaggio consiguen crear un clásico del género que se ha mantenido fresco a lo largo de las décadas, gracias también a sus efectos de maquillaje. A pesar de que no se tenía mucha fe en que una película sobre hombres lobo funcionase, no se hace ninguna mención a los hombres lobo en el póster o el tráiler, la película fue un gran éxito y, a consecuencia del mismo, se rodaron varias secuelas (es raro que no se haya o vaya hacerse ningún remake) de calidad cada vez más pobre:

-Aullidos 2: Stirba, la mujer lobo (Howling II: Stirba - Werewolf Bitch, Philippe Mora, 1985)
-Aullidos 3 (Howling III, Philippe Mora, 1987)
-Aullidos 4 (Howling IV: The Original Nightmare, John Hough, 1988) -directa a vídeo
-Aullidos 5: El regreso (Howling V: The Rebirth, Neal Sundstrom, 1989)
-Escalofrío: The Freaks (Howling VI: The Freaks, Hope Perello, 1991) -directa a vídeo
-Howling: New Moon Rising (Clive Turner, 1995) -directa a vídeo

Gary Brandner escribió también dos novelas más que continuaban su novela original y no tienen ninguna conexión con las películas: The Howling II y The Howling III: Echoes.



El 21 de agosto de 1981 se estrenó en Estados Unidos la película de John Landis Un hombre lobo americano en Londres (An American Werewolf in London).

Landis en esta película mezcla terror y comedia, aunque de manera distinta a como lo había hecho Dante en Aullidos. Si bien Dante le aplica un tono irónico a toda la película, Landis se inclina por hacer una película de terror seria a la que añade algunas escenas cómicas, dándole un curioso contraste.

En cuanto a argumento e historia, Landis se inclina por seguir una linea clásica pero ambientada en un ambiente urbano. De este modo, la tragedia por la que pasa el joven David Kessler (David Naughton) es parecida a la que pasa el desgraciado Larry Talbot (Lon Chaney Jr.) en El hombre lobo: ambos son víctimas de una maldición contra la que no pueden hacer nada. Sin embargo, Landis le añade algunos toques originales que hacen que la película destaque, como el hecho de que los espíritus de las víctimas del hombre lobo le vayan siguiendo y se le vayan apareciendo. Aquí destaca el maquillaje que muestra la progresiva descomposición de Jack Goodman (Griffin Dune).

Por supuesto, la escena más recordada de toda la película es la de la increíble transformación, que dura como cinco minutos, y que es la obra maestra de Rick Baker, por la que ganó un Oscar. Todo el proceso resulta tremendamente visceral y efectivo, precisamente por todo el tiempo que dura. Una de las razones por las que las transformaciones de hombre a lobo realizadas mediante ordenador no funcionan es porque son demasiado rápidas e indoloras, por tanto no resultan creíbles. Baker se puso de nuevo a trabajar en la transformación de hombre a lobo en el remake El hombre lobo (The Wolfman, Joe Johnston, 2010). Sin embargo, gran parte de su trabajo fue alterado por los efectos digitales (lo que no impidió que Baker volviera a ganar el Oscar por su trabajo en esta película). También he de añadir que, a pesar de su muy problemática concepción y de la opinión general, me gustó El hombre lobo del 2010, tanto en el cine como el montaje del director que aparece en el Blu-ray.

Volviendo a la película de Landis, esta sigue en forma por algo más que su escena de transformación. Si bien los momentos de comedia resultan algo pueriles, con excepción de la escena en la cual las diferentes víctimas le sugieren modos de suicidarse al pobre David, los momentos terroríficos están muy bien conseguidos, como la persecución en el metro o la escena en el cine, y la historia romántica entre David y la enfermera Alex (Jenny Agutter) le añade un toque trágico al conjunto.

Si bien hay algunas referencias cinematográficas, Landis se centra en las musicales incluyendo varias canciones que hacen referencia a la luna, destacando Bad Moon Rising de Creedence Clearwater Revival y sus ominosas predicciones.

Sobre Un hombre lobo americano en Londres pesa la amenaza de un remake, pensado para ser estrenado el 2014, con lo cual es posible que no se acabe llevando a término. Por otro lado, se estrenó una secuela: Un hombre lobo americano en París (An American Werewolf in Paris, Anthony Waller, 1997). Esta secuela estuvo como 6 años en desarrollo, muchos guiones se consideraron y el algunos momentos el propio Landis estuvo unido al proyecto. El resultado final fue algo decepcionante, aunque corre un workprint de la película por Internet que parece indicar que el resultado final podría haber sido mejor y diferente si se hubiese dejado tranquilo al director.



Los 80, como podéis ver, fueron una década que experimentó un revival en cuanto a hombres lobo se refiere. Aunque algunas películas como la decepcionante Miedo azul (Silver Bullet, Daniel Attias, 1985) o la ridícula De pelo en pecho (Teen Wolf, Rod Daniel, 1985) no es que fuesen precisamente grandes vehículos del personaje. Otras no perdían su magia como la fantástica El retorno del Hombre-Lobo (Jacinto Molina alias Paul Naschy, 1981).

De entre toda esta marabunta de títulos me gustaría rescatar del olvido una película que también se estrenó en 1981, pero que pasó desapercibida entre Aullidos y Un hombre lobo americano en Londres. Me refiero a Lobos humanos (Wolfen, Michael Wadleigh). El caso de esta película es el mismo que el de una chica mona con un vestido favorecedor a la que pones al lado de dos supermodelos: no importa lo mona que sea la chica, los ojos se te van a las supermodelos.

La verdad es que Wolfen no es una película de hombres lobo, pero debido a la naturaleza de los antagonistas se la acaba metiendo siempre en el mismo saco. La película adapta una novela de Whitley Strieber, autor también de la novela El ansia (editada por La Factoría de Ideas) en la que se basa la primera película de Tony Scott, y trata sobre una leyenda india. Esta es la única película dirigida por Wadleigh que no trata sobre Woodstock, así que imagino que se vio atraído por los aspectos espirituales del argumento. Wolfen, al igual que las anteriores películas comentadas, trata el contraste que representa la supervivencia de antiguas leyendas en entornos modernos y urbanos.

Wolfen funciona muy bien como un thriller al cual se le han añadido unos toques sobrenaturales. Tiene un buen reparto encabezado por Albert Finney y Diane Venora, además de la participación de Edward James Olmos. Se hace gala de un gran trabajo de cámara, especialmente con la steadicam, y una estupenda banda sonora de James Horner, que si escucháis con atención detectaréis algunos temas que Horner recicló cuando compuso la banda sonora de Aliens: El regreso (Aliens, James Cameron, 1986).

En resumen, Wolfen es una película que se merece al menos un visionado, y que por desgracia ha pasado muy desapercibida. Yo mismo no la conocí hasta que la pusieron en un programa de la televisión autonómica catalana dedicado al cine de terror y fantástico que emitieron a mediados de los 90.

12 comentarios:

Evil E. dijo...

Hola, hace tiempo que sigo tu blog, está muy bien.
Llendo al tema, a mi Aullidos me impresionó un montón cuando la vía por primera vez cuando era un chaval, sin embargo cuando le dí una revisión hará un par de años ya no me emocionó tanto, al contrario que "...Londres", una obra maestra con todas las letras. Y rompó una lanza en favor de "Teen Wolf", en mis años mozos era fanático de esa peli e incluso ví la segunda parte y la serie de dibujos.
Saludos!

Raül Calvo dijo...

A mí me pasa al revés con Aullidos y Un hombre lobo... , pero la verdad es que las dos me parecen obras maestras.

Yo también vi Teen Wolf de joven y en aquel momento me hizo gracia, pero al pasar los años le perdí el gusto. Creo que la serie de dibujos era mejor que la película. Y a lo mejor te interesa la nueva serie de imagen real sobre Teen Wolf que tiene que estrenarse de manera inminente.

Einer dijo...

Wolfen no la he visto y entre las otras dos siempre he preferido Aullidos. Creo que a Un hombre lobo... le están sentando peor los años a pesar de la excelente escena de la transformación. Baker y Landis se encargaron de hacer después Thriller de Michael Jackson, que a Michael le encantaba Un hombre lobo americano en Londres.

Rick Baker y Rob Bottin son dos pedazo de cracks.

Raül Calvo dijo...

Yo me compré la edición aniversario de Thriller para tener el dvd con el videoclip completo de Thriller. Y durante mucho tiempo Bottin y Baker andaron a la greña, ya que Bottin hizo todo lo posible para que no lo relacionaran con Baker y se atribuyó durante un tiempo los méritos de los efectos de Aullidos. Con el tiempo las aguas volvieron a su cauce.

Javi dijo...

Muy buena entrada, Raül.
Creí que Aullidos (que aunque no me creas aún no la he visto) era anterior como en 5 años a Un hombre lobo americano en Londres (Un clásico del género de los 80 con todo lo que más me gusta de esta década ¿marcada en lo comercial por la influencia de Spielberg?)
Hablas de otras pelis de terror de la época como La niebla de John Carpenter: un cuento de terror de marineros y fantasmas que vienen del mar, excelente Carpenter y original como siempre.
Piraña no la vi, joer. Me acuerdo de su estreno en El cine Avenida de Ourense después del fenómeno Tiburón… aprovechó ese tirón de terror oceánico, creo yo, con mucha vista… funcionó, al parecer…
Por cierto: la saga de Aullidos tremendamente prolija; tanto como la actual de Saw…
Hablas también de El ansia, la novela. A mí la peli de Tony Scott es de lo poco de este director que me gustó, de hecho creo que es la única peli de él que me gusta. La escena lésbica entre Deneuve y Susan Sarandon antológica, y con esa música que a ti no te gusta nada ;-) de El dueto de las flores. Bueno!
Por último comentarte que a mí, y aunque te parezca increíble, me gustó esa payasada ridícula que se tituló De pelo en pecho (Teenwolf)… muy surrealista, pero más graciosa de lo que aparenta en su superficie infantil, por lo menos para mí…
Ciao.

Raül Calvo dijo...

Javi, está claro que los 80 son la década donde nacen los blockbusters veraniegos que ahora nos animan el verano. Joe Dante era consciente de los que hacía con Piraña (ya lo comenté en el post de la misma) y por ello incluye algún chiste en referencia a Tiburón.

A mí también me gusta bastante El ansia y en el audiocomentario que incluye la película Susan Sarandon cuenta como ella está orgullosa de la película aunque la gente espera que se avergüence de ella. Me llama la atención que en su momento fuera considerada demasiado avanzada y moderna y ahora parece muy ochentera y videoclipera.

Y Teen Wolf ya digo que de pequeño cuando la vi me hizo cierta gracia, pero ya no se da el caso.

Dr. Gonzo dijo...

De las que comentas he visto Un hombre lobo americano, Teen Wolf, y El hombre lobo, ganando de lejos un hombre lobo americano.

El remake del hombre lobo es bastante aceptable, pero me decepcionó. Esperaba un producto más parecido al Drácula de Coppola que a una superproducción Marvel.

Raül Calvo dijo...

Pues nada, ya sólo te falta la clásica Aullidos.

Y el montaje del director de El hombre lobo es más gótica y sangrienta.

Patri dijo...

Que buena entrada! te he encontrado a través del blog de Javi y me alegro porque me encanta tu fondo de blog!! me inspira para cambiar el mio que es algo soso y discreto!.
En cuanto a esta entrada - los 80 son nuestros está claro como decía una obra de teatro en la que creo que salía Toni Cantó!, pero me temo que nunca fui seguidora de este tipo de peliculas aunque si lo fui y lo sigo siendo de manera fanática del video de Thriller de M.J. en el cual se hace clara referencia a esta temática. Me pongo deberes!. Un saludo y te sigo. Patri
http://billieyelcine.blogspot.com/

Raül Calvo dijo...

Un saludo y bienvenida, Patri. Me encanta descubrir películas a la gente y aquí encontrarás un montón de ochentadas, algunas deliciosamente horteras como Voyage of the Rock Aliens. Te veo en tu blog.

Ariadna dijo...

Aullidos, qué grande, me ha encantado todas las veces que la he visto! También me gusta bastante Un hombre lobo americano en Londres, muy original, y la escena de la transformación es tremenda. Aunque prefiero la secuela, la de Un hombre lobo americano en París. Simplemente me pareció más emocionante, es otra de mis rarezas. Me uno a los fans de Teen wolf, una comedia ochentera muy entrañable, en mi opinión, y no sólo me gustó en su época, también ahora.

Raül Calvo dijo...

Ariadna, preferir la secuela de Un hombre lobo... a la original es realmente muestra de lo original que eres! ja ja. Y ya veo que con la de fans que tiene Teen Wolf le tendré que dedicar un post, para ver que tal se conserva.

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