21 may. 2020

Segunda oportunidad: Inocentada sangrienta


Hace poco dejaron escritos un par de comentarios en un antiguo post que escribí sobre Inocentada sangrienta (April Fool's Day, Fred Walton, 1986). Estos comentarios hicieron que me diera cuenta de que el artículo ya no representaba mi opinión sobre el film, normal teniendo en cuenta que lo escribí hace casi diez años.

En realidad es más que mi opinión se ha suavizado. Volviendo a visitarla via DVD he aprendido a disfrutar la película por sus aciertos y sus fallos no me molestan tanto. Y con fallos me refiero al algo frustrante final. Un final que resulta insatisfactorio para mí por lo bien que había funcionado la película hasta entonces.

Para los que no conozcan el film: el primero de abril es en Estados Unidos el equivalente aquí al 28 de diciembre, es decir: Día de los Inocentes. Es entonces que Muffy (Deborah Foreman) invita a un grupo de amigos a su casa en una isla. ¿Y qué pasa entonces? Pues que empiezan a desaparecer uno a uno, eso pasa. ¿Podrá Kit (Amy Steel) resolver el misterio antes de que le llegue su turno?

Los más leídos se habrán dado cuenta de que el film es prácticamente una nueva versión de Los diez negritos de Agatha Christie, novela que ha sido muy influyente en el género slasher. Además, la película llegó cuando el género estaba ya bastante agotado, a pesar del soplo de aire fresco que había sido Pesadilla en Elm Street (A Nightmare on Elm Street, Wes Craven, 1984) (1-2). Género cansado y final no muy celebrado fue lo que hizo falta para que el film fuera un fracaso en taquilla. Con el tiempo, Inocentada sangrienta ha sido una película reivindicada por fans del slasher como un antecedente a películas como las de la saga Scream (1-2-3).

Tal vez mi primer artículo de April Fool's Day no habría sido tan negativo sino fuera porque me había leído la novelización que escribió Jeff Rovin con el final original. Bueno, más que final era todo el tercer acto que añadía 20 minutos a la película. Paramount decidió que se eliminase toda esa sección, que fue sustituida por el chiste final que aparece antes de los títulos de crédito.

El miedo a que la película resultase demasiado larga (aunque habría durado menos de 2 horas, casi una rareza hoy día) la acabó condenando. Porque este tercer acto, sumado a todo lo anterior, seguramente habría convertido el film en un clásico dentro del género, mucho más apreciado de lo que es hoy día. Tuvo que pasar un tiempo hasta que pude desconectar la versión original de la película con la versión que finalmente se estrenó.

Pero no tiene sentido lamentarse por lo que pudo ser y no fue. En el presente, he aprendido a disfrutar con Inocentada sangrienta a pesar de todo. Tal vez también sea vuestro caso.



2 comentarios:

Victor dijo...

Esta aún no la he visto.........pero lo haré sin duda.
Un saludo

Raúl Calvo dijo...

Bueno, yo a lo mejor dudaba un poquito ;) Un saludo.

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