23 oct 2026

Trilogía A Better Tomorrow

 


 

Hay pocos directores que puedan presumir de haber creado todo un género, pero con la trilogía A Better Tomorrow John Woo hizo exactamente eso. Marcó un antes y después, rescatando su carrera del abismo al mismo tiempo.

A Better Tomorrow (Ying hung boon sik, 1986) cuenta la historia de Sung Tse-Ho (Ti Lung), un contrabandista que se deja arrestar para salvar a Shing (Waise Lee), un ingenuo recién llegado a la banda. Tras cumplir condena espera reunirse con su hermano Sung Tse-Kit (Leslie Cheung), que es policía. Kit no sabía nada de las actividades criminales de su hermano hasta que lo arrestaron, un hecho que ha perjudicado su carrera dentro de la policía y por ello recibe a Ho con rencor y odio. Después de este pobre recibimiento, Ti descubre que su compañero Mark (Chow Yun-Fat) ha pasado de ser admirado por sus compañeros a convertirse en objeto de desprecio, debido a las heridas que sufrió vengando la traición  a Ho. Para acabar con esta pobre puesta al día, Ho descubre que aquel ingenuo que salvó de la cárcel es ahora el jefe de la organización. Ho quiere olvidar su pasado criminal pero deberá implicarse de nuevo para salvar la vida del hermano que le odia.

Esta historia nos presenta una trama clásica, lo que no resulta extraño ya que se trata de un remake de la película The Story of a Discharged Prisoner (Ying xiong ben se, Kong Lung, 1967). Una historia clásica, sí, que salvó las carreras de su director y los actores protagonistas. John Woo inició su carrera rodando películas de acción de artes marciales, siguiendo los pasos de su mentor Chang Cheh, director de clásicos como El espadachín manco (Dubei Dao, 1967). Pero tras el éxito de la comedia Money Crazy (Fat chin hon, 1977) se vio encasillado en este género, forzado a dirigir una comedia tras otra. Amargado y deprimido, sopesando dejar el mundo del cine, Woo estaba en su peor momento cuando Tsui Hark le rescató.

Woo y Tsui habían trabado amistad cuando el segundo empezaba su carrera como director. Después de que tres de sus primeras películas fueran fracasos de taquilla, Tsui tenía serias dificultades para encontrar trabajo cuando Woo convenció a los directivos de Cinema City para que contrataran a Tsui, ya que consideraba que era un gran talento. Gracias a la intervención de Woo, Tsui fue contratado e inició una exitosa carrera como director y productor. Pasado el tiempo, Tsui, ahora una figura con cierta influencia, decidió devolverle el favor a Woo y sacarlo del pozo en el que los ejecutivos lo habían metido. Ambos habían hablado de hacer una nueva versión de The Story of a Discharged Prisoner durante mucho tiempo y había llegado el momento de hacerlo realidad. Sin embargo, la idea que tenía Tsui era hacer una versión que estuviera protagonizada por tres actrices, la principal sería Michelle Yeoh. Este enfoque no convenció a Woo que prefería mantener los protagonistas masculinos como en la original. Tsui aceptó, animando a Woo a que se hiciera la película suya. Por primera vez, Woo vio la oportunidad de crear una película que fuera suya, un proyecto personal. Luego, ambos llevaron A Better Tomorrow a los jefes de Cinema City.

Los jefes del estudio no estaban muy convencidos de tener a Woo como director, pero la idea de tener en el reparto a la estrella emergente Leslie Cheung les acabó convenciendo. Por suerte no sabían que Tsui y Woo tenían pensado contratar a Chow Yun-Fat. Entonces, Chow era considerado veneno para la taquilla, un popular actor de televisión que había protagonizado tres películas cinematográficas y las tres habían sido fracasos, de ahí que muchos dieran ya por terminada su carrera en el cine. La elección del protagonista tampoco habría entusiasmado a los ejecutivos: Ti Lung, un actor popular en la década de los 70 como una estrella de títulos wuxia, pero que ahora se veía pasado de moda como las películas que protagonizó.

Es por esto que Woo, Chow y Lung se tomaron el proyecto como algo personal. Los tres eran visto como artistas acabados sin nada que aportar. Esta película era su oportunidad de demostrar lo muy equivocados que estaban sus detractores. Y, a pesar todo, la película casi no se estrena. Cuando los directivos la vieron consideraron que era terrible, que sería un fracaso y era mejor guardarla en una estantería. Por suerte, tras las muy positivas reacciones en un pase previo, cambiaron de idea y la película se estrenó.

A Better Tomorrow fue todo un fenómeno. Rompió todos los récords de taquilla, la crítica la celebró, fue un éxito sin precedentes. Ti Lung vio su carrera revitalizada y Chow Yun-Fat de repente se vio convertido en una gran estrella que todos querían contratar. Pero lo más impactante fue el estilo con el que Woo había rodado las escenas de acción. El público no había visto nada igual y rápidamente empezaron a surgir imitadores. Había nacido lo que en Occidente se conoce como heroic bloodshed o bullett ballet.

Woo no tenía intención de crear un nuevo género. Desde su punto de vista, simplemente trasladaba los temas y la acción de las películas wuxia a un entorno contemporáneo. Se trataba de cambiar las espadas por las pistolas. Pero el hecho de que por primera vez, tras 12 años trabajando como director, tuviera la oportunidad de expresarse libremente, de dar rienda suelta a la visión que él tenía de lo que era una buena escena de acción, hizo que desarrollara un estilo nunca visto antes. Pero no fue solo la acción, la historia de estos hombres determinados a hacer justicia, que se negaban a traicionar sus principios, conectó también con el público.

A Better Tomorrow fue un éxito descomunal en todos los niveles. Y, por supuesto, esto significaba que, inevitablemente, se iban a producir secuelas.

 

 


 

Si la producción de la primera A Better Tomorrow reflejaba los valores de la amistad, de un grupo de artistas trabajando juntos para crear con éxito una obra de arte, la producción de A Better Tomorrow II (Ying hung boon sik II, John Woo, 1987) fue todo lo contrario. Durante el rodaje de esta película la amistad entre Tsui Hark y John Woo se rompió.

Esta vez Ho y Kit  se ven obligados a trabajar como agentes encubiertos. El objetivo es destapar las acciones criminales de Lung Tsi (Dean Shek). Pero, en realidad, este es inocente y se le ha tendido una trampa para que parezca culpable. Los tres deberán enfrentarse a un gran grupo criminal, contando con la ayuda de Ken (Chow Yun-Fat), el hermano gemelo de Mark.

El grandioso éxito de A Better Tomorrow provocó que surgieran como setas imitadores, películas que copiaban el argumento o el estilo de acción de este clásico. Esto hizo que la presión para estrenar una secuela aumentara sobre Tsui y Woo. Woo tuvo la idea de hacer una precuela que tratara sobre cómo se conocieron Mark y Ho, ambientada a finales de los 60 en Vietnam. Esto enlazaría con una escena de la primera entrega en la que Mark cuenta una aventura que tuvieron en Vietnam. Pero la secuela tenía que contar sí o sí con Chow Yun-Fat que ahora era una gran estrella y la precuela tendría a actores más jóvenes interpretando a los personajes. De modo que Tsui tuvo la idea de hacer una secuela que contara con Chow interpretando al hermano gemelo de Mark. La idea no entusiasmó a Woo, pero aceptó. Además, Tsui y Woo querían ayudar a Dean Shek, que pasaba una crisis de confianza y quería abandonar la industria, y le dieron el papel de Lung Tsi, un papel dramático que no era habitual para el actor.

Tsui culpa a lo que sucedió entre él y Woo a las presiones y tensiones por tener lista la secuela en cuestión de meses. Se empezó a rodar sin tener el guion terminado, mientras Woo rodaba en Estados Unidos escenas con Chow y Shek, Tsui rodaba escenas en Hong Kong con el resto del reparto. Woo no estaba muy contento de cómo avanzaba la historia, así que se centró en las escenas de acción. Todo era muy tenso y frenético.

Para poder estrenar la película a tiempo, se puso a todos los editores que trabajan en Cinema City a editar escenas. Y aquí es donde surgieron los problemas entre Tsui y Woo. El director presentó su versión de la película que rondaba las dos horas y media. Se consideró que era demasiado larga y el estudio masacró la película para reducirla a 90 minutos. Tsui luego la reeditó y le añadió unos quince minutos. Woo no considera que la versión que se estrenó como la suya, si bien las escenas de acción sí que son algo de lo que está orgulloso. Debido a las tensiones entre ambos, Tsui intentó impedir que Woo rodara The Killer (Dip huet seung hung, 1989), un proyecto que Woo deseaba hacer desde hacía décadas. Gracias a la intervención de Chow Yun-Fat, que hizo de mediador entre ambos, el proyecto, por suerte para todos, siguió adelante. Pero la traición final por parte de Tsui hacia Woo llegaría más adelante, con la tercera parte.

A Better Tomorrow II no es tan buena como la primera, está claro. Tiene una historia excesivamente complicada que avanza a trompicones. Si bien alguno de sus problemas se solucionan en la versión que originalmente editó Woo y que ha salido a la luz recientemente, otra tramas no tienen arreglo ya que salieron estropeadas de serie. Me refiero a todo el tramo en que Shek pierde la razón para luego curarse como quien aprieta un botón. Pero también hemos de considerar que A Better Tomorrow es una puta obra maestra y, considerando las condiciones en que fue rodada, la secuela lo tenía complicado para llegar al mismo nivel. Con esto quiero decir que, aunque tiene diversos problemas narrativos, A Better Tomorrow II es un gran clásico del cine de acción a pesar de todo. Y lo es gracias a las increíbles escenas de acción que creó Woo, el único aspecto en el que la secuela supera al original. Son escenas increíbles y épicas, en las que nace el Woo que todos conocemos y amamos.

Con esas escenas de acción y el carisma de Chow Yun-Fat hubo bastante para que, a pesar de los problemas narrativos, la película fuera un éxito, especialmente en Occidente. Aquí es más apreciada que en su país de origen, fue el primer paso de John Woo hacia Hollywood.

 

 


 

La tensión entre Tsui Hark y John Woo, como ya hemos explicado, fue aumentando. Se agravó con que Tsui editara la segunda entrega sin contar con Woo, luego intentó poner freno a The Killer y pasó las riendas de director de Gunmen (Tin law dei mong, 1988) a Kirk Wong cuando se la había prometido a Woo. Pero A Better Tomorrow III: Love and Death in Saigon (Ying hung boon sik III: Zik yeung ji gor, Tsui Hark, 1989) fue la gota que colmó el vaso, fue la acción de Tsui que Woo vio como la traición definitiva.

Como hemos explicado antes, Woo fue quien tuvo la idea de hacer una precuela ambientada a finales de los 60 contando el origen de los protagonistas, explicando su inicio en el mundo criminal en Vietnam. Era también una manera que tenía Woo de hablar de su juventud en Hong Kong. A pesar de que luego se optaría por una secuela, Woo y  Tsui habían estado trabajando juntos en esta premisa. Por eso Woo vio como una traición cuando Tsui dirigió y produjo esta precuela ambientada en Vietnam, contando cómo Mark se convirtió en el Mark de la primera A Better Tomorrow.

Estamos en 1974, Mark llega a Vietnam desde Hong Kong para sacar a su primo Ah-Man (Tony Leung) de la cárcel. Una vez en Saigón, Mark y su primo se sienten atraídos por Chow Ying-Kit (Anita Mui), una contrabandista que les introduce en el ambiente criminal. Pero a medida que el caos crece en Vietnam, este trío se enfrentará a enemigos despiadados.

Tsui construye un film que quiere ser más dramático y romántico que los anteriores, reduciendo todo lo posible los aspectos criminales de los protagonistas. Eso no quiere decir que no haya acción, hay diversas secuencias de acción. El problema es que Tsui intenta imitar el estilo de John Woo, para seguir con las anteriores entregas, en lugar de aplicar su propio estilo. Esto provoca que las escenas de acción acaben careciendo de personalidad y no sean tan efectivas como las vistas previamente. Habría sido mejor para la película que Tsui se hubiese mantenido fiel a su estilo de filmar acción.

Lo que sí es propio de Tsui es que le da protagonismo a un fuerte personaje femenino. Sin embargo, no deja de ser una presentación esquizofrénica, tal vez porque el guion fue escrito por un equipo de guionistas a las órdenes de Tsui. En las escenas de acción,  se presenta como un personaje fuerte, intrépido y con gran habilidad con las armas. Pero en las escenas dramáticas se presenta un personaje sin agenda, prácticamente a disposición de los personajes masculinos, sin que tenga ni voz ni voto en el triángulo amoroso en el centro del film.

Pero si hay algo notable del film de Tsui es presenta cómo afectaba la guerra de Vietnam a los vietnamitas, mientras que en Occidente estamos más acostumbrados a que se presente cualquier historia sobre la guerra de Vietnam desde el punto de vista de los americanos.

Como decía al principio, John Woo vio la producción de esta película como una traición, lo que hizo que pusiera en marcha Bullet in the Head (Dip huet gai tau, 1990). Ambientada a finales de los 60, cuenta la historia de tres amigos que deben huir de Hong Kong e intentan hacer fortuna en Vietnam como contrabandistas. Lo que sigue es una auténtica obra maestra, una de las mejores películas de Woo. Aunque tienen un mismo origen, la película de Tsui y la de Woo son muy distintas, excepto en dos secuencias parecidas que aparecen en ambas películas, lo que delata este origen común. Una es la llegada de los protagonistas coincidiendo con un atentado, la otra es el final en la de Tsui y la huida del club en la de Woo.

Pasados los años, Tsui y Woo rehicieron su amistad. En cuanto a la tercera entrega, queda como la más floja de las tres. Eso no quiere decir que sea una mala película, es muy interesante  y notable por si misma, pero comparada con las dos anteriores no sale bien parada, ya sea por unas escenas de acción poco imaginativas o una historia amorosa desarrollada de forma poco afortunada y tópica. Por eso es mejor valorarla por ella misma y no en comparación con las dos que dirigió Woo.

 

16 oct 2026

Sesión de medianoche (Matinee)

 


 

Siempre me han interesado las películas de terror ambientadas en un cine. Y también me han interesado siempre las películas híbridas que mezclan géneros. Sesión de medianoche (Matinee, Richard Martin, 1989) es ambas cosas.

Durante la celebración de un festival de terror en el cine del pueblo, se comete un asesinato. El culpable nunca es descubierto. Dos años más tarde, se celebra de nuevo el festival y, de nuevo, los asesinatos se repiten.

Lo primero que sorprende de esta película de terror canadiense es que se sitúa en Canadá y no intenta pasar por una producción americana. El director Richard Martin también sorprende por la manera en que presenta la narrativa de forma muy estilizada, con trabajadas transiciones entre escenas. El film tiene una estructura clásica de slasher, con el prólogo, la presentación de los personajes y la reanudación de los asesinatos, pero esto sirve simplemente como esqueleto. Pero a pesar de estos elementos, la película tiene más de cinta de misterio o suspense que de slasher. También se hace mucho énfasis en el drama, que se maneja bien gracias a un buen reparto lleno de rostros conocidos como William B. Davis o Don S. Davis.

Martin aprovecha que la historia se ambienta principalmente en un cine para representar diversos homenajes al cine de terror, haciendo guiños que van desde el cine mudo a los estrenos recientes entonces. Esto le añade diversión a una película que, por otro lado, es bastante seria. Se hace tanto énfasis en los personajes adultos como en los jóvenes, algo bastante inusual entonces, de nuevo para trabajar el drama entre las distintas muertes.

Matinee no es un gran clásico, es una modesta producción sin muchas ambiciones. Pero su efectiva ejecución y los distintos homenajes hacen que sea un título entretenido y recomendable para el aficionado al género.

 

8 oct 2026

Crazy Lips - Gore from Outer Space

 


 

Después de tantos años devorando películas, es un placer inmenso cuando te encuentras una película que te sorprende porque no tienes ni idea de lo que va suceder en la historia. Y además lo hace mezclando comedia y unas cotas de depravación increíbles en una película estrenada comercialmente. Más raro aún cuando su secuela mantiene el nivel de locura. Pero esto es lo que hace única Crazy Lips (Hakkyousuru kuchibiru, Hirohisa Sasaki, 2000).

Satomi Kurahashi (Hitomi Miwa) acude a la médium Etsuko Mamiya (Yoshiko Yura) con la esperanza de que pueda demostrar la inocencia de su hermano Michio (Kazuma Suzuki) en unos asesinatos en serie. Pero la ayuda que ofrece Mamiya trae consigo un precio demasiado grande para lo que Satomi estaba dispuesta a pagar, y no hablamos de dinero. Este es el punto de partida de Crazy Lips, parece bastante normal, ¿no? Pero que no os engañen las apariencias.

Para entender cómo Crazy Lips se convirtió en el delirio en que se acabó convirtiendo, hemos de volver en el tiempo a finales de los 90 del siglo XX. The Ring (El círculo) (The Ring, Hideo Nakata, 1998) se acababa de estrenar con enorme éxito, convirtiéndose en el pistoletazo de salida de la oleada de lo que luego se conoció como J-Horror, que dominaría el género durante los primeros años del siglo XXI. Hiroshi Takahashi, guionista de The Ring y su secuela así como de otros títulos del género, tenía ganas de hacer algo completamente distinto de lo que estaba escribiendo entonces. El director Hirohisa Sasaki, que también había trabajado en el género cuando empezaba a desarrollarse en vídeo, también tenía ganas de hacer algo distinto a lo que dominaba las pantallas entonces. Ambos coincidieron en que querían algo que fuera terror, pero más sangriento y extremo de lo que se estrenaba entonces, sumándole generosas dosis de erotismo cruel y sádico al estilo del experto en el género Teruo Ishii, director de Inferno of Torture (Tokugawa irezumi-shi: Seme jigoku, 1969), acción al estilo Hong Kong y, por si fuera poco, comedia. 

 



Parece un cóctel imposible, pero Crazy Lips mezcla todos estos elementos con gran y peculiar éxito. El film arranca como si fuera una película de J-Horror relativamente normal. Y digo "relativamente", porque no tardan en asomar toques de comedia que indican que lo que vamos a ver dista mucho de ser "normal". A partir de entra en acción la médium, la película irá progresivamente siendo más absurda y perversa. Con la introducción de dos agentes del FBI, Lucy (Tomomi Kuribayashi) y Narimoto (Hiroshi Abe), la película entra en una espiral de demencia que abre la puerta al terror cósmico y hasta el musical. Entre medio, la película nos ofrece la escena de asalto sexual más depravada y cruel que he visto jamás, que iba precedida de la que hasta ese momento ya pensaba que era la escena de asalto sexual más depravada y cruel que había visto jamás. Pero es una escena que se hace soportable porque va seguida de una escena que me hizo reír a carcajadas.  Ésa es la virtud de esta película, te lleva de un extremo al otro en un viaje completamente impredecible.

El estilo de humor absurdo y las escenas más perversas serán difíciles de aceptar, en particular por los espectadores más sensibles. Pero creo que por la oportunidad de ver los 85 minutos más demenciales que veréis jamar vale la pena poner en riesgo vuestra cordura.

 

 

 


 

En Japón, Crazy Lips fue un sorprendente éxito que hizo que Hirohisa Sasaki y Hiroshi Takahashi unieran fuerzas de nuevo para crear una igualmente demencial secuela: Gore from Outer Space (Chi wo sû uchû, 2001). 

Satomi (Aimi Nakamura) acude a la policía para denunciar el secuestro de su hija. Cuando la policía se presenta en el apartamento, Kiyohiko (Sadao Abe) les dice que ellos no tienen hijos. Y la cosa se complica cuando, de repente, la médium Etsuko Mamiya (Yoshiko Yura) hace de presencia y les dice que la hija sí existe. Satomi inicia así un viaje por el lado más demencial de la vida.

Después de haber tratado con fantasmas y el terror sobrenatural entonces de moda, Sasaki y Takahashi decidieron que la secuela iba a tratar sobre extraterrestres e invasiones alienígenas. Se inspiraron en leyendas urbanas y "hechos reales" acaecidos alrededor del mundo, inspirándose en particular en el libro Las profecías del Mothman de John A. Keel. A pesar de todo este "realismo", la película es tan rara como su predecesora. También me pareció más divertida, porque se hace un mayor énfasis en el humor. La comedia se enfatizó también porque se eliminaron los elementos más controvertidos de la primera, es decir las escenas de sexo cruel y perverso. La película también incluye algún toque de terror J-Horror que no estaría fuera de lugar en un título del género hecho en serio.

Pero que se suavizara la perversidad no hizo que se suavizara la locura. De nuevo, la película convierte lo que podría ser la típica historia de invasión alienígena en 85 minutos demenciales, que incluso dejarían perplejo a David Lynch. Este surrealismo cómico convierte lo tópico en sorprendente y permite también el regreso de personajes de la primera entrega. Algo a celebrar porque Tomomi Kuribayashi, como la agente Lucy, es una de las que más me hizo reír en la primera entrega y aquí no decepciona con su parodia de un típico agente del FBI americano.

De nuevo, aunque más suave en algunos aspectos que su predecesora, las rarezas y absurdidades de Gore from Outer Space hacen que no sea una película para todo el mundo. Pero si el cine extraño y peculiar es vuestra droga, una buena dosis de Gore from Outer Space es lo que os hace falta.

 

2 oct 2026

Mundo subterráneo (Underworld)

 


 

En octubre de 2014 escribí un artículo sobre los primeros trabajos de Clive Barker en el cine. Ahora creo que no fui del todo justo con Mundo subterráneo (Underworld, George Pavlou, 1985). Mi opinión sobre la película ha cambiado y ese artículo ya no me representa.

Debería aclarar que mi opinión se basaba en una copia de VHS de baja calidad, verla ahora en 4k también ha ayudado a apreciarla mejor. El argumento no ha cambiado: el criminal retirado Roy Bain (Larry Lamb) es sacado de su retiro por el gánster reciclado Hugo Motherskille (Steven Berkoff). La misión de Bain es localizar a la prostituta de lujo Nicole (Nicola Cowper), secuestrada del burdel en el que trabaja. Bain y Nicole fueron amantes en el pasado, así que él se lo toma como algo personal. Pronto descubre la implicación del doctor Savary (Denholm Elliott), un oscuro científico cuyos experimentos con drogas han provocado la existencia de una comunidad subterránea de mutantes.

Clive Barker creó el argumento y el primer borrador del guion. Las prisas de los productores para empezar el rodaje dejaron fuera a Barker del proyecto, que no fue mantenido en el equipo para escribir posteriores versiones. Entonces Barker era un desconocido sin poder de decisión. El guion se tuvo que ir reescribiendo sobre la marcha durante el rodaje por James Caplin y el director George Pavlou. Es por estas decisiones de los productores que provocaron que muchas de las ideas de Barker quedaran infradesarrolladas. Eso y la falta de dinero, era una historia demasiado ambiciosa para el presupuesto que tenían a su disposición. Como es de sobras conocido, Barker después reutilizaría algunas de esas ideas en su obra posterior.

Pero no todo es negativo. El film presenta una interesante mezcla de neo noir y ciencia ficción con algunos toques de fantasía. Se intentó un look inspirado por el cómic europeo y Suspiria (Dario Argento, 1977). De nuevo, las limitaciones de presupuesto y tiempo limitaron la efectividad de su look, si bien me recuerda el de otros irregulares intentos de ciencia ficción ambientados "cinco minutos en el futuro" como Obsession: A Taste for Fear (Pathos - Segreta inquietudine, Piccio Raffanini, 1987).

Aunque es una película irregular, resulta también interesante y curiosa.  A lo mejor con el tiempo he sabido apreciar más sus aciertos que fijarme en su fallos.

 

25 sept 2026

La saga de los Drácula

 


 

Ya hemos tratado con anterioridad las películas vampíricas de León Klimovsky La orgía nocturna de los vampiros (1973) y El extraño amor de los vampiros (1975). La saga de los Drácula (1973) es el film de vampiros que rodó entre estas dos y viendo las tres en conjunto forman una especie de trilogía, no narrativa sino de intenciones. Las películas que rodó Klimovsky para Paul Naschy en las que se incluían vampiros, como La noche de Walpurgis (1971), muestran la visión que tenía Naschy de los vampiros. Esta era una visión clásica, inspirada en la Universal y la literatura clásica. Pero las películas de vampiros que filmó el director sans Paul Naschy resultan mucho más iconoclastas y modernas. Se juega más con los mitos y tópicos de las historias de vampiros, un factor importante para explicar que hayan envejecido tan bien.

Las intenciones de jugar con los tópicos vampíricos queda claro ya solo con ver el argumento de La saga de los Drácula. Berta (Tina Sáinz) es una joven, embarazada de pocos meses, que viaja al hogar ancestral de su familia junto a su marido Hans (Tony Isbert). Una vez llegue allí, espera reunirse de nuevo con su abuelo el conde Drácula (Narciso Ibáñez Menta) y sus primas Irina (Cristina Suriani) y Xenia (María Kosty). Pero la llegada no resulta fácil, ya que en el pueblo por el que pasan aparecen mujeres asesinadas a las que les han chupado la sangre. Cuando Berta y Hans lleguen al castillo Drácula y conozcan a la nueva esposa del conde, Munia (Helga Liné), el horror no se detendrá. Berta verá impotente como su sueño se convierte en pesadilla.

El guion de Emilio Martínez Lázaro y Juan Tébar, firmado como Lazarus Kaplan, se inicia como lo que podría ser una clásica historia de terror gótico. Bosques oscuros, pueblerinos asustados por las supersticiones del lugar que se niegan a ir a ciertos lugares de noche, figuras encapuchadas acechando bellas víctimas... Todo elementos familiares. Pero, luego la película da un giro. Y si El extraño amor de los vampiros mostraba influencias de El baile de los vampiros (Dance of the Vampires, Roman Polanski, 1967), aquí se ve cierta influencia de otro clásico de Roman Polanski: La semilla del diablo (Rosemary's Baby, 1968). Así, a pesar de su inicio clásico, la película lleva al espectador por territorios inesperados, en algunos casos muy inesperados. Lo hace con ciertas dosis de humor negro y varias escenas memorables.

Uno de los temas de la película es la crítica a las clases privilegiadas. La familia Drácula se presenta como decadente y altiva. Narciso Ibáñez Menta está fantástico como Drácula, transmitiendo estas ideas de decadencia burguesa con un aspecto cercano al descrito por Bram Stoker al inicio de Drácula. Un aspecto que recuerda al de Christopher Lee en la pésima (para mí) El conde Drácula (Nachts, wenn Dracula erwacht, Jesús Franco, 1970). Comparando ambas interpretaciones queda claro que Ibáñez Menta puede que sea el segundo mejor Drácula del cine. Volviendo al tema de la película, esta película utiliza al vampiro como alegoría no de una enfermedad sexual, sino de las teorías nazis y franquistas, en particular la insistencia en la sangre pura, a pesar de que sea un concepto totalmente absurdo. Resulta algo natural teniendo en cuenta que esta película se produjo cuando el franquismo todavía se mantenía en el poder.

Además de un guion interesante con alguna sorpresa, el film se beneficia de un sólido reparto. Por supuesto, el ya mencionado Narciso Ibáñez Menta es el más destacado, así como Tina Sáinz hace una gran trabajo con la atormentada protagonista. El resto del reparto son rostro familiares en las producciones Profilmes, la Hammer española, y el fantaterror: la fabulosa Helga Liné, María Kosty, Betsabé Ruiz, Luis Ciges... Todos al servicio de un interesante film que se sirve de los tópicos para darles luego la vuelta. Un clásico para los amantes del fantaterror.