30 nov. 2012

Batman: The Dark Knight Returns, Part 1


Resulta increíble como la rama animada de la Warner y la gente de DC realiza peliculón tras peliculón, mientras que su contrapartida de imagen real es incapaz de hacer lo mismo aún contando con los mismos personajes. Sí, el Batman de Nolan es fantástico y espero que el Superman de Snyder lo pete, pero dejando de lado estas dos excepciones, la Warner parece incapaz de producir grandes películas ambientadas en el universo DC. Ahora nos llega Batman: The Dark Knight Returns, Part 1 (Jay Oliva, 2012), adaptación del clásico de Frank Miller. Bueno, de medio clásico de Frank Miller, la otra mitad de la obra nos llegará el año que viene. Pero este film no termina con un "continuará" ni nos deja en suspenso, adapta los dos primeros números de la miniserie original de manera que ambas películas cuentan una gran historia pero no resultan "incompletas" por separado.

Para aquellos que no conozcan esta obra, el cómic y la película cuentan como en el futuro, Bruce Wayne/Batman (Peter Weller en la película), sale de su retiro, originado por la muerte del segundo Robin Jason Todd (de hecho, la mención que se hacía en el cómic original de este hecho inspiró el arco argumental Una muerte en la familia. Aunque la historia de Miller no pertenecía al canon, fue aprovechada para solucionar un grave problema: los fans odiaban al nuevo Robin), tras ver como la ciudad de Gotham es presa otra vez del crimen, amenazada por la banda de los Mutantes.

Hace mucho tiempo existía un guionista/dibujante de cómics llamado Frank Miller que durante los 80 fue uno de los artistas que contribuyó a revolucionar los cómics en un periodo que estaban de capa caída. Su etapa en Daredevil, Ronin, Batman: Año Uno y, por supuesto, El regreso del señor de la noche cimentaron su reputación de autor puntero. El tiempo pasó, y, desde mi punto de vista, una vez finalizada Sin City, Miller se quedó sin nada interesante que decir y sus obras han acabado degenerando convirtiéndose en un pálido reflejo de lo que una vez fue. Solo hay que leer El señor de la noche contraataca para ser testigo de la anemia creativa que sufre el autor.

En todo caso, El regreso del señor de la noche es una de sus obras más logradas y en esta cinta de animación se adapta con tremenda fidelidad. Resulta aparente que, hecha en imagen real, la cantidad de violencia y sangre habría garantizado una calificación para adultos, pero al ser animación tradicional está calificada para mayores de 13 años. Es decir, no hubo necesidad de suavizar la historia ni el estilo original de Miller.

La mayor sorpresa que me he llevado viendo esta película es descubrir, al ver la obra de Miller animada, la cantidad de influencias cinematográficas que tiene (en otras palabras, películas que yo he relacionado con esta obra pero que no tengo ni idea de si realmente fueron influencias o no), algo especialmente enfatizado por la banda sonora de Christopher Drake que le da un aire de peli ochentera de acción al estilo Cannon. Así, me pareció detectar ecos de la saga Harry, el sucio, Los amos de la noche (The Warriors, Walter Hill, 1979) y, conociendo las inclinaciones políticas de Miller, tal vez habría que añadir El justiciero de la ciudad (Death Wish, Michael Winner, 1974) y El exterminador (The Exterminator, James Glickenhaus, 1980).

El conjunto final es una cinta muy recomendable incluso para aquellos que no hayan leído la obra en que se basa, una cinta de acción ambientada en  un futuro distópico entretenida e inteligente. Las buenas noticias no son solo que la película es muy buena, además la edición en Blu-ray americana es de zona libre y está completamente subtitulada en castellano (la película y los extras) y también en español de América, además de sus correspondientes pistas de audio para aquellos que no quieran disfrutar de las interpretaciones de Peter Weller o Wade Williams (y, atención, Michael Emerson es/será el Jóker), lo que me hace pensar que será la misma edición que se editará en España. Solo que comprándola en Estados Unidos os saldrá más barata.

Será difícil esperar todo un año a que llegue la segunda parte pero, juzgando por la calidad de esta primera entrega, la espera valdrá la pena.


29 nov. 2012

Holy Motors


La gran mayoría de la crítica profesional califica Holy Motors (Leos Carax, 2012) de homenaje al cine, dice que este film tiene como centro el cine, las películas. Para el actor que lo protagoniza, Denis Lavant, Holy Motors trata sobre el trabajo del actor, sobre el arte de meterse en la piel de diversos personajes y hacerlos reales. Para mí, este film trata sobre el cine (hay múltiples referencias cinematográficas), trata sobre ser actor, pero también trata sobre otras muchas cosas que van más allá.

Repito, lo que voy a decir a continuación es lo que la película fue para mí. Cada persona que vea esta película supongo que verá cosas distintas, detalles que me han pasado desapercibidos (y viceversa), ya que es una película-espejo, en la que cada uno ve reflejadas distintas cosas.

Este film me ha hecho reflexionar sobre la identidad. O, más bien, en como adoptamos distintas identidades en nuestro entorno. En diferentes ambientes adoptamos distintas maneras de actuar, que forman parte de nosotros mismos y son todas verdaderas. Carax nos presenta un hipotético futuro en el cual casi todo el mundo parece implicado en una especie de sistema que crea diferentes momentos dramáticos. Así, aunque a lo largo del film nos centramos en el señor Oscar (Lavant) y las diferentes citas que tiene en un día, queda claro que prácticamente la mayoría de las personas llevan a cabo el mismo "trabajo", todos están envueltos en su propia película, como nosotros.

Este futuro de Carax parece hambriento de drama, de ficción. Toda la ciudad parece ser un gigantesco reality, todo el mundo es observado por cámaras invisibles. ¿Y quiénes son los espectadores? Por momentos el director parece llevarnos por la vida secreta de los personajes que vemos en las pantallas. Personajes casi inmortales, que mueren una y otra vez. Sobre esto hay un pequeño detalle que me llamó la atención, un momento en el que el protagonista pasea por un cementerio y en las lápidas se puede leer: "visita mi página web" seguido de la dirección de la página del difunto.

Todo es ficción, todo el mundo interpreta un papel, incluso las blancas limusinas que conducen a los "intérpretes" de cita en cita. Pero las emociones son reales. El objetivo de estas performance parece ser sentir unas emociones, experimentar un drama, que solo es posible a través de la ficción.

En definitiva, Holy Motors es uno de los filmes más importantes de este año. Una maravilla simplemente en términos visuales, llena de momentos icónicos. La revelación de qué/quiénes son los motores sagrados puede dar inicio a largas discusiones que posiblemente se vayan por distintas ramas y no sepáis bien, bien cómo empezó la conversación. Un film fantástico en género y naturaleza que trata prácticamente todos los géneros. Verlo es disfrutarlo.


27 nov. 2012

The Sore Losers


Si os digo que David F. Friedman tiene un pequeño papel en The Sore Losers (John Michael McCarthy, 1997), ya os podéis hacer una idea del tipo de cine que tiene como referencia esta película. Si os digo que Guitar Wolf, los protagonistas de Wild Zero (Tetsuro Takeuchi, 1999), también intervienen en este film, ya os podéis hacer una idea de lo demencial que es esta película. O tal vez no.

Blackie (Jack Oblivian) es un inmortal procedente de la Frecuencia Asesina. A mediados de los 50 fue enviado a la Tierra con la misión de matar a doce personas pero se le acabó el tiempo antes de que pudiese hacerlo. 42 años más tarde, Blackie logra escapar del limbo en que estaba y regresa a la Tierra con la intención de terminar su misión y eliminar a las personas que le faltan para cumplirla y regresar a la Frecuencia Asesina. Después de recoger a su compañero Mike (Mike Maker) para que le ayude a cumplir su destino, se les une Kerine (Kerine Elkins), una psicópata que mata a más personas de las permitidas provocando que se complique mucho la situación. Es lo más cuerdo que puedo poner aquí de lo que sucede en el film.


El bajo presupuesto en este caso es algo que ayuda al objetivo de McCarthy de crear un film que estilísticamente recuerde a los filmes más desfasados de la exploitation de los 60 y 70. Con un estilo garage/punk/rockabilly, se hace un fetichista tributo continuo a los cómics de la EC, y en varios momentos se citan las normas del Comics Code que provocaron la desaparición de los cómics EC para ser incumplidas de la forma más explícita y salvaje posible.

Acompañado de una fantástica banda sonora, el film bombardea al espectador con momentos delirantes con un estilo, una actitud y un savoir faire que hace que sea imposible no disfrutar de cada uno de estos momentos delirantes. Un salvaje surrealismo que va más allá de los ejercicios estéticos de John Waters, Rob Zombie o Quentin Tarantino. Hay que verlo para creerlo.

(La peli es americana pero incluyo el tráiler alemán para que os hagáis una idea de la estética, ya que el otro tráiler fue hecho con materiales crudos, sin terminar)



23 nov. 2012

El Motorista Fantasma en el cine


Durante los años 70, Marvel se convirtió en un lugar único en un momento irrepetible de la historia. El caos que imperaba en el lado empresarial se tradujo en una explosión de creatividad y locura amparada en el hecho de que muchos artistas trabajaban sin control alguno (si quieres saber más: La explosión Marvel: Historia de Marvel en los 70, José Joaquín Rodríguez, editorial Dolmen). A esto hay que sumarle el hecho de que cuando Stan Lee desafíó el Comics Code con su fundamental historia sobre la adicción a las drogas de Harry Osborn en The Amazing Spider-Man, hizo evidente que el Code necesitaba ser remodelado. Esta actualización del Code permitió que se pudieran utilizar personajes propios del terror, viendo así la luz colecciones como la clásica e imprescindible La tumba de Drácula... Y el Motorista Fantasma, por supuesto.

Ghost Rider fue fruto de la imaginación del guionista Gary Friedrich (el aspecto visual fue responsabilidad de Friedich, Roy Thomas y el dibujante Mike Ploog) que mezcló la nueva moda "terrorífica" con la popularidad de las bandas de motoristas al estilo Ángeles del Infierno. La trayectoria del personaje en el mundo editorial no fue fácil, pasando por diversos altibajos. De modo que, aunque es un personaje que me gusta mucho, tengo relativamente pocas historias suyas teniendo en cuenta los años que se ha estado publicando. Siempre me gustaron las historias clásicas de los 70 y la maxiserie El Motorista Fantasma cabalga de nuevo, pero gran parte del material es más reciente, como la historias de Garth Ennis o las nuevas series. Por la misma razón de que es un personaje que me encanta siempre he lamentado que su recorrido en los cómics no fuera más sólido.

Hago hincapié en el hecho de que soy fan del personaje porque, como fan de Ghost Rider, de los cómics y amante del cine debería odiar a muerte las dos películas que ha protagonizado hasta ahora, pero no es así. Reconozco que no son buenas pero a pesar de ello me lo pasé muy bien viéndolas, lo que hará que este post resulte un poco esquizofrénico.


Los problemas principales de ambas películas quedan perfectamente claros para aquellos que se traguen todos los extras que acompañaban sendas ediciones de los films en DVD/Blu-ray. Se revelan, eso sí, sin que los participantes se den cuenta de ello, ya que todos los implicados se dan de palmaditas en la espalda ante los resultados conseguidos.

El problema principal de Ghost Rider. El Motorista Fantasma (Ghost Rider, Mark Steven Johnson, 2007) es que al estudio le encantaba el look del personaje pero no les interesaba mucho el personaje. Por si fuera poco, a pesar de tratar con un personaje de obvios tintes sobrenaturales que principalmente se enfrenta a enemigos de naturaleza sobrenatural o demoníaca, no querían hacer un film oscuro. Lo cual, para mí, no tiene ninguna lógica. Es como decir: "vamos a hace un western pero, por favor, que no salgan cowboys".

De todos modos, con un argumento bien manejado, no tendría que haber sido necesariamente un problema, igual que el hecho que fuera PG-13. Guillermo del Toro consiguió darle un tono aventurero de puro pulp a Hellboy (2004) que era respetuoso con el cómic y no lo traicionaba en ningún momento. Pero el director y guionista Mark Steven Johnson no sentía el mismo amor por Ghost Rider que Del Toro tenía por Hellboy. Comparad la versión que Johnson hizo de Ghost Rider con la versión que hizo de Daredevil (el montaje del director) en que se nota que a Johnson sí que le gustaba el personaje. En este caso concreto, el montaje del director de Ghost Rider sí que es la misma película pero más larga.

Johnson cuenta que ninguna de las historias del cómic original le parecía particularmente interesante y tuvo que esforzarse en crear una nueva (!). Viendo lo tópica y previsible que es la película, me pregunto qué es exactamente lo original y diferente que se vio "obligado" a crear. ¿Por qué no simplemente adaptar los primeros números de la serie? Demasiado vulgares para Johnson, cuya filmografía da fe de que es una fuente de creación sin parangón (sí, estoy siendo irónico). Cierto que tuvo que lidiar continuamente con el estudio, pero a pesar de ello, la responsabilidad del guion es suya.

Por supuesto, una de las razones por las que no se pudieron adaptar los primeros números de la serie es que Nicolas Cage interpretaba el papel principal. Por ello hay un inexplicable intervalo de 20 años entre que Johnny Blaze hace el pacto con el diablo y se transforma en el Motorista Fantasma. Lo positivo es que Nicolas Cage haciendo de Motorista Fantasma (bueno, de Johnny Blaze) es todo un espectáculo en si mismo.

El resultado final es un film previsible y tontorrón que no está a la altura de otras películas del género superheroíco estrenadas antes o después pero que, a pesar de lo obvio de sus fallos, disfruto cuando lo veo. Y eso que cosas como la cabalgata de los dos Ghost Rider que acaba con uno dando la vuelta y marchándose ejemplifica hasta que punto el guion desperdicia una historia ya de por sí simple.

Es algo que me llena de una extraña culpabilidad, ¿cómo me puede gustar una película que desperdicia y que no hace justicia a un personaje tan fantástico como el Motorista Fantasma? Puede que sea simplemente el hecho de ver a Ghost Rider en acción, por muy mala que sea la historia. Que salga Eva Mendes también ayuda.




El caso de Ghost Rider: Espíritu de venganza (Ghost Rider: Spirit of Vengeance, Mark Neveldine y Brian Taylor, 2011) es único para mí. Nunca me había encontrado que las declaraciones de un director (o pareja de directores en este caso) me resultaran tan insoportables y estúpidas que casi hacen que odie una película que en un principio me había hecho gracia.

No se estrenó ninguna copia en VOS de Ghost Rider: Espíritu de venganza, así que decidí que ya la vería cuando saliera en Blu-ray. Y lo cierto es que me había olvidado completamente de ella hasta que la encontré de oferta y la compré sin pensar en lo que hacía. No podía ser más mala que la primera y la primera me había gustado, así que...

Esta película es una mezcla de secuela y reboot, ya que continúa algunos aspectos del primer film y otros se los inventa o no los tiene en cuenta. La historia es, de nuevo, simplona y muy poco imaginativa pero está contada de una forma tan hiperbólica y exagerada que resulta divertida. Seguía sin ser la gran película que el personaje se merece pero resultaba un film entretenido por su naturaleza pasada de vueltas. Además, en esta ocasión Nicolas Cage también interpretaba al Motorista Fantasma transformado, en lugar de ser sustituido por un doble o ser completamente digital como hicieron en la primera, lo que hace que sea un tremendo gustazo ver al personaje en acción.

Tras ver la película me puse con los extras de bastante buen humor. Fue entonces, en el documental sobre la realización del film de unos 90 minutos y el comentario picture-in-picture de la película, que conocí a la pareja que había dirigido el film y que casi consiguen que acabara odiándolo. Todos comentan como querían hacer un film más oscuro y real que la primera entrega (lo cual no deja de resultar curioso vérselo decir a los mismos responsables del primer film que no querían un film oscuro), y los directores cuentan como ese fue su objetivo y por ello habían hecho un film más anclado en el mundo real y mucho más oscuro que el primero.

Sin embargo, vistos los dos seguidos como yo había hecho (para recordar como era la primera antes de ponerme a ver la segunda que no había visto), el tono de ambos es prácticamente idéntico, de hecho en algunos momentos el segundo es mucho más cómico y blandengue que el primero. Y yo no sé cuál es su definición de realismo, pero no me pareció que el film de Neveldine y Taylor fuera realista, más bien todo lo contrario. Este segundo film, además, también es PG-13, cosa que ellos justifican diciendo que a partir de cierto presupuesto el estudio insiste en esa calificación para luego pasar a comentar como su presupuesto era muy bajo. Pues si era tan bajo haberle puesto valor y pedir hacer un film R.

Luego pasan a comentar el guion original que había escrito David S. Goyer (guionista de todas las Blade y que también colaboró en el guion de los Batman de Nolan) era épico, brutal, complejo, para mayores de 18 años... Vamos, que te hacen desear que hubieras visto ese guion filmado. Y fueron ellos, los directores, los que se encargaron de rebajar el film para que fuera para mayores de 13 años y simplificar la historia, uno de ellos dice que lo simplificaron hasta que quedó solo el esquema de la historia original... como si eso fuera algo bueno, destacando el gran trabajo que habían hecho.

Pero lo peor de todo son los continuos chistes y bromas que van haciendo durante el comentario, como si te estuviera comentando la peli uno de esos chistosos que en el cine van haciendo comentarios "graciosísimos" cada dos por tres y de paso te fastidian la peli. Casi insoportable, pero por suerte se iba interrumpiendo con entrevistas a los actores.

En fin, a pesar de todo, esta secuela/reboot fue bastante disfrutable. Queda claro que, a no ser que la Marvel se haga de nuevo con los derechos del personaje y se encargue de hacer una película del Motorista Fantasma que esté hecha por directores y guionistas a los que realmente les guste el personaje, no veremos una película realmente digna protagonizada por Ghost Rider. Lo que tenemos son dos películas que disfruto como placeres culpables, pero poco más.


22 nov. 2012

El código Kubrick (o cómo las películas de Stanley Kubrick han vuelto locas a algunas personas)


Hace poco leí un interesante artículo escrito por Chuck Klosterman publicado en la página web Grantland. He intentado ponerme en contacto con ellos para pedirles permiso para publicar el artículo traducido al castellano, sin suerte. Podéis leer el artículo en inglés clicando aquí. Este post está dedicado, ya que no puedo publicar el artículo entero, a comentar el aspecto más interesante, aquello que me llamó más la atención, y compartirlo con vosotros. Espero que os resulte igualmente interesante y curioso.

Todos estamos familiarizados con la crítica clásica de películas y con la llamada "nueva crítica", aunque no la llamemos así (aquella que se fija en la película individualmente sin tener en cuenta la intención del autor o la reacción de la audiencia). Aparte de esto nos encontramos con algo que Klosterman llama "crítica inmersa".

La crítica inmersa se caracteriza porque su autor describe un código e intenciones ocultas dentro de un film que van más allá del argumento o tema de la película, una realidad oculta que elimina cualquier otra consideración y que da como resultado teorías completamente demenciales, normalmente tras ver la película en cuestión decenas de veces. En algunos casos los directores hablan de estas intenciones ocultas, como los Wachowski y su trilogía Matrix, pero el 99% de casos se trata de algo que descubre este "espectador inmerso", que ve como un mensaje revelador aparece tras seguir una serie de pistas. Stanley Kubrick es un director que más casos de estos ha provocado al ser un hombre muy privado que generó diversas leyendas a su alrededor. Para ver mejor de lo que hablo, he aquí un ejemplo: en este vídeo los autores tratan de demostrar que el film de Kubrick Eyes Wide Shut (1999) trata sobre los Illuminati y otras organizaciones satánicas que el legendario director quería denunciar:


Como podéis comprobar, la validez de los argumentos es floja, por decirlo suavemente. Pero el ejemplo más entretenido, el que me hizo reír de verdad, es el film de Michael Wysmierski The Shining Code, en el cual analiza como El resplandor (The Shining, 1980) se trata en realidad de una confesión de Kubrick. A través de toda una serie de símbolos, con este film Kubrick revelaba que él había sido el director de las imágenes del hombre llegando a la luna, el gran fraude ideado por la NASA. Lo que me resulta especialmente fascinante es la voz calmada y racional en que Wysmierski lo cuenta todo a pesar de ser completamente ridículo.

Aquí tenéis la versión nueva del film, con más códigos revelados. Disfrutad.


21 nov. 2012

¡Atención fans de Watchmen (la peli)!


Cuando hablé de las diferentes versiones del Watchmen (2009) de Zack Snyder, muchos os lamentasteis de que la mejor versión, el Ultimate Cut, estuviera agotado y solo disponible a precios desorbitados. Tengo buenas noticias para vosotros: se acaba de editar Watchmen Collector's Edition: Ultimate Cut + Graphic Novel. Se trata de la edición en Blu-ray (con subtítulos en castellano) acompañada de la obra original que inspiró la película. Y está disponible por sólo unos 40 euros más gastos de envío en Amazon. Aunque ya tengáis el cómic, vale mucho, mucho la pena hacerse con esta versión de tres horas y media por ese precio (entre los discos se incluye también el Motion Comic).

20 nov. 2012

La isla del doctor Moreau, una creación monstruosa


No sé si sigo haciendo estos artículos en un intento de justificar mi propio mal gusto o que tengo tendencia a ponerme de parte de los perdedores. Sea como sea, hoy vengo a hablaros de La isla del Dr. Moreau (The Island of Dr. Moreau, John Frankenheimer, 1996) y su terrible historia delante y detrás de las cámaras. Lo hago porque de las tres adaptaciones oficiales (hay diversas que simplemente copian el libro sin mencionarlo en los títulos de crédito), esta es posiblemente la más demencial. La primera, ya comentada aquí, es una gran película y la segunda versión, de 1977 con Burt Lancaster y Michael York, es bastante sosa. Sin embargo, las tres tienen una cosa en común: su producción fue muy problemática, siendo el de la tercera el caso más extremo.

Harry Knowles escribió sobre esta película en su página Ain't It Cool que se creía cualquier loca historia que le contaran sobre ella, desde que un técnico de efectos especiales que trabajó en ella le dijo que habían tenido que borrar digitalmente los genitales de Marlon Brando ya que este vestía túnicas que se transparentaban sin llevar ropa interior. Yo no soy tan crédulo, pero es cierto que la historia del rodaje de este film esta lleno de hechos casi increíbles. Gran parte de los hechos los he extraído de una página dedicada a Richard Stanley (http://www.everythingisundercontrol.org/nagtloper/index.php) donde se puede encontrar el guion que se iba a rodar en un principio, además de otras páginas web y artículos, procurando seleccionar lo confirmado por los propios protagonistas.

La adaptación del clásico de H. G. Wells era un proyecto en que el director de Dust Devil (1992) estuvo trabajando cuatro años. Finalmente consiguió poner la película en marcha, pero fue despedido al cabo de solo cuatro días de rodaje. Val Kilmer, que en aquella época estaba pasando por una fase de divo total tras el éxito de Batman Forever (Joel Schumacher, 1995) y además se acababa de enterar de que su esposa se quería divorciar de él, empezó por no aparecer los dos días primeros días de rodaje y los dos siguientes se dedicó a improvisar ignorando completamente el guion. Kilmer ya había puesto dificultades en un principio exigiendo que su papel fuera recortado a la mitad, cosa imposible ya que era el protagonista. Stanley sugirió entonces que intercambiara papeles con el actor Rob Morrow, que interpretaba al secundario Montgomery, algo con lo que los dos estuvieron de acuerdo. El estudio culpó a Stanley del descontrol y decidió despedirlo.

Después de que Stanley fuera despedido, Morrow se fue intuyendo que la cosa no acabaría bien, siendo sustituido por David Thewlis (actor con el que en un principio quiso trabajar Stanley pero fue rechazado por el estudio). Fairuza Balk también intentó darse el piro pero no la dejaron marcharse y Kilmer estaba contractualmente obligado a participar en la película. Otros actores se quedaron para tener la oportunidad de trabajar con Marlon Brando.

El director escogido por el estudio, New Line, como sustituto de Stanley fue John Frankenheimer. Frankenheimer era un buen director que había dirigido maravillas como el clásico El mensajero del miedo (The Manchurian Candidate, 1962) pero cuya incursión en el fantástico había dado como resultado la ridícula Profecía maldita (Prophecy, 1979). Frankenheimer y el guionista Ron Hutchinson se pusieron a rescribir el guion, a un ritmo que no aseguraba la calidad de las páginas (Thewlis se encargó de escribir su personaje e improvisaba sus escenas con Brando), ya que consideraban que el guion de Stanley no tenía mucho sentido.

Brando tampoco estaba muy contento con la situación. Se negó a ensayar líneas que sabía iban a ser rescritas al momento (razón no le faltaba) y finalmente le pusieron un pequeño aparato de radio en la oreja por el cual le decían sus diálogos. En ocasiones el aparato captaba comunicaciones de la policía que Brando repetía para informar al equipo. Stanley, sin que nadie de dirección se diera cuenta, había regresado de incógnito al rodaje como un extra (y de hecho aparece en el film), ayudado por miembros del equipo desencantados, maquillado como un perro mutante. Así tuvo la oportunidad de conocer a Brando y hablar con él; la leyenda del cine simpatizó con las tribulaciones del director y aumentó notablemente la locura de su personaje debido al aburrimiento que le inspiraba el nuevo guion. Brando también se enfrentó con Kilmer por su actitud. Kilmer, cuando Stanley se desenmascaró en la fiesta de fin de rodaje, se disculpó con el director, lamentando como había actuado.

Como veis, el caótico ambiente del rodaje no auspiciaba nada bueno en cuanto a la calidad de la película. Y, efectivamente, el film fue un fracaso económico y la crítica lo puso a parir. Su mala fama dura hasta la actualidad, si hemos de juzgar por la desesperación que se transmite en la carátula del Blu-ray en su búsqueda de algo que lleve al consumidor a comprar la película.

A pesar de todo, a mí me gusta la película. No solo porque algunos de los aspectos más interesantes del guion de Stanley consiguieron sobrevivir, sino también porque es fascinante de ver el grado de locura que se coló en una gran película hollywoodiense. En cierto modo, es como ver una película de los 80 pero hecha en los 90, lo cual en una década tan sosa como los 90 es ya un logro. Brando y Kilmer concentran el mayor nivel de demencia y cada escena suya tiene algún momento que te hace pellizcarte para comprobar si has visto realmente lo que has visto. Mi favorito es cuando Brando se pone un cubo de hielo en la cabeza.

También resulta entretenido por sus momentos de acción, aunque la primitiva animación por ordenador hace que algunos resulten ridículos. Lo importante es que su reflexión sobre la naturaleza del hombre, su parte animal, se mantiene más o menos intacta. La trama evoluciona como una típica producción de Roger Corman, si Corman hubiera encontrado la manera de convencer a Brando para participar en una de sus películas, lo cual para mí es un plus, mientras que para otros el tufo a serie B tal vez los eche para atrás. Sinceramente lo encuentro un film muy entretenido y divertido, pero no me veo con corazón de recomendarlo a todo el mundo.

Como última curiosidad, fijaos como en el tráiler americano se hace énfasis en todo el aspecto de "jugar a ser Dios", mientras que en el internacional se elimina cualquier referencia religiosa.




19 nov. 2012

The Black Gestapo


Como ya sabéis, estamos en periodo electoral en Catalunya y yo estoy ya harto, cansado y aburrido de las mentiras de siempre (o como lo llaman los políticos: "promesas electorales"). Tan harto, cansado y aburrido estoy de todo el ambiente político como lo estoy de las noticias sobre las futuras películas de Star Wars que aparecen cada 10 segundos (aunque el rollo Star Wars no me ha ofendido como lo hizo un candidato de Iniciativa que dijo: "Artur Mas es más de derechas que Superman": este insulto gratuito a Superman me molestó mucho). En todo caso, he pensado que estaría bien comentar una película con trasfondo político pero al Cinéfago style. Lo que me lleva a la blaxpoitation The Black Gestapo (Lee Frost, 1975).

El anterior film de Frost que apareció en este blog fue The Thing with Two Heads (1972), así que ya os podéis imaginar que la película de hoy no es buena en el sentido tradicional. El objetivo principal de Frost era hacer una película entretenida, pero sin comerlo ni beberlo le salió un film con un interesante trasfondo político.

Si estáis leyendo esto os supongo familiarizados con lo que fue la blaxpoitation. Pero lo que merece comentar es que entre la marabunta de títulos de "calidad alternativa", se rodaron también unos cuantos que tenían genuina calidad e interés. The Black Gestapo estaría en un término medio, tiene algunos fallos formales y algunas interpretaciones no son precisamente fascinantes pero a pesar de ello consigue entretener con una historia interesante. La trama gira en torno al general Ahmed (Rod Perry), líder del Ejército del Pueblo, una organización que trabaja en los barrios marginales para dar comida a los pobres, ayudar a desintoxicar adictos y procurar mejorar la vida de los afroamericanos. Los enfrentamientos con la mafia que domina el barrio harán que el liderazgo de Ahmed se vea debilitado y entrará en acción el coronel Kojah (Charles P. Robinson), hambriento de poder y no tan reticente a utilizar la violencia como lo es Ahmed. Kojah creará una fuerza dentro de la organización donde dará rienda suelta a sus ansías de poder y ánimo violento, lo que será la Gestapo negra del título, cuyas acciones provocarán una violenta venganza por parte de Ahmed.

Es bastante evidente que el film presenta el conflicto entre Ahmed y Kojah como una alegoría entre los grupos que luchaban por los derechos de los afroamericanos de forma reivindicativa pero pacífica, al estilo Martin Luther King, y los que no dudaban en utilizar la violencia. Además, claro, de explotar el miedo que en la sociedad blanca conservadora de la época provocaban grupos como los Panteras Negras, que algunas instituciones del gobierno americano veían como amenazas a la seguridad nacional. Pero para mí lo interesante del film es que, finalmente, el mensaje que parece transmitir (y con el que estoy de acuerdo) es que los extremos se tocan. O, en otras palabras, que todos los fanáticos son iguales, independientemente de la causa de la que sean fanáticos. Y no es que Frost sea muy sutil al respecto, ya que utiliza imágenes de los mítines nazis y en una escena acaba sustituyendo los gritos de "¡venganza!" del ejército de Kojah por gritos de "sig heil".

Durante el film vemos a nuestro héroe, Ahmed, implicado con los problemas del barrio y buscando maneras de que se respeten los derechos de los afroamericanos, lastrado por las violentas acciones de la mafia. Por otro lado, Kojah es muy efectivo deshaciéndose de la mafia pero de forma inmediata aplica los mismos métodos para ganar dinero y trafica con drogas agravando los problemas del barrio, todo en nombre del poder negro. Aunque el tramo final del film está dedicado a la violenta venganza de Ahmed en nombre del barrio (y de si mismo, ya que intentan asesinarlo y lo dan por muerto, pero al más puro estilo western, Ahmed regresa "y el infierno le sigue"), está claro que se favorece su estilo más honesto y pacífico de reivindicar los derechos de la gente. Kojah puede que hable del poder negro, pero parece más interesado en su economía personal y liderar un montón de jóvenes sedientos de sangre que en mejorar la vida de los oprimidos.

En conclusión, este film presenta una interesante alegoría política, aplicable no solo a los movimientos reivindicativos políticos de los 70, y lo hace utilizando altas dosis de violencia y desnudos gratuitos (Uschi Digart sale en la película). Entretenimiento garantizado.


16 nov. 2012

Argo


Antes de entrar en la estupenda Argo (Ben Affleck, 2012) me gustaría mencionar brevemente Skyfall (Sam Mendes, 2012), la reciente y grandiosa aventura de James Bond, un film impecable a la altura de las mejores de la saga junto a James Bond contra Goldfinger (Goldfinger, Guy Hamilton, 1964), 007 al servicio de su majestad británica (On Her Majesty's Secret Service, Peter R. Hunt, 1969) y Vive y deja morir (Live and Let Die, Guy Hamilton, 1973). La vi este lunes, así que la tenía muy reciente, y, cuando fui a ver Argo, antes pusieron el tráiler de Skyfall pero doblado, con lo cual pude comprobar que el pésimo doblaje destroza completamente el personaje que interpreta Javier Bardem, uno de los mejores villanos de la saga, arruinando completamente el duro trabajo de Bardem a la hora de construir la peculiar manera de hablar de su personaje. Si no habéis desperdiciado el dinero viéndola doblada o todavía no la habéis visto, por favor ved Skyfall en VOS, porque vale la pena.

En fin, vamos con Argo. Rápidamente: genial reparto, sólido guion, brillante dirección y fotografía. Id a verla ya, si todavía no lo habéis hecho.

Para aquellos que no tengan prisa:

Nada más empezar la película ya supe que me iba a gustar cuando apareció el logo vintage de la Warner, porque hay una regla no escrita que dice que todas las películas que empiezan con un logo vintage son buenas. Y no me equivoqué, el film de Affleck es un fantástico thriller en la línea de Todos los hombres del presidente (All the President's Men, Alan J. Pakula, 1976).

El film es una recreación de un hecho real, que por fortuna desconocía completamente. Es decir, la crisis de los rehenes retenidos en la embajada de Irán sí que me era familiar, pero no había oído nunca hablar de los eventos que describe este film, con lo cual su impacto fue mayor, ya que como no sabía lo que había sucedido lo pude disfrutar como un muy efectivo thriller. De modo que os aconsejo que no busquéis información sobre los hechos reales hasta después de haber visto la película.

Argo gira en torno a seis diplomáticos americanos que logran escapar de la embajada americana cuando es tomada por los iraníes y se refugian en la embajada canadiense. A medida que la situación se vuelve cada vez más tensa, se hace imperativo sacarlos del país. El agente de la CIA Tony Mendez (Ben Affleck) idea un plan demencial para sacarlos de allí: fingir que son parte del equipo de rodaje de una película ficticia.

Si no fuera por la animación que aparece al principio del film, dando ciertos antecedentes político-históricos, Argo podía perfectamente haber pasado por un film perdido de finales de los 70 redescubierto en la actualidad. Este estilo de filmar permite que te metas de lleno en la historia (no hay necesidad de 3D cuando estás ante filmes tan bien ejecutados como este) y para cuando llega la última media hora estás al borde del asiento, absorbido por la película. Bueno, es lo que me pasó a mí y espero que les pase a todos. La fotografía contribuye a darle un aire "antiguo" y el aspecto granuloso (conseguido usando film para rodar, nada de efectos digitales) acaban de redondear el efecto setentero, así como una banda sonora acorde con la época.

Siendo como es un film donde la tensión se deriva de situaciones dramáticas, los diálogos y las caracterizaciones de los personajes son esenciales. Affleck llena su película de grandes actores, incluso para papeles pequeños, como la breve aparición de Michael Parks interpretando al gran Jack Kirby. John Goodman como el pionero artista de efectos especiales de maquillaje John Chambers y Alan Arkin como el productor Lester Siegel (personaje ficticio compuesto de varios reales) son los que se llevan la palma robando escenas con sus respectivas brillantes interpretaciones, pero todo el reparto es de altura.

El thriller político es algo que parece cosa del pasado, pero Affleck logra llevarlo a buen puerto alejándose de maniqueísmos y retratando no de la mejor manera tanto el bando americano como el iraniano. Especialmente me gustaron las escenas dentro de la CIA, en las cuales discuten las absurdas opciones de rescate que resultan a un tiempo divertidas y terribles, al fin y al cabo había vidas en en juego. Sacar a relucir lo absurdo de todo aquello le añade interés al film.

En fin, no se me ocurre otras maneras de decir lo mismo. Argo es un estupendo thriller setentero, una nueva evidencia de la habilidad de Affleck como director. Altamente recomendado.


14 nov. 2012

Como era la precuela de Alien antes de ser Prometheus


Recientemente ha aparecido en la Red el guion que escribió Jon Spaihts cuando trabajaba en la precuela de Alien, antes de que Damon Lindelof le echara mano y lo convirtiera en Prometheus (1, 2, 3). Estaba disponible ayer pero hoy, cuando iba a poner el enlace para que lo leyerais, la Fox ya lo había hecho desaparecer (por suerte me lo descargué antes de que desapareciera).

Este guion, con el título Alien: Engineers, es una precuela directa de Alien. Todos aquellos que se lamentaban y lloraban por una película más en la línea de la original, esto es lo que habrían obtenido. "Ten cuidado con lo que deseas, porque podrías conseguirlo" es el pensamiento que más me vino a la cabeza mientras leía el guion. Antes de entrar a comentarlo en profundidad ya os digo que menos mal, menos mal que no lo filmaron. Aparte de transformar el argumento de la precuela, Lindelof también pulió los aspectos más débiles del guion de Spaihts, más tópico y convencional.

El principio del guion es el mismo que el de la película final, con los Ingenieros en la Tierra. Cambia la forma en que se sacrifica: una serie de extraños escarabajos devoran al Ingeniero y esparcen su "semilla" por la Tierra. Uno de los escarabajos muerde a una primitiva mujer cavernícola, iniciando la transformación de la especie humana.

Luego saltamos a la excavación que lleva a cabo la doctora Jocelyn Watts (luego le cambiaron el nombre por el de Elizabeth Shaw) y el doctor Martin Holloway (Martin lo cambiaron por Charlie). Aquí el doctor Holloway es un hombre maduro 13 años mayor que Watts. Descubren un monolito en el fondo del mar con dibujos de los Ingenieros y hablan sobre su investigación.

He aquí uno de los cambios a mejor: Watts y Holloway hablan sobre su investigación, luego vuelven otra vez a comentarla en el despacho de Weyland (que luego cuenta que ya la ha leído así que parece una torpe manera de transmitir la información a la audiencia) y por tercera vez se explica en la nave (que en este guion se llama Magellan) cuando despiertan (sin las escenas de David paseando por la nave ni Lawrence de Arabia ni nada). En el film esto se condensa mucho mejor en una sola escena, la de la presentación.

La tripulación es bastante parecida, aunque el desarrollo y la caracterización son mejores en el film. Vickers (el personaje de Charlize Theron) es bastante diferente, una típica ejecutiva. La trama de Weyland en la nave y que sea el padre de Vickers fue añadido por Lindelof. En este guion Vickers trae con ella unos soldados para tomar el control más tarde de la expedición.

Cuando se llega al planetoide en el cual transcurre la acción también se alarga más la situación hasta que por fin lo localizan: LV-426, el mismo que el del film original. Tras la llegada y aterrizaje, esta sección es bastante parecida, no hay cambios dignos de mención, dejando de lado la caracterización y algunos detalles de la acción. Aquí Fifield y Milburn también se separan del grupo, y tras la escena de la tormenta, mueren de forma parecida, con Fifield transformándose en una criatura. La diferencia que indica que el guion que se filmó es mejor, es que en esta versión no se indica que Milburn sea biólogo ni nada, deja que una criatura se pasee por su traje alegando que el traje es a prueba de bichos, lo cual hace que su actitud sea más estúpida que en el film.

A partir de aquí los guiones se diferencian radicalmente. Vickers toma control de la expedición con sus soldados ya que planean hacerse con la tecnología terraformadora de los Ingenieros. Watts y Holloway exploran la pirámide y Holloway es infectado por un abrazacaras alien tras descubrir un grupo de Ingenieros muertos con las heridas en el pecho clásicas que dejan los aliens, aunque no vemos cómo sucede. Mientras están en su dormitorio descansando (donde Holloway habla de lo que en film vemos, otro indicativo de que este guion era inferior al filmado), el alien dentro de Holloway nace. A partir de aquí es una típica película de Alien: soldados disparando y muriendo, corredores, tubos de ventilación oscuros, etc. 

Watts regresa a la pirámide intentando averiguar que le ha pasado a Holloway, descubre la nave con forma de herradura que vimos en la película original. David la ha estado activando y le revela a Watts que, al igual que en el primer film, la tripulación es sacrificable para obtener la tecnología. Igual que hacía Ash con Ripley, David ataca a Watts y la infecta con un alien. Esto lleva a la escena de la cesárea, pero es menos intensa que en el film: rápidamente sale el bicho y se escapa, mientras la máquina va curando a Watts que se ha desmayado.

A partir de este momento, Watts de repente se transforma en Ripley. Sale de la máquina curadora y se carga un alien de un disparo. Lidera la tripulación de vuelta a la nave de los Ingenieros. Allí, se descubre que David ha resucitado a uno de ellos, un superviviente. Al despertar, el Ingeniero mata a David porque lleva un alien dentro y es como si lo hubiera matado. El Ingeniero mata al resto de la tripulación, menos a Watts. Vickers y uno de sus soldados son matados por la criatura Fifield, que muere por los disparos del agonizante soldado.

Watts, que corre y mata bichos sin sentir para nada el trauma de la operación, llega a la Magellan y junto al otro superviviente de la expedición, el capitán, decide lanzar la Magellan contra la nave del Ingeniero. Vemos como muere el Ingeniero en la silla, del modo en que aparecerá en el film (lo cual resulta absurdo, ya que representa que en el film original el cadáver está fosilizado y han pasado cientos de años desde su muerte).

La Magellan se estrella contra la nave del Ingeniero. Watts sobrevive al choque. Sin acusar la cesárea, ni el choque con la nave del Ingeniero, de nuevo se pone a correr y mata al último alien que queda no antes de que la criatura le atraviese la pierna con la cola. No importa, Watts sigue como si no pasara nada. El guion termina con Watts jugando al ajedrez con la cabeza de David. Watts espera que venga una nave a rescatarla mientras vive en una sección de la nave, la suite de Vickers, que en este guion no es independiente pero a pesar de ello funciona tras el choque. Las pirámides en el planeta se activan y lanzan una señal al espacio.

Bueno, ¿realmente habríais preferido esta versión a la que finalmente llegó a las pantallas? Yo sigo creyendo que lo que hicieron es mejor que el proyecto original de hacer una precuela más clásica (y típica), que al final se habría limitado a repetir todo lo que ya habíamos visto antes.

12 nov. 2012

El legado del diablo (Evilspeak)


Esta película es otra joya que me temo pasará desapercibida como el post que hice sobre Female Prisoner Scorpion, pero si algún despistado lo lee y este film gana por lo menos un nuevo espectador ya habré cumplido mi objetivo (y si de paso le echa un vistazo a Female Prisoner Scorpion, mejor que mejor).

El legado del diablo (Evilspeak, Eric Weston, 1981) era una de esas películas que te encontrabas en el rincón más oscuro del videoclub, una vez habías repasado las novedades sin ver nada interesante y te ponías a rebuscar en la sección cine fantástico/terror, esperando descubrir una maravilla para disfrutar el domingo por la tarde, al lado de algún cliente de aspecto sospechoso/avergonzado que esperaba que se vaciase la tienda para entrar en la sección de cine X, recatadamente separada del resto del local por una cortina. "Sólo adultos", decía el cartel, y recién entrado en la adolescencia esas dos palabras conjuraban toda una serie de increíbles, místicas, cárnicas visiones, muchas veces protagonizadas por compañeras de clase recién metamorfoseadas en mariposas al volver del verano. En todo caso, El legado del diablo estaba ahí, con su carátula algo vapuleada, garantizando que habría que verla con un dedo sobre el botón de tracking. En ocasiones estas películas eran una pérdida de tiempo, por suerte en el caso de Evilspeak fue otro gran descubrimiento que añadir a la colección.

Al igual que sucedía con la estupenda Hello Mary Lou (Hello Mary Lou: Prom Night II, Bruce Pittman, 1987 -nada que ver con el film protagonizado por Jamie Lee Curtis a pesar del título americano), el film de Eric Weston maneja elementos popularizados en películas de gran éxito pero añadiéndole una personalidad propia que hace que el film sea algo más que una simple copia. En el caso de este film, mezcla la venganza de un chico con el que todos se meten a la Carrie (Brian De Palma, 1976) con el satanismo de La profecía (The Omen, Richard Donner, 1976) y le añaden el toque ochentero de meter computadoras de por medio.

El héroe de la película (porque para cuando se llegue al final también pensaréis que es el héroe) es Stanley Coopersmith (Clint Howard), un pobre huérfano que estudia en una academia militar donde un grupo de insufribles snobs fascistoides lo ha escogido como el objetivo de todas sus bromas, aunque uno de este grupo tiene más pinta de perdedor tirillas que Coopersmith (uno de estos abusones lo interpreta Loren Lester, quien hace un papel parecido en Rock 'n' Roll High School [Allan Arkush, 1979], donde coincidía también con Howard). Coopersmith descubrirá, mientras limpia el sótano, una habitación secreta donde el cura satánico Esteban (Richard Moll) llevaba a cabo sus satánicas actividades como líder de una secta (satánica, claro). Con la ayuda de un ordenador, Coopersmith resucita la maldad de Esteban, que a pesar de estar confinada a la computadora, le ayudará a ejecutar una sangrienta (y algo satánica) venganza.

La película se inicia con un atmósferico prólogo en el siglo XVI en España (aunque los actores hablan con acento más bien sudamericano), para pasar con una fantástica transición al presente -1981- en Estados Unidos. Este prólogo y la actitud de diversos profesores me hizo pensar que a lo mejor todo el colegio estaba implicado en alguna especie de secta, pero no, simplemente son todos unos bastardos porque sí. En todo caso, la película se toma su tiempo en avanzar la trama, pero lo cierto es que vale muy mucho la espera. Además, en ningún momento se hace pesada, ya que las interpretaciones y lo que va sucediendo me mantuvieron interesado en todo momento, como cuando a un sargento pederasta la cabeza le da una vuelta de 180 grados.

Vista hoy día, las escenas sangrienta resultan bastante suaves comparadas con lo que se hace actualmente, pero están muy bien ejecutadas y son efectivas. Lo que resalta más son los prehistóricos ordenadores y los primitivos gráficos que por entonces eran lo máximo que se podía hacer. Es curioso ver como el entusiasmo por esta cosa nueva que eran los ordenadores personales hizo que se les atribuyeran cualidades que ni siquiera hoy funcionan. Me refiero con esto a una escena en la que un ordenador hace una traducción perfecta del diario de Estaban para Coopersmith, lo cual resulta algo fantástico tras ver las "estupendas" traducciones que hacen los ordenadores automáticamente.

El film no es particularmente aterrador, pero sí muy entretenido y divertido. Hay una escena que se inicia con un gran Cristo crucificado que parece volver a la vida cuyo clímax te da ganas de ponerte de pie y aplaudir, y como esa varias escenas. También me gustó mucho el toque final, que obviamente no revelaré aquí, pero que me sorprendió ya que me esperaba un final más típico. En fin, un gran clásico cuya única versión íntegra (de 100 minutos de duración) es la edición en DVD alemana (uncut special edition).


9 nov. 2012

Yippee ki-yay, m*therf*cker!


La jungla de cristal (Die Hard, John McTiernan, 1988) es posiblemente una de las películas de acción más influyentes que se han hecho nunca, un film que ha salido de los confines del género y se ha convertido en un clásico del cine. Ahora que se estrenará la quinta entrega, llega el momento de hacer un repaso a la saga (bueno, eso y que os mostrasteis bastante entusiastas en que lo hiciera).

John McClane nació en 1966, en las páginas de la novela de Roderick Thorpe The Detective con el nombre de Joe Leland. La historia protagonizada por Leland tuvo bastante éxito y fue rápidamente llevada al cine, con Frank Sinatra interpretando al protagonista, en la interesante El detective (The Detective, Gordon Douglas, 1968).


Unos años más tarde, inspirándose en el film El coloso en llamas (The Towering Inferno, John Guillermin, 1974), Thorpe publica en 1979 una secuela de The Detective. Nothing Lasts Forever nos presenta a Leland en Los Ángeles, ya retirado de la policía de Nueva York, para visitar a su hija, Stephanie Gennaro, la cual trabaja en un rascacielos, con la que espera arreglar su relación durante una fiesta de Navidad organizada por el jefe de Stephanie. Querrá la casualidad que entonces un grupo de terroristas liderados por Anton Gruber tome posesión del edifico.

Como os habréis dado cuenta, Nothing Lasts Forever es la novela en que se basó La jungla de cristal. La novela y el film guardan unas interesantes diferencias, aparte de la actualización de la novela de 1979 a 1988. Uno de los cambios, bastante lógico, es que en la película se concentra en una sola noche los eventos que en la novela tienen lugar a lo largo de dos días. Los otros cambios se hicieron pensando en rejuvenecer al protagonista: Joe Leland, que en la novela tiene la edad que tiene ahora Bruce Willis, se convirtió en John McClane, policía de Nueva York que va a Los Ángeles a visitar a su mujer. Otros cambios tienen que ver con el tono, la novela es mucho más oscura y dura (la hija de Leland muere al final en una escena muy, muy parecida a la que aparece al final de la película).

La jungla de cristal es un film importante e influyente no solo por la fantástica manera en que equilibra el desarrollo de los personajes y las secuencias de acción en el excelente guion, sino también por el nuevo tipo de héroe que presentaba. Durante los 80 se hizo popular el héroe musculado todopoderoso que ejemplificaban Arnold Schwarzenegger y Sylvester Stallone. Un tipo de personaje que ya sabías que, cuando llegase el final, saldría victorioso.  Obviamente, el primer impulso fue ofrecerle a Schwarzenegger el papel, también a Stallone e incluso a Burt Reynolds. Bruce Willis fue prácticamente la última opción después de que el papel fuera rechazado por casi todas las estrellas del cine de acción del momento.

El hecho de que Willis acabara siendo el protagonista acabó siendo una innovación en el género. Es decir, ahora muchos jóvenes aficionados tal vez no sean conscientes de este hecho, pero en los 80 Willis era conocido como un actor de comedia romántica, popular gracias a la serie Luz de luna (Moonlighting, 1985-1989) en la cual interpretaba al detective David Addison. El otro papel por el que era conocido era el del protagonista de la comedia Cita a ciegas (Blind Date, Blake Edwards, 1987). Así que en aquel momento se hacía muy extraño considerarlo como el protagonista de una cinta de acción, de ahí que en el momento del estreno del film su rostro no apareciera en el póster de la película y luego sí.

Irónicamente, durante gran parte de los 90 Willis intentaría ser considerado un actor serio interpretando gran variedad de papeles, alternando producciones hollywoodienses con cine independiente, siendo más recordado por sus papeles como héroe de acción. Hasta que ya en la actualidad ha creado su personaje de tipo duro. Lo que es también curioso es verlo en el film Los mercenarios 2 (The Expendables 2, Simon West, 2012), reivindicando y recuperando el cine de acción al estilo de los 80 cuando su personaje fue el pionero en la introducción de un cine de acción con protagonistas menos "anabolizados" que dominó los 90 y primeros años del siglo XXI.

La cuestión es que al coger a Willis como protagonista convertía al héroe infalible típico de los 80 y lo transformaba en un hombre ordinario en una situación extraordinaria. La escena en que, en un momento de bajón moral, McClane llora pensando en su mujer y las cosas que ha hecho mal en su vida mientras se enfrenta a su posible muerte es una de las mejores de la película, en la que se humaniza al protagonista, imposible de hacer con cualquiera de los actores que entonces eran populares en el género. McClane es un héroe de carne y hueso, mortal, y eso era algo inédito en los 80.

El otro gran factor del éxito de La jungla de cristal fue su director John McTiernan, el cual llegaba en plena forma después de dirigir otro clásico: Depredador (Predator, 1987). McTiernan crea una atmósfera cargada de tensión, dirige a la perfección las secuencias de acción y logra estupendas interpretaciones de todo el reparto, del cual habría que mencionar al estupendo Alan Rickman como Hans Gruber. Rickman crea un memorable villano con Gruber, divertido y cruel, estableciendo una estupenda relación antagónica con McClane.

Finalmente, el último factor a considerar es la ambientación. La localización en un rascacielos contribuye a que la atmósfera de tensión y claustrofobia mezclada con la espectacularidad de la acción hagan de La jungla de cristal un film tan memorable. Algo irrepetible, de ahí que las secuelas, por muy espectaculares que sean, no consiguen estar a la altura de la primera: les falta la tensión y la claustrofobia (y un villano con el carisma de Hans Gruber).

De todos modos, aunque ninguna es tan buena como la primera, me gustan todas las secuelas y fui corriendo al cine cada vez que se estrenó una.

En definitiva, La jungla de cristal es un film concebido como una película de puro entretenimiento pero la calidad con la que fue hecha la ha convertido en clásica.



Antes de entrar a fondo con las secuelas me gustaría comentar brevemente un hecho sobre toda la saga: independientemente de la calidad de las películas, los títulos son muy malos. Puede que se la única vez en que un título en castellano es mejor que el original, e incluso McTiernan usa la expresión "jungla de cristal" en el audiocomentario de la primera película. "Die Hard" en inglés es una expresión utilizada para describir a alguien extremadamente tozudo que se mantiene inamovible en su posición, además de literalmente muerte dolorosa o difícil. El resto de películas tienen variaciones que resultan bastante ridículas (tanto en original como en los títulos en castellano), llegando al extremo con la cuarta que titularon Live Free or Die Hard (vive libre o muere dolorosamente), el cual en aras de lo políticamente correcto se cambió fuera de Estados Unidos por Die Hard 4.0.




La jungla 2: Alerta roja (Die Hard 2: Die Harder, Renny Harlin, 1990) se estrenó poco después de la primera, así que es una secuela más clásica: repiten diversos personajes, vuelve a transcurrir en Navidad y hay diversas referencias a los hechos de la primera.

La película se basaba en la novela de Walter Wager 58 minutes, en la cual unos terroristas toman el control del radar del aeropuerto de Nueva York y un policía se enfrentará a ellos cuando descubra que su hija va en uno de los aviones. De nuevo, una hija literaria se convierte en esposa cinematográfica.

El film fue dirigido por Harlin, en una época en la cual su nombre no era sinónimo de truño. Durante mucho tiempo esta película contaba con el "honor" de ser la cinta de acción en que más gente moría de la historia, gracias a que los malos estrellan un avión matando a todos los pasajeros. Y es que la película intenta por todos los medios superar la primera en espectacularidad, cosa que hasta cierto punto logra. Pero que sea más espectacular, es decir, que tenga más explosiones y tiroteos, no hace que sea un film mejor.

Pero en el ranking de secuelas, posiblemente sea la mejor de las que se han estrenado hasta ahora. El ritmo no decae y no siente la necesidad de darle un compañero a McClane. La localización en el aeropuerto hace que sea un film bastante tenso, aunque uno ya sepa que todo saldrá bien al final.




Y llegó Jungla de cristal: La venganza (Die Hard With a Vengeance, John McTiernan, 1995). Como todos sabéis, la gestación de esta película fue larga y dolorosa. En un principio ambientada en un yate de lujo, el estreno de Alerta máxima (Under Siege, Andrew Davis, 1992), otra de las muchas imitaciones de La jungla de cristal, hizo que esa idea se desechara.

Finalmente, se le encargó al guionista Jonathan Hensleigh que adaptara un antiguo guion suyo, Simon Says, para que fuera posible convertirlo en la nueva entrega de las aventuras de John McClane. Lo cual no fue fácil y lograr el tono adecuado fue complicado (solo hay que ver el horrible final original incluido en la edición especial para ver hasta que punto se tuvieron que cambiar las cosas). Uno de los errores del film es que le da un compañero a McClane, lo positivo es que el compañero fue interpretado por Samuel L. Jackson.

McTiernan repetía como director pero eso no significó volver a la calidad de la primera. McTiernan estaba desesperado por recuperarse del fracaso económico que había sido El último gran héroe (Last Action Hero, 1993) y acabó siendo su canto de cisne, ya que ninguna de las películas que dirigió tras Jungla de cristal: La venganza tuvo éxito a ningún nivel.

Esta tercera entrega intenta, de nuevo, superar las anteriores pero acaba siendo más sosa. Uno de los problemas es que hay demasiados personajes y situaciones, alejando el protagonismo de McClane. Además, McClane ya está en camino de dejar de ser un héroe mortal y está en proceso de convertirse en un superhéroe, muy alejado de lo que había hecho la primera película especial.

De todos modos, como cinta de acción resulta divertida gracias al carisma de Willis y Jackson, aunque la acción no sea nada del otro mundo. Por cierto, a lo mejor no la reconocéis vestida, pero una de las policías está interpretada por Colleen Camp, actriz que interpretó el papel de una de las conejitas de Playboy que aparecen en el gran clásico Apocalypse Now (Francis Ford Coppola, 1979).




El revival de los 80 por medio de la consecutiva recuperación de sagas y remakes hizo que se pusiera en marcha una nueva entrega de La jungla de cristal. Como todos sabéis, esta entrega fue La Jungla 4.0 (Live Free or Die Hard/Die Hard 4.0, Len Wiseman, 2007).

En esta nueva era de Internet, la problemática gestación de esta entrega se pudo seguir casi minuto a minuto. Así supimos que el argumento original trataba sobre como McClane iba a buscar a su hijo a la cárcel, que cumplía sentencia por delitos informáticos, y se veían envueltos en una trama terrorista (argumento adaptado para la quinta entrega). Pero el aspecto más polémico fue que, como había sido la tendencia de la Fox desde inicios del 2000, esta entrega sería PG-13 (para mayores de 13 años) en lugar de R (para mayores de 18 años) como las anteriores. Al parecer, en la Fox están convencidos de que así harán más dinero, a pesar de que la maniobra fue un fracaso en Alien vs. Predator (AVP: Alien vs. Predator, Paul W. S. Anderson, 2004) ya que puso inmediatamente a los fans en contra.

De todos modos, desde el punto de vista europeo, la verdad es que no hay mucha diferencia entre la versión PG-13 y la sin censurar editada en DVD en Estados Unidos. Las palabrotas, que se ve que allí le dan mucha importancia, aparecen igualmente en los subtítulos/doblaje castellano. Y en cuanto a la violencia tampoco hay tanta diferencia, y ya la tercera entrega, que era R, era muy suave en comparación con las dos primeras, que al lado de la tercera y la cuarta parecen muy sangrientas.

Willis adopta la postura de tipo duro que explota en la actualidad, alejado del McClane socarrón de las primeras entregas. Además, se convierte al personaje en un superhéroe, destrozando helicópteros con coches y enfrentándose a jets. Eso hace que el film sea muy espectacular, pero se pierde la esencia del personaje en el camino. Siendo un film dirigido por Wiseman, carece de personalidad y no tiene el claro lenguaje "accionero" que mostraban McTiernan y Harlin en las anteriores.

El film también tiene cosas positivas, como cierta defensa de la vieja escuela, y si bien no tiene comparación con la primera, mentiría si dijera que no me divertí viéndolo. Lo que se hace evidente es que, independientemente de como salga la quinta, el McClane de la primera entrega ya no volverá.


7 nov. 2012

Su canción de venganza


Es poética, surrealista y feminista. También violenta, sangrienta y salvaje. Os presento la saga protagonizada por la prisionera 701, más conocida como Escorpión.



Quedé tan impresionado con Lady Snowblood (Shurayukihime, Toshiya Fujita, 1973) que me puse enseguida a buscar una película anterior de Meiko Kaji con la que guardaba cierto parecido, ya que también se basaba en un manga para adultos y estaba protagonizada por una heroína en busca de venganza. Cuando encontré este film y vi las tres secuelas que los siguieron me quedé de nuevo asombrado ante una saga que, igual que con Lady Snowblood, aunque su argumento pudiera parecer típico de exploitation y habitual en el género de vigilantes vengadores, el modo increíblemente surrealista y fantástico en que se presentaba elevaba esta saga por encima del resto, una saga que mezcla exploitation y puro arte haciendo de ella un espectáculo inolvidable.

Antes de entrar a fondo con estas únicas y espectaculares películas me gustaría aclarar algo para ahorrar comentarios y no perder el tiempo. Quentin Tarantino usó la canción Urami Bushi en Kill Bill (2003/2004) como guiño al personaje y la saga, pero eso no quiere decir que se basara en esta serie de películas para hacer la suya. Se trata simplemente de eso, un guiño, igual que el parche que lleva el personaje de Daryl Hannah es un guiño a la protagonista de Thriller - A cruel picture (Thriller - en grym film, Bo Arne Vibenius, 1974) y el mono amarillo que lleva Uma Thurman es un guiño a Bruce Lee.

Female Prisoner #701: Scorpion (Joshuu 701-gô: Sasori, Shunya Ito, 1972) nos presenta a Nami Matsushima (Meiko Kaji), a la cual sus compañeras de cárcel han bautizado como Matsu El Escorpión. Matsu se encuentra en prisión por culpa de un policía corrupto que le tendió una trampa. Este policía corrupto está conchabado con la yakuza, así que planean asesinar a Matsu mientras se encuentra encerrada. Pero ni los crueles guardianes ni los intentos de asesinato ni la yakuza ni la policía ni otras prisioneras podrán impedir que Matsu lleve a cabo su sangrienta venganza.

En el panteón de los héroes badass no hay muchas mujeres, pero Kaji como Matsu está en lo más alto, solo por debajo de Clint Eastwood. Matsu ni siquiera necesita hablar, una mirada y media sonrisa suya son suficientes para que el más duro yakuza se mee en los pantalones. Dotada de una estoica fortaleza que le permite aguantar todo lo que le echen y de una astucia letal, Matsu sobrevive en un mundo donde parece ser que todos desean matarla. De los cuatro films, este primero es el en que más habla Matsu, pero no tanto como para que pierda el misterio que la rodea.

Pero como decía antes, además de un personaje central genial, el film se beneficia de la dirección de Ito, el cual mezcla influencias europeas y su afición por Fellini y Buñuel con su propia cultura nipona, presentando una historia más o menos habitual de una forma sorprendente. Juegos de luz, transformaciones sorprendentes, encuadres llamativos... toda una serie de recursos que contribuyen a que su visionado sea una experiencia más profunda que la de la típica exploitation.

Por supuesto, en el tráiler se hace énfasis en los aspectos más llamativos del film, los cuales abundan. Pero no os engañéis, aunque en el film se ofrece de sobra de lo que promete este tráiler, hay mucho, mucho más de lo que parece.




El peculiar estilo de Ito que se muestra en la primera entrega explota en Female Prisoner Scorpion: Jailhouse 41 (Joshuu sasori: Dai-41 zakkyo-bô, 1972). Una película que ya entra dentro del puro surrealismo.

Esta entrega empieza poco después de lo sucedido en el primer film. Matsu consigue escapar junto a un grupo de prisioneras y empieza así una odisea para este grupo de fugitivas. Diversas escenas oníricas se mezclan con las escenas "reales" que a su vez se mezclan con las representaciones alegóricas de lo que sucede en realidad. Por ejemplo, uno de los momentos más memorables para mí es cuando las fugitivas se paran junto a un río y el agua del río se transforma en sangre, así descubren que una compañera fugitiva ha sido asesinada. Y no me refiero a un riachuelo, quiero decir cascadas de sangre.

Junto al espectáculo visual, Ito introduce también comentarios sociales y una poco velada crítica de la sociedad japonesa, aunque algunos de estos detalles se pierden en la traducción por muy obvios que sean para un japonés. Pero lo que sí se capta es fácilmente extrapolable a nuestra sociedad.

Este es el film en el que Matsu menos habla: solo dice dos frases en toda la película, dos frases de consecuencias letales, por supuesto. Es otro de los elementos que creo hace que este sea el mejor film de toda la saga.

Ito lleva al espectador por paisajes reales y alegóricos, mientras se desarrolla la historia de las fugitivas mezcladas con la venganza de Matsu. En pocas palabras, un film espectacularmente violento y poético.




Tras el delirio de Jailhouse 41, Ito nos presenta un film menos radical estéticamente que sigue más la línea visual del primer film. Female Prisoner Scorpion: Beast Stable (Joshuu sasori: Kemono-beya, 1973) incide en el tema de la venganza y sus consecuencias, en el proceso ofrece algunos de los momentos más icónicos y badass de Matsu.

Tras los eventos de la segunda entrega, Matsu trata de llevar una vida normal con la ayuda de Yuki (Yayoi Watanabe), una chica que intenta salir adelante a pesar de tener una vida más que complicada. Pero más se le complicarán las cosas a Matsu, atrapada entre una banda de criminales liderada por una antigua compañera de la cárcel y la policía que intenta devolverla a la cárcel.

Como novedad se introducen ciertos toques de humor y se humaniza, hasta cierto punto, a Matsu. Tras el festival de alegorías y surrealismo de la segunda se agradece una mayor sobriedad estética, aunque cuando Matsu se ponga de nuevo en acción también lo hará el esteticismo.

Con este film el director Shunya Ito se despide de Matsu y lo hace de forma muy digna.




Tenía ciertas reticencias a la hora de ver esta película. Por un lado, no estaba dirigida por Shunya Ito y, por otro lado, la historia de Matsu quedaba perfectamente cerrada en la tercera entrega. De todos modos, Female Prisoner Scorpion: Grudge Song (Joshû sasori: 701-gô urami-bushu, Yasuharu Hasebe, 1973) resulta ser un film bastante entretenido.

Este film lo podríamos situar entre la segunda y la tercera entrega (una idea completamente personal, no es que haya nada oficial al respecto), nos presenta a Matsu huyendo de la policía. En su huida será ayudada por Teruo Kudo (Masakazu Tamura), el cual guarda un fuerte rencor a la policía ya que lo torturaron durante unas protestas estudiantiles. Así, será Matsu la que se verá mezclada con la venganza de Kudo y, de nuevo, se verá complicada en una historia de traiciones y violencia.

No es tan buena como las tres anteriores, pero esta cuarta entrega resulta entretenida como una cinta de exploitation más tradicional. Buenas interpretaciones, una historia interesante y el placer de ver a Matsu en acción hacen que sea un film muy disfrutable.

Recomiendo esta saga a todo el mundo, aunque puede que resulte muy violenta y sangrienta para algunos y demasiado surrealista para otros. En Inglaterra se ha editado un pack en DVD que incluye solo las tres primeras, la cuarta no está editada. En Estados Unidos se ha editado un pack en DVD con la 1, la 3 y la 4, pero la 2 se ha de comprar por separado ya que la editó una compañía diferente. Tras el éxito de estos cuatro films se hicieron falsas secuelas y remakes, alguno aparecido el año pasado, pero no os dejéis engañar. Meiko Kaji es la única Escorpión que vale la pena.


6 nov. 2012

O Apóstolo


Este film es una pequeña maravilla que nos retrotrae a la Galicia de Valle-Inclán y a las leyendas de Bécquer para ofrecernos una fantasmagórica historia ambientada en un misterioso pueblo gallego.

Como recordaréis, hace un tiempo os hablé aquí de este film que se anunciaba como un pionero proyecto de animación stop-motion. En este aspecto el film es todo un logro. La animación es impecable, no sólo en los movimientos, también en las expresiones y los movimientos de los ojos y el rostro de los personajes. El único momento flojo es en una secuencia onírica, pero la culpa de ello reside más bien en la integración hecha por ordenador que en la animación.

Pero si lo único destacable del film fuesen sus logros técnicos, desde mi punto de vista sería un film fallido. En este caso no es así. Personalmente, el film me ha gustado no solo por ser en stop-motion, también me ha gustado mucho la historia que cuenta. Es cierto que siempre he sentido debilidad por las historias de pueblo raro, estos pueblos que en los relatos de Machen y Lovecraft guardan terribles secretos, tal vez porque soy un chico de ciudad. Nací en una ciudad y he vivido siempre en una ciudad, así que los pueblos siempre me han parecido lugares extraños. Libros como Tor: Tretze cases i tres morts (Tor: La montaña trágica, en castellano) de Carles Porta no han ayudado ha cambiar mi opinión sobre ellos, ni los diversos episodios de La dimensión desconocida y los cientos de relatos de terror que giran en torno a pueblos raros.

Y el pueblo al que va a parar Ramón (César Blanco) en busca del botín que dejó allí un compañero ladrón es raro un rato largo. En esta peculiar y apartada aldea, los lugareños atraen a peregrinos del Camino de Santiago a su pueblo (al estilo 2000 maníacos) con intenciones muy poco cristianas, de hecho ninguno sale vivo del pueblo. Ramón se verá atrapado en este extraño lugar, del cual deberá encontrar una manera de salir antes de que le cueste la vida.

He de decir que una de las cosas que más me maravilló fue oí la voz de Paul Naschy, a quien está dedicado el film y al cual también se le hace un guiño en una escena, en un nuevo trabajo. Además, un trabajo muy logrado ya que está muy bien en su papel de Arcipreste de Santiago, siendo una de las partes más divertidas de la película. Pero ya antes de la "aparición" de Naschy, el film me tenía ganado, con su ambientación misteriosa y su intrigante historia, adornada con una fantástica banda sonora.

Uno de los aspectos más logrados de cómo cuenta la historia es el tono. Este es un film para todos los públicos y con ello no quiero decir que sea un film infantil que los adultos pueden disfrutar. Está contado al estilo del cine clásico de terror, con lo cual pueden verla niños pequeños porque no hay nada gráfico en pantalla, pero no es un film pensado para los niños. Como he dicho, para todos los públicos. También está muy bien equilibrado el terror y el humor, dosificando bien ambos para que no se entorpezcan mutuamente.

En conclusión, este film es una gran obra de artesanía que resulta interesante para los fans del género y los del cine en general. Gran calidad tanto en la técnica como en el contenido dramático.


5 nov. 2012

Memorias del ángel caído


Memorias del ángel caído (David Alonso y Fernando Cámara, 1998) es una interesante película que mezcla terror y misterio de forma cuidada y elegante, cuya mayor baza es un gran reparto que hace perfectamente creíble la trama y en el cual nos encontramos a estupendos actores como Santiago Ramos, Emilio Gutiérrez Caba, Héctor Alterio, José Luis López Vázquez y Juan Echanove.

Cuando pasaron el film en el programa Versión Española la presentadora, Cayetana Guillén Cuervo, dijo que esta era una de esas películas en las que te encantaría tener el director al lado para acribillarlo a preguntas. El comentario tal vez sea un poco exagerado, pero uno de los aciertos del film es como va plantando la información poco a poco, de modo que te tiene intrigado durante la mayor parte del metraje.

La historia arranca cuando en mitad de un bautizo, una extraña luz baña una iglesia y se congela el agua bautismal. Uno de los curas, Vicente (Caba), quiere de inmediato comunicar el fenómeno como un milagro a los medios, mientras que su superior, Julio (Alterio), se muestra reticente a hacer público el fenómeno. Mientras todavía discuten, al día siguiente se produce un sabotaje que provoca que muchos asistentes a la misa se queden ciegos o mueran, incidente que investigará un inspector de policía (Echanove) que intenta poner algo de sentido común en lo que sucede. Paralelamente, otro de los curas que vive en esta atribulada iglesia, Francisco (Ramos), que se encuentra en mitad de una depresión y una crisis de fe, empieza a tener una serie de extrañas visiones y alucinaciones que de alguna manera se relacionan con lo que está sucediendo.

Aunque el film no resulta demasiado original en su trama de terror religioso, sí está ejecutado de forma interesante, de modo que te importa lo que sucede. Como si se tratara de un buen episodio de Expediente X, durante la primera parte el avance es algo lento, construyendo la atmósfera en la que nos sumerge, para luego ir poco a poco acelerando. Sin usar sustos baratos, confiando en la historia que cuenta, el film consigue entretener y mantener al espectador en suspense.

Tras verla en Versión Española decidí comprarla en DVD, pero no la encontré hasta que la ofrecieron dentro de una colección de cine de terror. Dudo mucho que actualmente se pueda encontrar y ni siquiera he encontrado vídeos por Internet, lo cual es una lástima porque es un film bastante conseguido y entretenido.