12 nov. 2012

El legado del diablo (Evilspeak)


Esta película es otra joya que me temo pasará desapercibida como el post que hice sobre Female Prisoner Scorpion, pero si algún despistado lo lee y este film gana por lo menos un nuevo espectador ya habré cumplido mi objetivo (y si de paso le echa un vistazo a Female Prisoner Scorpion, mejor que mejor).

El legado del diablo (Evilspeak, Eric Weston, 1981) era una de esas películas que te encontrabas en el rincón más oscuro del videoclub, una vez habías repasado las novedades sin ver nada interesante y te ponías a rebuscar en la sección cine fantástico/terror, esperando descubrir una maravilla para disfrutar el domingo por la tarde, al lado de algún cliente de aspecto sospechoso/avergonzado que esperaba que se vaciase la tienda para entrar en la sección de cine X, recatadamente separada del resto del local por una cortina. "Sólo adultos", decía el cartel, y recién entrado en la adolescencia esas dos palabras conjuraban toda una serie de increíbles, místicas, cárnicas visiones, muchas veces protagonizadas por compañeras de clase recién metamorfoseadas en mariposas al volver del verano. En todo caso, El legado del diablo estaba ahí, con su carátula algo vapuleada, garantizando que habría que verla con un dedo sobre el botón de tracking. En ocasiones estas películas eran una pérdida de tiempo, por suerte en el caso de Evilspeak fue otro gran descubrimiento que añadir a la colección.

Al igual que sucedía con la estupenda Hello Mary Lou (Hello Mary Lou: Prom Night II, Bruce Pittman, 1987 -nada que ver con el film protagonizado por Jamie Lee Curtis a pesar del título americano), el film de Eric Weston maneja elementos popularizados en películas de gran éxito pero añadiéndole una personalidad propia que hace que el film sea algo más que una simple copia. En el caso de este film, mezcla la venganza de un chico con el que todos se meten a la Carrie (Brian De Palma, 1976) con el satanismo de La profecía (The Omen, Richard Donner, 1976) y le añaden el toque ochentero de meter computadoras de por medio.

El héroe de la película (porque para cuando se llegue al final también pensaréis que es el héroe) es Stanley Coopersmith (Clint Howard), un pobre huérfano que estudia en una academia militar donde un grupo de insufribles snobs fascistoides lo ha escogido como el objetivo de todas sus bromas, aunque uno de este grupo tiene más pinta de perdedor tirillas que Coopersmith (uno de estos abusones lo interpreta Loren Lester, quien hace un papel parecido en Rock 'n' Roll High School [Allan Arkush, 1979], donde coincidía también con Howard). Coopersmith descubrirá, mientras limpia el sótano, una habitación secreta donde el cura satánico Esteban (Richard Moll) llevaba a cabo sus satánicas actividades como líder de una secta (satánica, claro). Con la ayuda de un ordenador, Coopersmith resucita la maldad de Esteban, que a pesar de estar confinada a la computadora, le ayudará a ejecutar una sangrienta (y algo satánica) venganza.

La película se inicia con un atmósferico prólogo en el siglo XVI en España (aunque los actores hablan con acento más bien sudamericano), para pasar con una fantástica transición al presente -1981- en Estados Unidos. Este prólogo y la actitud de diversos profesores me hizo pensar que a lo mejor todo el colegio estaba implicado en alguna especie de secta, pero no, simplemente son todos unos bastardos porque sí. En todo caso, la película se toma su tiempo en avanzar la trama, pero lo cierto es que vale muy mucho la espera. Además, en ningún momento se hace pesada, ya que las interpretaciones y lo que va sucediendo me mantuvieron interesado en todo momento, como cuando a un sargento pederasta la cabeza le da una vuelta de 180 grados.

Vista hoy día, las escenas sangrienta resultan bastante suaves comparadas con lo que se hace actualmente, pero están muy bien ejecutadas y son efectivas. Lo que resalta más son los prehistóricos ordenadores y los primitivos gráficos que por entonces eran lo máximo que se podía hacer. Es curioso ver como el entusiasmo por esta cosa nueva que eran los ordenadores personales hizo que se les atribuyeran cualidades que ni siquiera hoy funcionan. Me refiero con esto a una escena en la que un ordenador hace una traducción perfecta del diario de Estaban para Coopersmith, lo cual resulta algo fantástico tras ver las "estupendas" traducciones que hacen los ordenadores automáticamente.

El film no es particularmente aterrador, pero sí muy entretenido y divertido. Hay una escena que se inicia con un gran Cristo crucificado que parece volver a la vida cuyo clímax te da ganas de ponerte de pie y aplaudir, y como esa varias escenas. También me gustó mucho el toque final, que obviamente no revelaré aquí, pero que me sorprendió ya que me esperaba un final más típico. En fin, un gran clásico cuya única versión íntegra (de 100 minutos de duración) es la edición en DVD alemana (uncut special edition).


4 comentarios:

Dr. Gonzo dijo...

joder, yo me lo pasé pipa con ésta película! la parte final se puro desfase psicotrópico, con el prota en modo Super Saiyan, masacrando hijos de perra con aquella espada enorme.
La escena de la estatua de Cristo es la repera. Creo recordar que lanzaba un clavo de la mano y se lo clavaba a alguien en la frente.

Me han dado ganas de volver a verla jaja

Raül Calvo dijo...

El final es soberbio. Es bastante suave, pero al mismo tiempo no recordaba que fuese tan sangrienta.

Javier Simpson dijo...

Female Prisoner #701: Scorpion me tira mucho. A ver si puedo conseguirla. El post está muy bien, el que leí sobre Famale prisoner Scorpion.
Un saludo

Raül Calvo dijo...

Espero que puedas conseguirla y te sorprenda como a mí. Eso sí, es bastante violenta, así que espero que eso no te eche para atrás. Saludos.

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