19 nov. 2012

The Black Gestapo


Como ya sabéis, estamos en periodo electoral en Catalunya y yo estoy ya harto, cansado y aburrido de las mentiras de siempre (o como lo llaman los políticos: "promesas electorales"). Tan harto, cansado y aburrido estoy de todo el ambiente político como lo estoy de las noticias sobre las futuras películas de Star Wars que aparecen cada 10 segundos (aunque el rollo Star Wars no me ha ofendido como lo hizo un candidato de Iniciativa que dijo: "Artur Mas es más de derechas que Superman": este insulto gratuito a Superman me molestó mucho). En todo caso, he pensado que estaría bien comentar una película con trasfondo político pero al Cinéfago style. Lo que me lleva a la blaxpoitation The Black Gestapo (Lee Frost, 1975).

El anterior film de Frost que apareció en este blog fue The Thing with Two Heads (1972), así que ya os podéis imaginar que la película de hoy no es buena en el sentido tradicional. El objetivo principal de Frost era hacer una película entretenida, pero sin comerlo ni beberlo le salió un film con un interesante trasfondo político.

Si estáis leyendo esto os supongo familiarizados con lo que fue la blaxpoitation. Pero lo que merece comentar es que entre la marabunta de títulos de "calidad alternativa", se rodaron también unos cuantos que tenían genuina calidad e interés. The Black Gestapo estaría en un término medio, tiene algunos fallos formales y algunas interpretaciones no son precisamente fascinantes pero a pesar de ello consigue entretener con una historia interesante. La trama gira en torno al general Ahmed (Rod Perry), líder del Ejército del Pueblo, una organización que trabaja en los barrios marginales para dar comida a los pobres, ayudar a desintoxicar adictos y procurar mejorar la vida de los afroamericanos. Los enfrentamientos con la mafia que domina el barrio harán que el liderazgo de Ahmed se vea debilitado y entrará en acción el coronel Kojah (Charles P. Robinson), hambriento de poder y no tan reticente a utilizar la violencia como lo es Ahmed. Kojah creará una fuerza dentro de la organización donde dará rienda suelta a sus ansías de poder y ánimo violento, lo que será la Gestapo negra del título, cuyas acciones provocarán una violenta venganza por parte de Ahmed.

Es bastante evidente que el film presenta el conflicto entre Ahmed y Kojah como una alegoría entre los grupos que luchaban por los derechos de los afroamericanos de forma reivindicativa pero pacífica, al estilo Martin Luther King, y los que no dudaban en utilizar la violencia. Además, claro, de explotar el miedo que en la sociedad blanca conservadora de la época provocaban grupos como los Panteras Negras, que algunas instituciones del gobierno americano veían como amenazas a la seguridad nacional. Pero para mí lo interesante del film es que, finalmente, el mensaje que parece transmitir (y con el que estoy de acuerdo) es que los extremos se tocan. O, en otras palabras, que todos los fanáticos son iguales, independientemente de la causa de la que sean fanáticos. Y no es que Frost sea muy sutil al respecto, ya que utiliza imágenes de los mítines nazis y en una escena acaba sustituyendo los gritos de "¡venganza!" del ejército de Kojah por gritos de "sig heil".

Durante el film vemos a nuestro héroe, Ahmed, implicado con los problemas del barrio y buscando maneras de que se respeten los derechos de los afroamericanos, lastrado por las violentas acciones de la mafia. Por otro lado, Kojah es muy efectivo deshaciéndose de la mafia pero de forma inmediata aplica los mismos métodos para ganar dinero y trafica con drogas agravando los problemas del barrio, todo en nombre del poder negro. Aunque el tramo final del film está dedicado a la violenta venganza de Ahmed en nombre del barrio (y de si mismo, ya que intentan asesinarlo y lo dan por muerto, pero al más puro estilo western, Ahmed regresa "y el infierno le sigue"), está claro que se favorece su estilo más honesto y pacífico de reivindicar los derechos de la gente. Kojah puede que hable del poder negro, pero parece más interesado en su economía personal y liderar un montón de jóvenes sedientos de sangre que en mejorar la vida de los oprimidos.

En conclusión, este film presenta una interesante alegoría política, aplicable no solo a los movimientos reivindicativos políticos de los 70, y lo hace utilizando altas dosis de violencia y desnudos gratuitos (Uschi Digart sale en la película). Entretenimiento garantizado.


4 comentarios:

Einer dijo...

Desde que la vi en The art of the nasty la estoy buscando por lo ridículo del título, lo guapo del póster y porque promete risas, pero sólo la encuentro en Amazon USA y en ediciones multiples que no me dan mucha confianza. ¿Qué edición tienes?

Raül Calvo dijo...

Una en la que va acompañada de un rollo llamado The Black Six. No hay ninguna edición que sea particularmente buena, por desgracia.

Dr. Gonzo dijo...

es verdad que el póster es la repanocha, y el argumento, según puedo adivinar, completamente absurdo (nazis negros, claro que sí), pero no he tenido oportunidad de verla, y mira que la conozco desde hace años.
Tampoco parece una película demasiado asequible...

En temas de política no voy a entrar porque entonces llenaría el comentario de palabrotas y amenazas de muerte. Sólo diré una cosa: inútiles todos.

Raül Calvo dijo...

Sí, es de esas pelis que el concepto solo ya las hace interesantes. Aunque a veces este tipo de pelis son decepcionantes (como Iron Sky) en esta ocasión la peli cumple con lo que promete el póster. Y tienes razón con lo de la política, al respecto siempre me acuerdo de un chiste de Óscar Nebreda en El Jueves: en verano todos los políticos se van de vacaciones y al país no le pasa nada, señal de lo necesarios que son.

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