20 nov. 2012

La isla del doctor Moreau, una creación monstruosa


No sé si sigo haciendo estos artículos en un intento de justificar mi propio mal gusto o que tengo tendencia a ponerme de parte de los perdedores. Sea como sea, hoy vengo a hablaros de La isla del Dr. Moreau (The Island of Dr. Moreau, John Frankenheimer, 1996) y su terrible historia delante y detrás de las cámaras. Lo hago porque de las tres adaptaciones oficiales (hay diversas que simplemente copian el libro sin mencionarlo en los títulos de crédito), esta es posiblemente la más demencial. La primera, ya comentada aquí, es una gran película y la segunda versión, de 1977 con Burt Lancaster y Michael York, es bastante sosa. Sin embargo, las tres tienen una cosa en común: su producción fue muy problemática, siendo el de la tercera el caso más extremo.

Harry Knowles escribió sobre esta película en su página Ain't It Cool que se creía cualquier loca historia que le contaran sobre ella, desde que un técnico de efectos especiales que trabajó en ella le dijo que habían tenido que borrar digitalmente los genitales de Marlon Brando ya que este vestía túnicas que se transparentaban sin llevar ropa interior. Yo no soy tan crédulo, pero es cierto que la historia del rodaje de este film esta lleno de hechos casi increíbles. Gran parte de los hechos los he extraído de una página dedicada a Richard Stanley (http://www.everythingisundercontrol.org/nagtloper/index.php) donde se puede encontrar el guion que se iba a rodar en un principio, además de otras páginas web y artículos, procurando seleccionar lo confirmado por los propios protagonistas.

La adaptación del clásico de H. G. Wells era un proyecto en que el director de Dust Devil (1992) estuvo trabajando cuatro años. Finalmente consiguió poner la película en marcha, pero fue despedido al cabo de solo cuatro días de rodaje. Val Kilmer, que en aquella época estaba pasando por una fase de divo total tras el éxito de Batman Forever (Joel Schumacher, 1995) y además se acababa de enterar de que su esposa se quería divorciar de él, empezó por no aparecer los dos días primeros días de rodaje y los dos siguientes se dedicó a improvisar ignorando completamente el guion. Kilmer ya había puesto dificultades en un principio exigiendo que su papel fuera recortado a la mitad, cosa imposible ya que era el protagonista. Stanley sugirió entonces que intercambiara papeles con el actor Rob Morrow, que interpretaba al secundario Montgomery, algo con lo que los dos estuvieron de acuerdo. El estudio culpó a Stanley del descontrol y decidió despedirlo.

Después de que Stanley fuera despedido, Morrow se fue intuyendo que la cosa no acabaría bien, siendo sustituido por David Thewlis (actor con el que en un principio quiso trabajar Stanley pero fue rechazado por el estudio). Fairuza Balk también intentó darse el piro pero no la dejaron marcharse y Kilmer estaba contractualmente obligado a participar en la película. Otros actores se quedaron para tener la oportunidad de trabajar con Marlon Brando.

El director escogido por el estudio, New Line, como sustituto de Stanley fue John Frankenheimer. Frankenheimer era un buen director que había dirigido maravillas como el clásico El mensajero del miedo (The Manchurian Candidate, 1962) pero cuya incursión en el fantástico había dado como resultado la ridícula Profecía maldita (Prophecy, 1979). Frankenheimer y el guionista Ron Hutchinson se pusieron a rescribir el guion, a un ritmo que no aseguraba la calidad de las páginas (Thewlis se encargó de escribir su personaje e improvisaba sus escenas con Brando), ya que consideraban que el guion de Stanley no tenía mucho sentido.

Brando tampoco estaba muy contento con la situación. Se negó a ensayar líneas que sabía iban a ser rescritas al momento (razón no le faltaba) y finalmente le pusieron un pequeño aparato de radio en la oreja por el cual le decían sus diálogos. En ocasiones el aparato captaba comunicaciones de la policía que Brando repetía para informar al equipo. Stanley, sin que nadie de dirección se diera cuenta, había regresado de incógnito al rodaje como un extra (y de hecho aparece en el film), ayudado por miembros del equipo desencantados, maquillado como un perro mutante. Así tuvo la oportunidad de conocer a Brando y hablar con él; la leyenda del cine simpatizó con las tribulaciones del director y aumentó notablemente la locura de su personaje debido al aburrimiento que le inspiraba el nuevo guion. Brando también se enfrentó con Kilmer por su actitud. Kilmer, cuando Stanley se desenmascaró en la fiesta de fin de rodaje, se disculpó con el director, lamentando como había actuado.

Como veis, el caótico ambiente del rodaje no auspiciaba nada bueno en cuanto a la calidad de la película. Y, efectivamente, el film fue un fracaso económico y la crítica lo puso a parir. Su mala fama dura hasta la actualidad, si hemos de juzgar por la desesperación que se transmite en la carátula del Blu-ray en su búsqueda de algo que lleve al consumidor a comprar la película.

A pesar de todo, a mí me gusta la película. No solo porque algunos de los aspectos más interesantes del guion de Stanley consiguieron sobrevivir, sino también porque es fascinante de ver el grado de locura que se coló en una gran película hollywoodiense. En cierto modo, es como ver una película de los 80 pero hecha en los 90, lo cual en una década tan sosa como los 90 es ya un logro. Brando y Kilmer concentran el mayor nivel de demencia y cada escena suya tiene algún momento que te hace pellizcarte para comprobar si has visto realmente lo que has visto. Mi favorito es cuando Brando se pone un cubo de hielo en la cabeza.

También resulta entretenido por sus momentos de acción, aunque la primitiva animación por ordenador hace que algunos resulten ridículos. Lo importante es que su reflexión sobre la naturaleza del hombre, su parte animal, se mantiene más o menos intacta. La trama evoluciona como una típica producción de Roger Corman, si Corman hubiera encontrado la manera de convencer a Brando para participar en una de sus películas, lo cual para mí es un plus, mientras que para otros el tufo a serie B tal vez los eche para atrás. Sinceramente lo encuentro un film muy entretenido y divertido, pero no me veo con corazón de recomendarlo a todo el mundo.

Como última curiosidad, fijaos como en el tráiler americano se hace énfasis en todo el aspecto de "jugar a ser Dios", mientras que en el internacional se elimina cualquier referencia religiosa.




8 comentarios:

Atticus Grey dijo...

Fijate que apenas ayer por la tarde me heché un maratón de las 3 adaptaciones "oficiales" de la obra de Wells. Creo que ninguna le hace justicia al libro, y desearía que un director de primera fila se interesase en hacer otra adaptación más competente de la novela. Yo también defiendo la peli de Brando y Kilmer, no es una buena película, pero tampoco es el bodrio que se dice. Con toda la parafernalia que se hecha encima, Brando juega a ser el "Moreau" de Charles Laughton cruzado con la seriedad del interpretado por Burt Lancaster, lo cual no significa que la idea resultase buena, y en cuanto a protagonistas, me quedo con el soso de Michael York en la versión del 77, es que me encantan sus escenas en "la casa del dolor" y la belleza de Barbara Carrera. Considero que las tres versiones tienen mcuhas cosas destacables y también bastante discutibles, pero si he de recomendar alguna, lo haría con la de Don Taylor.

Raül Calvo dijo...

A mí la que más me gusta es la primera.

victor dijo...

Por aqui otro tio al que le mola esta cinta. De la cual jamas he oido nada bueno. Pero me gusta todo de ella...Siendo claramente la primera con Charles Laughton la mejor.
Un saludo

Raúl Calvo dijo...

Bueno, tiene una serie de calidades "especiales" que hace que me resulte divertida de ver. Por supuesto, La isla de las almas perdidas es una obra maestra que supera de largo esta versión moderna y también está comentada en este blog.

Anónimo dijo...

solo he visto la de los setenta, la novela la he acabado hoy y es inquietante. el doctor merece morir a manos de sus victimas. no se si has visto la bruja novata, pero casi nadie se da cuenta de que hay referencias a la isla del doctor moreau, los protagonistas van a una isla habitada por animales, y uno dice que un malvado doctor hacia experimentos alli, hasta que los animales se rebelaron. volviendo a las adaptaciones he oido que la mejor es la de los años treinta, la de los setenta no esta mal. anterior.

Raúl Calvo dijo...

Sí, la de los 30 es la mejor, aunque si Richard Stanley acaba haciendo su versión tal vez esa sea la mejor. Desconozco La bruja novata, pero resultaría curioso ver referencias a La isla del doctor Moreau en un producto infantil/juvenil.

Anónimo dijo...

A mi igual me gusta esta peli aunque los efectos especiales si son malísimos (aunque igual crear seres animales humanos creíbles debe ser muy difícil de hacer, aún en computadora). Me da curiosidad leerme el libro. Aunque el libro también tiene cosas nada creíbles según lo que he leido, que las criaturas son hechas con cirugía plástica y la mente se las cambian con hipnotismo. Así que todas han de tener sus "fallos", libro y películas, pero aún así se me hace interesante historia.

Raúl Calvo dijo...

Hay que tener en cuenta que la novela se escribió a finales del XIX, por eso hay algunos elementos que hoy día resultan poco creíbles.

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