15 ene. 2020

Cut (Corten) (Cut)

 
Hay dos cosas que siempre recuerdo con cariño de la bastante sosa década de los 90: el grunge y la segunda ola de películas slasher generada por el éxito de Scream: Vigila quién llama (Scream, Wes Craven, 1996). Hacia el final de la década y de este nuevo ciclo, se estrenó una contribución australiana al género: Cut (Corten) (Cut, Kimble Rendall, 2000).

Siempre me han gustado las historias de películas malditas, así que el argumento de Cut despertó mi interés de inmediato, cuando leí sobre su estreno en las páginas de Fangoria (la segunda y breve época de su edición en España): un grupo de estudiantes dirigido por la directora Raffy Carruthers (Jessica Napier) decide como proyecto de graduación terminar el film Hot Blooded, que en 1985 quedó incompleto cuando el actor que interpretaba a Scarman (Frank Roberts) asesinó a la directora Hilary Jacobs (Kylie Minogue). La protagonista de Hot Blooded Vanessa Turnbill (Molly Ringwald) logró acabar con el asesino antes de que el asesino lograra masacrar al resto del equipo, pero desde entonces el film ha adquirido fama de estar maldito, ya que cada proyección terminaba con la muerte de los espectadores. Raffy y su equipo no cree en maldiciones, así que empieza a rodar, iniciando así una nueva serie de asesinatos.

El film se concibió cuando la productora Mushroom Records decidió crear una rama cinematográfica. El productor Martin Fabinyi encargó la creación de un film al estilo de Scream al director Kimble Rendall, que había dirigido videoclips para los grupos de Mushroom, y al guionista Dave Warner. Warner y Rendall concibieron Cut. Al principio, el film estaba enfocado más hacia el suspense, con un asesino misterioso matando a los personajes, pero luego evolucionó más hacia lo sobrenatural, con el asesino saliendo de la película, lo cual, para mi gusto, fue todo un acierto y lo separaba de Leyenda urbana 2 (Urban Legends 2: Final Cut, John Ottman, 2000), que se estrenó aquel mismo año y ya contaba con la trama de los asesinatos relacionados con una película.

Debido a su conexión con la discográfica Mushroom, el film contó con la participación de Kylie Minogue y también consiguió la incorporación al reparto de Molly Ringwald. Dos iconos de los 80 que encajan bastante bien con el homenaje al slasher presente en Cut. Una película que no oculta su "australianidad", que se nota sobretodo en su energía: el film dura 83 minutos con los títulos de crédito, así que se pasa bastante rápido. La parte negativa es que hay elementos bastante interesantes del argumento que se quedan sin explorar. También nos encontramos con distintas alusiones y chistes basados en películas, uno de los cuáles me llamó mucho la atención cuando volví a verla hace poco: una alusión a los problemas en el rodaje de Mad Max 4. Una simple referencia a la más popular saga de películas salidas de Australia, que se acabó convirtiendo en realidad.

El film combina muy bien el humor y el terror, logrando hacer reír y mantener el suspense al mismo tiempo, con asesinatos creativos bastante logrados. Lo que compensa algunas escenas más tópicas. Pero, como ya he dicho, su corta duración hace que lo poco negativo no enturbie el disfrute del film. No es una gran obra maestra, pero cumple bien con sus objetivos.


3 comentarios:

Anónimo dijo...

Después de haber visto "Mad Max" un millón de veces, "Bienvenido a Woop Woop", "El cazador de Wolf Creeck", "Cargo" y tantas otras, de las cuales no me quiero olvidar de la espectacular "BMX Bandit (o Bicivoladores en Argentina)", entendí que los australianos son unos genios retorcidos de la gran 7. No sé qué fenómeno raro habrá en ese continente.

Raúl Calvo dijo...

Aquí también se llamó Los Bicivoladores. En todo caso, estoy de acuerdo de que en Australia les ponen algo en el agua para hacer las pelis que hacen.

Anónimo dijo...

Ja ja. Sí, debe ser el agua.

Publicar un comentario