7 feb. 2011

Los ritos sexuales del diablo



Hay gente que seguramente considerará que Los ritos sexuales del diablo (1982), escrita y dirigida por José Ramón Larraz (el mismo que escribió y dirigió la exquisita Las hijas de Drácula (Vampyres, 1974)), es una película de terror con gotas de erotismo. Nada más lejos de la realidad, ya que se trata de una película de terror con grandes dosis de sexo.

La película arranca con la llegada a Londres de Carol (Vanessa Hidalgo como Vanesa Ashley) y su novio Robert (Mauro Ribero como Martin Ren) tras la súbita muerte del hermano de Carol. Se quedan en casa de la cuñada de Carol y reciente viuda Fiona (Helga Liné). Allí, Carol empezará a sospechar que Fiona y sus amigos no le quieren bien, además de tener incestuosos sueños protagonizados por su hermano que le hacen sospechar que hay algo turbio en la muerte de su hermano.

La película avanza urdiendo la trama habitual de culto satánico persiguiendo a un inocente. La paranoia de Carol alimentada por los embrujos y maldades de los que es víctima. Es en el retrato del grupo satánico que la película destaca mezclando sordidez, erotismo y humor camp. Creando escenas chocantes como una en la cual al pobre Alfred Lucchetti le meten una espada por donde la espalda pierde su casto nombre; y otras hilarantes como las relacionadas con una cabra y su estimulación erótica por parte de los satanistas.

Al contrario que la previamente mencionada Vampyres, Los ritos sexuales del diablo (conocida internacionalmente como Black Candles) no es una buena película objetivamente hablando y Larraz la desprecia abiertamente, pero eso no quiere decir que no resulte entretenida ni esté bien filmada. Todo lo contrario, Larraz tiene un buen ojo para filmar y crear escenas, pero las actuaciones son algo deficientes, da la impresión que los actores no estaban muy seguros de lo que estaban haciendo allí. Con la excepción de Helga Liné, la más popular scream queen española, que había intervenido en clásicos como El espanto surge de la tumba (Carlos Aured, 1973) o una de mis favoritas: Las garras de Lorelei (Amando de Ossorio, 1974).  También destaca Vanessa Hidalgo, que también participó en dramas sociales de la época como Caray con el divorcio (Juan Bosch, 1982) protagonizada por el ubicuo Fernando Esteso.

Pero es la mezcla de elementos sórdidos, terroríficos, eróticos e inintencionadamente hilarantes la que hace que la película divierta y enganche de principio a fin, siendo un perfecto ejemplo de exploitation española. Cumple de sobras con el objetivo de entretener y mantener el interés del espectador que espera ver que nuevo despropósito aparecerá en pantalla.

Recomiendo esta película, no a los aficionados al buen cine de terror o buen cine erótico o cinéfilos en general, sino a aquellos que sepan apreciar y degustar un cine poco ortodoxo, bizarro o delirante que no se rige por las normas del cine "convencional" y que tanto gusta al cinéfago que esto escribe. En pocas palabras, esta película es puro kitsch o camp o como lo queráis llamar y se ha de disfrutar bajo esa perspectiva.

6 comentarios:

ATTICUS dijo...

Perdon por mi perversion de comentario,pero seguro que lo que mas me gustaria del film seria las tias buenas,jajaja.
Buen post Raul.

Raül Calvo dijo...

Después de haberla visto varias veces, yo no usaría el término "tías buenas", así en plural. Aunque la cabra está sanota.

Javi dijo...

Suena de maravilla, Raül. Parece una de las pelis con más caspa que pudieras encontrarte en la filmografía de Jess Franco, pero con un algo erótico parecido a las de la Hammer. La veré si la consigo porque yo con estas pelis tan de serie B, o Z, me lo paso muy bien, me parecen muy divertidas.
Por cierto, será sólo una la cachonda que sale, pero en el póster yo veo tres amazonas por lo menos muy deseables uffff De la cabra paso, pero respeto todos los gustos jejeje. Hasta otra, Raül.

Raül Calvo dijo...

Javi, diversión asegurada con esta película, de una u otra manera ;D

Bea Cepeda dijo...

De vez en cuando me gusta verme alguna película como esta, aunque esta, concretamente, no la conocía, así que me la voy a apuntar!

Raül Calvo dijo...

Bea, apúntate alguna buena excusa por si alguien te sorprende viéndola como: es por una apuesta o la veo por los artículos.

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