Al final se hizo realidad. La nueva largamente rumoreada serie de televisión inspirada en el universo Viernes 13 se estrenó para alegría de (la mayoría) de los fans. Crystal Lake ha sido un gran éxito y seguramente tendrá una segunda temporada. Como fan de la saga Viernes 13, por supuesto que iba a verla y comentarla aquí, como he hecho con la mayoría de cosas relacionadas con la franquicia. Pero no quería verla de una sentada en un atracón, sino espaciar los episodios para poder digerirla bien.
Lo primero que pensé fue: "mierda, se han cargado mi cronología". Hace justo 13 años, escribí una cronología basándome en lo que sucedía en las películas. En la original Viernes 13 (Friday the 13th, Sean S. Cunningham, 1980), el prólogo transcurre en 1958, pero la serie concentra la acción en los 70 del siglo XX. Esta es una de las muchas maniobras que hacen los guionistas para cumplir el objetivo principal de la serie: que la saga de películas original tenga sentido.
Entre otros muchos sinsentidos y contradicciones de la mitología de la saga, el principal sinsentido es el que le da origen: en la primera entrega Jason es el hijo muerto de Pamela Voorhees, en la segunda Jason es un señor mayor con un saco en la cabeza. Esto es así porque no fue una franquicia planeada, la primera película arrasó en taquilla y, para poder continuar exprimiendo el éxito, se fueron inventando la historia sobre la marcha. Cada director y guionista creaba su propia mitología sin tener en cuenta la continuidad o lo que se había hecho en anteriores secuelas. La serie reescribe la cronología para poder darle un sentido más o menos lógico a lo que sucede en las películas. También cambia la naturaleza de Jason para explicar su presencia secuela tras secuela, lo mismo que quisieron hacer en Viernes 13 IX: El viernes final (Jason Goes to Hell: The Final Friday, Adam Marcus, 1993). Por ello esta secuela fue muy atacada en su momento, igual que lo ha sido Crystal Lake, aunque no en el mismo grado y su explicación ha sido mucho más aceptada que la de la novena entrega.
Dejando de lado estos detalles que solo importan a los fanáticos de la saga, la serie es todo un éxito en cómo lleva el terror y el slasher al formato televisivo. El drama y el misterio mezclado con los asesinatos sangrientos pasados de vueltas característicos de Viernes 13 ha resultado ser una fórmula ganadora. Linda Cardellini es una estupenda Pamela Voorhees, un personaje esencial pero poco desarrollado en las películas. Lo único que falta es una mayor cantidad de desnudos y sexo, algo que el showrunner Brad Caleb Kane ya ha comentado que fue vetado a pesar de sus esfuerzos por incluirlo, no queda claro si por el canal o uno de los estudios implicados en la producción. Típica mentalidad de estudio americano: violencia OK, sexo y desnudos NO OK.
Para mí, uno de los atractivos de Viernes 13 es que tenía una continuidad que no tenía sentido. Pero, a pesar de que uno de los objetivos de Crystal Lake es darle sentido a la continuidad, lo hace contradiciendo también lo que sucede en la película original. Visto así, la serie sigue la tradición de las películas. Y por ahí me ganó, además de con una historia interesante y brutales efectos especiales.

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