Para desgracia de todos, en España se estrenó una versión censurada de Hellboy (Neil Marshall, 2019). Un hecho que ya comenté en su momento, tras haber asistido al pase de prensa de la nueva Hellboy. Hace poco me llegó la edición en Blu-ray americana de la película (zona A solo), que me puse a ver con mucha atención para comprobar qué cambios se habían hecho.
Básicamente, se cortan los momentos más grotescos: cuando a Nimue le cortan la cabeza chorreando sangre digital, cuando le arrancan a un monje una lengua. Otros, como el tiroteo cuando aparece Hellboy en nuestro mundo, se quedan curiosamente intactos. La diferencia entre ambas versiones es de algo más de un minuto (los logos en la versión española también son más cortos).
Y estos son todos los cambios hechos. No se eliminaron escenas, no se alteró la trama, no se cambiaron diálogos. Simplemente se redujo la cantidad de sangre digital en algunos escenas y ya está. Esto hace aún más evidente lo estúpido de esta decisión, esperar que con tan nimio cambio se transformara la película en un bombazo en taquilla. Como la sangre digital me deja muy indiferente, la experiencia de ver la versión americana no fue muy distinta de cuando vi la versión estrenada aquí. Por supuesto, esto se basa en mi recuerdo de la película, en el hecho de que no vi nada en la versión americana (en cuanto a escenas) que no hubiese visto ya. En definitiva, me lo pasé tan bien con el visionado en casa que cuando la vi en una oscura sala de cine.
Eso sí, explorando los extras que acompañaban la película, se intuye que el film podría haber sido mucho mejor. La ausencia de Neil Marshall en las extensas entrevistas es indicativo de lo mal que lo pasó el director. El principio original de la película, incluido en la sección de escenas eliminadas, es mucho mejor: sin voz en off y con los motivos del personaje de Milla Jovovich mucho más claros. En las escenas eliminadas también aparece una, mostrando una ducha de sangre con Hellboy y Nimue, que en una comparación entre el tráiler americano y el español, unos twiteros exclamaban que NO SALE EN LA PELÍCULA cuando se supo lo de la censura. Bueno, tampoco sale en el montaje americano, simplemente se añadió al tráiler para hacer la película más atractiva. Una táctica habitual llevada al extremo por los Weinstein, que llegaron a rodar escenas solo para añadir al tráiler y no tenían nada que ver con la película que producían.
Tal vez para compensar, en la versión que se estrenó aquí de Rambo: Last Blood (Adrian Grunberg, 2019) la gente de Millenium ofreció una escena al principio que al parecer no aparece en la versión estrenada en Estados Unidos. En todo caso, este el final de la triste historia de la nueva Hellboy, destinada a convertirse en película de culto, cuando dentro de 15 o 20 años se pedirá una secuela de este film. Para entonces será demasiado tarde.




