28 jun. 2013

La pornografía de la destrucción


En el comentario que escribí sobre El hombre de acero (Man of Steel, Zack Snyder, 2013) me tuve que morder la lengua para no "spoilear" la película a aquellos que no la hubiesen visto. De modo que no podía entrar en detalle sobre por qué me dejó una sensación agridulce en lugar de salir encantado del cine. Por tanto, este es un artículo en el cual me explayaré con detalle sobre los puntos del film que me parecieron equivocados y está pensado para todas aquellas personas que ya han visto la película. Si no la has visto y estás leyendo esto que sepas que voy a hablar en detalle de cosas como el final del film, luego no te quejes.

Yo no soy un fan de los cómics de Superman. He leído unos cuantos, como el interesante Superman Rojo, pero no soy ningún experto ni conozco íntimamente la historia comiquera del personaje. Lo digo para dejar claro que mis quejas no son las del fanático lector de cómics ofendido por la "violación" que ha sufrido un personaje muy querido para él. Todas las quejas que leeréis son puramente cinematográficas. Bueno, casi todas mis quejas son puramente cinematográficas.

Primero, Jonathan Kent (¿Por qué las películas sienten la necesidad de matar este personaje continuamente?). La interpretación de Kevin Costner es buena, por desgracia el personaje es completamente inútil, más que nada por los pésimos diálogos que tiene que decir. Todas sus escenas se podían haber condensado en una, ya que se limita a repetir lo mismo una y otra vez de forma nada eficaz.

Segundo, el tono. Esto ya lo comenté en mi primera crítica sobre el film, pero el ejemplo principal de lo equivocado del tono tiene lugar al final de la película. Al parecer, los realizadores tenían la idea de que para que el espectador se tome algo en serio, la película ha de ser seria. Lo cual me parece una idea estúpida, además de que Marvel ha demostrado una y otra vez que puedes tomarte en serio unos personajes haciendo divertida la película y sin que la amenaza parezca por ello menos real. Pero los escasos toques de humor de El hombre de acero parecen fuera de lugar y no son muy afortunados. El más equivocado de ellos para mí es cuando Superman (Henry Cavill), del cual repiten hasta la saciedad que es un extraterrestre como si les diera miedo que se nos olvidara, y Lois Lane (Amy Adams) se besan y sueltan un diálogo pretendidamente gracioso. El problema es que esta escena tiene lugar entre las cenizas de una ciudad destruida, donde seguramente hay cientos de personas atrapadas bajo las ruinas. Me parece completamente equivocado un Superman que se pone a dar morreos en lugar de ayudar a los heridos y atrapados. "Nos ha salvado", dice uno de los personajes que sale por si solo de bajo unos escombros de los que ha tenido que ser rescatado por Laurence Fishburne. ¿Os ha salvado de qué?

Finalmente, el asunto más polémico y que ha polarizado más a los espectadores del film: Superman mata a al general Zod (Michael Shannon). Para mí, el problema no es que mate a Zod, es que no está justificada la acción y no hay un impacto dramático porque ya hemos visto como Superman dejaba morir cientos de miles de personas. La esencia misma del personaje es el de ser el protector de la humanidad. Y, señor Goyer, esto no es algo que se ha de respetar simplemente "porque sale en los cómics" sino porque forma parte de la naturaleza más básica del personaje: Superman protege.

Pero Snyder y Goyer, los impulsores de este giro dramático, parecen más interesados en mostrar la destrucción que provocan estos personajes súperpoderosos que cualquier otra cosa. Por ejemplo, la escena en el pueblo donde Superman se ha criado y que resulta completamente destruido. Hay campos enormes vacíos, sin personas inocentes, alrededor del pueblo pero en ningún momento Superman se lleva allí la pelea, incluso contribuye a la destrucción. Y esto es algo que hicieron bien incluso en la insulsa Superman Returns (Bryan Singer, 2006). Continuamente me venía a la cabeza esa escena de Superman II (Richard Donner, 2006) en que al ver la destrucción que están provocando los malvados, Superman (Christopher Reeve) decide fingir que se rinde y abandona para que no se destruya más la ciudad ni se pongan en peligro vidas inocentes.

Todo esto llega a su clímax en la orgía de destrucción que marca la parte final de la película. Queda claro que destruyendo una de las máquinas se detiene el rayo que está terraformando la Tierra, pero los cineastas deciden que Superman vaya a destruir el que está en un lugar completamente vacío mientras que el que pone en peligro la vida de cientos de miles de personas sea destruido por los militares, que no pueden hacer nada en contra. Luego, Superman no hace ningún esfuerzo por salvar vidas en peligro, centrado en la pelea contra los kryptonianos (porque son todos extraterrestres, ¿eh?, que quede claro que Superman es un extraterrestre). Así que para cuando llega el momento en que Zod amenaza a cuatro personas, las cuales podían huir fácilmente del rayo calorífico que lanza Zod pero prefieren quedarse quietos viendo como se acerca (cosa que me recordó a un gag de Austin Powers [Austin Powers: International Man of Mystery, Jay Roach, 1997]) y Superman lo mata, no tiene el impacto que debería tener ya que el film no ha mostrado en ningún momento hasta que punto la vida es sagrada para Superman. Por tanto, no se trata de que me pareciera equivocado porque fuera algo que va en contra de los cómics, sino porque me pareció pobremente ejecutado por los cineastas. Una oportunidad desperdiciada.

En fin, ahora que me he quedado más tranquilo tras sacarme todo esto de dentro, me gustaría recordar que la película, a pesar de todo, me gustó y tengo mucho interés en ver si arreglan los problemas de este film en la secuela. Pero no me parece ni la mejor película de superhéroes de la historia, ni la mejor película protagonizada por Superman.


27 jun. 2013

Impacto (Blow Out)


Impacto (Blow Out, 1981) siempre fue una de mis películas favoritas de las dirigidas por Brian De Palma, por encima de otros clásicos suyos como Carrie (1976). La reciente edición en Blu-ray de Arrow Films me ha permitido reencontrarme con este fantástico film y descubrir que sigue siendo tan efectivo como la primera vez que lo vi.

Esta es una película que para mí cambió a medida que aprendía más cosas sobre el cine. Cuando la vi por primera vez en televisión de niño, me pareció una gran película de suspense. No hacía mucho que había visto Vestida para matar (Dressed to Kill, Brian De Palma, 1980) -creo que ahora cambiaría algunas cosas del artículo que escribí sobre ella-, así que Impacto fue la película que hizo que De Palma se convirtiera en uno de mis directores favoritos.

A medida que iba aprendido una cosa o dos sobre cine, al ver Impacto descubrí todo un subtexto que la primera vez que la vi me pasó completamente desapercibido. Por desgracia, no encontré ninguna edición que valiera la pena en DVD del film, ya que la edición especial estaba agotada y la española solo traía la película. Así que, a pesar de que era de mis favoritas, paradójicamente la había (re)visto menos que otros filmes de De Palma. Os podéis imaginar mi alegría cuando Arrow anunció que la editaba en Blu-ray (más teniendo en cuenta que la edición de Criterion era exclusivamente de zona A).

Visto ahora el film después de mucho tiempo ha sido una experiencia realmente fantástica, como reencontrarte con un amigo al que no veías desde hacía mucho tiempo. Un amigo que se ha conservado de forma estupenda, hay que añadir.

En prácticamente todos los artículos que podéis leer sobre Impacto, incluido el libreto que acompaña la edición de Arrow, se habla de este film como un continuador de los temas aparecidos en Blow-Up (Deseo de una mañana de verano) (Blowup, Michelangelo Antonioni, 1966) y La conversación (The Conversation, Francis Ford Coppola, 1974).

La relación de Impacto con ambos filmes es bastante evidente. Por un lado, la premisa de Impacto está sacada del film de Antonioni pero cambiando un fotógrafo por un técnico de sonido.  Por otro lado, el film de De Palma es el último thriller de los 70, aunque se estrenara en 1981, ya que comparte los mismos temas de paranoia, desconfianza y nihilismo que aparecían en los filmes del género de esa época, siendo evidentes los rasgos de conspiración política que comparte con La conversación. Pero mientras la mayoría de articulistas y críticos relacionan la desorientación de la película de Antonioni y de la de Coppola, películas en las cuales no te puedes fiar de nada, ni de lo que ves (Antonioni) ni de lo que oyes (Coppola), concluyendo que no hay nada cierto, yo creo que el film de De Palma es más bien una respuesta a esas películas: sí hay verdad, la verdad se encuentra en el cine.

De modo que, mientras los protagonistas de Blowup y La conversación de repente se encuentran desorientados y perdidos cuando descubren que aquello en lo que más creían les trae la perdición, el protagonista de Impacto descubre que solo hay una cosa de la que se puede fiar: su trabajo. Es a través de su arte que descubre una verdad oculta a los demás. A todo esto hay que añadir la ironía de De Palma que, a través de la peculiar naturaleza de la conspiración que aparece en su film, parece reírse de las todopoderosas conspiraciones de gente poderosa que se retrataban en los thrillers de los 70 tras el escándalo del Watergate.

Todo esto no nos ha de hacer olvidar que el film de De Palma es una excelente película de suspense. Un thriller genial que se abre con una secuencia memorable que resulta un guiño al clásico de John Carpenter La noche de Halloween (Halloween, 1978) al mismo tiempo que parodia la ingente cantidad de slashers que se estrenaban en la época.

Beneficiado por unas excelentes interpretaciones por parte de John Travolta, Nancy Allen y John Lithgow, además del gran secundario Dennis Franz; es fácil meterse en el mundo que nos presenta el film. Un film que resulta especialmente memorable por su final, que genera un último plano por parte de Travolta que le da el toque especial que separa esta película de otras del estilo. Realmente, solo Quentin Tarantino supo sacarle a Travolta otra interpretación de calibre como la que le sacó De Palma.

Todo este artículo se resume en esto: Impacto es un film que me encanta y espero que todo el mundo lo disfrute.


26 jun. 2013

Una nueva forma de censura

 
Hoy he leído en El Periódico que Apple se niega a vender el libro La máquina de follar en su tienda de e-books ya que considera la portada, que ilustra este artículo, ofensiva. La editorial Anagrama se niega a cambiar la portada ya que la considera un clásico. Este no es el primer incidente de este estilo que he conocido protagonizado por Apple: cómics con un contenido erótico explícito también han visto como Apple rechazaba venderlos a través de sus aplicaciones.

No parece a primera vista un problema muy grave, ya que tanto libros como cómics se pueden comprar por otras vías electrónicas. Incluso, increíble pero cierto, se pueden encontrar en librerías donde uno puede comprar un ejemplar de La máquina de follar y ponerlo en la estantería de casa al lado de Cumbres borrascosas. Además, hay unos lugares donde se pueden encontrar infinidad de libros, CDs y películas gratis: se llaman bibliotecas.

Pero para mí es grave, porque creo que es grave cualquier forma de censura. Y creo que es grave porque de forma bastante agresiva se quiere imponer el e-book como el formato del futuro. El libro es el pasado, el e-book es el futuro. Pero, ¿qué futuro es ese?

No tengo nada en contra de los nuevos formatos y las nuevas tecnologías, pero empresas como Apple parece que quieren imponer su propia mentalidad puritana a través de sus servicios y tiendas. Y si ya es difícil que obras independientes, underground, aquellas que se apartan del consumo general, encuentren sitio y se distribuyan, creo que será más difícil aún que encuentren su sitio si las corporaciones deciden lo que tenemos que comprar, cómo comprarlo y cómo disfrutarlo.

Puedo decidir por mí mismo si algo es ofensivo o no. No necesito que Apple me diga lo que puedo o no puedo leer.


25 jun. 2013

Homenaje a Richard Matheson


Richard Matheson murió ayer a los 87 años, pero su legado vivirá eternamente. Matheson, ya fuera en su faceta como escritor o guionista, fue muy influyente tanto en la ciencia ficción como en el terror y por ello su nombre ha sido mencionado más de una vez en este blog. Me gustaría hacerle un humilde homenaje destacando las obras suyas que más me han gustado, es una selección completamente personal y por eso no entro en clásicos como Soy leyenda.

Empezamos con una novedad de reciente publicación que podréis encontrar fácilmente en vuestra tienda de cómics más cercana: Road Rage, editada por Panini Comics. En este volumen se recopila la miniserie homónima que adaptaba al cómic los relatos Duel de Richard Matheson y Throttle de Stephen King y Joe Hill. El relato Throttle (que yo descubrí en su versión audiolibro) se publicó dentro del libro antológico He is Legend, un homenaje literario a Richard Matheson en el cual se incluían cuentos que estaban inspirados o hacían homenaje a novelas y cuentos de Matheson. En Throttle, King y Hill se inspiraron en Duel, así que la adaptación conjunta de ambos es bastante natural. Por supuesto, me gustaría que una vez leído el cómic te pongas a buscar el relato original de Matheson, adaptado por Steven Spielberg en la clásica El diablo sobre ruedas (Duel, 1971) con guion del propio Matheson. Yo lo leí cuando apareció incluido en una edición americana de El increíble hombre menguante, pero tengo entendido que en el número 42 de la revista Gigamesh apareció publicado en castellano con el título Duelo, seguro que lo encontráis por Internet.

La casa infernal, mi edición es de La Factoría de Ideas pero hay otra edición más reciente de Minotauro, la mencioné brevemente en mi artículo sobre La casa encantada (The Haunting, Robert Wise, 1963), una de las películas más aterradoras que he visto jamás, pero allí me centraba en la excelente adaptación cinematográfica La leyenda de la mansión del infierno (The Legend of Hell House, John Hough, 1973) cuyo guion corrió a cargo del mismo Matheson. La novela es mucho más explícita que la película en el terreno sexual, pero también en la forma que construye la historia pasada de la casa infernal que los protagonistas investigan. Como os podéis imaginar, no fue una historia muy feliz. El film es realmente efectivo como cinta de casa encantada, de las mejores muestra del género después del clásico de Wise, pero la novela es tremendamente adictiva y es ideal para leer en una noche de tormenta. Una novela de terror clásica que no ha perdido fuerza. También fue adaptada al cómic, en un volumen publicado por Norma Editorial, escrita por Ian Edginton e ilustrada por Simon Fraser. Aunque no es tan impactante como la novela o la película, me gustó bastante.



El increíble hombre menguante es una de las creaciones más populares de Matheson gracias a la versión cinematográfica que dirigió Jack Arnold en 1957, de nuevo con guion del propio Matheson. La novela nace en plena fiebre nuclear y con la Guerra Fría en auge. Por ello, la historia se puede leer como una alegoría de la impotencia del hombre ante una tensión política que podía traer consigo la destrucción del mundo. El protagonista a medida que va menguando pierde control y autoridad sobre el mundo que le rodea, cada vez más peligroso. La novela es una gran aventura de ciencia ficción, pero no deja de lado el lado dramático de la historia, de modo que el lector sienta la terrible ordalía que sufre el protagonista de un modo realista. Sin embargo, el libro es especialmente memorable por su final cargado de poesía y esperanza. Fue editado en castellano por La Factoría de Ideas.

Termino este breve recorrido por la larguísima trayectoria de Matheson con una de sus creaciones más memorables para mí. Me refiero al tercer episodio de la quinta temporada de La dimensión desconocida (The Twilight Zone, c. Rod Serling, 1959-1964): Pesadilla a 20.000 pies (Nighmare at 20,000 Feet). Este episodio dirigido por Richard Donner es un prodigio de tensión y suspense, aunque supongo que a la mayoría le resultará más familiar el remake dirigido por George Miller en el film antológico En los límites de la realidad (Twilight Zone: The Movie, Steven Spielberg, John Landis, Joe Dante, George Miller, 1983). La editorial Valdemar publicó una antología de relatos de Matheson titulada Pesadilla a 20.000 pies (ha sido editada también en edición de bolsillo), así tenéis oportunidad de conocer la versión escrita de esta gran historia. Una historia que para mí siempre resulta aterradora. Hay algo en la pesadilla que sufre el protagonista que resuena con mucha fuerza en mi interior y es por ello que de las creaciones de Matheson, posiblemente esta sea mi favorita.


Star Trek: En la oscuridad

Ya podéis leer en Underbrain Mgz mi crítica de Star Trek: En la oscuridad (Star Trek Into Darkness, J. J. Abrams, 2013) clicando en este link:


No sé cuántos fans de la saga Star Trek había en el pase al que fui, pero creo que mi crítica es de las pocas que está enfocada tanto al espectador casual como a los fans.

21 jun. 2013

El hombre de acero (Man of Steel)


El hombre de acero (Man of Steel, Zack Snyder, 2013) llega hasta nosotros con todo el ruido y la furia que acompaña toda gran épica protagonizada por todo un icono cultural. Pero, ¿es El hombre de acero la gran película que los fans de Supermán se merecen? Bueno, eso es algo que los fans de Supermán tendrán que contestar. Por mi parte, he disfrutado mucho la película pero hay algunos puntos oscuros que le quitan algo de brillo al conjunto.

A primera vista, esta nueva película protagonizada por el hijo favorito de Krypton parece un refrito de las dos películas de Supermán que dirigió Richard Donner (y quiero decir las dos películas de Supermán dirigidas por Richard Donner). Por fortuna, el film tiene una personalidad propia que inmediatamente te hace olvidar trabajos anteriores. De hecho, la secuencia que abre la película me recordó más al segmento Taarna de la clásica y genial Heavy Metal (Gerald Potterton, 1981) que a cualquiera de los films anteriores hechos con el personaje.

El acierto de la película es que no trata el origen de Supermán sino el origen de Clark Kent. Una perspectiva interesante que, junto a la manera en que evita todos los clichés y tópicos asociados a Supermán, hace que te olvides que lo que estás viendo te lo han contado ya muchas veces. El film triunfa especialmente en mostrar algo que no acababa de funcionar en las demás películas: muestra un Supermán enfrentado a un enemigo que lo supera.

Obviamente, la película es espectacular. Lo cual es de esperar teniendo en cuenta la pasta invertida en el film. Me ha sorprendido mucho la orgía de destrucción que se nos ofrece. No había visto semejante nivel de devastación en mucho tiempo, Metrópolis recibe más castigo que Neo-Tokio.

Todo es positivo y sin embargo...

Tras este nuevo Supermán tenemos a Christopher Nolan y David S. Goyer, dos de los principales responsables del triunfal regreso de Batman a las pantallas. Pero dejadme que os cuente un secreto: Supermán no es Batman. Aunque he leído una entrevista (aquí) con Goyer en la que revela que él y Zack Snyder son los idearios y responsables del que es para mí el punto más polémico de la película, algo con lo que Nolan no estaba de acuerdo, así que Nolan es en parte inocente de lo que para mí ha sido cruzar una raya que no debería haber sido cruzada.

¿Recordáis la frase "creerás que un hombre puede volar"? Fue el famoso tag line que acompañó el estreno de Superman (Richard Donner, 1978). Para mí esta frase resume muy bien el espíritu de Supermán en el cine, ya que trae con ella un fondo de sentido de la maravilla, de fantasía, que fue lo que hizo tan memorable el trabajo de Donner. Es algo que no encontramos en esta nueva película.

Es un film anclado en la realidad. Hay un gran reparto que hace creíble todo lo que sucede en pantalla. Unos eventos cargados de seriedad. Miles de inocentes mueren, esto es muy serio. Lo repito: miles de inocentes mueren. Dejar que inocentes mueran es algo que para mí no encaja con Supermán. Batman es la oscuridad, Supermán es la luz.

Cuando acabé de ver en el cine Los vengadores (The Avengers, Joss Whedon, 2012) recuerdo estar plenamente exaltado y emocionado con el gran espectáculo que se había mostrado. El film de Whedon rebosa sentido de la maravilla. Rebosa amor por la fantasía. Pero cuando he acabado de ver El hombre de acero lo que he sentido es que temía que se me hubiese borrado la raya del culo después de tanto rato sentado en la butaca.

Es un film que me ha gustado, con el cual me lo he pasado bien, pero creo que carece de ese sentido de la maravilla que hace este tipo de películas grandiosas. Y puede que lo que digo resulte contradictorio, pero no se me ocurre una manera mejor de expresarlo.


Trance

El nuevo film de Danny Boyle, Trance (2013), representa una mejora comparado con sus últimas películas, pero no está libre de algunos fallos que impiden que sea todo lo buena que podría haber sido.

La amnesia y la hipnosis han sido temas muy queridos por la serie negra y la intriga desde que se hicieron populares ambos términos. Películas como Recuerda... (Spellbound, Alfred Hitchcock, 1945) o A la mañana siguiente (The Morning After, Sidney Lumet, 1986) son solo dos ejemplos de los diversos usos que ha hecho el género tanto de la hipnosis como de la amnesia. Trance pretende resultar sorprendente ofreciendo un nuevo giro al tema basando sus sorpresas en la relación entre los personajes, usando la hipnosis y la amnesia como recursos narrativos.

Hasta cierto punto, lo hace de forma exitosa. Las revelaciones resultan revelaciones ya que se juega bastante bien con las expectativas del espectador (es decir, del espectador que esto escribe) y se le añade un interesante nuevo giro a la clásica femme fatale tan usada en el cine negro. Además, el film cuenta con un buen trío de protagonistas, las interpretaciones son uno de los puntos fuertes del film.

Los problemas del film empiezan también con algunos de sus personajes, cuyo uso y poder dentro de las relaciones establecidas por la película no queda demasiado claro o no está bien ejecutado. Pero la principal falta la hayamos (es decir, la hallé) en la excesiva estilización de Boyle, que muchas veces cae en el impacto fácil. Todo el film está narrado de la misma manera, así que las escenas de hipnosis pierden impacto ya que no destacan ni resultan llamativas al haber Boyle anestesiado nuestros ojos a base de una pesada música electrónica y un llamativo uso de la cámara que al repetirse tanto se hace rutinario.

Trance es un entretenido thriller, pero poco más a pesar de sus pretensiones. Se pasa rápido y no resulta pesado (la presencia de Rosario Dawson y Vincent Cassel ayuda a que sea un film muy sexy), pero tampoco es el film más original que hayas visto.


19 jun. 2013

Y se transformaba en insecto espacial


Hay dos imágenes televisivas que quedaron grabadas a fuego en mi mente desde que las vi de niño. Una es la malvada Diana tragándose una rata, la otra la de un hombre que deambulaba por una estación espacial mientras se transformaba en una especie de insecto espacial (serían tres contando el fin de año de Sabrina, pero fue un tipo de impacto completamente diferente).

Diana, encarnada con gran convicción por Jane Badler, era una de las lagartas de V (c. Kenneth Johnson, 1983-1985), serie cuya emisión recuerdo que paralizaba todo el barrio. A través de reposiciones pude comprobar como la serie se conservaba muy bien (las dos primeras miniseries) y de vez en cuando la repaso en DVD, como ya comenté en el artículo que le dediqué.

La otra imagen, la del hombre que se transformaba en insecto espacial, no la de Sabrina, la tenía más difusa en la cabeza ya que no la había visto desde que era niño. Sabía que pertenecía a la serie Doctor Who, la serie más longeva de la historia de la televisión británica: empezó a emitirse en 1963 y sigue todavía hoy día, pero entonces solo sabía que era una serie fascinante protagonizada por un tío raro con bufanda. Hoy ya sé que se trataba de Tom Baker, actor que encarnó al cuarto Doctor Who (al parecer es un ser que se puede regenerar cambiando su apariencia física, lo que facilitó la larga longevidad de la serie), pero entonces no sabía nada de todo esto. Mi yo de mediados de los 80 solo sabía que la serie del tío raro con bufanda era fascinante.

No hace mucho, visitando la página Horrorview, descubrí que se había editado una edición especial de Doctor Who: The Ark in Space. El título no me decía nada, pero al ver la cubierta del DVD inmediatamente volvió a mi cabeza la imagen del pobre desgraciado que contra su voluntad se transformaba en un insecto espacial. Tenía que hacerme con The Ark in Space sí o sí.

La nostalgia es algo maravilloso pero también puede ser muy peligrosa. ¿Y si el visionado actual de The Ark in Space de alguna forma destruía el fantástico (y traumático) recuerdo que había dejado en mi impresionable yo de no-recuerdo-exactamente-cuántos-años-tenía? Por suerte, no he madurado mucho más que cuando me tragaba todo lo que daban por la tele de pequeño, así que cuando me puse a ver el primero de los episodios de este arco, me vi transportado a otro mundo de forma casi inmediata. Solo ver esta cabecera ya se me hizo increíblemente evocadora de aquellas tardes de pan y nocilla:



Pero lo mejor de todo ha sido comprobar lo bien que se ha mantenido esta serie, independientemente del factor nostálgico. Pronto, cuando me vaya haciendo con toda la etapa de Tom Baker en Doctor Who (que es la que vi de pequeño y la única que me interesa), ya comprobaré si es así toda la serie, pero The Ark in Space es realmente una delicia para cualquier aficionado a la ciencia ficción.

La historia arranca cuando el Doctor y sus compañeros Sara Jane Smith (Elisabeth Sladen) y Harry Sullivan (Ian Marter) llegan en el TARDIS (una nave que se mueve por el espacio-tiempo que tiene la apariencia de una cabina telefónica) a una estación espacial de un lejano futuro. Al principio la estación parece abandonada, pero nuestros protagonistas pronto descubren que la tripulación de hecho se haya en un estado de hibernación. Una situación que han aprovechado los Wirrn, una raza insectoide extraterrestre, para alimentarse de ellos y usar sus cuerpos para prolongar la especie. El Doctor deberá impedir que los Wirrn destruyan lo que queda de la humanidad, refugiada en esta estación espacial tras una catástrofe solar que arrasó la Tierra.

Según cuenta el folleto que acompaña la edición en DVD, The Ark in Space (emitida originalmente en Inglaterra en enero y febrero de 1975) es una de las historias clásicas más apreciadas por los fans y está considerada como una de las mejores de la serie. Viéndola es fácil entender por qué. El guion de Robert Holmes resulta tenso y entretenido de principio a fin, incluso en la primera parte que consiste simplemente en los tres protagonistas explorando el arca espacial. Además, la dirección de Rodney Bennett consigue hacerte olvidar que estás viendo una serie de televisión rodada con un presupuesto muy bajo y te sumerjas completamente en la aventura. Sin embargo, esta edición en DVD incluye la posibilidad de ver la serie con nuevos efectos visuales en lugar de las frágiles maquetas de la época para aquellos que necesiten algo de ayuda en su suspensión de la incredulidad.

La historia no solo incorpora elementos clásicos de la ciencia ficción, son evidentes las influencias sobre ella de las aventuras del profesor Quatermass entre otros clásicos, también muestra escenas y momentos que se harían muy populares en el futuro. Por ejemplo, hay una escena en la que Sara se arrastra por unos estrechos túneles de ventilación por los que acechan las insectoides criaturas que parece muy influyente sobre otra escena parecida en Alien, el octavo pasajero (Alien, Ridley Scott, 1979).

De modo que si podéis ver más allá de los rudimentarios efectos especiales y os dejáis llevar por el fantástico guion y unas no menos fantásticas interpretaciones, The Ark in Space puede ser perfectamente disfrutada como una película de ciencia ficción.


18 jun. 2013

Películas que SE HAN DE VER

Hace un tiempo, un lector llamado Charlie Kaufman (algo me dice que ese no es su verdadero nombre) me dejó un sentido comentario en una de las entradas de mi blog ya que empezaba a ser un fanático del cine y mis artículos le habían ayudado a descubrir muchas películas.

Hace menos tiempo, un tal Anónimo me dejó este comentario, reproducido tal cual, en un post que hice sobre la versión americana de El Resplandor (The Shining, Stanley Kubrick, 1980):

Me quedo flipando con lo que dices. Si ya de entrada dices que esta pelicula no te gusta mucho entonces apaga y vámonos. Puedes cambiar tu título del blog como"El tonto a las 3 del cine". Y el doblaje es el mejor de la historia precisamente porque fue Standley Kubrick quien eligió a los personajes, dando un aspecto muy real y original a los personajes. Conclusión, no tienes ni puta idea.

Hay dos cosas que me sorprendieron de este comentario: una es su aparente hostilidad, la otra es que el artículo en el que apareció el comentario era positivo hacia El Resplandor, de hecho el artículo trata sobre mi maravilla al descubrir la versión americana del film, para mí superior a la versión europea. Imagino que Anónimo no leería todo el comentario, solo el principio y la blasfemia de decir algo que no era elogioso de un film clásico le indignó tanto que se vio impelido a poner el comentario sin acabar de leer el artículo (también me dejó algo perplejo lo de "el tonto a las 3 del cine": ¿Significa que hay un tonto a las 3 en el cine? ¿Es tonto porque a esa hora no hay sesiones en ningún cine? ¿O es que hay un tonto a tres calles del cine? Otro misterio que se origina en Kubrick).

El caso es que estos dos comentarios fueron el origen de este artículo, ya que me hicieron reflexionar sobre el hecho de que muchos cinéfilos, aficionados y modernillos parecen repetir y extender la noción de que hay ciertas películas imprescindibles, sagradas, de visión obligada pero sin entender realmente por qué lo son. Son clásicos y punto. Para mí, esta manera de acercarse al cine resulta tan ignorante como la de aquel que cree que las películas son mejores en color que en blanco y negro por el simple hecho de ser en color. Además, esta manera de ver las cosas va a menudo acompañada de una actitud prepotente que puede resultar alienante en alguien que empieza a adentrarse en el mundillo.

Y, por otro lado, también quería decir algo a los principiantes, a aquellos que empiezan a querer el séptimo arte. Algo muy sencillo: es posible que en el transcurso de vuestro viaje os encontréis con películas consideradas obras maestras, clásicas, que no os gustaron y, si se da el caso, solo quiero deciros que NO PASA NADA. Te puede no gustar un clásico, eso no quiere decir que seas un ignorante. Se puede dar el caso que no tengas todavía el paladar entrenado (a mí hay películas que a los 15 no me gustaron pero a los 25 sí) o que simplemente no se adecuen a tus gustos personales. Da igual, el caso es que no pasa nada.

Es cierto que hay películas que son imprescindibles en el sentido de que marcaron un antes y un después, películas sin las cuales no se comprende la evolución del cine. Como todo arte, el cine ha ido evolucionando a lo largo del tiempo y hay ciertas películas que han significado saltos de gigante en esa evolución. Pero para mí eso no significa que uno esté obligado a que le gusten.

Por ejemplo, observemos un momento Ciudadano Kane (Citizen Kane, Orson Welles, 1941). Es un film que desde la primera vez que lo vi me pareció una maravilla. Pero no es un clásico y un film imprescindible porque a mí me gustó. No es un clásico y un film imprescindible porque lo dice un libro de historia del cine. No es un clásico y un film imprescindible porque lo dirigió Orson Welles y punto.

Ciudadano Kane es un clásico y un film imprescindible porque marcó un antes y un después en el lenguaje cinematográfico. Porque Welles jugó con la estructura de su argumento como nadie había hecho antes en el cine. Porque se crearon secuencias e imágenes muy ambiciosas que lo convirtieron en un film adelantado a su tiempo.

Para mí lo importante es entender por qué este film es esencial, más que si a uno le gusta o no. Por supuesto, a mí me gustó y espero que a todo el mundo le guste, pero tampoco pasa nada si no es así. Aceptar como un acto de fe la maestría de Welles me parece tan ignorante como negarla. Una cosa es decir que no te gusta y otra no ver que es una gran película. A mí hay grandiosas películas que no me han gustado, pero eso no impide que aprecie que son grandes obras. No hay que aceptar las cosas por pura fe ciega.

Sé que es difícil separar los gustos personales de la calidad objetiva de las obras, pero es algo que creo ayuda a ser más tolerante.

También me gustaría recordar que no estáis obligados a ver nada. Como he dicho, hay películas esenciales sin las cuales no se entiende la evolución del cine como arte, pero eso no obliga a nadie a verlas. Si realmente te apasiona el cine, lo cierto es que las acabarás viendo tarde o temprano. Si lo haces, hazlo por curiosidad, porque te apetece, pero nunca, nunca veas un film por obligación.

Y, por supuesto, lo que los demás opinen de una película no ha de afectar el propio disfrute (o carencia de). Hace poco hablé no muy positivamente de Halloween. El origen (Halloween, Rob Zombie, 2007). A uno de los lectores, el Dr. Gonzo, sí que le gustó la película y así lo dijo en los comentarios. ¿El hecho de que a mí no me gustara va a impedir que el Dr. Gonzo siga disfrutando de esta película? Por supuesto que no. ¿El hecho de que al Dr. Gonzo le gustara esta película va a hacer que desprecie su opinión a partir de ahora? Por supuesto que no.

Compartir diferentes opiniones sobre las películas que vemos es una de las razones por las que existen este y otros blogs sobre cine. Debatir sobre por qué a mí me gusta o no esta o aquella película con alguien que opina lo contrario (o lo mismo pero por otros motivos) es lo divertido de todo esto. No se trata de imponer los propios puntos de vista o de ganar un imaginario combate. Al fin y al cabo, todos amamos lo mismo: el cine.


14 jun. 2013

Halloween versus Viernes 13


Este enfrentamiento sí que me ha resultado difícil: soy muy fan de la saga Viernes 13 pero John Carpenter es uno de mis directores favoritos. Así que he decidido enfrentar las dos sagas por fases. De paso, nos hacemos eco de las estupendas noticias que han aparecido para los fans de Michael Myers y Jason Voorhees: Anchor Bay ha anunciado una edición 35º aniversario en Blu-ray de La noche de Halloween (Halloween, John Carpenter, 1978), que contará con un nuevo audiocomentario a cargo de Carpenter y Jamie Lee Curtis, cuyo transfer está siendo supervisado por el director de fotografía de este clásico, Dean Cundey, lo que garantiza que veremos Halloween como nunca antes lo habíamos visto; el documental de 7 horas sobre la saga Viernes 13 Crystal Lake Memories, basado en el libro homónimo, será editado en Blu-ray de región libre este verano, Warner ya ha anunciado que este octubre se editará la saga completa en Blu-ray juntando todas las películas de la franquicia por primera vez y, a raíz de un reciente acuerdo entre Warner y Paramount, muy pronto nuevas películas de Viernes 13 llenarán las pantallas de sangre (que os digo ya que esto me emocionó muchísimo más que el anuncio de las nuevas películas de la saga Star Wars aunque signifique que la cronología que hice sobre Viernes 13 quede obsoleta).

ROUND 1: LA NOCHE DE HALLOWEEN VERSUS VIERNES 13

Si enfrentamos estos dos filmes, creo que el resultado es bastante obvio: gana La noche de Halloween a Viernes 13 (Friday the 3th, Sean Cunningham, 1980) en casi todos los aspectos. La dirección de Carpenter es muy superior a las habilidades Cunningham como director. Carpenter mueve la cámara con una elegancia que no encontramos en el film de Cunningham, las interpretaciones son mejores en Halloween, así como la música, la edición, el guion y la fotografía.

Lo único que destaca en Viernes 13 son los efectos especiales de Tom Savini, ya que fue la herramienta que usaron para vender el film y ser algo más que una simple copia de Halloween pero ambientada en el bosque. Cierto, el estilo más crudo de filmar se adecua bastante bien a la historia contada alrededor de una fogata que es Viernes 13, pero Halloween es básicamente una historia sobre el hombre del saco y se filmó con grandes dosis de estilo.

Por tanto, este round lo gana La noche de Halloween.

ROUND 2: LAS SECUELAS

Aquí, para mí, tampoco hay mucha discusión. Con la excepción de Halloween III: El día de la bruja (Halloween III: Season of the Witch, Tommy Lee Wallace, 1982), que no tiene nada que ver con Michael Myers y es una efectiva película de terror paranoide, el resto de secuelas que se han rodado del film de Carpenter son infumables, aburridas y, las últimas, muy ridículas y poca cosa. Algo que no se puede decir de las secuelas de Viernes 13, algunas de las cuales superan la original. De hecho, la peor película de la saga Viernes 13, que para mí es Viernes 13 VIII: Jason toma Manhattan (Friday the 13th Part VIII: Jason Takes Manhattan, Rob Hedden, 1989), es mucho mejor que cualquiera de las secuelas de la saga Halloween (de nuevo, no cuento la tercera parte porque no trata sobre Michael Myers y es un film independiente), que empezaron a caer en el ridículo mezclando a Michael Myers con sectas druídicas y maldiciones para luego ignorarlo todo en los dos últimos filmes de la saga original.

Este round es para Viernes 13.

ROUND 3: LOS REMAKES

Es posible que muchos penséis, tras haber leído el post que hice sobre el remake de Halloween que dirigió Rob Zombie, que voy a dar como ganador de nuevo a Viernes 13. Zombie tomo la "brillante" decisión de convertir Michael Myers en un humano, un psicópata normal y corriente, y lo mató al final de su película. Tras el estreno de Halloween, el origen (Halloween, 2007), Zombie aseguró que no se iban a hacer secuelas porque era una película con un principio, un medio y un muy claro final: Michael Myers es humano y al final del film está muerto. ¿Y que pasó al cabo de un par de años? Halloween II (Rob Zombie, 2009), una secuela que demuestra la verdad del dicho no digas que de este agua no beberé. Para llevarla a cabo, Zombie tuvo que rehacer el final de su versión de Halloween e introducir elementos sobrenaturales en la trama.

A pesar de que no es un film perfecto y tiene sus problemas, la verdad es que esta segunda entrega sí que me gustó (a veces la veo después de ver la película de Carpenter). Por lo menos, es (mucho) mejor que la primera entrega que dirigió Zombie.

Por otro lado, Viernes 13 (Friday the 13th, Marcus Nispel, 2009) no era exactamente un remake sino una especie de "grandes éxitos" de la saga, dando como resultado un film bastante divertido y que funciona como un añadido más. Ahora se han anunciado nuevas entregas y todavía falta mucho hasta que sepamos si son mejores o peores que el moderno Viernes 13.

Teniendo todo esto en cuenta, en este round empatan Halloween y Viernes 13.

ROUND 4: MICHAEL MYERS VERSUS JASON VOORHEES

Aquí se decide todo.

A primera vista, son dos personajes bastante parecidos: silenciosas máquinas de matar enmascaradas. Son parecidos, claro, porque Michael Myers es, en cierta forma, el "padre" de Jason Voorhees. De todos modos, creo que Jason Voorhees tiene un carisma del que carece Michael Myers.

En el primer film, Michael Myers es una figura que inspira miedo, pero en el resto de películas simplemente está ahí. Cuanto más sabemos de él, menos miedo inspira y, al final, no es más que un ser (un humano normal y corriente si os quedáis con la primera versión de Zombie) enmascarado que mata usando cuchillos y otras herramientas similares, no muy diferente de otros cientos de psicópatas enmascarados.

Jason Voorhees, en cambio, es un caso especial. Aparece realmente en el segundo film de la saga, obtiene la máscara que significa su look definitivo en la tercera entrega... Es decir, evoluciona a lo largo de varias películas. A pesar de ello, su esencia sigue siendo la misma. No importa que cambios quieran hacer, Jason Voorhees sigue siendo la misma máquina de matar. No pierde misterio ya que su efectividad no se basaba en ello.

Y, qué demonios, soy fan de Viernes 13, así que gana ¡Jason Voorhees!

GANA POR PUNTOS: LA SAGA VIERNES 13


12 jun. 2013

Tokio Año Cero de David Peace


Admito que tenía algo de miedo antes de ponerme a leer este libro. Miedo mezclado con anticipación. Este miedo (y esta anticipación) provenían del hecho que la lectura de la tetralogía Red Riding (editado por Alba), la cual conocí a través de su excelente y extremadamente recomendable adaptación televisiva de calidad cinematográfica (comentada aquí), había sido una experiencia tremendamente intensa y peligrosamente absorbente; al acabar cada uno de los cuatro libros me quedaba completamente agotado.

Finalmente tomé aire y me preparé para lo que auguraba sería otra intensa experiencia. Y no me equivoqué. Publicada por Mondadori dentro de su colección dedicada a la novela negra y criminal Roja & Negra, Tokyo Año Cero inaugura una trilogía de novelas que Peace sitúa en el Japón posterior a la Segunda Guerra Mundial. Antes que nada he de aclarar que aunque se trate de una trilogía, este libro se puede leer perfectamente como una novela independiente.

Nuestro protagonista es el detective Minami, el cual se encontrará atrapado en una angustiosa situación cuando se empiecen a investigar los asesinatos de unas jóvenes que aparecen estranguladas en las calles de la ciudad. La situación se vuelve angustiosa debido a corruptelas policiales, a que Minami se encuentra acosado por la mafia japonesa y porque tras un año después de que Japón se rindiera el país es un completo caos.

Peace tiene una habilidad inaudita para colocarnos en la cabeza de sus protagonistas. Lo que significa que, debido a que sus personajes normalmente se encuentran al límite emocionalmente, el lector se encuentra atrapado en una situación al límite mientras lee la novela. Al límite mental y físico.

Con una prosa concisa y directa, que es casi prosa poética, se nos transmite la situación mental de sus personajes creando un ritmo en las frases que hace que el aspecto emocional de lo que sucede nos llegue sin adulterar. Además, en esta ocasión Peace nos sumerge en un Japón destruido, caótico, un paisaje apocalíptico en el que los impotentes personajes tratan de sobrevivir. Al igual que hiciera en sus anteriores trabajos, el autor mezcla realidad y ficción, usando de fondo los asesinatos reales de un asesino en serie japonés que actuó al acabar la Segunda Guerra Mundial.

En definitiva, Tokio Año Cero es una intensa lectura cuya calidad literaria va más allá de lo que podría ser una simple novela de intriga, poniéndose a la altura de monstruos como James Ellroy. Es de lectura obligada si os gustaron las anteriores novelas del autor y un lugar perfecto en el que empezar a conocerlo si no lo habéis leído antes.

10 jun. 2013

De Firefly a Serenity

 
Con la serie Buffy, cazavampiros (Buffy the Vampire Slayer, 1997-2003) encarando su exitosa recta final, su creador Joss Whedon se embarcó en una nueva serie que se adentraba en la ciencia ficción de un modo muy "whedoniano": Firefly. La Fox decidió emitir la serie en un horario (en la TV americana) en el cual la mayoría de sus espectadores potenciales es posible que no la vieran y, no contenta con ello, decidió emitir los episodios desordenados. Por ejemplo, el episodio piloto en el que se presentaban a los personajes y quién era quién, se emitió hacia el final de la abortada primera temporada. Semejante maltrato obtuvo el resultado esperado: la serie se canceló antes de que terminara la primera y última temporada, emitiendo solo once de los 14 episodios rodados.

A pesar de su inmerecida suerte, la serie se ha ido ganando adeptos en sus ediciones en DVD y Blu-ray (la edición inglesa en Blu-ray de la serie completa está muy bien de precio y trae subtítulos en castellano). Firefly se ha convertido en otra serie de culto de ciencia ficción que fue cancelada antes de su hora, abortando el arco personal que había proyectado hacer Whedon.

Pero ¿de qué trata Firefly? El universo de la serie se sitúa en el lejano futuro. El capitán Malcolm "Mal" Reynolds (Nathan Fillion) hace lo que puede para mantener a flote su nave, la Serenity, y a su disfuncional tripulación. Las cosas se les complicarán cuando decida llevar como pasajeros al doctor Simon Tam (Sean Maher) y a su misteriosa hermana River (Summer Glau), ya que son fugitivos de la Alianza.

El objetivo de la serie, si hubiera seguido su curso natural, era mostrar el proceso de "humanización" del capitán Reynolds y cómo supera los traumas de la guerra (larga historia) y, por otro lado, cómo River consigue dominar sus muchos problemas. A pesar de que no se pudo conseguir este objetivo, los 14 episodios de Firefly resultan entretenidos, divertidos y muy interesantes al mostrar una faceta "adulta" de la ficción de Whedon, que no tiene nada que ver con los conflictos adolescentes de Buffy, cazavampiros. Como tampoco era una serie al estilo Perdidos (Lost, J.J. Abrams, Jeffrey Lieber, Damon Lindeloff, 2004-2010), se puede disfrutar aunque no haya un "final". Cuando la acabas de ver no te sientes colgado.

Personalmente, me gusta mucho la serie por la manera en que se mezcla ciencia ficción y western. Puede que esté ambientada en el futuro, pero los personajes y sus historias están pensadas para recordar al western clásico americano. Esta especie de "oeste espacial" está muy logrado y le da un toque original a la serie, aunque no era la primera vez que se llevara a cabo está mezcla (pero creo que en TV sí que era la primera vez). Además, los personajes están muy logrados, el reparto coral funciona. La mecánica Kaylee Frye (Jewel Staite) y el cafre semipsicópata Jayne Cobb (Adam Baldwin) son los personajes que más gracia me hacen.


 
Como he dicho antes, su fugaz pase televisivo bastó para crear una base de fans lo suficientemente fuerte y vocal como para que Whedon tuviera la oportunidad de, hasta cierto punto, cerrar la historia de Firefly en Serenity (Joss Whedon, 2005), una película que se estrenó con una suerte irregular en taquilla que hizo que se convirtiera en un film de culto basado en una serie de culto.

Serenity es una de esas películas en las que no me cabe en la cabeza que no arrasara en taquilla. Tiene unos diálogos ingeniosos y muy divertidos, buenas dosis de acción, personajes carismáticos, una historia interesante... Lo tenía todo para triunfar pero por alguna misteriosa razón no fue así.

Si bien el aspecto western de la serie está más diluido en el film, Serenity es una estupenda cinta de aventuras espaciales que nos presenta a la tripulación de Mal sobreviviendo como puede a la sombra de las autoridades. Cuando están cobrando su último "trabajo" algo sucede: de algún modo, las cualidades de asesina guerrera de River son activadas. Lo cual significa que la Alianza está dispuesta a todo para impedir que sus sucios secretos salgan a la luz.

No hace falta haber visto la serie para disfrutar de la película. Lo sé porque yo la vi cuando no sabía nada de Firefly y me gustó tanto la película que me llevó a la serie. Por desgracia, la película no triunfó lo suficiente como para que la serie volviera a emitirse o para que se hicieran algunas continuaciones. Pero tanto la serie como la película son muy queridas por sus seguidores y, también, por aquellos que trabajaron en ella: Nathan Fillion ha incluido varias referencias a Firefly en la serie Castle (Andrew W. Marlowe, 2009-actualidad). Pero tal es el destino de las series y películas de culto: no ser apreciadas en su momento.
 
Recomiendo a todo aquel que no la haya visto la serie y la película, aprovechando que ambas se encuentran fácilmente y muy bien de precio.


7 jun. 2013

Spaced versus The Big Bang Theory



Gana Spaced. De calle.

Cuando se estrenó The Big Bang Theory le di una oportunidad. Vi el episodio piloto, pero no me hizo gracia, así que me olvidé de ella. Pero luego varias personas me insistían en lo divertidísima que era, que tenía que verla, que me haría especial gracia porque todos eran unos friquis... En fin, como en un par de canales dan montones de episodios de Big Bang seguidos le di varias oportunidades. Pero esta serie no me hace gracia. No me hace gracia porque no me parece divertida, sus argumentos son predecibles y sus chistes (por lo menos en la VO) son muy malos.

Además de que me parece una serie falsa. Para mí el problema no es que se haga comedia sobre el mundo fandom (es un mundo que se presta a la comedia y la parodia), es que tengo la sensación de que se hace desde fuera, de que son las mismas burlas que he visto en cientos de películas y series un millón de veces. En cierto modo es como si alguien con sobrepeso se pusiera a ver una serie en la que unos actores maquillados para parecer gordos que dedican a hacer chistes de gordos.

Spaced, en cambio, es una serie honesta. Y muy, muy divertida. Honesta en el sentido de que los chistes que se hacen a costa del friquismo de los personajes está hecho por personas que entienden (y pertenecen a) el fandom. Las referencias son parte integral de la serie porque nos hace ver el mundo a través de los ojos de sus protagonistas, no resultan gratuitas. No dicen: "mira, les gusta Star Trek, ¡qué friquis son!".

Y, repito, Spaced es una serie muy, muy divertida. Además de original y diferente, no se dedica a reciclar argumentos típicos de sit-com pero con protagonistas jóvenes. Supongo que también es significativo que ninguna de las personas que me ha recomendado la serie es una fan como yo de la cultura pop, el cine y los cómics.

Por tanto, si os va el humor tópico, sin gracia ninguna, disfrutad de Big Bang. Si preferís una comedia británica genial, rompedora de esquemas que provoca carcajadas, quedaos con Spaced.

Ahora que lo pienso, podría haber hecho también un Community versus The Big Bang Theory.

Y gana Community. De calle.

Como creo que no hay discusión posible (¿qué pobre alma atormentada puede preferir Big Bang antes que Spaced?), os planteo: ¿os gustaría ver otros enfrentamientos?


6 jun. 2013

Los caballeros de la moto (Knightriders)


Arrow acaba de editar en Blu-ray Los caballeros de la moto (Knightriders, George A. Romero, 1981), la mejor manera de reencontrarse con uno de los filmes más desconocidos dentro de la filmografía de Romero. Estrenada justo después de Zombi (Dawn of the Dead, George A. Romero, 1978), la película pasó desapercibida, aunque ha ido ganando seguidores con el tiempo gracias a sus pases televisivos y edición en vídeo, si bien era una versión recortada de Knightriders. Ahora se puede disfrutar en toda su gloria tal y como Romero la concibió.

Knightriders es un film peculiar y algo extraño que me ha encantado. Su trama gira en torno a un grupo de artistas que se dedica a recrear duelos y enfrentamientos medievales pero usando motocicletas en lugar de caballos. El líder es el rey Billy (Ed Harris), el cual pasa por unos momentos difíciles emocionalmente, aunque nadie sabe decir qué es exactamente lo que le sucede. La suculenta oferta monetaria de un poderoso agente artístico llenará el grupo de tensiones y provocará enfrentamientos entre Morgan (Tom Savini) y sus seguidores con aquellos que siguen siendo fieles al rey Billy.

Me ha sido imposible no enamorarme de estos personajes y su mundo anacrónico. Cuando terminé de verla deseé que fuera una serie de televisión para poder seguir sus vivencias cada semana. Romero recrea la leyenda de Arturo y los caballeros de la mesa redonda pero en el presente, dando lugar a una curiosa mezcla. Además, el uso que hace de unas personas viendo según un código de honor y unas normas que nadie acaba de entender, le sirve a Romero para crear una película que funciona a distintos niveles.

La alegoría del artista enfrentado al dilema de seguir siendo fiel a su arte o sucumbir al mercantilismo es el tema más obvio que todo el mundo comenta al ver el film. Es fácil ver Billy como un trasunto del director que en aquel momento empezaba a hacerse popular en Hollywood tras el gran beneficio económico que había generado Zombi. Este conflicto alimenta el drama del film, siendo interesante tanto desde el punto de vista de Billy como de Morgan, que no tiene problema en seguir el dinero adónde le lleve. Hay que mencionar aquí que uno de los aspectos más logrados de esta película para mí es que no es un film de buenos y malos; el único personaje que parece algo negativo, Morgan, no se puede decir que sea un villano y a medida que avanza el film se va redimiendo a nuestros ojos.

Si Billy es un trasunto de George Romero, todo el grupo que se dedica a llevar el espectáculo de pueblo en pueblo podría ser un trasunto del equipo de rodaje. Esta es prácticamente la última película que Romero dirigió con el equipo con el que había trabajado desde su primer film, tanto delante como detrás de la pantalla. Si uno está atento puede ver diversos rostros y nombres familiares por aparecer en otros filmes del director (anteriores y posteriores).

Desde mi humilde punto de vista, este film también funciona a otro nivel. Rodada al principio de la década de los 80, el film en cierto modo toca temas que ya aparecían en Zombi. Pasada más de una década desde el final del verano del amor, la lucha por los derechos civiles y la igualdad social parecía haber sido sustituida por el consumismo y la celebración del ego en Estados Unidos. Los esfuerzos de Billy por conservar la pureza de su arte y sus ideales frente a los intereses comerciales y el aturdimiento de los sentidos a base de lujos y drogas blandas funcionan como crítica de la manera en que la sociedad americana estaba evolucionando, una especie de crítica de la era Reagan antes de la era Reagan.

Dejando alegorías y crítica social de lado, el film funciona perfectamente como una historia llena de acción y drama. Como decía al principio, enseguida me encantó el mundo creado por Romero y espero que vosotros también lo disfrutéis.


5 jun. 2013

Halloween, el origen (Halloween)


Ayer por la tarde emitieron en SyFy Halloween, el origen (Halloween, Rob Zombie, 2007). Como The Lords of Salem (Rob Zombie, 2012) me había gustado tanto, decidí darle una segunda oportunidad al remake del clásico de John Carpenter que dirigió Zombie. Por desgracia, mi opinión no ha cambiado, el film de Zombie me parece un film fallido.

Cuando uno se dispone a ver un remake, una adaptación de un libro/cómic/serie de televisión o uno de esos reboots que ahora están de moda, lo ideal es juzgar la película objetivamente, en sus propios términos. Es decir, ver si el film funciona por si mismo sin tener en cuenta su origen. Pero lo cierto es que no somos máquinas, y a mí se me hace difícil "desver" o "desleer", así que inevitablemente tengo en mente el libro/cómic/film que ha inspirado esta o aquella película. Pero procuro siempre ser justo con lo que estoy viendo, no voy predispuesto a odiar algo por el simple hecho de que entra "en terreno sagrado".

Dicho esto, hay filmes que no te dejan olvidar sus predecesores con lo que se hace más difícil juzgarlos objetivamente. Zombie utiliza la banda sonora del film original, diálogos del film original y reproduce escenas del film original. Al final llega un momento en que, después de tantas referencias al film de Carpenter, me encuentro pensando: "preferiría estar viendo el original que esta fotocopia". Más aún cuando la historia es exactamente la misma en ambos filmes.

Por otro lado, las aportaciones de Zombie no son afortunadas ni necesarias. Incorporar la noción de que Laurie es la hermana de Michael Myers, algo que se inventaron en las secuelas, me parece absurdo y poco creíble. Peor me parece la larga primera parte del film, dedicada a la infancia de Myers, dándole el tópico origen de familia desestructurada y demás elementos vistos en infinidad de películas sobre asesinos en serie. El director nos hace tan familiares con Michael Myers que pierde cualquier aura amenazante y no da ningún miedo: es otro psicópata más.

El acercamiento biográfico a Myers hace que sus víctimas no sean más que carne de cañón por la que no se siente ninguna empatía ya que no sabemos quiénes son ni las conocemos, ya que todo el desarrollo se invierte en explicar a Myers: su conducta, sus motivos y por qué hace lo que hace. Además es un acercamiento equivocado cuando lo que queremos hacer es un slasher, donde es esencial adoptar un tono más de historia truculenta contada alrededor de una hoguera. El enfoque de Zombie, aparte de tópico y superficial, sería más propio de un film como Maniac (William Lustig, 1980).

Zombie parece olvidar que lo que hizo en su momento tan memorable el film de Carpenter y por qué da miedo y crea suspense es que no sabemos por qué Myers hace lo que hace. Es completamente irracional y actúa sin motivo alguno, eso es lo que da miedo. En cuanto explicas y das a entender por qué Myers hace lo que hace, se convierte en algo conocido, seguro, tópico.

Como película me parece aburrida y tópica, como remake es completamente innecesario y no aporta nada. Demasiado dependiente del film de Carpenter, la personalidad de Zombie queda completamente diluida. Creo que por eso la secuela que dirigió Zombie es más interesante que esta poca inspirada recreación de un clásico.


4 jun. 2013

¿Es Jesse Eisenberg un capullo?

Yo creo que no, pero recientemente Internet bulle con una entrevista en la que supuestamente Jesse Eisenberg "maltrata" a la entrevistadora Romina Puga. Tras ver la entrevista (vídeo abajo), para mí queda claro que si hay alguien que no se portó correctamente es la entrevistadora, e imagino que tras horas de entrevistas a Eisenberg no le quedaría mucha paciencia para aguantar las tonterías de la entrevistadora. Podéis leer la versión de Puga aquí.


3 jun. 2013

Una para las curiosas y los curiosos, las viciosas y los viciosos, las morbosas y los morbosos


Hay pocas películas que puedan ofrecer momento delirante tras momento delirante de la misma manera que lo hace este documental de John D. Lamond. Australia After Dark (1975) es un increíble viaje por la Australia más surrealista que, en la mejor tradición mondo, mezcla verdad y mentira de forma magistral.

Supe de este documental (o "documental") gracias a otro documental, el esencial Not Quite Hollywood: The Wild, Untold Story of Ozploitation (Mark Hartley, 2008). El documental de Hartley habla sobre el fantástico cine de género que se generó en Australia entre los años 70 y primeros 80. Australia After Dark tiene su origen en un momento de apertura, una especie de "destape" a la australiana, en la que cualquier excusa es buena para mostrar grandes cantidades de hasta entonces cubierta epidermis.

Sin embargo, puede que este documental naciera con la intención de mostrar la máxima cantidad de gente desnuda posible, pero acaba siendo un retrato fascinante de una sociedad que empezaba a mostrar lo que hasta entonces reprimía. No solo en lo que respecta al sexo, también ofrece retratos de la vida secreta australiana y comenta algunos aspectos sociales, para darle un aire respetable al conjunto. Así, la denuncia de las pobres condiciones de vida de los aborígenes australianos se mezcla con la afición del australiano a la cerveza.

Personalmente este documental me resultó fascinante porque me sorprendía minuto a minuto. De la pintura corporal salta a un ritual satánico "verídico", de un recorrido por las playas nudistas (que puedo dar fe que se parecen bastante a las que he ido por Catalunya, por suerte) salta a un museo donde se conservan máscaras mortuorias de diversos asesinos y criminales, de una boda gay salta a una especie de comuna new age. El resultado final es que no te aburres ni un momento. Del puro asombro pasas a la excitación y de ahí a la carcajada. Un momento especialmente divertido para mí fue cuando el documental muestra como se rueda una escena porno: el director le indica al actor el ritmo que ha de tener usando una música que procede de una especie de papel higiénico musical, tirando del rollo suena una cantinela como de caja de música.

Pero no olvidemos que el foco principal es mostrar gente desnuda. Eso sí, los hombres y mujeres que aparecen desnudos en este documental son hombres y mujeres "reales". Es decir, no son modelos y no tienen cuerpos esculturales. Lo que para mí le acaba de añadir encanto y atractivo. Además (y esto posiblemente no sea muy popular entre los y las más jóvenes) se filmó mucho, mucho antes de que llegara esta horrible moda del rasurado. No sé al resto, pero a mí pubis el rasurado no me gusta, me da mal rollo y creo que le quita personalidad a la zona, ya que cada mujer tiene el vello púbico diferente. Este documental tiene mucha personalidad. Recordad: donde hay pelo, hay alegría.


Australia After Dark (1975) - Trailer (uncut) por AussieRoadshow