27 ene. 2017

Vicios privados, públicas virtudes (Vizi privati, pubbliche virtù)

 
En sus inicios, la cadena local BTV, la cadena pública del ayuntamiento de Barcelona, vivió una temporada bastante arriesgada, entre mediados y finales de los 90. Ofrecían documentales y películas sin ningún filtro, mezclando lo clásico y lo experimental. Fue en esta época en que la cadena emitió películas como Tokyo Snuff (Shiryô no wana, Toshiharu Ikeda, 1988), noches dedicadas al desnudo en el cine y extraños documentales sobre el lenguaje secreto de la televisión. Una noche, emitieron las grabaciones desde el edificio de enfrente de lo que se veía a través de las ventanas de un hotel de la ciudad, incluida una atractiva mujer duchándose, cuyo rostro había sido debidamente pixelado. Esta época fantástica no duró mucho, como era de esperar, y pronto se convirtió en la habitual y bienintencionada cadena cultural que uno espera de una televisión pública. Pero antes de que los locos dejaran de dirigir el manicomio, me descubrieron una noche un polémico y controvertido film: Vicios privados, públicas virtudes (Vizi privati, pubbliche virtù, Miklós Jancsó, 1976).

Durante los años 70, el cine reflejó de distintas maneras la revolución sexual que se produjo entonces. Si bien el cine europeo y de autor había mostrado con más libertad el sexo en pantalla, a partir de los 70, el cine de autor empieza también a utilizar el sexo de forma política, no solo como elemento dramático. Es la época de hoy clásicos como El portero de noche (Il portiere di notte, Liliana Cavani, 1974) o la polémica Saló o los 120 días de Sodoma (Salò o le 120 giornate di Sodoma, Pier Paolo Pasolini, 1975). En Vicios privados, públicas virtudes, Miklós Jancsó utiliza el sexo también de forma política, aunque de forma distinta a como lo hizo Pasolini, por ejemplo. Jancsó relaciona la libertad sexual y la libertad personal, una relación que adereza con un mensaje político revolucionario. Para lograr transmitir su mensaje, Jancsó reinterpreta a su manera un suceso histórico real: el crimen de Mayerling.

El 30 de enero de 1889 se descubrieron los cadáveres de Rodolfo de Habsburgo, príncipe heredero de Austria, y su amante la baronesa María Vetsera. Este suceso se conoce como el crimen de Mayerling. En un primer momento, la explicación oficial fue que el príncipe y su amante se habían suicidado, pero con los años surgieron dudas y salieron a la luz contradicciones que sugieren que el suicidio fue en realidad un asesinato político. Pero ahora no relataré la complicada historia emocional y política de los hechos reales, baste decir que Jancsó parte de la idea de que la explicación oficial era falsa e imagina qué podría haber pasado si el príncipe Rodolfo hubiera creado una protocomuna en su palacio, donde vivía de forma plena su relación con su amante, y cuál habría sido la reacción de las autoridades, en un guion que Jancsó escribió junto a su colaboradora Giovanna Gagliardo. De este modo, utiliza el crimen de Mayerling como alegoría para expresar sus propias ideas políticas sobre lo que estaba sucediendo en la actualidad del momento.

Más allá de su trasfondo político, la razón por la comento el film hoy es su pura belleza cinematográfica. Una prueba de que el erotismo no tiene porqué estar reñido con el arte. La manera que tenía Jancsó de planear las escenas, junto a la bella fotografía de Tomislav Pinter, nos sumergen en una hermosa bacanal, un mar de cuerpos desnudos. Las ansías de libertad y la alegría de sus protagonistas contrastan con la atmósfera de inminente desgracia que preside la acción.

Esta manera de mezclar sexo, política y poesía fue recibida con escándalo por parte de las autoridades cuando el film se estrenó en 1976, produciendo los consabidos juicios que no llegaron a nada, tras demostrarse que la película era arte y no pornografía. Me temo que hoy día es posible que el film hubiera sido recibido de manera parecida, su temática parece que no pasa de moda. Por mi parte, os invito a que os suméis a la fiesta de Vicios privados, públicas virtudes.


0 comentarios:

Publicar un comentario