4 jun. 2014

Maryjane


Recuerdo el día en que muchos chavales de mi clase y yo nos dedicamos a repetir las delirantes declaraciones de una víctima de robo que habíamos visto en televisión, riendo sin parar. Muy pronto, el término "prespiputas", sin Internet ni Twitter ni nada, se hizo tan famoso como "la mierda la Sole". Inmortales y descacharrantes palabras conservadas gracias a Youtube:


Traigo a colación este inefable caso porque el film Maryjane (Maury Dexter, 1968) me lo recordó de forma casi inmediata. ¿Por qué? Muy simple, igual que este fragmento del programa Código Uno no tenía ninguna intención humorística sino que pretendía ser serio y periodístico, pero se ha convertido en un clásico del humor; Maryjane pretendía ser una seria mirada al "problema" de la marihuana en la juventud americana de finales de los 60, pero acaba siendo un ejercicio de humor debido a lo ridículo de su ejecución.

Las instituciones de una pequeña comunidad están preocupadas por la insidiosa manera en que la marihuana se ha infiltrado entre la juventud, provocando accidentes, robos y muertes. El profesor enrollado Phil Blake (Fabian) intenta mantenerse al margen, pero se preocupa por cómo puede estar afectando la vida del joven Jerry Blackburn (Michael Margotta), el cual intenta desesperadamente entrar en la banda que lidera Jordan Bates (Kevin Coughlin). Cuando el profesor Blake se vea falsamente acusado de formar parte del peligroso tráfico de marihuana en la ciudad, no tendrá más remedio que tomarse la justicia por su mano e intentar ponerle fin.

Esta película resulta divertida primero por lo en serio que se toma a si misma. Todos los implicados parecen sentir que forman parte de una película importante e interpretan sus papeles con mucha convicción, especialmente Margotta que se pasa la película haciendo una pobre imitación de James Dean (y atención a una jovencísima Teri Garr como una de las chicas de la banda). Tanta seriedad le acaba dando al ridículo film un aire a lo El valle de los placeres (Beyond the Valley of the Dolls, Russ Meyer, 1970), aunque, al contrario que con el film de Meyer, de forma completamente inconsciente.

Pero es que, además, este es un film que ya se estrenó anticuado. Hemos de tener en cuenta que Maryjane compartió cartel con delirios psicodélicos como The Trip (Roger Corman, 1967) y The Acid Eaters (B. Ron Elliott, 1968). Y tanto The Trip como Maryjane fueron producidas por la misma compañía: American International, con lo que el hecho de que la segunda esté tan fuera de onda resulta más sorprendente.

Por supuesto, el origen del film lo encontramos en una vieja táctica de la exploitation: sacar sus argumentos de los titulares de prensa con la esperanza de que el morbo atraiga a los espectadores. Un morbo satisfecho en las escenas donde los chavales se ponen ciegos a base de bien, incitándoles el colocón a cometer crímenes y tropelías diversas. Eso sí, la banda sonora sesentera es realmente muy buena.

De modo que os menciono esta película no por su calidad, sino porque su factura ridícula y exagerada puede provocaros más risas que uno de esos cigarros especiales que se fuman en Maryjane.


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