22 jun. 2016

Love in the Time of Monsters

 
Mezclar terror y comedia de manera que funcione es siempre complicado. Pero cuando una película lo consigue, logra crear una doble fuente de diversión para el espectador. Un perfecto ejemplo de ello es Love in the Time of Monsters (Matt Jackson, 2014).

Las hermanas Marla (Gena Shaw) y Carla (Marissa Skell) deciden visitar una cutre atracción familiar, después de años de un horrible trauma que las alejó de este tipo de lugares, para visitar al novio de Carla, Johnny (Jade Carter). Por desgracia, su visita coincide con un terrible incidente: los empleados encargados de hacer de Big Foot se convierten en feroces asesinos caníbales debido a unos residuos tóxicos, llevando todavía sus trajes de monstruo. ¿Podrán las hermanas sobrevivir el ataque de los dementes asesinos caníbales? ¿Logrará triunfar el amor sobre el canibalismo?

El film de Matt Jackson cuenta con la presencia de nombres familiares para el aficionado como Kane Hodder y Doug Jones, este último en un poco habitual papel sin prótesis ni kilos de maquillaje. Además, está llena de guiños al cine de serie B, como el hecho de que sus monstruos son, literalmente, tíos en disfraces cutres. Detalles que evidencian las intenciones de los cineastas de realizar un divertido homenaje al cutrecine de monstruos.

Pero si algo hace destacar a esta película de otras parecidas son sus personajes. La hortera y absurda atracción familiar está poblada de personajes curiosos, como el propio Tío Slavko (Michael McShane) o el Dr. Lincoln al que da vida Jones. Personajes que resultan un poco más interesantes que los típicos adolescentes cachondos que normalmente encontramos en películas así. Pero es la relación entre las dos hermanas protagonistas la que permite al espectador invertir emocionalmente en el film. De modo que, además de reír con las muertes sangrientas y pasadas de vueltas, también te preocupa la supervivencia de las protagonistas haciendo que funcione así la parte terrorífica.

Love in the Time of Monsters no es que sea un film revolucionario ni una gran joya del género. Pero resulta muy divertido, entretenido y logra mantener al espectador interesado durante todo su metraje. En definitiva, una buena elección para aquellos que quieran pasar un buen rato con una peli con asesinos dementes caníbales que no renuncia al romanticismo.


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