29 may. 2017

El vacío (The Void)


En el pasado Festival de Sitges, el del 2016 para los lectores del futuro, The Void (Jeremy Gillespie, Steven Kostanski, 2016) fue una de las películas más anticipadas debido a las reacciones generadas por su paso en distintos festivales. Y cada vez que la veo, me parece que esa reputación está más que merecida. Si todavía no os habéis decidido a sumergiros en esta pesadilla, dejadme que intente convenceros.

Mientras se encuentra de patrulla una noche, el policía Daniel Carter (Aaron Poole) se encuentra con un hombre misterioso que parece herido de gravedad. Carter decide llevarlo a un hospital, pero la única opción es un hospital que está cerrando y con apenas personal, en el que también trabaja su mujer Allison (Kathleen Munroe). Muy pronto, extraños sucesos empiezan a tener lugar y el hospital se ve acosado por un extraño grupo de personas que parece pertenecer a una especie de culto. Y por extrañas criaturas. Y las cosas no hacen más que empeorar.

La pareja de directores formada por Jeremy Gillespie y Steven Kostanski era más conocida por sus incursiones en la parodia y la comedia con títulod como Father's Day (2011) o Manborg (2011), así que tal vez resulte sorprendente este giro hacia el puro terror cósmico. Pero, al igual que sus anteriores trabajos, esta película desprende amor por el género y los directores no ocultan sus influencias. La más evidente, está claro, es la obra de H. P. Lovecraft, pero también hay diversos guiños a clásicos como El más allá (...E tu vivrai nel terrore! L'aldilà, Lucio Fulci, 1981) y El príncipe de las tinieblas (Prince of Darkness, John Carpenter, 1987). De hecho, la influencia de John Carpenter se nota también en el inicio y el planteamiento que recuerdan al de Asalto en la comisaría del distrito 13 (Assault on Precinct 13, John Carpenter, 1976), cambiando la comisaría por un hospital (he escrito esto antes de oír el audiocomentario que hacen los directores, espero haber acertado).

Pero aunque, como es común en proyectos financiados en parte por crowdfunding, se expresa la pasión por el género y la reivindicación del cine de terror de los 80 con guiños, referencias y elaborados efectos especiales; eso no quiere decir que The Void sea un simple ejercicio de nostalgia sin personalidad (si así fuera no estaría escribiendo esto, para empezar). Esta película tiene una personalidad propia, con una rica mitología detrás que se va descubriendo a medida que avanza la trama. De hecho, uno de los elementos con los que más disfruté viendo este film es la manera en que vamos descubriendo todo al mismo tiempo que los protagonistas, sin saber ni entender al principio qué es lo que está pasando.

Otro gran acierto del film a destacar es la atmósfera inquietante que logra crear, atrapando al espectador en la misma pesadilla que sufren los protagonistas. Además, se nos ofrece una gran cantidad de momentos e imágenes perturbadoras que harán las delicias de los aficionados al terror cósmico y tentacular.

Estoy pensando que la próxima vez que vea esta película sea en sesión triple acompañada de El más allá y El príncipe de las tinieblas, aunque me preocupa que al hacerlo sea posible que se abra un agujero dimensional que provoque el fin del mundo (cosa que no deseo que pase por lo menos hasta que haya concluido la nueva Twin Peaks). En todo caso, los amantes del terror no deberían perderse The Void.


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