2 feb. 2017

Resident Evil: Capítulo final (Resident Evil: The Final Chapter)

Los pases de prensa son mucho más cómodos que los pases "normales", pero en ocasiones echo de menos el sentimiento de comunidad que se produce cuando un público entregado disfruta de una película creada para ellos, un público que entiende los chistes internos. Como es el caso de Resident Evil: Capítulo final (Resident Evil: The Final Chapter, Paul W. S. Anderson, 2016).

La saga Resident Evil se ha mantenido siempre al mismo nivel en cuanto calidad (media-baja) y diversión (media-alta). El director Paul W. S. Anderson llena las películas de la serie, incluso las que no dirige, de tópicos y clichés pero los mezcla de manera que cada Resident Evil resulte entretenido. Incluso cuando copia Matrix de forma descarada en algunas entregas como si fuera algo nuevo o, en el caso de esta entrega, se suma a la acción caótica marca Bay cuando ya lleva unos años pasada de moda.

Con esto quiero decir que esta entrega se mantiene al mismo nivel de las anteriores: sus sorpresas son predecibles y se ven venir a kilómetros de distancia, la acción no tiene ningún interés en funcionar según las leyes de la física y su argumento y estilo está muy "influenciado"  por otras películas. En este caso calca 1997: Rescate en Nueva York (Escape from New York, John Carpenter, 1981), entre otros.

Pero, a pesar de ello, la mezcla resulta lo bastante divertida como para perdonar sus debilidades. Incluso cuando reescribe la continuidad de la serie, contradiciendo anteriores entregas que el propio Anderson escribió, y cuando el único héroe de la saga que regresa, además de Alice (Milla Jovovich), es Claire Redfield (Ali Larter), lo cual es una lástima teniendo en cuenta que es la "última" entrega de la serie y que la anterior entrega se las arregló para reunir a la mayoría de personajes. También regresan un par de villanos el agente Smith de segunda Wesker (Shawn Roberts) y el doctor Isaacs (Iain Glen).

El film tiene una sencilla estructura que se dedica a encadenar escenas de acción, con una primera parte que es una road movie posapocalíptica y una segunda parte que transcurre en Raccoon City, en la que los protagonistas se sumergen en las instalaciones de Umbrella. Una estructura familiar para los fans, ya que es prácticamente la misma que las anteriores.

Esta última entrega, hasta que llegue el inevitable reboot, no es tal vez la gran épica que muchos esperaban (con un presupuesto de 40 millones de dólares difícilmente podía serlo) pero es un cierre más que digno a la historia de Alice. Si sois seguidores de la serie, seguramente la disfrutaréis, de otro modo puede que no acabéis de entender su atractivo.



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