14 jun 2010

Spider Baby or The Maddest Story Ever Told



Spider Baby fue la opera prima de Jack Hill y también la última película en la que actuó Lon Chaney, Jr., que pasará a la historia por su interpretación como el torturado hombre lobo Larry Talbot.

Escrita y dirigida por Hill, Spider Baby es una comedia con toques de terror que está muy en sintonía con el espíritu del gran ilustrador Charles Addams. El título original de la película era Cannibal Orgy or The Maddest Story Ever Told que a Hill le parecía muy divertido y a tono con la película que quería hacer; sin embargo el que más tarde se convirtió en distribuidor de la película sugirió cambiarlo por Spider Baby, título que a Jack Hill le pareció genial.

La película cuenta la historia de la familia Merrye que forman tres hermanos dementes y el chófer de la familia que cuida de ellos. Los problemas empezaran cuando unos avariciosos familiares lejanos pretendan robarles su patrimonio. El chófer Bruno está encarnado por Lon Chaney, Jr. en un registro cómico que demuestra que era un gran actor al que los estudios maltrataron. Chaney quedó muy contento con su trabajo en la película y también con los actores con los que trabajó y que interpretaban a su familia en la pantalla: Sid Haig como Ralph, que se convertiría en un habitual de las películas de Hill como ya decíamos en el post dedicado a Pam Grier; Jill Banner como Virginia, que tenía 17 años cuando hizo la película y no había tenido ningún tipo de experiencia previa en el cine, hace un buen papel y resulta muy convincente como asesina caníbal; y Beverly Washburn como Elizabeth, que había empezado como estrella infantil. Chaney también interpretó la canción de los títulos de crédito:



Por desgracia, Lon Chaney, Jr. no pudo ver su actuación en pantalla ya que murió antes de que la película se estrenara. De hecho, la película se terminó en 1968 pero por problemas de distribución no consiguió crear su fama de película de culto hasta la llegada del vídeo. Curiosamente, el público mayoritario que tuvo la película en esta etapa como film de culto fueron chicas adolescentes. Y ahora les dan truños como Crepúsculo cuando las chicas adolescentes lo que quieren son comedias negras protagonizadas por familias de dementes caníbales.

Para los amantes del cine de culto oscuro y demente Spider Baby fue editada en DVD por Dark Sky Films en edición especial con Director's Cut. Os dejo el tráiler de la película. Éste no es el tráiler original que, en palabras de Hill, era muy malo. Quentin Tarantino, muy fan de Jack Hill, cogió a su editora habitual y ambos hicieron este tráiler cuando editaban en DVD Switchblade Sisters de Hill como un extra para la edición de esa película. Aquí lo tenéis:

12 jun 2010

Tarantula



Un hombre camina tambaleándose por el desierto. Cuando lo vemos de cerca nos damos cuenta de que ha sufrido unas terribles malformaciones. Da unos pasos titubeantes más y cae muerto. Así empieza Tarantula que Jack Arnold dirigió en 1955.

John Agar y Mara Corday en Tarantula
Los cincuenta fueron una época interesante en la ciencia-ficción americana en tanto que fue donde todas las fobias y terrores de una generación se vieron expresadas de forma contundente en la pantalla. Era una época de abundante y rápido progreso, tal vez demasiado rápido. Desde la creación de la bomba atómica se había desarrollado una relación ambivalente respecto a la comunidad científica. Por un lado capaces de grandes milagros, por otro lado de grandes monstruosidades.

Uno de los mejores ejemplos: Tarantula. Leo G. Carroll es el profesor Gerald Deemer, un científico cuyos experimentos están destinados a acabar con el hambre en el mundo. Para ello ha creado un nutriente superpoderoso capaz de hacer crecer a un conejo en días lo que normalmente tardaría meses. De esta forma altera el orden natural de las cosas. Y ya sabemos que pasa cuando se altera el orden natural de las cosas y se entra en los misterios divinos, ¿verdad? Desde Frankenstein que nos lo vienen diciendo. Después de la muerte del ayudante del profesor, el doctor Matt Hastings (John Agar) empezará a investigar que fue lo que le sucedió aunque como él deja bien claro sólo es "un vulgar médico rural". Es decir, un científico "de los buenos". Entre ambos está la adorable Mara Corday como Stephanie Clayton, una estudiante de biología que viene a trabajar con el profesor.
                                                                                                    Mara Corday sin araña gigante
Aquí tenemos otro detalle interesante de la ciencia-ficción de la época. De hecho, del cine fantástico en general. En estas películas, especialmente en los cincuenta, eran las únicas en las que las mujeres aparecían como algo más que amas de casa o novias del protagonista, en el caso que nos ocupa: una bióloga. En una época en la que se intentaba recortar la independencia que habían conseguido las mujeres durante el periodo de la Segunda Guerra Mundial era en estas baratas producciones de serie B donde las mujeres aparecían desempeñando otras funciones que no fueran cuidar de los niños, mantener limpia la casa o buscar un buen marido. Un factor que sigue presente en el cine fantástico actual, donde casi es el único lugar donde las mujeres pueden interpretar papeles protagonistas con personajes fuertes e independientes.
                                                                                                                   
En cuanto a la tarántula gigante se refiere, Arnold maneja muy   bien el suspense y las apariciones de la tarántula para que    resulten inquietantes. Los efectos especiales están bien conseguidos para la época y el dinero que tenían. Por ello, la película se puede disfrutar hoy en día, además de contar una historia al contrario que con películas más actuales en las que todo es una excusa para ver al monstruo. Arnold construye un buen argumento sobre el que se apoya la tarántula gigante.

En pocas palabras, un clásico imprescindible para los amantes del género.

11 jun 2010

Depredador/Depredador 2/Predators (Predator/Predator 2)




Los guionistas Jim Thomas y John Thomas crearon uno de los personajes más recordados dentro del cine de género: el Depredador. Una raza de alienígenas que se dedica a ir de caza por la galaxia. Así, mezclando elementos de El malvado Zaroff (The Most Dangerous Game, Irving Pichel y Ernest B. Schoedsack, 1932) con el esquema de las películas de ciencia-ficción de los 50, algo parecido a lo que hizo Dan O'Bannon con Alien, el octavo pasajero (Alien, Ridley Scott, 1979), los hermanos Thomas escribieron el guión que John McTiernan convirtió en 1987 en un clásico de la ciencia ficción y el cine de acción.

Lo primero que llama la atención de Depredador es que el póster y el tráiler de la película son muy malos, no resultan nada atractivos ni animan a ver la película. Por fortuna, para el yo de 1990, año en que vi la película, saber que salía Arnold Schwarzenegger era bastante (qué quieres, tenía 10 años). En aquel primer moment lo que me llamó más la atención obviamente fue la lucha a muerte entre Arnold y el extraterrestre con rastas. Pero con los años he sabido apreciar otros detalles de la película. El plano inicial, por ejemplo, sacado directamente de La Cosa (The Thing, John Carpenter, 1982) y que nos mete de lleno en el campo de la ciencia ficción o la manera tan eficaz con que conocemos a los personajes de manera rápida e inmediata. Otra detalle a destacar es la estructura de la película que dosifica muy bien el suspense al principio, mezclándolo con la acción de la misión de rescate y la tensión que añade esa subtrama, para luego apretar el acelerador una vez el Depredador empieza a eliminar a los protagonista uno a uno. Finalmente, el último tramo de la película parece sacado directamente de un relato de Robert E. Howard, convirtiendo la historia en un enfrentamiento parecido a los que solía mantener Conan contra deidades primitivas.

Hay también dos elementos inolvidables en esta película: el diseño de la criatura que hizo el maestro Stan Winston y que no se parecía nada al de Alien que hizo H.R. Gigger, que había generado infinidad de imitaciones; y la banda sonora que compuso Alan Silvestri, una auténtica maravilla que eleva la película.

Entre el reparto, aparte de Schwarzenegger, tenemos a varios armarios empotrados como Jesse Ventura, Carl Weathers y Sonny Landham mezclados con buenos actores de carácter como Bill Duke. Curiosamente entre el reparto nos encontramos con el guionista Shane Black, que había escrito para Joel Silver (uno de los productores) Arma Letal (Lethal Weapon, Richard Donner, 1987). Podemos mencionar que al personaje de Scwarzenegger lo apodan "Dutch" (holandés), ya que el actor no había perdido su acento natal.

Depredador es una maravilla de principio a fin que no ha envejecido nada. Aquí tenéis el tráiler, que como ya he mencionado es muuuy malo y no anima a ver la película en el improbable caso de que no la hubieseis visto.



Obviamente, con el gran éxito que supuso Depredador, tenían que hacer una secuela. Ésta llegó en 1990, con un nuevo guión de Jim Thomas y John Thomas, dirigida por Stephen Hopkins que venía de dirigir la estimable Pesadilla en Elm Street 5 (A Nightmare on Elm Street: The Dream Child, 1989). Ambientada en la ciudad de Los Ángeles, en plena guerra de bandas, la película empieza con una trepidante secuencia inicial y tiene algunos detalles simpáticos, como la cabeza del Alien en la nave de los Depredadores, aunque no llega nunca a igualar la primera. Es posible que sea porque el protagonista Danny Glover, un buen actor de carácter, no acaba de encajar en ese mundo y tal vez habría sido mejor con la presencia de Laurence Fishburne (que aparece en la nueva película).
La película es mucho mejor que las infumables Alien vs. Predator (AVP: Alien vs. Predator, Paul W.S. Anderson, 2004) y Alien vs. Predator 2 (AVPR: Alien vs. Predator - Requiem, Colin y Greg Strause, 2007) que son un insulto a los fans de ambas sagas, pero uno se queda con la sensación de que podría haber dado más de sí. La culpa no creo que esté en el director Stephen Hopkins, que dota de gran energía a la película, sino en los guionistas que desde Depredador no han sabido escribir ninguna historia igual de memorable. Para que os hagáis una idea: fueron los guionistas de la pésima Misión a Marte (Mission to Mars, Brian De Palma, 2000).

Este es el tráiler que, al igual que con la primera, es bastante malo, como el póster.




 Después de las ya mencionadas decepciones que fueron las películas de AVP, parecía que no volveríamos a ver de nuevo a los cazadores alienígenas en acción. Sin embargo, ya están de vuelta. Producida por Robert Rodriguez y dirigida por Nimród Antal, la película tiene bastante buena pinta, gracias en parte a su reparto que incluye a Adrien Brody, Danny Trejo y Laurence Fishburne. El título es un guiño a Aliens: El regreso (Aliens, James Cameron, 1986). Esperemos que no nos aguarde una nueva decepción. Aquí tenéis el tráiler de la nueva entrega.

10 jun 2010

El fotógrafo del pánico (Peeping Tom)




Esta obra maestra del terror de 1960 le costó la carrera a su director en Inglaterra, Michael Powell. Considerada obscena y perversa por la censura británica, tuvieron que pasar diez años para que la película fuera reivindicada y alcanzara el estatus de clásico que tiene hoy día gracias a los seguidores de culto que tuvo al principio.

Escrita por Leo Marks, la película cuenta la historia de Mark Lewis (Carl Boehm) un tímido operador de cámara que mientras trabaja en diversos rodajes aspira a ser él mismo director de cine. A tiempo parcial trabaja fotografiando mujeres en posturas eróticas. Lewis es además un asesino en serie, atrae mujeres a su casa o a su taller para luego filmarlas con su cámara a la que ha incorporado un cuchillo bajo el objetivo y un espejo en el cual sus víctimas pueden verse reflejadas mientras mueren.

Tremendamente perturbadora incluso hoy día, Peeping Tom (expresión inglesa para definir a un voyeur) tiene varias capas de significado. La primera es la que nos ofrece la trama, centrada en la disfuncional relación entre Lewis y su padre que luego Lewis reproduce con sus víctimas. Lewis fue víctima de los experimentos psicológicos de su padre que ahora reproduce en forma de asesinatos. Estas relaciones freudianas estaban muy de moda en los sesenta en el cine que, aparentemente, acababa de descubrir el psicoanálisis. Después tenemos el perturbador hecho de como el director Michael Powell convierte en voyeurs a los espectadores. De forma parecida a lo que harían los italianos diez años más tarde, Powell nos coloca en el punto de vista de la cámara haciendo de nosotros cómplices del asesino aparte de espectadores, creando una sensación a un tiempo inquietante y morbosa, explotando al voyeur que todo espectador de cine lleva dentro ya que, al fin y al cabo, ¿qué otra cosa hace el espectador de cine que espiar las vidas de otras personas? Otra capa interesante es la que apunta el director de cine Martin Scorsese que ve la película como un estudio sobre el director de cine. Lewis hace películas de sus asesinatos y Scorsese hace un paralelismo entre lo que significa ser director de cine y manipular las emociones del espectador con la obra de Lewis, el auteur definitivo.

Por fortuna la película se puede encontrar fácilmente en DVD, a no ser que se agotara desde que yo la compré hace unos años.

9 jun 2010

Breve análisis del slasher

De entre todos los subgéneros que han surgido en el cine de terror, pocos han sido tan rentables como el slasher. Su fórmula es sencilla y efectiva: un grupo de adolescentes y un asesino enmascarado que los va asesinando uno a uno. Pero, ¿es eso todo lo que son o hay algo más?

Breve repaso al género
El slasher se formó como género a principios de los ochenta. Siguiendo el estilo de los giallos italianos y dos películas seminales: Black Christmas (Bob Clark, 1974) y La noche de Halloween (Halloween, John Carpenter, 1978). Es especialmente el éxito en taquilla de Halloween que provocó que se rodara rápidamente Viernes 13 (Friday the 13th, Sean Cunningham, 1980). Entonces se desata la fiebre, estrenándose un slasher por semana, cosa que provocó protestas, censura y ataques histéricos como el protagonizado por Roger Ebert y Gene Siskel que aseguraban que todas estas películas eran ataques contra la mujer y que era un género que odiaba a la mujer.

Obviamente, teniendo el cuenta el exagerado número de producciones que se hicieron en un período de apenas cinco años, se produjeron un montón de malas películas. Pero también durante los cincuenta se produjeron un número exagerado de westerns, muchos de ellos racistas en su presentación de los nativos americanos pero no por ello condenaremos a todo un género. Volviendo al slasher, entre 1986 y 1987 el género estaba saturado y había sido objeto de varias parodias. Incluso una película como Pesadilla en Elm Street (A Nightmare on Elm Street, Wes Craven, 1984) en lugar de renovar el género lo que hizo fue saturarlo más con infinidad de secuelas.

El género hacía tiempo que estaba muerto cuando fue resucitado por Scream: Vigila quién llama (Scream, Wes Craven, 1996). De nuevo, el éxito de Scream provocó una nueva serie de imitaciones, menos sangrientas y sin sexo, los dos elementos que habían caracterizado los slasher de los ochenta. Esta corriente llevó a la actual en la que de forma sistemática se han estado haciendo remakes de clásicos títulos slasher.

Eros y Tánatos
El sexo y la muerte son los elementos básicos sobre los que gira toda nuestra cultura. Y creo que son los elementos por los que nos sentimos atraídos no solo al slasher, sino al cine de terror en general.

Stephen King indica en su ensayo Danza macabra que la razón principal por la que estas películas funcionan es debido a su sencillez. Son películas que básicamente cuentan "la historia del garfio": una pareja se está enrollando dentro de un coche en un bosque en mitad de la noche. Mientras se dedican a sus asuntos la radio anuncia que un peligroso psicópata se ha escapado de un manicomio y que el asesino es manco, en el muñón tiene un garfio. Es entonces que la chica oye un ruido extraño y le pide al chico que arranque el coche y vuelvan a casa. Cuando vuelven a oír un extraño ruido arrancan el coche y vuelven a casa. Cuando llegan y se bajan del vehículo, la chica ve colgando de la manilla de la puerta un garfio ensangrentado. Esta y otras leyendas urbanas son viscerales historias de terror familiares a nuestros oídos. De forma divertida la película Leyenda Urbana (Urban Legend, Jamie Blanks, 1998) juega con la relación entre el slasher y las leyendas  urbanas. 

Historias falsas pero experimentadas como ciertas, contadas en casa de algún amigo cuando éste hace una fiesta y los padres se han ido, momento en el que se bajan las persianas y todo queda a oscuras. Momentos en los que uno experimenta con este terror y también experimenta sus primeras experiencias con el sexo opuesto. El cine nos permite experimentar estos rituales de nuevo en compañía de extraños. No es extraño además que después de una buena película de terror se salga del cine con una excitación cercana a la sexual. Excitación originada por la alegría de haber sobrevivido a la experiencia.

La relación entre sexo y muerte en el cine de terror ha sido analizada de forma extensa. Normalmente enfocado hacia la moralidad. Al igual que los famosos cómics de terror E.C., se ha interpretado a los slasher como cuentos morales en los que la transgresión de ciertas normas equivale a la muerte. En el slasher: tomar drogas y mantener relaciones sexuales sin estar casado. Muchas veces en el slasher, una escena de sexo es el preludio a un asesinato. Sin embargo, como muy bien apunta David J. Skal en su ensayo Monster Show: una historia cultural del horror, esta relación no tiene tanto que ver con la moral como con los ritos de iniciación y de paso a la edad adulta.

El público principal del slasher son adolescentes. La adolescencia se caracteriza por dejar atrás la infancia y dar los primeros pasos hacia la edad adulta. Y es a través del sexo y de las transgresiones sociales que dejamos la infancia, una vez se atraviesa la frontera de la carne ya no hay marcha atrás. Los slashers serían representaciones rituales de el paso a la madurez: cuando se representa la muerte de un personaje tras mantener relaciones sexuales o tomar drogas se representa de forma metafórica la muerte de la infancia.

Cuando somo adultos y ya hace tiempo que hemos pasado por estos rituales, la nostalgia nos lleva hacia las películas de terror. En la virginal Final Girl que sobrevive siempre al final de estas películas vemos un reflejo de nuestra inocencia perdida, de aquel espíritu que las responsabilidades del mundo adulto ha aplastado o, a veces, matado. Es a través de estas películas que tenemos la ocasión de sentirnos otra vez como niños.

Para una mayor información sobre el género y su impacto sociológico os recomiendo el documental Going to Pieces: The Rise and Fall of the Slasher Film.