29 sept 2015

Trauma y la decadencia de Dario Argento

 
Si cualquier nuevo aficionado o aficionada al terror empieza a leer guías y libros sobre el género, intentando buscar cierta orientación sobre quiénes son los nombres a tener en cuenta como referentes del terror, es posible que tropiece varias veces con el nombre de Dario Argento. Es posible también que, llevado por la curiosidad, este hipotético nuevo aficionado o aficionada vea algunas de las últimas películas de Argento, Giallo (2009) o Dracula 3D (2012), y no acabe de entender por qué Argento es considerado un maestro del terror si sus películas son muy malas. Pero, hipotético nuevo fan del terror, te aseguro que hubo un tiempo en que Argento fue un maestro del terror y el suspense. Y, tal vez, algún día vuelva a serlo.

Trauma (1993) marca el inicio de la decadencia en la carrera de Dario Argento, aunque no porque la película sea mala o no resulte interesante. El maestro italiano dirigió esta película en Estados Unidos y pudo haber significado una nueva etapa para Argento. Como ya escribí en su momento, Opera (1987) es la última gran película del maestro, la última en la que se nos ofrece un gran espectáculo donde la muerte y el asesinato se convierten en macabro arte. Los cambios en la industria cinematográfica italiana, cambios que pusieron fin a la riqueza de títulos y estilos, y la dificultad de contar con los medios y el dinero que habían hecho posible sus anteriores clásicos, hacían cada vez más difícil que Argento pudiera ofrecer algo que mantuviera la calidad y el nivel a los que había acostumbrado al espectador. De modo que el director probó suerte en Estados Unidos.

Su primer proyecto allí es una coproducción entre Italia y Estados Unidos que dirigió junto a George A. Romero, Los ojos del diablo (Two Evil Eyes/Due occhi diabolici, 1990). En esta cinta, Romero y Argento adaptan sendos relatos de Edgar Allan Poe: La verdad sobre el caso del señor Valdemar y El gato negro, respectivamente. Gracias a la interpretación de Harvey Keitel, entre otras cosas, el fragmento de Argento resulta muy interesante, sobretodo comparado con el de Romero. Tras este primer proyecto, Argento empieza a dirigir su segunda película en Estados Unidos, de nuevo una coproducción: Trauma.

Trauma nos da una idea de la carrera que hubiera podido tener Argento si se hubiera sentido cómodo rodando en América y se hubiera quedado allí. Esta película es un bien construido film de suspense en el que el director recicla varios elementos usados anteriormente, especialmente de su clásico Rojo oscuro (Profondo rosso, 1975), el giallo perfecto. El film está protagonizado por Christopher Rydell como David Parsons, un ilustrador que decide ayudar a la joven Aura Petrescu, testigo del asesinato de sus padres a manos de un misterioso asesino que se dedica a decapitar a sus víctimas. Aura está interpretada por Asia Argento, hija del maestro, en lo que marca su primera colaboración juntos en una película (aunque Asia de pequeña ya había aparecido anteriormente en un par de películas producidas por su padre: Demons II [Dèmoni 2... L'incubo ritorna, Lamberto Bava, 1986] y El engendro del diablo [La chiesa, Michele Soavi, 1989]).

Aunque el film no ofrece un impactante tour de force como los de las cintas de Argento de los 70 y 80, la elegante manera que tiene el director de utilizar el steadycam hace que la narrativa visual resulte fluida y elegante, a pesar de que el guion es bastante normal, aunque la colaboración del escritor americano T.E.D. Klein ayuda a que tenga más "lógica" de la habitual en un film de Argento. Resulta irónico que los productores no le dejaran utilizar a su compositor habitual, Claudio Simonetti, y la banda sonora corriera a cargo de Pino Donaggio, compositor que había trabajado en diversas ocasiones con Brian De Palma. Y digo que resulta irónico porque la música de Donaggio junto a las imágenes que crea Argento le dan al conjunto un toque que recuerda mucho a De Palma, director que en su momento no tenía muchos problemas en copiar a Argento.

Trauma resulta un entretenido film de suspense, pero que no está a la altura de las anteriores películas de Argento. Posiblemente si se hubiera quedado en Estados Unidos, este sería el tipo de película que habríamos podido esperar de este director. Su regreso a Italia marca una etapa en la que sus trabajos oscilan entre lo correcto y medianamente interesante, como El arte de matar aka El síndrome de Stendhal (La sindrome di Stendhal, 1996), el reciclaje de motivos ya usados, como Insomnio (Non ho sonno, 2001), y la pura mediocridad y torpeza de la mencionada Dracula 3D. También se ha de mencionar que Argento ha ofrecido productos de calidad en su participación en la serie Masters of Horror y locuras como La madre del mal (La terza madre, 2007) recuerdan al Argento desmelenado de antaño.


28 sept 2015

Hitman: Agente 47 (Hitman: Agent 47)

 
Ya tenéis a vuestra disposición la crítica que he escrito de Hitman: Agente 47 (Hitman: Agent 47, Aleksander Bach, 2015) para Underbrain Mgz:


He de decir que me quedé un poco sorprendido con lo bien que me lo pasé viendo esta película. No tiene una historia particularmente original ni resulta sorprendente ni nada por el estilo, pero es una muy directa cinta de acción que, sumado a la corta duración (en estos días donde las películas de acción parece que han de durar tres horas), me recordó a las que solía ver en mis días de videoclub.


24 sept 2015

The Children

 
El género de los niños asesinos ha dado al terror grandes títulos como ¿Quién puede matar a un niño? (Narciso Ibáñez Serrador, 1976) o la delirante Cumpleaños sangriento (Bloody Birthday, Ed Hunt, 1981). The Children (Tom Shankland, 2008) -no confundir con Abrazo mortal (The Children, Max Kalmanowicz, 1980), también sobre niños asesinos- se encuentra entre las mejores, una película de terror cargada de angustia y suspense.

Elaine (Eva Birthistle) y Jonah (Stephen Campbell Moore), acompañados de sus hijos: la reluctante adolescente Casye (Hannah Tointon) y los pequeños Paulie (William Howes) y Miranda (Eva Sayer), van a pasar las fiestas navideñas en la gran casa que la hermana de Elaine, Chloe (Rachel Shelley), tiene en el campo, junto a la familia de Chloe: su marido Robbie (Jeremy Sheffield) y sus hijos Leah (Raffiella Brooks) y Nicky (Jake Hathaway). Todo parece ir perfectamente, hasta que los niños empiezan a actuar de forma extraña. Extraña y homicida.

The Children destaca particularmente, desde mi punto de vista, por la manera en que va cimentando la tensión y el suspense, mostrando de manera sutil los pequeños cambios que van experimentando los niños, aumentando progresivamente la intensidad. Y logra mantener el suspense cuando se desata la locura asesina de los niños, construyendo estupendas escenas de terror, gracias al trabajo del director Tom Shankland y el editor Tim Murrell. Porque es difícil, teniendo en cuenta la altura y la fuerza que puede tener un niño, hacer que la amenaza que representan sea real (a no ser que se refuerce con un gran número de niños) y consiga inquietar al espectador. Y este espectador se sintió muy inquietado mientras veía la película.


Por un lado, esta película destaca por la manera en que representa la peor pesadilla de cualquier padre/madre: ¿qué hacer cuando tu hijo o hija intenta matarte con unas tijeras? ¿el instinto de supervivencia es lo suficientemente fuerte como para enfrentarte al horror de matar a tu propio hijo? En este sentido, aquellos que tengan familia o sobrinos pequeños, lo pasarán muy mal (en el mejor sentido que puede tener viendo una película de terror). Por otro lado, los que no tengan hijos ni sobrinos, igualmente lo pasarán muy mal gracias a la perfecta ejecución de la historia.

Por mi parte, lo que me hizo disfrutar enormemente viendo esta película no fue solo la forma de construir el suspense y el terror de los cineastas, también la manera en que se deja de lado lo sobrenatural para explicar la conducta de los niños, y también se descarta la infección por residuos tóxicos como sucede en la mencionada Abrazo mortal. No entraré en detalles para no estropearle la película a nadie, pero me gustó la forma en que se trataba este aspecto, bien ligado a cómo va evolucionando la historia.

El reciente desastre con la distribución en España de John Wick (Chad Stahelski, David Leitch, 2014) me trajo a la memoria esta película, que de momento sigue inédita y hay que recurrir a las ediciones de importación para verla. En todo caso, es un film fantástico de terror que hará las delicias de los seguidores del género.


21 sept 2015

Mitad hombre. Mitad lobo. Todo policía: WolfCop

 
Es verdad lo que dice la propaganda: WolfCop (Lowell Dean, 2014) es la mejor película de policías hombres lobo que se ha hecho hasta ahora. También es la primera. Su director consigue coger una premisa ridícula y convertirla en todo un peliculón.

El oficial Lou Garou (Leo Fafard) -si habéis pillado la referencia del nombre seguro que WolfCop os gusta- no es un policía muy bueno, por lo menos las veces que está lo suficientemente sobrio como para hacer su trabajo. Una noche, comprobando unas quejas sobre adolescentes de fiesta en el bosque, es atacado por unas extrañas figuras. A la mañana siguiente no recordará lo que pasó la noche anterior pero sí que notará que su cuerpo empieza a hacer cosas extrañas y cuando salga la luna llena descubrirá que ahora es un hombre lobo. Un hombre lobo que se alimenta de licor y donuts, lo que por alguna extraña razón lo convierte en un policía excepcional.

Antes que nada he de aclarar que WolfCop no es una parodia, ni una de esas imitaciones de películas grindhouse tan malas que abundan hoy día, ni nada por el estilo. Lowell Dean, autor del guion además de director, consigue crear una efectiva mezcla de comedia y terror, logrando el tono perfecto para la película. En el audiocomentario que acompaña la edición en Blu-ray del film, Dean habla de lo complicado de conseguir este tono y de cómo se vio beneficiado por el reparto y las improvisaciones de los actores. Y no le falta razón, ya que los actores interpretan sus personajes de forma seria para lograr que la película sea más divertida. Lo que te hace reír es lo absurdo de la situación y las reacciones de la gente, pero los personajes son lo suficientemente reales para que cuando surge el conflicto, al descubrirse los secretos que esconde la ciudad de Woodhaven, te sientas implicado en la historia. Y te ríes bastante viendo la película.

Del reparto destacan cuatro protagonistas: Leo Fafard como Lou Garou/WolfCop, tanto en las escenas en las que es un perdedor borracho como cuando se convierte en el policía hombre lobo. Jonathan Cherry como el mejor amigo de Lou, Willie, es el que me provocó más risas. Amy Matysio como Tina, la mejor oficial de Woodhaven, es el contraste serio en muchas escenas absurdas, pero también tiene sus toques divertidos. Y Sarah Lind como Jessica, una moderna femme fatale.
 
Es de admirar lo que el equipo de WolfCop consiguió contando con muy poco dinero. Las transformaciones están limitadas por el bajo presupuesto, pero a pesar de ello, al emplear unos efectivos efectos prácticos de maquillaje, tienen su impacto y resultan convincentes. He de admitir que películas como esta, que con pocos medios obtiene grandes resultados, despiertan en mí una gran admiración, ya que soy consciente de lo difícil que es lograr algo así. Y más cuando tiene toques brillantes como el WolfCar, porque un WolfCop necesita su WolfCar.

En definitiva, disfruté enormemente esta película. Me hizo reír y me enganchó completamente, de modo que tampoco quiero destriparla demasiado y prefiero que seáis vosotros los que la descubráis por vuestra cuenta. Y teniendo en cuenta los medios limitados con los que fue hecha, y que me gustaría ver una secuela, os pediría que hagáis lo posible por verla de forma legal.


18 sept 2015

Zombeavers (Castores zombies) (Zombeavers)

He de admitir que estoy bastante sorprendido de estar haciendo un post sobre Zombeavers (Castores zombies) (Zombeavers, Jordan Rubin, 2015), ya que desde el momento que se anunció no me despertó ningún interés. Me pareció otra comedia más con un elemento zombi, como tantas otras estrenadas desde que los zombis, desgraciadamente para sus fans de toda la vida, se pusieron de moda.
 
Pero resulta que ayer, jueves, ponían esta película en Canal + Estrenos y no daban nada más que me interesara ver en aquel momento en el resto de canales. Así que me dije: "la veré un rato y si no me hace gracia me pondré más Expediente X (con motivo de la nueva temporada de esta clásica serie la estoy viendo de nuevo desde el principio, películas incluidas, y voy ya por el segundo DVD de la quinta temporada)". Y, a lo tonto, acabé viéndola entera y pasando un rato bastante más divertido de lo que me esperaba. He de señalar que, teniendo en cuenta el doble significado que tiene la palabra "castor" -beaver- en inglés y como esta es la típica película que destrozan con el doblaje (o no se esfuerzan o intentan hacerla más graciosa) pues la vi en versión original. Como todo.

La mayoría imagino que ya sabe de qué va, pero por si acaso os resumo el argumento rápidamente: un producto tóxico es derramado por accidente afectando a unos castores, que se convierten en criaturas zombi sedientas de sangre humana. La película utiliza el recurso zombi para parodiar las películas de ataques de animales mutantes, en este sentido me recordó películas como Arac Attack (Eight Legged Freaks, Ellory Elkayem, 2002) o la neozelandesa Ovejas asesinas (Black Sheep, Jonathan King, 2006), con la que tiene varios puntos en común. Y, claro, me recordó a la ridícula película de culto La larga noche de la furia (Night of the Lepus, William F. Claxton, 1972), la cual se convirtió en película de culto al intentar hacer en serio lo que Zombeavers hace en clave paródica.

He de decir que algunos de los momentos que más me hicieron reír no tenían nada que ver con escenas con castores zombis sino con momentos de los personajes que pueblan la película, especialmente el diálogo (su ejecución, más bien) de los transportistas (Bill Burr y John Mayer) al principio de la película o el diálogo al final del primer encuentro con la señora Gregorson (Phyllis Katz). Y no es una crítica, sino señalar el acierto de los cineastas a la hora de crear unos personajes que logran mantener el interés de la película aunque no tenga lugar ninguna escena de sangrienta o en la que intervengan los castores zombis.

También he de señalar el acierto de utilizar efectos prácticos y marionetas a la hora de dar "no vida" a los castores, ya que le añade un encanto y un nivel extra de diversión que no estaría presente si se hubiese utilizado animación por ordenador. No es que tenga nada contra la animación por ordenador, simplemente no tiene el mismo efecto cómico.

Zombeavers puede que no sea la mejor película del género, pero resulta ser una horror comedy bastante divertida. Bueno, por lo menos a mí me hizo reír, aunque imagino que parte de la diversión se pierde en la traducción.