29 jun. 2012

¿Sabes qué día es hoy? Hoy es miércoles

En 1987 se estrenaba El corazón del ángel (Angel Heart, Alan Parker), película que en su momento fue polémica por la tórrida escena de sexo entre Mickey Rourke (antes de caer en picado en una espiral de decadencia) y Lisa Bonet, entonces conocida por su papel en la comedia familiar La hora de Bill Cosby (The Cosby Show, 1984-1992). Esta polémica ensombreció la acogida y visionado de lo que era una excelente película de terror; algo parecido a lo que le sucedió a la clásica y fantástica Amenaza en la sombra (Don't Look Now, Nicolas Roeg, 1973), que no fue apreciada como se merece hasta que se diluyó el escándalo por la escena de sexo entre Julie Christie y Donald Sutherland.

Era viernes trece y la nieve caída el día anterior perduraba en las calles como los vestigios de una maldición. Con estas palabras (traducidas por Eduardo Goligorsky) se inicia El ángel caído (Falling Angel) de William Hjorstberg, la novela en que se basa este film de Alan Parker. Cuando originalmente vi la película, en los primeros 90, no encontré el libro en ninguna parte, hasta que un domingo en el mercado de Sant Antoni (dedicado al coleccionismo en general: libros, películas, tebeos...) lo encontré editado por Círculo de Lectores. Por suerte para vosotros, ahora podéis encontrarlo más fácilmente editado por Valdemar (ya sea en vuestra librería más cercana o a través de la página web de esta editorial).

Con su narración en primera persona, la novela logra crear una efectiva mezcla entre noir y terror sobrenatural. Ambientada en el Nueva York de 1959, resulta un relato absorbente y fascinante en el cual el detective Harry Angel nos cuenta los terribles eventos en los que se ve mezclado cuando un misterioso cliente le encarga encontrar al cantante Johnny Favorite. Angel muy pronto se tropezará con satanistas, referencias a Alesteir Crowley y a diversos libros malditos en su recorrido por un Nueva York cada vez más extraño y misterioso.

La genialidad de la adaptación que escribió Alan Parker es que se mantiene fiel a la trama básica de la novela (el principio y el final son más o menos iguales, aunque cambiando un significativo detalle en la resolución) pero traslada la acción a Nueva Orleans a mitad de la historia, eliminado y creando personajes y nuevas atmósferas y situaciones. El resultado es que tenemos dos maneras complementarias y a la vez alternativas de contar la misma historia, cada una explotando los puntos fuertes de los medios en que se desarrolla. No es que una sea mejor que la otra: tenemos una fantástica novela y una fantástica película.

Parker simplifica la novela de Hjosrtberg de manera que resulte en una historia más sencilla, hasta cierto punto predecible, pero eso le permite explotar al máximo el poder visual del cine, creando poderosas imágenes y una inquietante atmósfera en lo que acaba siendo un film de terror existencialista. A medida que Harry Angel (Rourke) avanza en su investigación, la película intensifica su atmósfera pesadillesca, enfatizada por un diseño de sonido que toma como punto de partida el latido de un corazón. Parker añade también motivos y detalles que quedan sin explicación (como la escena que abre el film) lo cual contribuye a que la angustia cale en el espectador.

El film se puede encontrar fácilmente en DVD y Blu-ray. La primera edición en DVD disponible en España incluía un comentario de Alan Parker y unas entrevistas, editada por Universal. Más tarde, hará unos 3 o 5 años, apareció una edición especial inédita en nuestro país. Ahora la podéis encontrar en Blu-ray en distintas ediciones: la inglesa no tiene extras, así que os la podéis ahorrar; yo me compré la edición francesa que incluye todos los extras de la primera edición en DVD así como los extras de la edición especial. Al principio de esta edición aparece un menú con la posibilidad de escoger entre distintos países España (subtítulos para la película y los extras), así que en teoría la edición española debería ser la misma, pero en las especificaciones y comentarios que hasta ahora han aparecido en la red indican menos extras que en la edición francesa (por ejemplo, no se hace mención al audiocomentario de Alan Parker). Es posible que sea un error y se trate de la misma edición (sería lo lógico) pero no estaría mal asegurarse antes de que hagáis la compra.

Por supuesto, también recomiendo a todo el mundo, haya visto o no la película, que se haga también con la novela, que es toda una escabrosa maravilla.

28 jun. 2012

La noche de los demonios (Night of the Demons)


La noche de los demonios (Night of the Demons, Adam Gierasch, 2009) es un remake de La noche de los demonios (Night of the Demons, Kevin Tenney, 1988). Y antes de que empecemos todos a lamentarnos y rasgarnos las vestiduras por la existencia de los remakes, vamos a aclarar una cosa antes: La noche de los demonios es una película ideal para ser remakeada.

La noche original tiene una atmosférica y lograda secuencia de títulos de crédito, estupendos efectos especiales y una efectiva y raiminiana dirección por parte de Tenney. La premisa recuerda a Posesión infernal (The Evil Dead, Sam Raimi, 1981) pero ambientada en una supuesta casa encantada durante la noche de Halloween. El film fue un gran éxito y se hicieron dos secuelas más, directas a video, prescindibles y olvidables. Cuando digo que es perfecta para ser remakeada es que su historia es lo bastante sencilla como para permitir enfoques distintos y crear algo interesante manteniendo lo que hace a la original memorable.

El acierto de la nueva Night of the Demons es que evita los errores de la original y enfatiza los aciertos. Los personajes resultan simpáticos y se enriquece la historia (además hay un cameo de Linnea Quigley y se recrean las dos escenas más recordadas de la original para los fans). Aunque los efectos no sean mucho mejores que los de la original y la dirección sea poco más que correcta, el conjunto final resulta medianamente entretenido.

La versión 2009 no es que sea precisamente una gran película de terror. Night of the Demons es una película entretenida y divertida, pero poco más. Proporciona 90 minutos de distracción ligera y ya está. Entre el reparto nos encontramos rostros familiares para los aficionados como el de Shannon Elizabeth, Edward Furlong y Monica Keena. Pero la banda sonora es genuinamente buena con temas de Concrete Blonde, 45 Grave, Wednesday 13...

En definitiva, esta peli es para los aficionados al género que simplemnte quieran ver algo para pasar el rato y no tengan nada mejor que hacer (o ver).

26 jun. 2012

Desafío total (Total Recall)


Ahora que cada vez tenemos más cerca el remake, pensé que sería un buen momento para repasar Desafío total (Total Recall, Paul Verhoeven, 1990) (con la mítica edición especial con comentarios de Arnold Schwarzenegger y Paul Vehoeven). Y digo remake porque han ignorado por completo el relato original de Philip K. Dick en que se inspiró el film de Verhoeven y se basan en el guion de esta película.

Vista hoy día, Desafío total resulta sorprendente por la cantidad de cosas absurdas que la pueblan (al nivel de la actual Indiana Jones) pero que en su momento aceptamos sin pensarlo. O por lo menos yo lo acepté sin pensarlo. Una de mis favoritas es que cuando la gente se ve expuesta a la atmósfera de Marte empieza a desmontarse como si estuviera flotando en el espacio a pesar de que Marte tiene atmósfera (tenue y tóxica), superado por el hecho de que el proceso se ve automáticamente detenido y un poco de oxígeno hace además que el proceso se invierta (!?). Otro que me llamó la atención es que una especie de reproductor de video se estropea y empieza a repetir la imagen como si fuera un disco rayado (que recuerda un poco como en Monstruoso [Cloverfield, Matt Reeves, 2008] hacen que una tarjeta de memoria funcione como una cinta de video). Eso sin contar todo lo que en el guion no tiene el más mínimo sentido (¿me lo parece o Cohaagen [Brian Cox] está enamorado de Hauser/Quaid [Arnold Schwarzenegger])?

Pero no me malinterpretéis: me encanta esta película precisamente por lo absurda, ultraviolenta y delirante que es. Y también por el factor nostálgico: ya no hacen películas de estas para mayores de 18 años como las que veíamos con 10 años. Ahora estas megaproducciones se hacen para mayores de 13 años, para poder recuperar la inversión. Hoy día resulta sorprendente que la que fue brevemente la película más cara de la historia fuera destinada al público adulto (por edad, mentalmente ya es otro tema). También creo que es significativa de por qué la carrera de Schwarzenegger y Sylvester Stallone languideció durante los 90: las cintas de acción habían cambiado, mientras que los 80 fueron la década de la hipérbole accionera, la nueva década se encaminaba más hacia el tipo normal en situación extraordinaria a la John McClane. Y Schwarzenegger y Stallone pueden parecer muchas cosas pero no tipos normales (añadiría que su recuperación actual tiene más que ver con la nostalgia que con la calidad de su trabajo, aunque las últimas películas de Stallone me gustaron mucho).

Curiosamente (o no), Desafío total nació al mismo tiempo que Alien - El octavo pasajero (Alien, Ridley Scott, 1979), cuando Dan O'Bannon y Ronald Shussett empezaron a elaborar una adaptación del relato Podemos recordarlo por usted al por mayor de Philip K. Dick que dejaron para dedicarse al guion de Alien. Este relato es muy corto y un ejemplo del sentido del humor de Dick: empieza como la película, con el protagonista yendo a que le implanten el recuerdo de unas vacaciones en Marte, pero una vez allí los técnicos descubren que alguien le borró la memoria para implantarle una nueva personalidad. Cada vez que eliminan una personalidad falsa surge otra más peligrosa e improbable que la anterior. Más o menos es lo que recuerdo, hace tiempo que lo leí.

A la hora de convertirlo en un guion cinematográfico, O'Bannon y Shussett se quedaron con la premisa inicial y la primera personalidad que aparece (la del espía) y se inventaron la trama a partir de ahí, la cual también cambió mucha a lo largo de las décadas que fue desarrollada (especialmente cuando Schwarzenegger se añadió al proyecto, que en sus primeras encarnaciones se planteó fuera protagonizado por alguien de aspecto normal y corriente, incluso David Cronenberg escribió algunos borradores cuando iba a dirigirla). La película se convirtió así en una especie de homenaje al cine de espías y acción popular en los sesenta, salpicada de ironía y un tono que hace que "la absurdidad" quede más o menos justificada. En el desarrollo se preocuparon de añadir detalles al principio y durante su desarrollo para que se pudiera argumentar que todo es real o una fantasía con argumentos igualmente sólidos. Una estudiada ambigüedad que le añade atractivo al film. Es curioso como entonces los terroristas son caracterizados como rebeldes luchando por su libertad, cosa que ahora no sé cómo sería vista, políticamente hablando.

Desafío total es pura diversión. Ritmo frenético, violencia a cascoporro, mutantes... Ya no se hacen películas como esta. Aparte de los detalles ya mencionados "poco realistas", el guion también tiene unos cuantos aciertos genuinamente inspirados y geniales, como la cara de pasmo de todo el mundo en la escena de la máscara o cómo la misión de atrapar a Quaid se convierte en una venganza personal por la muerte de su esposa por parte de Richter (Michael Ironside) (lo de Kuato siendo un doble exacto de Jordi Pujol, cosa que aún hoy hace mucha gracia en Catalunya y ha originado diversos gags televisivos, es otra genialidad que es más bien atribuible al destino). La llegada del remake, que parece exactamente igual que esta película pero con diferentes actores y sin viajes a Marte, ha traído algo muy positivo: se ha anunciado la aparición de una edición especial en Blu-ray para finales de julio, con todo el material de la edición especial en DVD americana y la imagen restaurada, que vendría a sustituir la pobre edición actual (con una calidad de imagen semejante a la del DVD y sin apenas extras, por eso no hice el cambio), que esta edición (llamada Mind-Bending Edition o Ultimate Rekall Edition dependiendo de si es la edición americana o la inglesa, respectivamente) llegue a nuestro país ya es otra cosa, pero por suerte se puede comprar por Internet en los lugares habituales (o pre-ordenar, como ya he hecho).



22 jun. 2012

La isla de las almas perdidas (Island of Lost Souls)


Encuentro el cine americano previo al código censor Hays fascinante. Nos ofrece la rara oportunidad de ver un retrato realista de la sociedad de entonces, que a partir de 1934 fue eliminado de las pantallas por el puritanismo.

Estas películas pre-Código no dudan en apelar a los más bajos instintos del espectador, llevándonos a la conclusión de que era una sociedad, como dice la crítica e historiadora Kim Morgan en el documental American Grindhouse (Elijah Drenner, 2010), que estaba pretty fucked up. Comparad, por ejemplo, la versión original de King Kong (Merian C. Cooper y Ernest B. Schoedsack, 1933) con la versión censurada que se distribuyó a partir de 1936 (y que si no me equivoco es la que se comercializó en España en DVD): la original nos muestra un festival de exterminio por parte del gran Kong que ninguna otra película ha igualado. Especial mención merece el absurdo momento en el que Kong se mete un pobre indígena en la boca para matarlo, el sufrimiento de la víctima contrasta con la expresión de pura alegría y regocijo que tiene Kong en la cara.


La isla de las almas perdidas (Island of Lost Souls, Erle C. Kenton, 1932) es una absoluta maravilla procedente de esta época sin censura, un film que no sólo no evita los tabúes, es que se lanza contra ellos y se los restriega por todo el cuerpo. Sin duda es la mejor de las tres adaptaciones que se han hecho hasta ahora de la novela de H. G. Wells La isla del doctor Moreau, las siguientes estrenadas en 1977 y 1996, no porque sea la primera, sino porque las otras beben y cogen elementos presentes en este film que no aparecen en la novela de Wells.

No me malinterpretéis, creo que Wells es un clásico de la literatura y una figura fundamental de la ciencia ficción, me encantan La máquina del tiempo y La guerra de los mundos, pero era un escritor muy serio y educado. Esta película le añade toneladas de sense of wonder, sexo y aventuras a la novela original, de ahí que, cuando fue prohibida en Inglaterra por ir contra natura, Wells se alegrara ya que consideraba la película una abominación.

El film añade a la historia de Wells cierta influencia de El corazón de las tinieblas de Joseph Conrad. La comunidad que Charles Laughton en el papel de doctor Moreau crea en su isla puede recordar a la creada por Kurtz en África. Tal vez porque la película entró en producción aprovechando no sólo la moda del cine de terror que iniciara la versión de Drácula que dirigió Tod Browning, también la moda de las películas selváticas que causaban sensación entre el público, especialmente el masculino por su abundancia de nativas ligeras de ropa. Otro elemento que debería resonar entre el público americano son las escenas en las que el doctor Moreau con su traje blanco pega latigazos a sus bestiales súbditos, ya que recuerda a las estampas del Sur esclavista americano que popularizaban desde el Norte. Otra escena muy morbosa y arriesgada para la época es la que plantea la relación sexual entre Edward Parker (Richard Arlen) y Lotta (Kathleen Burke), la mujer pantera, ya que las relaciones interraciales entonces todavía eran tabú. Tampoco podemos olvidar la cara de lujurioso vicio que tiene uno de los animales humanos de Moreau cuando va a secuestrar a la guapa Ruth Thomas (Leila Hyams), más fetichismo para los espectadores.

Desde el principio me sentí atrapado y abducido por esta película. Tanto el diseño de producción como el reparto es sobresaliente, pero además hay esa sensación de que no hay línea que no estén dispuestos a cruzar, mezclando el terror y la acción de forma soberbia. La versión que he visto es la edición inglesa en Blu-ray que ofrece la película íntegra tal y como fue estrenada originalmente con una gran calidad de imagen y sonido, la versión ideal para disfrutarla a fondo.

Los decorados selváticos son muy convincentes (teniendo en cuenta la época y los medios), contribuyendo a crear una sensación de claustrofóbica amenaza a pesar de estar al aire libre, un poco como la tupida selva de El malvado Zaroff (The Most Dangerous Game, Irving Pichel y Ernest B. Schoedsack, 1932). Otro elemento de realismo son los estupendos maquillajes de Wally Westmore, los cuales cubren por completo el rostro de Bela Lugosi como si fuera una especie de hombre-lobo. Confieso también que creí que Kathleen Burke debía ser una especie de modelo exótica o personaje de feria ya que aparece en los títulos de crédito simplemente como "la mujer pantera", alguien que realmente era así como se hizo en La parada de los monstruos (Freaks, Tod Browning, 1932). Pero no, resulta que era una modelo que trabajaba como asistente de un dentista cuando ganó el concurso que se celebró para escoger a la mujer pantera del film. El maquillaje y su interpretación hicieron que creyera que era alguien así que habían puesto en la película, porque era algo de lo que eran capaces de hacer entonces. Esta gente no tenía reglas.

Si no habéis visto esta joya del cine no puedo más que recomendarla, recomendarla y recomendarla. Es entretenida, aterradora y sexy. Un puro espectáculo para disfrutar con la misma alegría con la que Kong devora indígenas.


21 jun. 2012

Un poco de diversión ochentera


Llegó la hora de sacarle el polvo a la vieja colección de VHS para echarle un nuevo vistazo al clásico de culto Chopping Mall (Jim Wynorski, 1986). Película de culto no sólo por su naturaleza y popularidad, también por su reparto lleno de caras familiares para los aficionados.

Chopping Mall no es, objetivamente hablando, una buena película, pero resulta tan entretenida y divertida que lo parece. Además, con una duración de poco más de hora y cuarto, la acción pasa demasiado rápido como para resultar aburrida. Es una película esencialmente de los 80, para entonces los centros comerciales se habían convertido en los centros sociales que había predicho George A. Romero en su épica zombi y es natural que se convierta en el escenario de la acción, así como otro elemento de fascinación ochentera se convierte en protagonista: los robots. La película es una versión para adultos de Cortocircuito (Short Circuit, John Badham, 1986), que fue un gran éxito de taquilla. Y la verdad, yo prefiero Chopping Mall antes que Cortocircuito.

Este film fue una producción de la compañía de Roger Corman Concorde y se nota. No solo por aprovechar el argumento de un éxito de taquilla hollywoodiense y darle su propia vuelta de tuerca, sino porque el director Jim Wynorski era habitual de la productora y llena la película de referencias a la œuvre cormaniana. Por ejemplo, la cafetería donde trabajan dos de las protagonistas está decorada con pósters de producciones Corman como The Slumber Party Massacre (Amy Holden Jones, 1982) y La galaxia del terror (Galaxy of Terror, Bruce D. Clark, 1981). Y el gran Dick Miller aparece interpretando un personaje llamado Walter Paisley, el mismo que interpretó en la clásica Un cubo de sangre (A Bucket of Blood, Roger Corman, 1959). ¡Oh! Y una de las tiendas se llama "Corman's Little Shop of Pets", una referencia a La pequeña tienda de los horrores (The Little Shop of Horrors, Roger Corman, 1960). Hay otra referencia, no cormaniana, que me hizo mucha gracia: cuando el grupo de chicos atrapados se preguntan dónde pueden encontrar armas, dos dicen a la vez en voz alta: ¡Peckinpah!, el nombre de la armería que hay en el centro comercial.

Como decía al principio, el film está lleno de rostros familiares. Además de Dick Miller, tenemos a los inseparables Paul Bartel y Mary  Woronov (en una divertida intervención), una aparición no acreditada del Hombre Alto Angus Scrimm y a Gerrit Graham de El fantasma del paraíso (Phantom of the Paradise, Brian De Palma, 1974). Y entre los relativamente jóvenes protagonistas tenemos a la siempre agradable Barbara Crampton de Re-Animator (Stuart Gordon, 1985) y Re-sonator (From Beyond, Stuart Gordon, 1986), a Kelli Maroney de La noche del cometa (Night of the Comet, Thom Eberhardt, 1984) y a Russell Todd de Viernes 13, 2ª parte (Friday the 13th Part 2, Steve Miner, 1981).

El argumento arranca cuando los nuevos robots de seguridad que han comprado los mandamases del centro comercial se vuelven locos tras una descarga eléctrica y se dedican a matar a toda persona con la que se encuentran. Por desgracia, es la misma noche que unos jóvenes empleados del centro deciden quedarse hasta tarde para celebrar una pequeña fiesta. Una vez los robots los descubran, los jóvenes protagonistas tendrán que recurrir a todo su ingenio para sobrevivir al ataque de los robots asesinos.

Con un título como Chopping Mall es de suponer que el tono del film no será demasiado serio. Sin embargo, aunque la primera parte de la película tiene un tono de comedia, cuando empieza el ataque de los robots y la batalla por la supervivencia se deja de chistes y se centra en la acción. Pero la primera parte de la película sirve para que nos importe que les sucede a los protagonistas luego, ya que son sorprendentemente agradables y simpáticos, en lugar de los típicos adolescentes idiotas de muchos slashers que estás deseando ver morir. Bueno, digo jóvenes y adolescentes pero la media de edad son unos 25 años, simplemente interpreto que se supone que son adolescentes porque antes de quedarse llaman a casa para que no se preocupen sus padres y cosas así.

Al principio la película está más o menos bien. Pero cuando los robots explotan la cabeza de la infortunada y bien dotada Leslie (Suzee Slater) y luego empiezan a atacar al resto disparando rayos láser, la película se convierte oficialmente en molona. Sin pretensiones, rápida y divertida, Chopping Mall cumple con la promesa de mantener entretenido al espectador de principio a fin. Especialmente disfrutable para los amantes de la serie B.

20 jun. 2012

Rectificar es de sabios


Hace nada estaba disfrutando de la edición inglesa en Blu-ray de El ex-preso de Corea (Rolling Thunder, John Flynn, 1977). Resulta que uno de los extras es un audiocomentario con el guionista Heywood Gould, el cual fue el encargado de reescribir el guion original de Paul Schrader. Y cual fue mi sorpresa al descubrir que fue el trabajo de Gould el que hizo que la película sea la maravilla que es hoy.

Algunos recordaréis que hace un tiempo dediqué una entrada a tres películas que uní en una especie de trilogía, las tres escritas por Schrader (los que no, la podéis leer aquí). Por un momento pensé en retirar la entrada, ya que fue Gould el que introdujo todos los elementos que hacen que la película funcione de la manera que funciona, pero al final lo que he hecho ha sido reescribir la entrada, la parte que hace referencia a Rolling Thunder. Me he decidido por ello, en lugar de retirarla, porque, irónicamente, la contribución de Gould hace que tenga más cosas en común con las otras dos películas comentadas.

Y no es que quiera ponerme medallas, pero de paso voy a aprovechar la ocasión para mencionar un vicio que con el que me he encontrado a menudo por los blogs y webs que pueblan Internet: no contrastar la información con distintas fuentes. Muchas veces se mencionan hechos difundidos por la red que no tienen ninguna base pero referidos como si la tuvieran. Aunque peor es creo no rectificar o corregir cuando se descubre que la información es errónea. No sé si es dejadez o desidia o orgullo, pero creo yo que no cuesta nada. A mí nunca me ha supuesto ningún problema cuando se me ha señalado algún error o equivocación por mi parte, es más: lo agradezco, es señal de que la persona ha leído con atención lo escrito. Todo el mundo se equivoca.

En fin, nada más que recomendar esta edición en Blu-ray, aunque me temo que realmente sólo la disfrutarán aquellos que dominen el inglés (sobretodo si es bajito y se deja). Esta es una joya de los 70 sobre la que no abunda la información y una buena edición es siempre bienvenida.

19 jun. 2012

Moonrise Kingdom


¿Qué diferencia hay entre tener un estilo único personal y repetirse más que el ajo? Para mí hay dos claras diferencias. La primera es la evolución: David Cronenberg trata siempre los mismos temas y tiene un estilo característico de filmar, pero sus películas han ido evolucionando de manera que aunque con el mismo sello personal son diferentes sus primeros films de los últimos. La segunda (y definitiva) es que el director te guste o no.

En el caso de Wes Anderson, a mí me gusta su estilo y me río con su peculiar manera de escenificar una comedia. Cierto que todavía no he visto ninguna película suya que me gustara tanto como Los Tenenbaums. Una familia de genios (The Royal Tenenbaums, Wes Anderson, 2001), pero es un film difícil de superar por cualquiera. De todos modos, Moonrise Kingdom (2012) se ha puesto rápidamente en segundo puesto como mejor película de Anderson.

Es difícil hablar del argumento de este film sin dar la impresión de que se trata de una película para niños. Pero desde luego no es un film para niños. Tampoco es que sea un film sólo para adultos. Es complicado, no es un film para todos los públicos, pero puede interesar tanto a adultos como jóvenes preadolescentes.

¿Sabéis qué? Olvidad el párrafo anterior. Es una comedia de Wes Anderson.

La trama arranca con dos desesperados enamorados de doce años que se fugan para vivir su amor. Esto provocará ciertas tensiones emocionales y descubrimientos entre la comunidad adulta del pueblo, especialmente entre los padres de la chica (Kara Heyward) que interpretan Bill Murray y Frances McDormand.

Desde el principio, con una fantástica secuencia de títulos de crédito, la película me atrapó. Normalmente las películas de Anderson me gustan por su guion y situaciones (sin contar la película de animación), pero en esta ocasión el estilo visual del  film me ha parecido genial. Lo curioso es que es un estilo elaboradamente sencillo o sencillamente elaborado. Mientras la cámara se mantiene principalmente estática (excepto en dos ocasiones, si no recuerdo mal) pero se simula dinamismo o movimiento al mover la cámara sobre su eje y utilizando el zoom. La edición también contribuye a hacer un film muy dinámico. Y, sobretodo, algunos encuadres realmente soberbios con los que se logran planos geniales que contribuyen también a la comedia, así que no es la imagen por la imagen.

El aspecto visual me sorprendió agradablemente, el dramático está muy logrado dentro de su estilo. Anderson se vuelve a adentrar en la disfuncionalidad familiar para retratar a la familia Bishop, incidiendo en los aspectos más demenciales que podemos encontrar en cualquier familia. También me gustó mucho el personaje de Edward Norton, el jefe de escuadrón Ward, el cual nos proporciona algunos de los momentos más divertidos de la película. Por otro lado, Bruce Willis destaca también como el "algo triste" capitán Sharp, el cual forma una gran pareja cómica junto a Norton. Eso sí, para ser una película con Bruce Willis hay un número asombrosamente bajo de explosiones, así que sus fans puede que se lleven una decepción.

Demolición de la cuarta pared, personajes trágicamente cómicos, absurdidad y naturalismo... Esta película es de lo mejor que nos ha ofrecido Anderson. Yo me reí de principio a fin y la recomiendo a todo el mundo. Por cierto, también me hizo gracia que aparece un perro en la película que tiene el mismo nombre que le puse yo al mío.

14 jun. 2012

La mujer maravilla (Wonder Woman)


La serie de televisión La mujer maravilla (Wonder Woman, 1975-1979) fue pionera en dos aspectos. Fue la primera adaptación de un cómic seria que se hacía en televisión, dejando de lado el camp del Batman de los 60 y abriendo camino a otras series clásicas como El increíble Hulk (The Incredible Hulk, 1978-1982); y fue la primera serie de televisión de acción protagonizada por un personaje femenino con cierto contenido feminista, abriendo camino para el spin-off de El hombre de los seis millones de dólares (The Six Million Dollar Man, 1974-1978) La mujer biónica (Bionic Woman, 1976-1978). Y digo femenismo en oposición a la explotación del personaje femenino que podíamos ver en series como Los ángeles de Charlie (Charlie's Angels, 1976-1981), en la cual cada episodio era una excusa para poner a sus protagonistas ligeras de ropa en situaciones cargadas de fetichismo, o la sit-com Apartamento para tres (Three's Company, 1976-1984), lo que en los 70 se llamaban "jiggle" shows por el movimiento de los pechos de sus protagonistas (jiggle=meneo), algo que en los 90 rescataría cierta serie sobre vigilantes playeros. En Wonder Woman nos encontramos a una protagonista inteligente, poderosa, fuerte e independiente, que en ningún momento es explotada por su físico y es valorada por cualidades más allá de las físicas (aunque en diversas ocasiones se hace mención a su poderío corporal, por supuesto).

Lynda Carter es la principal responsable de que la serie funcione, ya que encarna a la perfección a la heroína amazona de un modo sólo igualado por la identificación entre Cristopher Reeve y Superman. Igual que Reeves tenía un físico y unas características ideales para encarnar al hijo más famoso de Krypton, Carter encarna a la perfección Wonder Woman no sólo por su físico, aunque el hecho de que sea una belleza natural sin aditivos es importante, sino también por como las cualidades inherentes de la Wonder Woman de entonces eran reflejadas por Carter. Obviamente, la Wonder Woman de los 70 es diferente de la actual y no sé si Carter podría encarnar con la misma fidelidad a la actual heroína, a pesar de que muchos dibujantes se hayan inspirado en la actriz a la hora de dibujar a la moderna Wonder Woman. Aunque Warner Bros. lleva años intentando explotar al personaje económicamente de nuevo, con una serie de televisión el 2011 que se quedó sólo en un episodio piloto y una película que lleva años en desarrollo sin que se llegue a nada (el famoso proyecto del que echaron a Joss Whedon), parece ser que es incapaz de encontrar la manera de que el personaje les funcione, claro que la Warner se ha hecho experta en destrozar los personajes de su filial DC (con la excepción del actual Batman de Nolan) haciendo una mala película de superhéroes tras otra.

Además de Carter, la serie contó con un gran número de excelentes actores invitados, desde gente que empezaba y luego se haría famosa como Debra Winger, Craig T. Nelson y Ed Begley Jr., hasta grandes veteranos y secundarios como Roddy McDowall, Henry Gibson y John Saxon.

La serie está dividida en dos momentos temporales: la primera temporada transcurre a mediados de los años 40 y la segunda y tercera temporada transcurren en la actualidad, es decir en los 70. Por eso también he dividido el comentario ya que la serie cambia bastante de una época a otra.

Primera temporada: La II Guerra Mundial

El episodio piloto de la serie da una imagen equivocada de lo que luego será el show, ya que el tono es bastante ligero y cómico, rozando peligrosamente el camp, aunque sí muestra una versión bastante fiel del origen de Wonder Woman. De hecho, uno de los grandes aciertos de la serie fue mantenerse muy fiel al personaje que había creado Charles Moulton con todas sus características.

Tras el episodio piloto la serie adopta un tono más "serio", es decir, parecido al de las dos primeras películas de Superman de Richard Donner. Eso hace que sea bastante entretenida en cuanto a acción, pero se acaba haciendo repetitiva al ser siempre el mismo esquema: plan nazi para conquistar el mundo desmontado por Wonder Woman. A pesar de ello nos encontramos con varios episodios bastante interesantes.

En Fausta: The Nazi Wonder Woman, nos encontramos a la Wonder Woman enfrentada a su contrapartida nazi (por si no os ha quedado claro el título) encarnada por Lynda Day George, la policía/tenista de la obra maestra absoluta Mil gritos tiene la noche (Juan Piquer Simón, 1982), lo que significa que también aparece en el episodio Christopher George. Wonder Woman en lugar de resolver la situación a guantazos demuestra cierta inteligencia intentando apelar a la hermandad femenina que une a estas dos mujeres superlativas. Además el episdio cuenta con una escena de puro pulp, en un castillo nazi con trampas y ataduras.

Dividido en dos episodios, The Feminum Mystique nos presenta la lucha contra los nazis llevada a la isla de las amazonas. Este two-parter resulta interesante también porque cuenta con la presencia de John Saxon y es la primera intervención de Debra Winger como Wonder Girl.

Finalmente, de esta primera temporada destaco el también dividido en dos partes Judgment from Outer Space. Aquí se nos presenta una historia calcada a la de Ultimátum a la Tierra (The Day the Earth Stood Still, Robert Wise, 1951), en la cual una organización alienígena somete a juicio la Tierra para ver si la destruye o no, ya que consideran peligrosa la afición de los terrícolas a matarse los unos a los otros. Este más que bienvenido soplo de ciencia ficción sirve para que se creen momentos de inédita crítica en una serie de acción hasta ese momento bastante ligera. Por ejemplo, la frustración que crea en Wonder Woman la actitud de los militares hacia el encargado de hacer el juicio, Andros (Tim O'Connor), hace que tenga un sonado enfrentamiento criticando la ceguera patriotera. Lo interesante es que lo hace en su personalidad de Diana Prince, no como Wonder Woman. Otro momento interesante es cuando Wonder Woman intenta convencer a Andros de que no todos los terrícolas son iguales, que los nazis son malvados por la creación de los campos de concentración. A esto Andros responde: "díselo a los ciudadanos americanos de ascendencia japonesa", una alusión a los campos de concentración en los cuales el gobierno americano decidió encerrar a todos los americanos provenientes del Japón durante la Segunda Guerra Mundial. Una alusión que no se repetiría en otras series y películas del momento o desde entonces, siendo algo que se ha procurado hacer desaparecer. Alusión que se repetiría en Wonder Woman en un episodio de la segunda temporada.

A pesar de estos episodios, esta primera temporada puede hacerse algo larga. De todos modos, que eso no os quite las ganas de ver las dos siguientes temporadas de la serie, mucho mejores.

Segunda y tercera temporada: 70s Style


El cambio de la serie de la cadena ABC a la CBS trajo consigo una importante mejora: se decidió ambientar la serie en el presente. En el primer episodio sabemos que al acabar la Segunda Guerra Mundial Wonder Woman regresó a su hogar, sin embargo un nuevo accidente hará que vuelva a ponerse el traje para luchar contra malvados megalomaníacos.

Esta vez, Wonder Woman adoptará de nuevo la identidad de Diana Prince pero lo hará como ayudante de Steve Trevor (Lyle Waggoner), el hijo del Steve Trevor de la primera temporada, en una agencia gubernamental llamada IADC, una mezcla entre el FBI y la CIA. El argumento se parece al usado en uno de los primeros intentos de llevar Wonder Woman a la televisión, en 1974, que entonces no tuvo éxito (sólo se hizo un piloto).

En estas dos temporadas los elementos de ciencia ficción y propios de los cómics se hacen protagonistas, y no es raro que Wonder Woman se enfrente a invasiones extraterrestres, robots malvados, mad doctors y demás villanos del estilo. Al principio de la segunda temporada Diana Prince es la ayudante de Trevor en sus misiones, pero luego se cambia y Trevor se convierte en el jefe que envía en solitario a Diana en misiones secretas, que es como si James Bond fuera la identidad civil de Superman. Otros cambios se sucederán a lo largo de estas dos temporadas, la mayoría en la segunda. El primero que salta a la vista es que se cambió la cabecera a mitad de la segunda temporada:



Al principio, Trevor y Diana reciben sus órdenes de un jefe desconocido que habla a través de un altavoz en un gran computador/televisión, junto a otro agente: Joe Atkinson (Normann Burton). Más adelante, Joe y el jefe misterioso desaparecen y tenemos a Trevor y Diana, ayudados ocasionalmente por la computadora inteligente IRAC, que aparece en el primer episodio de la segunda pero desaparece en los siguientes episodios hasta que regresa como secundario. A IRAC se le añadirá el pequeño robot Rover. Cuando Trevor es el jefe de Diana/Wonder Woman, aparece Eve (Saundra Sharp), secretaria/ayudante de Trevor, personaje que también desaparecerá hacia el final de la segunda temporada. Por último, el avión invisible de Wonder Woman desaparece al cabo de unos pocos episodios de la segunda temporada, pero se incorporan dos nuevos trajes: Wonder Woman submarinista y Wonder Woman motorista.

Estas dos últimas temporadas tienen argumentos que van de lo genuinamente interesante al puro delirio. Así, se puede disfrutar la serie tanto por sus historias, en algunos casos, como por el despliegue de locura setentera psicotrónica.

En el departamente de locura psicotrónica empezamos fuerte con el segundo episodio de la segunda temporada: Anschluss '77, en el cual Mel Ferrer dirige una conspiración nazi en Sudamérica para crear un clon de Hitler. Si habéis leído Los niños del Brasil de Ira Levin, o visto la película, recordaréis como el escritor se tomó mucho trabajo para hacer el argumento creíble y viable científicamente. Aquí, en cambio, lo hacen usando máquinas que despiden rayos a la Frankenstein, mostrando un uniforme que se va llenando de un cuerpo y en cinco minutos ya tienes un Hitler dispuesto a conquistar el mundo. Tremendo.

También vemos el retorno de Andros en el episodio dividido en dos partes: Mind Stealers from Outer Space, en la cual una raza malvada de extraterrestres se dedica a robar la mente de incautos terrestres. En el episodio se usan imágenes del "clasico" Regreso a la Tierra (This Island Earth, Jospeh M. Newman, 1955) para ahorrar en decorados intergalácticos, lo cual me hizo cierta gracia.

En la segunda temporada también tenemos el curioso episodio The Girl from Ilandia, que parece un intento de crear un spin-off protagonizado por una niña procedente de una dimensión alternativa, aunque el episodio en sí no sea nada del otro mundo.

Hacia el final de la segunda temporada se baja un poco el nivel de los episodios pero la tercera y, creo, mejor temporada recupera la forma estupendamente. Aunque empieza con un no demasiado interesante episodio que cuenta con la presencia de Leif Garrett (el Justin Bieber de los 70), las historias siguientes serán más interesantes, enfrentando a Wonder Woman con supervillanas como Formicida, cuyos poderes derivan de las hormigas.

Uno de los episodios que más me gustó fue el psicotrónico Gault's Brain, en la cual el villano es un cerebro enorme que flota en un tarro y que ve a través de un ojo que sobresale de la materia gris. Este supercerebro tiene poderes telequinéticos, por supuesto, y puede matar a distancia.

Un episodio genial por su contenido serio es The Starships Are Coming, el cual trata la manipulación informativa, el periodismo basura y la peligrosidad de la extrema derecha americana de un modo adelantado a su tiempo. En otro sentido, el episodio Spaced Out también resulta algo adelantado al estar ambientado en una convención de ciencia ficción, el retrato que se hace de los aficionados es prácticamente el mismo que podemos ver en cualquier serie actual.


Las invasiones extraterrestres vuelven con el episodio en dos partes The Boy Who Knew Her Secret, una historia al estilo ladrones de cuerpos con un giro curioso y una inquietante manera de apoderarse de los humanos que hace que sea de las mejores historias de la temporada.

Hacia el final de la tercera temporada se anunció que, debido a la floja audiencia, la serie se iba a cancelar. Teniendo en cuenta la dirección que se apuntaba hacia el final de la tercera temporada, creo que fue lo mejor. Al final de la segunda parte de The Boy Who Knew Her Secret Wonder Woman anuncia que la agencia la traslada a Los Ángeles. Y así es en The Man Who Could Not Die, donde Diana Prince se presenta a trabajar bajo un nuevo jefe y se añaden dos personajes más: un irritante niño que de alguna manera trabaja vendiendo comida en esta agencia secreta, un hombre indestructible y un mono indestructible. Nada bueno podía salir de aquí y creo que si se hubiese continuado una cuarta temporada con estos personajes podría haber sido desastroso y arruinar lo que ahora es una serie clásica. Lo erróneo de este acercamiento se hace más evidente cuando se ven los dos últimos episodios, la historia en dos partes The Phantom of the Roller Coaster (referencia al fantasma de la ópera), que de hecho son episodios anteriores a The Boy Who Knew Her Secret y The Man Who Could Not Die pero que se emitieron después, haciendo evidente lo buena que era la química entre Trevor y Diana Prince y lo irritantes que eran los nuevos personajes.


A pesar que los limitados presupuestos televisivos hicieran que los efectos especiales no fueran gran cosa y que muchas veces se vieran los hilos y los trucos, no he podido resistirme al encanto de esta serie, en la cual se mezcla disfrute serio y delirio. La de los 70 fue una gran década para la locura, como ejemplifica esta entretenida serie. De momento es la mejor y única manera de disfrutar con Wonder Woman en acción. O por lo menos la única manera en acción real, en el 2009 se estrenó directa en DVD y Blu la fantástica película de animación Wonder Woman - La mujer maravilla (Wonder Woman, Lauren Montgomery), otra estupenda producción de DC Universe tremendamente entretenida, que te hace desear que la misma gente se encargara de hacer la película de imagen real. La película cuenta con un buen surtido de talentosas voces entre las que encontramos Keri Russell como Wonder Woman, Nathan Fillion, Alfred Molina, Rosario Dawson, Virginia Madsen y Oliver Platt, entre otros.


13 jun. 2012

¿Algún/a fan de Phantasma/Razas de noche?


Hoy acabo de leer en el blog Spasmo Mixtape que algún genio ha hecho un juego de pinball basado en el clásico Phantasma (Phantasm, Don Coscarelli, 1979). Está bastante bien, con voces y sonidos de la peli, y resulta lo suficientemente adictivo y divertido si sois como yo fans de la saga. Lo podéis encontrar aquí:





Parece ser que Morgan Creek ha empezado a poner en marcha las cosas para que podamos tener una edición en Blu-ray de Razas de Noche (Nightbreed, Clive Barker, 1990) con el montaje del director, conocido como The Cabal Cut ya que Cabal es el título de la novela de Barker en que se basa el film. Según comentan en Bloody Disgusting, para recaudar dinero para hacer la edición, se empazará a proyectar la película en diversos lugares, ninguno me temo cerca de aquí.

12 jun. 2012

Rubber

 
Puedo entender perfectamente que haya personas que odien esta película, que les parezca simplemente mala, una abominación sin pies ni cabeza. Es posible que piensen eso de ella por las mismas razones que a mí me gustó y me hizo reír. Rubber (Quentin Dupieux, 2010) es una comedia absurda naturalista con toques de terror, sangre y violencia que gira en torno a una rueda asesina que se dedica a rodar por el desierto y matar todo aquello que se le pone por delante. Y además es francesa, o sea que es como Amelie (Le fabuleux destin d'Amélie Poulain, Jean-Pierre Jeunet, 2001) pero con cabezas que explotan (cosa que, si me preguntáis, habría hecho mucho más disfrutable Amelie).

Damas y caballeros, la película que van a ver es un homenaje a la "por ninguna razón", la más poderosa característica del estilo. Con estas palabras concluye un divertido discurso que ofrece uno de los personajes, el teniente Chad (Stephen Spinella), al principio del film. Una declaración de intenciones en toda regla y una invitación al espectador para que no busque ninguna justificación a los absurdos eventos que empezarán a tener lugar a partir de ese momento. Pero, a pesar de todo, no todo es absurdo por absurdo, y el argumento de Rubber contiene diversos elementos que la hacen interesante, ya sea desde una perspectiva puramente metalingüística o como simple elemento narrativo. Es posible que estas lecturas más allá de lo que sucede en pantalla se deban simplemente a un defecto de fábrica del que esto escribe, la horrible tendencia a ver más cosas de las que realmente hay en lo que veo.

¿Sabéis qué os digo? Y qué. Si estoy viendo más de lo que hay, pues estoy viendo más de lo que hay, esto no va a hacer que disfrute menos la película.

A lo que me refiero con tantos circunloquios (parece que también tengo problemas en ir directamente al grano), es que al principio del film se nos presentan una serie de "espectadores". Un grupo de gente que se ha reunido en algún lugar del desierto para, mediante unos prismáticos, ver la película que nosotros, desde la comodidad del hogar, también vamos a ver. En un principio parece que este público va a actuar como una especie de coro griego, comentando lo que va sucediendo. Pero muy pronto su historia se mezcla con lo que en un principio parecía una película-dentro-de la película, convirtiéndose todo en la misma historia.

La manera en que ambas líneas parecen converger hace que uno piense si Dupieux quería hacer un comentario sobre la relación entre público y cineastas. Por supuesto, cuando uno recuerda el discurso con el que se abre la película tiende a desechar cualquier interpretación que no sea "una rueda toma conciencia de si misma y empieza a matar gente con la fuerza de su mente". Pero la película está tan llena de elementos curiosos e interesantes que se hace irresistible buscarle interpretaciones que vayan más allá de lo que se ve.

Lo que me lleva a pensar si uno ha de tener en cuenta las intenciones del director a la hora de ver una película. Es decir, Dupieux se vio atraído por el aspecto visual y no parece que quisiera hacer nada más que una comedia absurda. ¿Significa eso que si un espectador, yo mismo, ve algo más bajo la superficie de las imágenes del film debería callárselo? Parece bastante obvio que no lo creo. Eso no quiere decir que en ocasiones se pueda interpretar en exceso, especialmente con películas filmadas hace 40 o 50 años que se analizan desde una perspectiva que no corresponde a la del momento en que fueron hechas.
 
Pero, por ejemplo, el plano final que no revelaré de esta película me llevó a pensar en una alegoría que hacía referencia a como el cine independiente acabaría por devorar el cine de Hollywood. Sin embargo, en una entrevista incluida en la edición en Blu-ray, entrevista realizada al director por un muñeco hinchable de plástico y en la que las respuestas del director van al revés (es decir, como si hicieras sonar un disco de los Beatles al revés buscando mensajes satánicos), dice que la imagen que cierra la película no era más que una manera de acabarla, ya que no se le había ocurrido ningún final y le gustaba estéticamente.

Puede que sea cierto que el director simplemente cogió una imagen que le gustaba y le resultaba atractiva, pero no es menos cierto que se puede utilizar esa imagen como la alegoría que he mencionado, independientemente de lo que quisiera hacer el director.
 

Hay una generación que se vio marcada por Mazinger Z (Majingâ Zetto, 1972-1974). Hay una generación que se vio marcada por El cuento de Heidi (Arupusu no shôjo Haiji, 1974) y Marco (Haha wo tazunete sanzenri, 1976). En mi caso, en lo que respecta Catalunya, una de las series que nos marcó de jovencitos a finales de los 80 fue Dr. Slump (Dokutâ Suranpu, 1981-1986), una serie de animación japonesa que emitía la televisión autonómica y que se caracterizaba por su surrealista humor y su delirante ambientación. Tal vez sea la influencia de Dr. Slump la que haya hecho que Rubber me resulte tan divertida en su absurdidad.

Y sin venir a cuento (atención a partir del minuto 12, sorprende lo que nos ponían de pequeños):

Hay mucho que disfrutar en Rubber, como la ambientación en el desierto, gente a la que le explota la cabeza y Roxane Mesquida, cuyo acento francés le da puntos en sexydad. Las interpretaciones encajan perfectamente en el tono surrealista de la película, dándole verosimilitud al peculiar universo que nos presenta Dupieux. Además, el director llena la película con grandes imágenes, haciendo gala de un fantástico estilo visual. Normalmente no me gustan las películas que son puro estilo, pero este caso es una excepción. Además de que, repito, me he reído mucho viéndola.

Resumiendo, Rubber es una comedia absurda y surrealista en la cual si uno se deja llevar se lo puede pasar muy bien. Además de los elementos visuales, uno puede encontrar otros hallazgos que convierten esta película en algo interesante más allá de la premisa, que de por si ya es bastante curiosa.

11 jun. 2012

The Wicker Tree


En 1973 Robin Hardy estrenó la obra maestra de culto El hombre de mimbre (The Wicker Man), un film clásico y único que con el tiempo ha alcanzado un estatus que ni siquiera el desastroso y misógino remake Wicker Man (2006) de Neil LaBute ha conseguido empañar. 38 años después de dirigir la original The Wicker Man, Hardy nos ofrece The Wicker Tree (2011), adaptación de su novela Cowboys For Christ (que ahora se vende también con el título The Wicker Tree).

El principal problema que tiene esta película es el mismo que tienen otras secuelas y continuaciones que llegan tras décadas de la primera película. Dejar pasar más de cinco años para hacer una secuela es peligroso: en ese tiempo el público o ha olvidado la original y no le interesa ver una continuación, o la original ha alcanzado una altura en la mente del espectador que ninguna secuela puede aspirar a alcanzar (hay excepciones, por supuesto, como Aliens (El regreso) [Aliens, James Cameron, 1986]). Y cuando han pasado décadas es aún peor, como os puede decir George Lucas. En el caso de The Wicker Man, sin embargo, nos encontramos ante un film conocido y reverenciado por los fans del género, pero que es bastante desconocido fuera, o por lo menos no tan conocido como debería serlo (si no la habéis visto, dejad inmediatamente lo que estéis haciendo y buscadla, es una película única); así que es posible que muchos aficionados al fantástico recientes desconozcan el film original y puedan juzgar The Wicker Tree por si misma.

Sin embargo, yo soy un fan de The Wicker Man y eso ha afectado mi visión de The Wicker Tree, para bien y para mal. Por cierto, antes de continuar, he de decir que, si os entran ganas de ver The Wicker Tree, la edición en Blu-ray inglesa de Anchor Bay trae subtítulos en castellano para la película, pero no lo indica en la carátula.

El film se inicia con el viaje que hacen Beth Boothby (Brittania Nicol) y Steve Thompson (Henry Garrett) a Escocia. Beth es una cantante country cristiana renacida y junto a su prometido Steve quiere llevar la palabra de Dios a las paganas gentes de Escocia. Han iniciado el viaje invitados por Sir Lachlan Morrison (Graham McTavish) y Lady Delia Morrison (Jaqueline Leonard), los cuales insistirán que la pareja de misionarios participe en el festival que se celebra en su ciudad. Lo cual, como os podéis imaginar, traerá nefastas consecuencias para la pareja.

Esta secuela espiritual de The Wicker Man toca los mismos temas que la original, el enfrentamiento entre religión pagana y cristiana, la tentación y corrupción de las propias creencias, etc.; así como añade algún toque de ecologismo, intenta adoptar el mismo tono e incluso hay un cameo de Christopher Lee, protagonista de la primera y que tenía también que protagonizar esta pero una lesión de espalda sufrida en un rodaje anterior lo impidió. Y al igual que en la primera, la música también juega un papel importante en este film.

Lo que diferencia este film del primero es que la comedia está mucho más presente, un estilo de humor irónico, seco y negrísimo que he de admitir me gusta mucho. The Wicker Tree es muy divertida y logra auténticos golpes de genio, como el momento en que se descubre el pasado nada cristiano de Beth en un reportaje y sale cantando una canción llamada Trailer Trash Love que me hizo reír mucho (lamenté que en la edición en Blu-ray no se incluyera la banda sonora como en la excelente edición de tres discos de The Wicker Man). También hay diversos diálogos que resultan muy ingeniosos, pero eso significa que no es hasta el tercer acto que el tono se hace más serio y entra el elemento de terror en juego. Así, este film carece de la atmósfera inquietante de la original.

Otra cosa que se diferencia es la representación del pueblo, uno de los aspectos más interesantes de la primera que aquí es bastante genérico.

Sinceramente no puedo decir que no sea una película entretenida. Me divertí mucho viéndola y no me aburrí en ningún momento, carece de la fuerza de The Wicker Man pero es un buen film fantástico. Resulta diferente de la mayoría de films actuales pero aquello que la hace diferente es lo que coge de la primera película, así que no es realmente un film original. El argumento también carece de originalidad, ya que lo hemos visto ejecutado diversas veces desde los 70, pero está ejecutado con gracia.

La sombra de The Wicker Man es muy alargada y eso juega en contra de The Wicker Tree, a pesar de todo me lo pasé bien con ella y puede ser disfrutada como una entretenida comedia negra.

8 jun. 2012

El último fin de semana/Entrevista al director


Me encontraba buscando bandas sonoras de películas italianas de terror de los 70 (soy así, qué le vamos a hacer) cuando tropecé con la banda sonora de El último fin de semana (Norberto Ramos del Val, 2011), compuesta por Nicklas Barker (excelente, por cierto). Me llamó la atención cuando vi el póster, ya que parecía un film de los setenta del que no había oído hablar nunca. Luego me fijé un poquito mejor y me dí cuenta de que no, que era una película actual. Lo cual me llamó más la atención porque no la había visto en el cine y es el tipo de película (a juzgar sólo por el póster, llamadme superficial) que habría ido a ver sin pensarlo.

La respuesta es que no se estrenó en cines de forma comercial, ha ido circulando por los festivales pero no se ha puesto en las mejores salas junto a la última adaptación de un juego de mesa o un drama sobre la Guerra Civil. De hecho, la película se distribuye de forma exclusiva a través de la página web:


Es por eso que, aunque ya sabéis que no me gusta predicar, os pediré que si os interesa (y espero que tras leer la crítica os interese de verdad) la compréis y que no os la descarguéis. Os lo pido porque es el tipo de proyecto que realmente se ver perjudicado por la piratería. Es un film muy interesante hecho con escasos medios y grandes resultados, auténticamente independiente y auténticamente original. Además, es barata (10 euros el DVD más 3 euros de gastos de envío) pero cuenta con una excelente calidad profesional de audio (5.1) e imagen.

Pero vamos a comentar la película, para aquellos que no han oído hablar de El último fin de semana.

El último fin de semana es el que quieren pasar Diana (Irene Rubio), Lisi (Alba Messa), Leo (Silma López) y Roque (Nacho Rubio) en la casa del pueblo que pertenece a la familia de Diana. Una vez allí, las tensiones personales y extraños sucesos relacionados con un desconocido que ronda el lugar sumergirán al espectador en una angustiante atmósfera. También interpreta un papel importante Marián Aguilera como Sandra, la hermana de Diana.

Desde el principio, la película parece jugar con el espectador, desconcertándolo a medida que van sucediendo cosas y el argumento se va desplegando. Es lo mejor que se puede decir de este film, que uno no sabe qué es lo que va a pasar. Cada vez que se apunta hacia una dirección sucede algo que parece desviarla hacia otra. Todo ello manteniendo una atmósfera de angustia y amenaza soterrada. En ese aspecto me recordó la excelente The House of the Devil (Ti West, 2009) por como es capaz mantener el tono y la atmósfera sin necesidad de estar continuamente haciendo ¡buuuu! al espectador.

He de reconocer que me encantó no saber qué es lo que iba a pasar. El misterio de lo que sucede o lo que va a suceder, poder decir "esto no me lo esperaba". Es, para mí, la principal razón por la que la recomiendo y por la que soy deliberadamente vago con lo que sucede, ya que no quiero estropearle ninguna de las sorpresas de la película a nadie.

El film está narrado siguiendo el estilo seco de los 70. Este estilo resulta muy efectivo en secuencias como la de los títulos de crédito, donde se juega con el sonido para crear inquietud en el espectador mientras lo único que vemos en pantalla es una puerta cerrada. Y tras las puertas cerradas pueden suceder muchas cosas, recordad por ejemplo cómo nos quedamos ante la puerta cerrada de La matanza de Texas (The Texas Chain Saw Massacre, Tobe Hooper, 1974).

Además de resultar efectivo para crear tensión e inquietud (ese pueblo solitario, ese bosque cargado de secretos), también es efectivo a la hora de retratar el drama entre los personajes. Las relaciones entre los cuatro amigos que deciden pasar el fin de semana juntos, más los personajes que se irán añadiendo, son instrumentales en mantener el interés del espectador, ya que todos ellos arrastran un abundante equipaje emocional, además del que llevan para pasar el finde, que el espectador va intuyendo y que juega un papel importante en como se desarrolla el tramo final (menos en el caso de Leo, que desde el principio uno está esperando qué va a hacer). El desarrollo de los personajes contribuye a hacerlos interesantes y reales, en lugar de ser los personajes estándar que uno se puede encontrar, por ejemplo, en un típico slasher (no que la película sea un slasher). Hay un gag en el film que parece reírse de las espectativas ante los tópicos del cine de terror que transcurre en la primera noche que pasan los protagonistas en la casa del pueblo, tanto argumentales como de caracterización.

No considero que el presupuesto con el que se ha hecho una película sea importante a la hora de decir si la película es buena o mala, pero en este caso destacan los resultados obtenidos en pantalla con los medios que se tenía. El equipo de rodaje fue bastante reducido: Ramos del Val (editando, dirigiendo, fotografiando), Ana López Villar (maquillaje) y José Martínez de San Mateo (sonido), además colaboraron en la película (aunque no estuvieran presentes durante el rodaje Marta Fernández Tapias (vestuario) y Javier Sánchez Donate (coguionista), además de Pilar Sánchez Donate, productora asociada (es decir, que financió el proyecto, una parte importante del proceso según tengo entendido).

Lo menciono porque no ves la película pensando "esto lo han hecho cuatro personas". De hecho, no te paras a pensarlo, ya que estás atento a lo que sucede en pantalla. Es decir, no tiene aspecto barato, pero sí real. Por ejemplo, cosas como el maquillaje y el vestuario tienen un aspecto natural que encaja con la historia y la atmósfera. También me llamó la atención el diseño de sonido, la música de Barker se te mete en el cuerpo y cuando no es la música tienes el ulular del viento (aunque, siendo honestos, no sé si es algo intencionado o simplemente el viento estaba allí).

Sabréis que quiero decir con esto si habéis visto Monsters (Gareth Edwards, 2010), filmada en condiciones parecidas y que de la misma manera utiliza los medios a su disposición (o la carencia de los mismos) de forma que no se nota en pantalla y que parece servir a la historia que cuenta.

Resumiendo, es una película interesante que garantiza pasar un buen "mal rato" y que recomiendo sin prejuicios a todo el mundo. Debajo del tráiler podéis leer una breve entrevista que le hice al director libre de spoilers y que espero sirva para que os pique la curiosidad y os hagáis con El último fin de semana.




Entrevista con Norberto Ramos del Val


¿Cómo surgió la idea para la película y hasta que punto se parece al film acabado?

La idea fue siempre la de hacer una película en la que no se echara de menos nada… por lo que, ya desde el guión, sabíamos con lo que podríamos contar a nivel de localizaciones, gente, tiempo y equipo… para no caer en el clásico español del “querer y no poder”. No hay sitio para la frustración en este tipo de superproducciones y, de paso, hemos tenido la suerte de cara y la película salió mejor de lo que parecía posible. Y lo digo de verdad desde la modestia, porque no hablo aquí sólo de mi trabajo sino del de todo mi equipo.

¿El look del film fue establecido desde un principio o fue condicionado por los medios para filmar?

Igualmente sabía que tendría que rodar más rápido que nadie y con los medios que contaba. En un principio iba a haber alguien ayudándome con la foto (igualmente sin medios y tiempo, pero bueno, uno más en el equipo no habría venido tan mal)… pero a última hora me tocó sumar este trabajo. El look del film estaba más o menos planteado y pensado también desde el guión, pero en estas condiciones de lucha contra los elementos, sin más luces que un flourescente de los chinos y el sol de octubre que hace lo que le da la gana… Menos mal que no quería hacer una película “bonita”.

Tanto el póster como la música y el estilo de contar la historia son muy retro o por lo menos esa es la impresión que me dio, especialmente me recordó al estilo de los 70. ¿Hay alguna década en particular de cine fantástico que te haya influido?

Me influye todo lo que veo y me gusta. Está claro que en los 70 todo era feo, pobre y seco… lo que viene muy bien en esta película concretamente. Pero vamos… la verdad es que tenía en mente así como “idea general” tirar por ahí… a ver si salía. Y salió.

Siguiendo con las influencias, en los agradecimientos citas a Steven Spielberg, George Lucas, Mario Bava y otros muchos. ¿Fueron influencias directas o forman parte de tus preferencias personales?

Mi mente es un batiburrillo de todo lo que me he metido y me sigo metiendo en vena, y me pasé la infancia y tierna juventud viendo pelis de esta gente. De todos modos, en los agradecimientos siempre juego a poner gente que me influye en general, que me afecta en la peli concreta o que directamente me gusta poner para bacilar. Si lo miras en mis otros largos o cortos verás que siempre aparecen nombres curiosos y algunos bien absurdos.

También mencionas a Lucio Fulci en los agradecimientos. El desarrollo de tu película me recordó en algunos momentos el de otros films de Fulci como El más allá o Miedo en la ciudad de los muertos vivientes. ¿Hay algún film de Fulci en particular que resultase influyente en El último fin de semana?

Y dale. Que no, que no me gusta copiar a nadie. No soy de esos que van en plan “ahora voy a copiar el plano tal de cual peli”. Esas pelis que dices me gustan, claro, y la música de la peli también ahonda en ese sentido… pero te digo que no voy con la idea de ir sampleando a lo Tarantino. Sí que en este caso me dio por pensar en que molaría conseguir la atmósfera general de El grito (The Shout, Jerzy Skolimowsky, 1978) porque es una peli que me parece de lo más particular y cuya atmósfera le venía bien a la mía. Ni sabía cómo conseguirla, si te digo la verdad. Espero haberme acercado un poquito.
 

Luego, ya una vez montada, vi que tenía algo de las primeras pelis de Peter Weir también… unas pelis que de pequeño no me hacían nada de gracia pero que luego he descubierto que me encantan. Y después descubrí Largo fin de semana (Long Weekend, Colin Eggleston, 1978) que te juro que no había visto nunca hasta después de haber terminado la mía y que me la pasara un amigo diciéndome “vas a flipar”. Y sí, la verdad… coincidir hasta en el título da qué pensar, porque se parecen bastante en este nivel casi intangible de sensaciones y ambientes.

Podéis leer mi comentario sobre la excelente Largo fin de semana aquí, otra película fantástica que debería ser más conocida. Picnic en Hanging Rock (Picnic at Hanging Rock, Peter Weir, 1975) también la tenéis comentada aquí, es un film de atmósfera onírica en ocasiones. El último fin de semana tiene momentos así, aunque son más bien pesadillescos.

Las interpretaciones están llenas de momentos muy naturales, ¿cómo fue el trabajo con los actores? ¿Hubo periodo de ensayos?

Hubo más ensayos que en la mayoría de las películas “normales” en España. Y así luego da gusto rodar, porque no se pierde más tiempo del necesario y se va al grano. Ahí me ayudó mucho mi socio Javier Albalá, que se dedicó a dirigir los ensayos conmigo y luego me echó un cable en rodaje trabajando con los actores. Es fundamental tener a los actores metidos en la película… y más en estas pelis que se ruedan a toda velocidad. No te voy a dar ejemplos de grandísimos desastres que todos hemos sufrido. Estoy encantado con todo el casting, la verdad. Un trabajo fino del que pueden y están bien contentos.

¿Fue difícil el rodaje teniendo en cuenta que es un film de bajo presupuesto? La sección de bloopers en el DVD parece mostrar una atmósfera relajada a pesar de lo mal que lo pasan los personajes en la historia.

Si por “relajada” quieres decir que estábamos de buen rollo… ni lo dudes, claro. Si no estás de buen rollo no te dejas secuestrar en un pueblo de Cantabria para trabajar como esclavo. Te recuerdo que la película está rodada en dos semanas con un equipo técnico de 4 personas… Pero una cosa es el buen ambiente y otra la relajación. No parábamos de currar todos a destajo hasta que se iba el sol.

En la película parece que se mezclan diversos subgéneros del fantástico, ¿es un recurso para mantener al espectador intrigado o es algo que surgió de forma natural a la hora de dar cuerpo a la historia?

Toda la arriesgada primera parte es un cachondeo con el espectador más “listo”, claro. Está así pensado y espero que te haya funcionado. Es duro jugársela así, pero o mantienes la tensión y la calma del “aquí pasa algo pero no sabemos qué” durante casi la mitad de la peli… o no se yo cómo vas a llenar hora y media. Una apuesta arriesgada, sin duda… pero si no te la juegas en una peli como ésta, ¿para qué hacerla?

El hecho de que no se pueda resumir la película en una frase del estilo “es una peli de zombis” o “es un slasher” o algo así, ¿ha dificultado su promoción?

¿La qué?

¿Qué te llevó a distribuirla tu mismo?

Pues que cuando has hecho una película “a mano” con un puñadito de euros no estás dispuesto a que aparezca un intermediario que se lleve lo que puedas sacar de ella. Si hubiera aparecido una gran distribuidora o algo así… pues quien sabe, pero para andar repartiendo cuatro euros prefiero llevármelos yo para tapar el agujero de la producción. Así que la película se vende en DVD sólo y exclusivamente desde la web oficial de la peli, para todo el mundo.

La carátula es bilingüe con textos en inglés y castellano, así cómo hay la opción de ver subtitulada la película en inglés. ¿Internet te ha facilitado llegar a un público internacional?

No lo dudes. Internet me ha facilitado desde el casting, que pudiera conseguir que un músico sueco (Nicklas Barker, de Anekdoten) me haya hecho la bso, hasta que ahora mismo venda más DVDs fuera de España que dentro. España es un país muy pequeñito… y es tontería olvidar que el mundo es muy grande. La película ha ido por festivales de Holanda, Uruguay, Argentina, México… y se han vendido copias en Japón, Canadá, Chile, Italia, Francia…

Y para acabar, ¿a qué tipo de persona le puede gustar tu película? Series como Perdidos han llegado a un público muy amplio a pesar de ser pura ciencia ficción y aventuras. ¿Pensabas en quién iba a ver la película o te preocupaba simplemente contar una buena historia?

No pensaba mucho en el público objetivo, porque se que al final la cosa es que se vaya corriendo la voz (aunque tarde años) y cada película más o menos bien hecha acaba teniendo su público más o menos concreto. Está claro, por las estupendas críticas recogidas en prensa (Dirigido Por) y muchos blogs importantes (Judex, AlmasOscuras, Esbilla Cinematográfica Popular, Proyecto Naschy, LaPazMundial, LasHorasPerdidas…) que a la gente con más culturilla cinematográfica le pilla las referencias y los juegos, y la disfruta mucho. Pero la verdad es que también hay mucha gente de la que no se atreve a ver mucho cine de terror que se ha sorprendido con algo que no esperaba para nada.

Lo que sí que me ha sorprendido hasta a mi es que a los festivales de cine fantástico les ha parecido a veces demasiado “de autor” y a los normales demasiado “fantástica”. Eso sí que ha entorpecido bastante su carrera festivalera. No se… supongo que a David Lynch o a Cronenberg les ha pasado lo mismo muchas veces. Ja, ja, ja. No, a ellos no les pasa eso ya más.


7 jun. 2012

Ha muerto Ray Bradbury.

Ayer llegué a casa y supe de la muerte del maestro de la ciencia ficción, la fantasía y la literatura Ray Bradbury. Por un momento pensé que no era posible, me había convencido que Bradbury de alguna manera siempre estaría ahí, que había conseguido la inmortalidad manteniéndose vivo con su imaginación.

Luego fui consciente de que Bradbury siempre estará ahí. Bradbury, a través de sus obras, realmente ha conseguido la inmortalidad.


La primera novela que leí del maestro fue Fahrenheit 451, clásico que, para aquellos amantes de los libros, es también una novela de terror. Luego vinieron relatos y más clásicos como Crónicas marcianas (Les cròniques marcianes en editorial Proa). Pero mi novela favorita de Bradbury es La feria de las tinieblas (Something Wicked This Way Comes), nada futurista pero sí cargada de fantasía. Con una bella prosa Bradbury nos cuenta la historia de dos chicos que se enfrentarán al terror que llega a su pueblo en forma de misteriosa feria. La novela fue llevada al cine en 1983 por la Disney (en su época extraña), dando como resultado una más que correcta adaptación dirigida por Jack Clayton.

La imaginación de Bradbury no se limitó a trabajar novelas y relatos, también colaboró en cine, TV, teatro y cómics. Curiosamente, su entrada en el cine y en los cómics fue bastante parecida. Uno de los productores de El monstruo de tiempos remotos (The Beast from 20,000 Fathoms, Eugène Lourié, 1955) copió la historia de Bradbury El faro sin pagar derechos de ningún tipo. Cuando Bradbury se dio cuenta les reclamó a los productores sus derechos y colaboró con los cineastas. Otro gran nombre de la fantasía trabajó en ese film, el mítico Ray Harryhausen, con el cual Bradbury trabó una larga amistad. En los cómics fue el editor de la EC, William Gaines, el que hizo que Bradbury colaborara con ellos. Gaines había adaptado una historia de Bradbury sin pagar derechos. Bradbury, demostrando su clase, le llamó y le dijo: "oye, parece que se os ha olvidado pagarme los derechos de esta historia". Gaines le pagó y, ya que lo tenía al teléfono le comentó si no le importaría colaborar con ellos con más historias. De esta colaboración destacaría la aterradora historia ¡El pequeño asesino! (Small Assassin!), incluido en el número 7 de Shock suspenstories, publicado en 1953 y que podéis encontrar en el volumen 7 de Clásicos del suspense, colección de Biblioteca grandes del cómic, sello en el cual Planeta publicó los clásicos de la EC de terror (Clásicos del terror), suspense, ciencia ficción (Clásicos de la ciencia-ficción) y bélicos (Clásicos bélicos).

Es una gran pérdida para la literatura y la fantasía, pero siempre nos quedarán sus obras, eternos monumentos a la imaginación.