10 jul. 2013

Razorback: Los colmillos del infierno (Razorback)


Esta es una de esas películas cuya sinopsis no le hace justicia, ya que parece una simple copia de Tiburón (Jaws, Steven Spielberg, 1975), pero gracias a un ingenioso guion y a un apabullante estilo visual se convierte en una muy disfrutable e interesante película de terror.

Russell Mulcahy fue el director de Razorback: Los colmillos del infierno (Razorback, 1984), una producción australiana que demuestra que a los australianos hay que darles de comer aparte. El paisaje, los personajes, los vehículos... Todo parece salir de una película de ciencia ficción post-apocalíptica, pero resulta ser el típico presente australiano. Desde luego, solo los australianos podían haber creado el mundo de Mad Max. Mulcahy imprime en cada plano un espectacular estilo visual, ofreciendo imágenes que no se pueden encontrar más que en una ozploitation o en la cubierta de un álbum de Pink Floyd. No es de extrañar que, tras ver esta película, los productores de Los Inmortales (Highlander, 1986) decidieran contratarlo para dirigirla.

La manera que tiene Mulcahy de mover la cámara, más la impresionante fotografía y la edición (en 20 minutos de esta película pasan más cosas que en las 1000 horas que dura El Hobbit: Un viaje inesperado [The Hobbit: An Unexpected Journey, Peter Jackson, 2012]) le otorga al film una personalidad propia que lo convierte en original.

Tampoco podemos olvidar el ingenioso guion de Everett De Roche, basado en la novela de Peter Brennan. De Roche fue el responsable de algunos de los mejores guiones de la edad dorada de la ozploitation. Suyos fueron los guiones de, por ejemplo, Largo fin de semana (Long Weekend, Colin Eggleston, 1978), Roadgames (Richard Franklin, 1981) y Patrick (Richard Franklin, 1978). En Razorback, De Roche mezcla suficientes elementos para hacer la historia propia, en lugar de derivar en un típico Tiburón en el desierto.

Se inicia la película con Jake Cullen (Bill Kerr), cuyo nieto muere a manos del jabalí gigante del título. Sin embargo, nadie cree el relato de Jake y lo acusan de asesinar a su nieto. Desde entonces, Jake jura matar al jabalí gigante cueste lo que cueste. Pero antes de que puedas decir Moby Dick, se introducen más personajes y tramas: Carl Winters (George Harrison), en busca de su mujer desaparecida, cuya trama mezcla elementos de historia de supervivencia y venganza.

En definitiva, esta es una película que, al contrario que recientes estrenos, ofrece mucho más de lo que en un principio prometía.


6 comentarios:

Dr. Gonzo dijo...

Esta película la compré en un mediamarkt hace años, sin tener ni idea de qué iba. Sencillamente vi la portada y pensé: tiene que ser buena.
Me gustó mucho, pero tengo que volver a verla, ya que no me acuerdo absolutamente de nada.

Por cierto, menudo "De Roche" de originalidad tuvo el guionista (tenía que hacer el chiste, lo siento).

Raül Calvo dijo...

Bueno, Gonzo, si es la edición que yo recuerdo no sé hasta que punto se conserva el impacto visual del film, porque creo que era de esas que eran transfers de las versiones en VHS. Yo la que compré hace no sé cuánto fue la de Anchor Bay, que no trae subt ni nada pero tiene una gran calidad de imagen/sonido. Espero que algún día la editen en Blu-ray. En fin, repásala porque yo también la vi tras mucho tiempo sin verla y no recordaba que estuviera tan bien.

Y te perdono el chiste. No pasa nada.

Roswell dijo...

Te está dando fuerte con eso del cine aussie últimamente, ¿eh, Raül? Eso é güeno, así nosotros nos beneficiamos de los descubrimientos gracias a tu blog. ;)

La portada es brutal, me recuerda a las de los juegos del Spectrum. En cuanto a la peli... la tenía en pendientes, y ame has decidido a verla en una de estas noches tontas de Verano.
Eso sí: espero que al ser de Mulcahy no haya escenas a cámara lenta con cristales estallando y chipas everywhere. XD


¡Saludos! ;)

Raül Calvo dijo...

Pues a no ser que salga un montaje del director, no hay cámara lenta, ni cristales estallando ni chispas. Lástima. ;D Saludos.

Bisclavret dijo...

Animado por este post he vuelto a ver esta película recientemente. Debo decir que me gusta, sin embargo desde que la vi por primera vez en noche de lobos tengo un conflicto con ella, es como si le faltase un punto de sal para ser lo que necesito que sea. Creo que es, como bien dices, porque antes de verla la percibí como un "tiburón en tierra" y pese a que no le cambiaria nada necesitaría que se le añadiese algo, muy poco, para que ese deseo quedase satisfecho. Quiza jugar algo más con la amenaza del jabalí, que a veces no se potencia lo suficiente ( a pesar de que me gusta que nunca llegue a ser algo demasiado obvio), hacer que su sombra se proyecte en el paisaje incluso cuando no está. Me viene a la mente el momento en que el animal arranca la mitad de una casa tirando de las cadenas que lo apresan, el momento acaba resolviendose como un gag, sin embargo era un momento visualmente muy impactante que si se hubiera convertido en un ataque de hecho de la bestia orientaría la pelicula en lo que quiero decir. Pero ya digo que le cambiaria casi nada, el modo en que el escenario australiano se acerca a lo pesadillesco y extraño, más alla de la escena onírica, me parece muy bueno. Tengo una pequeña espina con la pelicula pero aún así es muy disfrutable.

Raül Calvo dijo...

Entiendo a lo que te refieres, Bisclavret. Es cierto que le falta un poco para convertir la figura del jabalí gigante en algo más amenazante. Tal vez alguna víctima más.

Publicar un comentario