15 ago. 2013

Los Bond "piratas"


Oficialmente, las aventuras del agente 007 se cuentan a lo largo de 23 películas (hasta ahora), pero no son solo 23 las películas que se han hecho protagonizadas por James Bond. En este artículo vamos a repasar las películas Bond no oficiales.

En 1954 se produjo una adaptación televisiva de la novela de Ian Fleming Casino Royale. La novela fue destripada y constreñida para no chocar contra la censura televisiva de la época y contar la aventura de Bond en apenas 48 minutos. No es que sea muy interesante, y puede ser chocante ver a Bond reconvertido en Jimmy Bond, agente de la CIA; pero explica por qué no empezaron a adaptar las novelas de Fleming empezando por la primera: los derechos televisivos los había adquirido una compañía americana, los cinematográficos fueron adquiridos por el productor Charles K. Feldman cuando Fleming todavía era un desconocido.

Feldman no tuvo oportunidad de llevar Casino Royale al cine. Sin embargo, cuando James Bond se había convertido en un gran fenómeno, Feldman intentó asociarse con Albert R. Broccoli y Harry Saltzman, los productores de la saga Bond durante décadas (la familia Broccoli sigue hoy día produciendo las aventuras del agente 007) para producir una adaptación de la novela. No se pudo llegar a un acuerdo, así que Feldman decidió, ya que tenía los derechos de la novela, realizar basándose en ella una parodia de las películas de espías, de moda en aquel momento. Fue así como nació Casino Royale (1967), dirigida nada menos que por 6 directores: Val Guest, Ken Hughes, John Huston, Joseph McGrath, Robert Parrish y Richard Talmadge.

Casino Royale es un desastre monumental y épico. Cada director se encargó de rodar secciones específicas del guion, cada uno dirigendo solo a un grupo de actores y actrices. El resultado fue una descomunal acumulación de material, un elefantíaco monstruo de Frankenstein. Al descontrol en la dirección se ha de sumar un guion al que fueron contribuyendo de forma no acreditada actores que participaban en la película, como Woody Allen y Peter Sellers, así como otros directores y guionistas que no tenían nada que ver con la producción como Terry Southern y Billy Wilder. Por tanto, si sumamos al descontrol y la descoordinación de la dirección un guion igualmente descontrolado y descoordinado, se entiende que el resultado final sea este mutante kitsch.

La película se estrenó en abril de 1967 y, precedida por los problemas y los excesos del rodaje que dispararon su presupuesto, fue recibida con cierta frialdad, aunque no fue un desastre total y por lo menos se pudo recuperar la inversión. Al cabo de unos pocos meses se estrenó la nueva entrega de 007 Solo se vive dos veces (You Only Live Twice, Lewis Gilbert, 1967), que fue un gran éxito de taquilla y no se vio afectada por la producción de Feldman.

El principal problema de Casino Royale es que es una comedia que no hace mucha gracia, a pesar del talento de los mencionados Allen y Sellers, así como de otros participantes como David Niven y Orson Welles. Por supuesto, una película tan desastrosa como esta no deja de tener su interés para el aficionado al cine de calidad alternativa. Su excesiva duración no ayuda, pero puede ser curiosa de ver por lo menos una vez.




El origen de Nunca digas nunca jamás (Never Say Never Again, Irvin Kershner, 1983) es algo polémico. Durante la producción de Operación Trueno (Thunderball, Terence Young, 1967), uno de los productores ejecutivos de la película, Kevin McClory, acusó a Ian Fleming de plagiarle y McClory consiguió los derechos fílmicos de la novela de Fleming tras una larga batalla legal. El origen de esta demanda es que McClory, Fleming y Jack Whittingham trabajaron juntos en un guion que no se vendió y que más tarde Fleming convirtió en Operación Trueno sin acreditar el trabajo de McClory.

El problema es que McClory solo tenía los derechos de Operación Trueno, así que lo único que podía hacer era volver a rodar de nuevo la novela. Así, Nunca digas nunca jamás es un remake de Operación Trueno, siendo la primera vez que un mismo actor protagoniza dos versiones distintas de una misma película. Porque McClory y Jack Schwartzman se aseguraron a golpe de talonario la participación de Sean Connery.

El resultado, a pesar del buen hacer de Kershner, es un film mediocre por culpa de un guion que sufrió diversos cambios y que nunca acabó de funcionar. Está claro que el film imita el tono que por entonces habían adoptado las películas "oficiales" de 007, en gran medida por el tipo de Bond que interpretaba Roger Moore. El único momento que a mi entender funciona en este sentido es la escena en la sección Q, el resto es bastante irregular. También cometen el error de poner el baboso tema principal sobre una escena de acción al inicio del film.

Sin embargo, a pesar de que el film es muy mediocre, la interpretación de Connery es de las mejores que ha hecho como James Bond, especialmente si la comparamos con la que hizo en Diamantes para la eternidad (Diamonds Are Forever, Guy Hamilton, 1971), donde su desinterés por la película se hace patente.

Además del problema de tono, el film no resulta interesante porque repite sin gracia una historia ya conocida sin aportar ninguna novedad, ni a la historia ni a la fórmula Bond. Tampoco podemos olvidar que esta película se estrenó poco después de Octopussy (John Glen, 1983), lo que sin duda contribuyó a su fracaso ya que seguramente el público no tenía interés en ver otro film de Bond en tan poco espacio de tiempo.

Si sois unos completistas como yo y no conocéis este film puede que resulte interesante de ver, el resto puede que se aburra mucho viéndolo.

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