21 jul. 2011

La casa de los horrores (The Funhouse)


Después de dos días comentando películas de terror me apetecía cambiar de estilo y género y hacer algo completamente diferente. Pero, como dice el proverbio, si quieres hacer reír a Dios, cuéntale tus planes. Ayer, mientras consultaba la página web Horrorview, me tropecé con una crítica sobre La casa de los horrores (The Funhouse, 1981) de Tobe Hooper (no la leáis a no ser que hayáis visto la película porque la cuenta toda, destripando todos los giros argumentales y eventos que se suceden) con motivo de una reciente edición en Blu-ray de la compañía Arrow, que inmediatamente decidí comprar para sustituir la pobre edición en DVD que tengo actualmente. Por tanto, estuve reflexionando sobre esta curiosa película, lo que no me permitió concentrarme en lo que originalmente tenía pensado hacer. Así que me dije: ¡qué #%&*! Voy a comentar The Funhouse.

Ésta no es una película ni muy popular ni muy bien considerada, así que no espero que sea una entrada muy vista ni comentada. Pero mi objetivo con el blog no es buscar títulos populares que atraigan a mucha gente, sino comentar lo que me parece interesante aunque no lo lea nadie. De la misma manera que cuando escribí una entrada dedicada a Spider Baby no me esperaba ni visitas ni comentarios (como así ha sido), me dedicaré a comentar The Funhouse porque trata algunos temas que me interesan, a pesar de la pobre consideración que tiene la película.

La mayoría de los niños sienten una especie de atracción/repulsión por las ferias y el circo. Mientras que algunas atracciones pueden resultar divertidas, hay otros elementos que pueden resultar más bien perturbadores o inquietantes. Me refiero, obviamente, a los payasos. También hay otras cosas que pueden resultar inquietantes, como las grasientas paradas de churros y el preguntarte sobre sus condiciones higiénicas al morder un churro. Recuerdo de pequeño que el tiovivo me daba un poco de miedo, no dejaba de imaginarme que pasaría si no paraba nunca de dar vueltas. Que se quedase girando y girando ante la mirada de los padres, que se quedarían impasibles ante los gritos de horror de sus hijos. Unos gritos que enmudecerían al escuchar el crrrraaack que haría el cuello del caballito al girar y enseñar sus dientes. Vamos a cabalgar juntos, diría sonriendo enseñando los dientes el caballito, juntos para siempre.

Típicas cosas de niños.

Actualmente las ferias me resultan sólo molestas, ya que vivo cerca de una plaza y cada vez que hay fiesta en el barrio toca aguantar los ruidos de la feria y los horribles conciertos de música popular. Eso sí, a un circo no me acerco ni loco. Uno nunca sabe que puede pasar por la cabeza de un payaso.

El caso es que The Funhouse juega con estos elementos añadiéndole otro típico americano: la parada de freaks o fenómenos de la naturaleza. Animales bicéfalos y seres humanos deformes expuestos para el morboso placer de aquellos que quieran ver que pasa cuando la naturaleza se desmadra. También se utiliza el pasaje del terror y su mezcla de miedo y erotismo, ya que es en el tren de la bruja que muchos han aprovechado para intentar averiguar que misterios se han desarrollado entre este verano y el anterior durante la metamorfosis adolescente de la acompañante que tienen al lado. O eso me han dicho.

La ambientación de La casa de los horrores resulta muy efectiva, resonando en el espectador ha pesar de no ser un adolescente americano, ya que hay cosas que resultan universales. Pero mientras la ambientación resulta fantástica, no tanto la película. El cuarto proyecto cinematográfico de Tobe Hooper tiene momentos brillantes mezclados con otros decepcionantes en lo que resulta una película desigual. Es el tipo de título que recomiendo a los aficionados al género del terror pero no tanto a los espectadores casuales.


La raíz de todos los problemas se haya en el hecho de que se originó como proyecto en el estudio Universal en plena fiebre slasher. Los estudios estaban viendo como los independientes se estaban llenando los bolsillos con películas de terror de bajo presupuesto mientras ellos se gastaban millones en producciones que no generaban ni de lejos tantos beneficios. Así que los estudios se pusieron manos a la obra para producir slashers que les reportaran pingües beneficios. Pero los grandes estudios sentían cierta vergüenza en el hecho de tener que "rebajarse" a hacer películas de terror para ganar dinero, vergüenza a la cual se le añadía una autocensura para no provocar reacciones negativas ni tener problemas con el órgano censor americano: la MPAA. Como resultado, los slashers surgidos de los grandes estudios estaban cargados de clichés y eran muy poco sangrientos y muy suaves (algo así como si los de Operación Triunfo se pusieran a hacer versiones de los Sex Pistols) contribuyendo a que el género se quemara rápidamente.

Tobe Hooper se encontró con la dificultad de tener que trabajar con unos productores que continuamente le insistían en que no se pasase con la sangre y que no fuese muy gráfico. Aparte, Hooper tuvo otros problemas, de índole más personal, que hizo que perdiera en algunos momentos el control del rodaje, siendo el director de fotografía Andrew Laszlo el encargado de que se rodasen las secuencias. Lo cierto es que Hooper ha sido un director muy irregular, dejando de lado su gran clásico tejano, el grueso de su producción es bastante prescindible, salvo algún título de los 80, especialmente cuando en los 90 se acabó sumergiendo en el pantano de las películas directas a vídeo.

Otro problema lo tenemos en el guion de Larry Block que nos ofrece un cuarteto de personajes principales tremendamente tópico y aburrido. Por suerte, la película está llena de suficientes rarezas y toques perturbadores como para que quede compensado.

La película se inicia con un plano-secuencia que es un homenaje/parodia al plano-secuencia que abre La noche de Halloween (Halloween, 1978) de John Carpenter y cuyo clímax es un homenaje a Psicosis (Psycho, 1960) de Alfred Hithcock. La escena acaba revelando que se trata todo de una broma que el pequeño Joey (Shawn Carson) le gasta a su hermana mayor Amy (Elizabeth Berridge). Lo cual es uno de los momentos más bizarros de la película, ya que el objetivo de Joey es pegarle un susto a su hermana haciéndole creer que un asesino la va a matar mientras se ducha, momento en el cual Joey aprovecha para hacerle una foto desnuda con cara de susto.

No sé vosotros, pero a mi no me parece una relación muy sana entre hermanos, a no ser que lo de hacerle fotos desnuda a la hermana de uno sea normal y típico y yo no me haya enterado.

El cabreo de Amy es comprensiblemente monumental, lo que luego tendrá importancia más adelante en un momento clave de la película, uno de sus momentos brillantes. Es también importante señalar lo curioso que es este slasher en el cual vemos desnuda, en dos escenas, a la protagonista, cuando lo habitual en este género es que la Final Girl sea la única que no aparece desnuda para mantenerla "pura" hasta su enfrentamiento con el asesino enmascarado de turno.

El espectador ha de aguantar entonces un aburrido tramo en el cual acompañamos a los poco interesantes y aburridos protagonistas. Un tramo que se hace algo largo a pesar de que Hooper vaya salpicando con algún susto aquí y allá el desarrollo de los acontecimientos.

Sin embargo, la espera merece la pena cuando finalmente empieza a desarrollar Hooper un estilo cercano a los de su filmografía más brillante. Esto es cuando nuestros protagonistas son testigos del asesinato de una prostituta a manos del deforme hijo del encargado del tren de la bruja (el funhouse del título original). Entonces, con nuestros protagonistas atrapados dentro de la atracción comienza una lucha por la supervivencia en un entorno surrealista marcado de fuertes colores al estilo italiano.

En esta parte de la película domina el suspense y la angustia que culminan en una conclusión muy hooperiana. Supongo que si la primera parte de la película hubiera resultado más entretenida y si los personajes hubieran sido mejor construidos, estaríamos hablando de un clásico del terror en lugar de la película irregular que tenemos hoy. A pesar de todo, es un título que se ha mantenido bastante bien y, tras 30 años, sus buenos momentos siguen funcionando.

Como he dicho, no es una película que recomiende a todo el mundo, pero tiene varios detalles artísticamente válidos e interesantes. Yo, de hecho, la descubrí cuando en La noche temática, que emitía la 2 en conjunción con el canal Arte, dedicaron una noche al cine de terror, emitiendo cuatro interesantes documentales y éste filme. Un título que, en última instancia, vale la pena recuperar.

8 comentarios:

Einer dijo...

Aún no la he visto pero la pillaré como todas las Arrows, eso sí, cuando este a precio rata.

El aspecto sexual del cartel es alucinante, nada sutil.

Raül Calvo dijo...

No sé si pillar todas las de Arrow indiscriminadamente es buena idea, más teniendo en cuenta el destrozo que han hecho con algunas pelis como con El pájaro de las plumas de cristal que no aparece en su formato cinematográfico original(!), es mejor comparar y buscar bien. Tampoco soy muy fan de los nuevos pósteres que ponen en las carátulas, prefiero los originales. No sé si te referías al de Arrow o al póster original que ya da a entender que no es una comedia romántica.

Dr. Gonzo dijo...

Yo esta la tengo por aqui, pendiente de verla, de modo que aún no puedo opinar gran cosa, salvo que me recuerda poderosamente a La casa de los 1000 cadáveres.

Raül Calvo dijo...

En todo caso será al revés, ya que esta película es unas décadas anterior a La casa de los 1000 cadáveres, que no deja de ser un remake inconfeso de las películas de Hooper.

Einer dijo...

Me he explicado mal, he querido decir que la pillaré a precio rata como todas las Arrows que pillo, no que vaya a pillar todas. Por ejemplo, Dawn of the dead no me interesa, que ya tengo la versión USA.
El ratio 2:1 es rarísimo, pero como es decisión de Storaro y ha inventado él el formato, encima habrá que reirle la gracia. La que sí he pillado ya es City of the living dead y el transfer a BD deja mucho que desear.

El póster me refería al original.

Raül Calvo dijo...

Ok. Yo también tengo la edición de cuatro discos americana, pero a lo mejor la pillo en Blu-ray si la veo de oferta. Lo de Storaro tiene delito, Apocalipsis Now no ha aparecido con su formato original hasta que se ha puesto el Coppola a supervisar el transfer. Menos mal que tengo la edición de Blue Underground de El pájaro... porque sino me estaría dando de golpes contra la pared. La de City (una de mis favoritas) está bastante bien cuando la comparas con las ediciones anteriores en DVD, supongo que el material de base tampoco estaría muy bien.

El póster con la baba da un poco de cosica, sí.

Roger dijo...

The Funhouse fue una película difícil de conseguir en mi juventud, lo que se traduce en que no la tenían en nungun videclub que frecuentaba. Siempre estaba descatalogada, como Suspiria. Fue muy grata la sorpresa cuando la pasaron por tv2. Coincido en que hay momentos en que se hace tediosa pero junto con su primer film y Liferforce són mis preferidas de este director.

Además el detalle de que el hijo lleve una máscara para ocultar lo que después descubrimos y que encima trabaje en la feria es genial. También me gustaron mucho los créditos iniciales.

Por cierto, valiosísima la informción sobre ediciones en DVD y Blue-Ray

Raül Calvo dijo...

Los otros documentales que dieron con la peli tampoco estaban nada mal. Sí, tiene sus fallos, pero no deja de ser interesante. Yo compro las pelis que comento, siempre buscando la mejor edición, en caso de que haya varias me gusta especificar, para los coleccionistas.

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