18 dic. 2013

Cuando llega la noche (Into the Night)


Recuerdo leer con divertimento, creo que en uno de los libretos de Arrow Video, la estupefacta reacción de John Landis ante el fracaso de taquilla que, en su día, fue su película Cuando llega la noche (Into the Night, 1985). Landis, que llevaba desde 1978 estrenando taquillazo tras taquillazo y clásico tras clásico, acababa de pasar por la terrible experiencia de ser acusado de homicidio involuntario por el accidente en el que murieron dos extras y el actor Vic Morrow durante el rodaje de su episodio de En los límites de la realidad (Twilight Zone: The Movie, Steven Spielberg, John Landis, Joe Dante, George Miller, 1983) (fue declarado inocente), así que tal vez sea una de las razones por las que esta película no funciona: Landis no estaba al 100%. O, tal vez, simplemente se equivocaron Landis y el guionista Ron Koslow en pensar que esta película interesaría y divertiría al público.

Ed Okin (Jeff Goldblum) lleva mucho tiempo sufriendo insomnio, no le gusta su trabajo y su matrimonio no es demasiado feliz. Una noche, llevado por la desesperación, se va al aeropuerto para hacer algo que le devuelva el sueño. Sin embargo, lo que hace en su lugar es salvar a Diana (Michelle Pfeiffer) de unos hombres que la persiguen para matarla. A partir de ese momento, Ed y Diana huirán juntos para salvar la vida.

Entiendo que la película no funcionara en su momento, ya que es un film extraño que comete varios errores de tono. Landis había dirigido la clásica Un hombre lobo americano en Londres (An American Werewolf in London, 1981) en que mezclaba de forma soberbia el terror y la comedia. Por tanto, mezclar comedia con un thriller con tintes románticos debería ser una tarea sencilla tras llevar a cabo algo tan complicado como mezclar dos géneros aparentemente antagónicos como la comedia y el terror. Pero la comedia en Cuando llega la noche no funciona.

Para entender por qué no funciona, en parte, la comedia en este film, permitid que os cuente una anécdota sobre Superdetective en Hollywood (Beverly Hills Cop, Martin Brest, 1984). Cuando se hizo el primer pase de prueba se dieron cuenta de que la gente no se reía en las escenas cómicas que transcurrían después del asesinato del amigo de Axel Foley (Eddie Murphy). La gente no se reía porque la escena del asesinato era tan brutal que la gente tardaba un poco en recuperarse, así que se reeditó la escena y el principio del film ahora sí que funcionaba. Cuando llega la noche tiene el mismo problema: sus escenas de acción son violentas, secas, muy serias, sin la exageración que hace entretenido el cine de acción. Así que los toques de comedia tontorrona quedan algo fuera de lugar, además de que no resultan particularmente divertidos.

Un ejemplo de lo equivocado del tono: nuestros protagonistas escapan de una trampa y van a coger un ascensor. Al abrirse las puertas se encuentran un perro que les ladra agresivamente, así que salen corriendo hacia las escaleras, mientras el dueño retiene al perro. Cuando los asesinos que los persiguen llaman al ascensor y las puertas se abren, el perro ladra y los asesinos ejecutan al perro con sus armas. Esto se supone que debe provocar la risa en el espectador. El problema no es hacer un chiste con el asesinato de un perro, sino que está rodado de manera que resulta en una escena simplemente violenta y perturbadora. Por contraste lo podéis comparar con las consecutivas muertes de perros que provoca el pobre Ken (Michael Palin) en Un pez llamado Wanda (A Fish Called Wanda, Charles Crichton, John Cleese, 1988), muertes exageradas para tener un efecto cómico, puntuado por las reacciones de Ken.

También he de decir que no me di cuenta de que se suponía que era una escena cómica hasta que más tarde los asesinos matan un loro a tiros de la misma forma en una escena hecha con intención cómica. Lo equivocado del tono culmina con otro momento al final particularmente sangriento y brutal que le quita cualquier atisbo de comedia al resto del film.

Los otros aspectos del film no resultan tampoco particularmente interesantes. La trama criminal en la que están envueltos los dos protagonistas no resulta absorbente ni consiguió que este espectador se viera interesado en su resolución. En su mayor parte, además, la película tiene un ritmo lento, como si se hubiera contagiado de la somnolencia de Ed.

Entonces, ¿por qué comentarlo? Pues porque como film fallido resulta curioso de ver. Este extraño híbrido de motivos opuestos intriga por el hecho de que llegara a estrenarse y por el hecho de que su director pensaba que funcionaba. Además, siempre es posible que a vosotros sí os haga gracia. Y Michelle Pfeiffer aparece desnuda.


2 comentarios:

Rodi dijo...

Siempre he opinado lo mismo, es un film fallido y extraño, una comedia que nunca hace gracia, algo incomprensible teniendo en cuenta que se trata de una dirigida por Landis. Es posible que lo sucedido en el rodaje de "En los límites de la realidad" le afectase, aunque recuperaría su acierto para la comedia en sus films posteriores.

Saludos.

Raül Calvo dijo...

Sí, es una suerte que Landis recuperara el pulso en films posteriores. Supongo que todo el mundo tiene derecho a equivocarse por lo menos una vez. Saludos.

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