3 ene. 2018

Leatherface (2017)

 
Hay pocas sagas, dentro del cine de terror, que partan de una historia muy sencilla para crear una complicada franquicia llena de diferentes continuidades, reboots y remakes como la iniciada con la obra maestra La matanza de Texas (The Texas Chain Saw Massacre, Tobe Hooper, 1974). Para complicar un poquito más las cosas llega la precuela Leatherface (Alexandre Bustillo, Julien Maury, 2017), no confundir con el otro Leatherface de la franquicia La matanza de Texas III (Leatherface: Texas Chainsaw Massacre III, Jeff Burr, 1990).

La película pretende contar el origen de Jed Sawyer alias Leatherface, la montaña de carne asesina que gusta de llevar máscaras hechas con la piel de sus víctimas, convertido en un icono del cine de terror por Tobe Hooper. Por tanto, es una precuela de La matanza de Texas que también tiene en cuenta los personajes y hechos que vimos en La matanza de Texas 3D (Texas Chainsaw 3D, John Luessenhop, 2013)(a partir de ahora me referiré a este film como 3D), de modo que hay referencias a los personajes y situaciones de estas dos películas. Por ejemplo, el personaje que interpreta Stephen Dorf, el sheriff Hartman, es el padre de Burt Hartman (Paul Rae), uno de los villanos de 3D, las referencias a los Carson también son de 3D, por el lado del film original de Hooper hay apariciones juveniles de otros Sawyer famosos como Drayton, interpretado por Jim Siedow en los filmes de la saga dirigidos por Hooper y por Bill Moseley en un cameo en 3D.

Sin embargo, esto ya plantea el primer problema. Porque, para que la acción principal transcurriera en el presente, los productores de 3D decidieron trasladar los hechos de la original Matanza de Texas a los años 90. Pero Leatherface recupera la cronología del film de Hooper, así que la de 3D ya no tiene sentido. Un grave error porque los productores planeaban varias secuelas contando una historia de conflictos familiares caníbales cuyas bases se establecen en Leatherface y 3D.

Pero, en realidad, ya nada de eso importa porque los de Lionsgate tardaron tanto en estrenar Leatherface que la productora Campbell Grobman Films ha perdido los derechos de la saga, así que esta supuesta épica historia ya no verá la luz del día.

Diría que es una lástima si no fuera porque Leatherface es un film tópico, aburrido y predecible sin ningún interés. Y eso que he de admitir que, como ya comenté en su momento, 3D me gustó y me parecía que ofrecía posibilidades futuras que podían ser interesantes.

Debido a la complicada producción que ha tenido esta película, es difícil atribuirle toda la culpa a los directores Alexandre Bustillo y Julien Maury, o a su guionista Seth M. Sherwood, ya que hubo un gran periodo en el que porciones del film se volvieron a rodar y editar. Además de que todos ellos estaban al servicio de Campbell Grobman Films y su objetivo de crear una historia a través de diversas secuelas. Si comparamos las películas de Bustillo y Maury rodadas "en libertad" con esta vemos que no tienen nada que ver, así que no cargaré demasiado las tintas contra la pareja de directores.

Si bien no es la peor película que he visto de esta saga, ese honor corresponde a la infumable La matanza de Texas: El origen (The Texas Chainsaw Massacre: The Beginning, Jonathan Liebesman, 2006), se empeña en explicar cosas que no necesitan explicación y lo hace en un film que parece una versión cutre de Malas tierras (Badlands, Terrence Malick, 1973). Además, intenta sorprender al espectador con un giro de guion que se ve venir a kilómetros de distancia.

Todo lo que se necesita saber sobre la familia Sawyer ya lo explicó Tobe Hooper en la primera: era una familia de carniceros que, cuando la fábrica que les empleaba se industrializó, acabó degenerando en locura a lo largo de los años. Ya está. Leatherface es producto de haber nacido en una familia degenerada. Nada que merezca un film contando su origen. Por supuesto, tal vez resultaría funcionaría si estuviese explicado de forma más interesante, pero el desarrollo es muy tópico, la violencia no está mostrada de forma impactante o visualmente efectiva. Las interpretaciones no son nada del otro mundo. En definitiva, una pérdida de tiempo. Una pérdida de tiempo aún mayor si tenemos en cuenta que quién presentan aquí como joven Leatherface no tiene absolutamente nada que ver con la versión de Leatherface que hemos conocido hasta ahora.

Pero siendo honestos, si que hay una cosa que me gustó de esta película. Solo una. La motivación emocional en la creación de su primera máscara. Es todo lo positivo que puedo decir de un film que se ha hecho más innecesario al perder Campbell Grobman Films los derechos y no continuar su historia.

En definitiva, solo para los completistas que necesitan ver todas las entregas de una franquicia que les guste.


2 comentarios:

Dr. Gonzo dijo...

Bueno, ya conoces mi opinión. Sólo me queda añadir que tu artículo es mucho más interesante que la película.

Raúl Calvo dijo...

Gracias, aunque preferiría haber disfrutado de una mejor película.

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