19 abr. 2018

Drácula negro (Blacula)

 
La década de los 70 trajo consigo el nacimiento de la blaxploitation, una tendencia cinematográfica que no me detendré ahora a explicar, más allá de poner en contexto el origen de las dos películas que tratamos en este artículo. En sus inicios, se consideró que la blaxpotation daba una mala imagen de la comunidad afroamericana, perpetuando estereotipos y clichés, a pesar de que uno de los iniciadores de esta tendencia fue un film tan contestatario como Sweet Sweetback's Baadasssss Song (Melvin Van Peebles, 1971). Muchos cineastas tomaron nota de estas quejas, trayendo consigo un mayor énfasis en los temas sociales y políticos, así como una representación más equilibrada de los personajes negros. Lo que nos lleva a Drácula negro (Blacula, William Crain, 1972).

Originalmente, Blacula fue concebido como una parodia, una comedia ridícula cuyo guion perpetuaba los estereotipos mencionados. Y así fue hasta que el actor William Marshall pidió cambios en el guion, llevando a cabo otros él mismo, ya que consideró que se daba una mala imagen de los negros y le faltaba entidad al vampiro. Gracias a él, estos cambios permitieron que la película de William Crain se convirtiera en el clásico de culto que es hoy día.

Blacula es un logrado film de terror que tiene algunos toques de temática social, que se desarrolla como un relato de vampiros clásico. Sin duda, la presencia de William Marshall es una de las razones principales por las que el film funciona tan bien. Fue Marshall el que creó el pasado del personaje, aportándole una regia dignidad que rivaliza con el propio Drácula de Christopher Lee. Sin embargo, a pesar de lo progresivo que resulta en muchos frentes, hoy día puede chocar por el lenguaje homofóbico presente en el film, tal vez porque a principios de los 70 algunas palabras no eran consideradas peyorativas como lo son en la actualidad (al menos en lo que se refiere a la VO).

Como ya he dicho, en el fondo Blacula es un relato clásico de vampiros. En el film, el príncipe Mamuwalde (Marshall) es transformado en Blacula por el propio conde Drácula (Charles Macaulay). No contento con ello, Drácula mata la esposa de Mamuwalde. Siglos más tarde, Blacula es sacado de su tumba y empieza a causar estragos en el presente, hasta que conoce a Tina (Vonetta McGee), una reencarnación de su princesa Luva. Vemos aquí que se incorpora a la película una trama clásica: la del vampiro que se reencuentra con un amor perdido. Aquí se utiliza muy bien, aportando un toque de tragedia al terror.

Teniendo en cuenta su inicial concepción como parodia, hemos de celebrar las circunstancias que llevaron a que el film fuera rodado desde una perspectiva más seria, aportando así al género un título clásico.



Se dice que segundas partes nunca fueron buenas, pues aquí tenéis la excepción que confirma la regla. Grita Blácula Grita (Drácula negro 2) (Scream Blacula Scream, Bob Kelljan, 1973) es un film superior a Blacula, tanto por su guion como por su ejecución.

El argumento resulta bastante novedoso, mostrando un enfrentamiento entre Blacula y un culto vudú. Este culto está liderado por Lisa Fortier, a la que da vida la gran Pam Grier. Resulta interesante como se rompen ciertos clichés, presentando la religión vudú de un modo que se aleja del sensacionalismo hollywoodiense, ofreciendo una perspectiva positiva de esta religión. Entre Blacula y Lisa se encuentra Justin Carter (Don Mitchell), que investiga los crímenes perpretados por Blacula y sus vampiros. Obviamente, este conflicto resultará en una climática batalla.

El hecho de tener a Pam Grier enfrentada a William Marshall ya es un plus. Pero, como decía, la historia de esta segunda entrega resulta mucho más entretenida y original que la de la primera entrega. Además, la dirección de Bob Kelljan es mucho más energética, destacando principalmente en las escenas de acción. Es por todo ello que Scream Blacula Scream se ha convertido en un clásico por derecho propio.

Las incursiones de la blaxpoitation en el terror siempre han dado resultados curiosos, aunque muchas veces las películas en sí no fueran muy destacadas. Por suerte, en el caso de Blacula tenemos dos excelentes muestras de cine fantástico y de terror. Mezclando temas clásicos y modernos, el film enlaza la tradición gótica de los 60 con el cine urbano de terror de los 70. Para los que no tengan problema con el inglés, recomiendo disfrutar de estas dos películas en la edición en Blu-ray de Eureka.


2 comentarios:

victor dijo...

Precisamente llevo unas semanas volviendo a ver cintas de la blaxploitation, y viendo algunas que todavía no había echo. Blacula me encantó cuando la vi(no he vista la segunda), quizás la recupere en los próximos días.
Un saludo

Raúl Calvo dijo...

Pues repito que la segunda es mejor que la primera. Si Blacula te encantó, espero que disfrutes más con Scream Blacula Scream.

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