El género de terror, especialmente durante la década de los 80 del siglo XX, era considerado una puerta de entrada de fácil acceso para nuevos directores buscando la manera de entrar en el show business. Y así era porque, además del gran número de estudios independientes que había, era relativamente fácil rodar una película de terror con un presupuesto bajo y encontrar quien la distribuyera, a pesar de no contar con un grandes medios o estrellas de renombre en el reparto. Esto quería decir también que muchos directores que no sentían ningún aprecio o interés por el género rodaban películas muy formulaicas llenas de clichés y tópicos, debido al desconocimiento de los directores del género y productores buscando hacer dinero fácil. Por suerte, este no era el caso siempre y, de vez en cuando, un director de talento se introducía en el género desde el desconocimiento pero con ganas de hacerle justicia. Así fue con Solos en la oscuridad (Alone in the Dark, Jack Sholder, 1982).
El doctor Dan Potter (Dwight Schultz) empieza a trabajar en una experimental clínica de salud mental dirigida por el doctor Leo Bain (Donald Pleasance). El doctor Potter entra sustituyendo al doctor Harry Merton (Larry Pine), que se ha ido a trabajar a otra clínica. Sin embargo, Frank Hawkes (Jack Palance), Byron Sutcliff (Martin Landau), Ronald Ester (Erland van Lidht) y Skaggs (Phillip Clark), cuatro pacientes considerados muy peligrosos y violentos, se han autoconvencido de que el doctor Potter ha asesinado al doctor Merton. Cuando un apagón sumerge a la ciudad en el caos, los cuatro escapan y deciden vengar el inexistente asesinato del doctor Merton sometiendo al doctor Potter y a su familia a un violento asedio en su casa.
Jack Sholder trabajaba en New Line Cinema editando tráileres cuando Robert Shaye, fundador y entonces presidente de la compañía, le pidió que escribiera una película de terror para el debut de Sholder como director, basándose en su trabajo en diversos cortometrajes. Esto sucedía en plena fiebre slasher, momento en que todo el mundo quería apuntarse al carro del terror. Aun y así fue difícil encontrar financiación para la película, ya en un principio el guion de Sholder era más caro y complejo de lo que se podía permitir una pequeña compañía independiente. Obviamente, el proyecto se puso en marcha y la película se rodó, después de que Sholder rescribiera el guion para adecuarlo a los medios a disposición de New Line. Y a pesar del bajo presupuesto, consiguieron reunir un interesante reparto, repartiendo sabiamente los días en los que trabajaba cada estrella.
Sholder no era particularmente aficionado al terror, pero en este caso sirvió para introducir elementos interesantes. El principal es la comedia negra, sin llegar a la parodia, que adorna algunas secuencias y diálogos. La comedia está distribuida de manera que no afecta las escenas de suspense, igual que los toques de comentario social en el fondo del guion. La mejor idea que tuvo Sholder es que, en lugar de seguir la estructura habitual del slasher, convierte la película en una historia de asedio al estilo Perros de paja (Straw Dogs, Sam Peckinpah, 1971). Esto lo diferenció del resto de películas que se estrenaba entonces del género, aunque la publicidad de la película la presentaba como un slasher más, a pesar de la ausencia de adolescentes masacrados por enmascarados. Aunque, casualmente, en esta película hay una escena en que uno de los psicópatas de pone una máscara de hockey cuando al mismo tiempo que se rodaba esa escena también se rodaba Viernes 13, 3ª parte (Friday the 13th Part III, Steve Miner, 1982), estrenadas con cuatro meses de diferencia. Otro detalle interesante es que el pueblo en que transcurre la acción es Springwood; cuando Sholder se puso al frente de Pesadilla en Elm Street 2: la venganza de Freddy (A Nightmare on Elm Street 2: Freddy's Revenge, 1985), decidió convertir el pueblo donde sucede en Springwood, como guiño a su película. Esto luego se incorporó a la mitología de la saga.
Solos en la oscuridad ha envejecido muy bien, sobre todo debido a los toques que la diferenciaban de otras películas de la época. Las escenas de suspense siguen funcionando y el gran reparto ayuda a que la historia no pierda interés. No es la película más famosa que dirigió Sholder, pero es de las más interesantes.

0 comentarios:
Publicar un comentario