25 mar 2026

The Birthday

 


 

A principios de los 2000, oí hablar de una película que había causado sensación en Sitges: The Birthday (Eugenio Mira, 2004). Quise ir a verla al cine, pero por motivos que ahora no recuerdo no pudo ser. Luego, la película desapareció. Reaparecía con alguna edición en DVD de baja calidad, para luego volver al limbo. Esta distribución desastrosa hizo que la película fuera adquiriendo un aura de film de culto y que, hasta veinte años después, no pudiera por fin verla. La espera ha valido la pena.

Baltimore, 1987. Norman Forrester (Corey Feldman) es invitado por su novia Alison (Erica Prior) a la fiesta de cumpleaños de su padre, el magnate Ron Fulton (Jack Taylor). Pero desde el principio las cosas no van bien para Norman, cuya relación con Alison parece cada vez más frágil. Y todo empeora más cuando Norman descubre que algo inquietante y terrible está sucediendo que puede afectar el destino de la humanidad.

Parece que las cosas pasan por un motivo y al final ha sido una suerte que no viera la película hasta que ha sido el momento adecuado,  ya que ahora está disponible en su versión íntegra (la versión estrenada en cines duraba 97 minutos ya que la distribuidora le pidió a Mira que recortase veinte minutos). Una versión íntegra disponible en 4k, nada menos. Esto ha sido posible ya que la película ha sido "rescatada" y sus derechos de distribución adquiridos por una compañía interesada en darle el trato que se merece a The Birthday. Una auténtica joya que ha de ser vista y celebrada.

Pero para entender porqué esta película ha resonado tanto conmigo debería explicar algo sobre mí. Soy una persona muy tímida, me cuesta hablar con gente que no conozco, lo que significa que he tenido que hablar en público en distintas ocasiones, lo que ya era una experiencia terrible, y muchas veces me han invitado a fiestas en las que no conocía a nadie, aparte de la persona que me había invitado. Esto me causaba una gran angustia ya que va contra mi naturaleza simplemente acercarme a alguien y socializar. A veces me quedaba en un rincón observando la gente interactuar como si observara extraños rituales extraterrestres. A veces lo puedo disimular con comentarios graciosos, pero es algo agotador y es más habitual que me acabe pareciendo a Peter Sellers en El guateque (The Party, Blake Edwards, 1968).

Es por esto que el inicio del film, una especie de comedia de costumbres con toques lynchnianos, me sentí completamente identificado con las tribulaciones de Norman, intentando encajar en un ambiente en el que no encaja para nada, deambulando perdido en una fiesta en la que no conoce a nadie y es visto como un intruso. La introducción de la trama de terror cósmico es lo que le faltaba para convertirse a mis ojos en una obra maestra, ya que soy un gran fan del género, pero para mí ya era angustiante cuando es solo un pobre desgraciado en una fiesta pija.

La acción transcurre en tiempo real, lo experimentamos todo a la vez que el protagonista sin elipsis ni saltos temporales. Una gran coreografía con las cámaras y que se concentre la acción en una sola localización, el hotel Fulton que pertenece al personaje que encarna el actor de culto Jack Taylor, lo hace posible. Sumado al gran diseño de sonido, esto convierte The Birthday en un gran triunfo dentro del género y hace aún más incomprensible que permaneciese en la oscuridad durante veinte años.

Son unos veinte años que parece que no han pasado para la película. La ansiedad y la angustia del presente demencial que vivimos encajan perfectamente con la trama del film, lo que lo hace más relevante ahora que cuando se estrenó. Esta cualidad atemporal hace que resalte más su calidad, ya que casi te olvidas de que fue rodada hace veinte años y parece un estreno reciente. Que en cierto modo lo es. En todo caso, una muy recomendada película de terror.

 

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