8 jun 2020

Las aventuras de Ford Fairlane (The Adventures of Ford Fairlane)


Descubrí Las aventuras de Ford Fairlane (The Adventures of Ford Fairlane, Renny Harlin, 1990) cuando estaba en 8º de EGB (el último que se llamaría así antes de pasar a ser la ESO), la edad ideal para ser introducido en el mundo del detective roquero Ford Fairlane, en la que hoy es una cápsula temporal de los 90.

Ford Fairlane (Andrew Dice Clay) es un detective especializado en el mundo de la música. Un viejo amigo, el DJ Johnny Crunch (Gilbert Gottfried), le encarga encontrar a una chica llamada Zuzu Petals (Maddie Corman). Poco después, Crunch es asesinado y otra persona, Colleen Sutton (Priscilla Presley) le encarga a Ford encontrar a la misma chica. Y es posible que todo esto tenga algo que ver con la muerte del cantante Bobby Black (Vince Neil). ¿Podrá Ford desentrañar esta complicada trama antes de que le cueste la vida?

En su día, la película me pareció una comedia genial. El carácter exagerado y pasado de vueltas del personaje era el súmum del humor para un chaval entrando en la adolescencia. En la actualidad, aprecio más Las aventuras de Ford Fairlane por como juega con los tópicos de la ficción detectivesca y el hard boiled, al estilo de Kiss Kiss Bang Bang (Shane Black, 2005). Ford Fairlane es mucho más fantasiosa que la película de Shane Black, como demuestra el hecho de que una de las bandas para las que trabaja Fairlane es Josie and the Pussycats, pero la voluntad de jugar con los elementos clásicos de las historias de detectives privados es la misma: la trama complicada, la secretaria fiel, las traiciones y los giros inesperados... Todo regado con el peculiar estilo de Andrew Dice Clay.

Ford Fairlane fue creado por el escritor y periodista Rex Weiner, que le hizo protagonizar dos historias que se publicaron serializadas a finales de los 70 y primeros 80. La intención de Weiner era explorar la nueva escena musical surgida del momento, impulsada por el punk. Su personaje ficticio se cruzaba con personajes reales en lugares reales. Para cuando finalmente la película se puso en marcha, poco quedaba de las historias originales. El film buscaba crear una comedia de acción, alejada de la escena punk original. La película cambió aún más cuando se decidió convertirla en un vehículo para convertir a Andrew Dice Clay en una estrella.

Clay era un cómico bastante popular y famoso en aquella época, así que la idea de convertirlo en una estrella de cine, como ya se había hecho con Steve Martin y Eddie Murphy, tenía toda la lógica del mundo. La diferencia entre Clay y los comediantes mencionados es que el estilo de Clay era bastante extremo para la época, lo que acabó convirtiéndolo en una figura polémica debido a sus chistes sexistas. Cuando Ford Fairlane se estrenó, las opiniones contrarias a Clay eran bastante fuertes y numerosas, lo que afectó negativamente a la película, igual que afectó la poca publicidad y el hecho de que era una película no muy convencional. Vista hoy día, tiene algún momento políticamente incorrecto, pero en un mundo post-hermanos Farrelly no resulta tan extrema como cuando se estrenó. Además, se ha de entender que la película llegó en un momento en que empezaba una nueva ola conservadora después de los excesos de los 80. Sea cual sea el motivo real, el resultado es el mismo: no funcionó en taquilla y se convirtió en una cinta de culto.

Que no os de pena Clay. Puede que no se convirtiera en una estrella de cine, pero seguramente hizo más dinero con sus espectáculos de lo que jamás habría conseguido como actor. Y estos últimos años ha obtenido muy buenas críticas en sus papeles como secundario en películas como Ha nacido una estrella (A Star Is Born, Bradley Cooper, 2018). En cuanto a la película, se ha convertido en una cinta de culto como ya he dicho. Aquí, donde la figura de Clay es bastante desconocida, el film se ha podido apreciar por sus virtudes y, también, por sus defectos. El estilo y la música es muy, muy de los 90, pero la trama y el argumento son bastante clásicos. Por supuesto, es posible que me ciegue la nostalgia, y la película resulte terrible para alguien que no vivió los 90, pero para mí todavía funciona de forma excelente.


2 jun 2020

La saga Scary Movie


Alguien tenía que hacerlo y ese alguien he sido yo. Todo un artículo analizando la saga Scary Movie y su azarosa trayectoria en las pantallas. Un análisis que seguro pasa a la historia como lo han hecho estas películas. Leed todo al respecto en: 


Ahora parece el momento ideal para repasar estar películas, cuando la realidad parece una parodia.


Las tres caras del terror (I tre volti del terrore)

 
Las tres caras del terror (I tre volti del terrore, Sergio Stivaletti, 2004) es un ejemplo de película que se hace perdonar muchas cosas gracias a su espíritu y sus intenciones. Pero eso trae consigo que solo sea una película apta para los fans del cine de terror.

Tres desconocidos comparten un vagón de tren. La llegada del doctor Peter Price (John Phillip Law) hará que compartan extrañas experiencias al mirar dentro de un orbe mecánico. Estas experiencies son las tres historias que forman este film antológico. El título hace clara referencia a Las tres caras del miedo (I tre volti della paura, Mario Bava, 1963), mientras que el argumento es el mismo que el de Doctor Terror (Dr. Terror's House of Horrors, Freddie Francis, 1965). Por si fuera poco, el personaje de John Phillip Law se llama Peter Price en referencia a Peter Cushing y Vincent Price y va maquillado de forma que recuerda a la barba de Cushing y la vestimenta de Price.

Claramente, los cineastas no tratan de ocultar sus intenciones. La película es un homenaje al género, igual que las historias. La primera historia, El anillo de la luna es una historia de hombres lobo, la segunda historia, Un rostro perfecto (Dr. Lifting), es una historia de Mad Doctor, y la tercera, El guardián del lago, una historia con criatura misteriosa. Eso hace que sea un film predecible (si habéis visto Doctor Terror ya sabéis como acaba) pero, también, entretenido. El film tiene varias cosas en contra: los efectos digitales son terribles, las interpretaciones mediocres (excepto Law) y se nota que fue rodada en vídeo digital. A pesar de todo, el fan de terror capaz de captar los diversos homenajes (atención a Lamberto Bava dirigiendo Demons 7) y ver la película como una carta de amor al género, podrá obtener placer dcon ella. Y aunque los digitales son bastante malos, los efectos prácticos y de maquillaje son bastante buenos, cosa que se espera teniendo en cuenta que el director Sergio Stivaletti ha demostrado en muchas ocasiones su talento a la hora de crear efectos especiales.


28 may 2020

Juegos sangrientos (Blood Games)


Hace poco vi en Netflix una película que acabó siendo toda una decepción a pesar de su premisa: Girls with Balls (Olivier Alfonso). Lo peor: es un obvio plagio de Juegos sangrientos (Blood Games, Tanya Rosenberg, 1990), una excelente película que mezcla thriller, acción y empoderamiento femenino.

El señor Collins (Ken Carpenter), un antiguo mercenario, decide contratar para el cumpleaños de su hijo Roy (Gregory Scott Cummins) un equipo de baseball femenino para celebrar un amistoso juego. Este equipo es Babe and the Ball Girls, capitaneado por Babe (Laura Albert), la cual está determinada a ganar. Cuando el equipo de Babe consigue su merecida victoria, los hombres del lugar no se lo toman bien. El señor Collins ha visto su orgullo masculino herido y primero se niega a pagar. Luego, Roy intenta violar a una de las chicas. Las chicas se defienden y Roy acaba muriendo, lo que provoca que el señor Collins reuna un pequeño ejército, determinado a que el equipo de Babe no salga vivo del bosque.

El film se abre con el juego de baseball en progreso. Esta secuencia sirve como resumen de lo que vendrá luego, desarrollando las distintas actitudes con que los dos equipos afrontan el juego. Los hombres, seguros en su superioridad física no se lo toman en serio, intentando meter mano a las jugadoras cuando pasan cerca suyo. Las mujeres se lo toman más en serio, están determinadas a ganar y, cuando ven que la victoria femenina es posible, los hombres empiezan a usar la violencia para ganar. Luego, cuando la caza de las mujeres se pone en marcha, se ve reflejada la misma actitud de los hombres depositando su confianza en las armas y la superioridad numérica, mientras que las mujeres han de confiar en su inteligencia y sus habilidades para sobrevivir.

No sé si Coralie Fargeat, la directora de la excelente Revenge (2017), ha visto esta película, pero ambas comparten temas y subtexto. Solo que Blood Games trató temas de empoderamiento y sororidad en 1990, cuando era una auténtica rareza que una película de género lo hiciera. Por supuesto, en el film de Tanya Rosenberg se mezcla una visión progresiva con los elementos propios de la exploitation, como desnudos gratuitos, para crear una cinta de acción con elementos de thriller que atrajera al consumidor habitual. Es decir, viendo esta carátula uno no se lleva la impresión de que va a ver un film más interesante que la típica exploitation:

Tal vez por eso la película se ha convertido en una cinta de culto que debería ser más mencionada cuando se habla de cine rape & revenge y feminismo. Y tampoco se debe obviar que como pura cinta de acción, Juegos sangrientos es tremendamente entretenida. La directora Rosenberg logra escenas muy tensas, estilizadas al estilo Sam Peckinpah, como una secuencia en que se produce un enfrentamiento en medio de una zona cubierta por la niebla.

Blood Games es un film adelantado a su tiempo y, al mismo tiempo, gran ejemplo del cine de acción de la época. La mezcla de acción y thriller de supervivencia hace que destaque por encima de la media. En definitiva, un título que os invito a descubrir y disfrutar.

26 may 2020

Bats (Murciélagos) (Bats)


Hace poco leí en Bloody Disgusting un artículo reivindicando las virtudes de Bats (Murciélagos) (Bats, Louis Morneau, 1999). Bats era una película en la que no había pensado en mucho tiempo, aunque fui a verla al cine y fue de las primeras películas que me compré en DVD, si bien más porque el aparato era nuevo y no tenía mucha cosa que ver en él que porque pensara que era un film indispensable en mi colección. Pero lo que me ha llevado a verla de nuevo es el hecho de que el guionista fue John Logan, creador de Penny Dreadful y del spin-off Penny Dreadful: City of Angels, series que me disfruté mucho viendo (City of Angels se emite actualmente en Movistar+).

La historia de Bats es bastante sencilla: unos murciélagos, alterados genéticamente para aumentar su inteligencia y ser omnívoros, se escapan de un laboratorio y atacan un tranquilo pueblo tejano. El sheriff Emmet Kinsey (Lou Diamond Phillips) y la doctora Sheila Casper (Dina Meyer) están al frente del equipo encargado de acabar con estos murciélagos antes de que devoren Estados Unidos. Un argumento que es pura serie B y la película lo sabe, lo cual es su mayor virtud. Bats es una clásica película de serie B y no intenta ocultarlo, todo lo contrario, se regodea en ello.

El film contiene algunos tópicos propios de los 90, como el personaje que interpreta Leon, típico personaje gracioso de la época. Pero, principalmente, el film juega con los tópicos clásicos de este tipo de películas ejecutándolos de manera novedosa. El ejemplo más llamativo (y relevante en esta actualidad pandémica) es que, tras el estreno de Tiburón (Jaws, Steven Spielberg, 1975) se hizo bastante habitual el alcalde sórdido que se niega a cerrar las playas/parques/calles por miedo a que afecte al turismo y a los negocios. En Bats, en cambio, la alcaldesa Amanda Branson (Marcia Dangerfield) inmediatamente hace caso de lo que le dice el sheriff, el problema es que es la gente la que se niega a hacer caso e ignora los avisos de peligro, provocando la inevitable masacre para deleite del espectador.

Y es algo que, también, la película hace bien. Si vas a ver una película de terror que se titula Murciélagos lo que quieres ver son murciélagos al ataque, algo que el film ofrece en abundancia. Para ello mezcla diversas técnicas, como animatrónicos mezclados con primerizos murciélagos animados por ordenador. El resultado en su momento era bastante efectivo, pero hoy día los momentos CGI cantan bastante. De todos modos, no le resta diversión al espectador.

Resulta increíble que una película como esta se estrenara en cines, cuando hoy día seguramente se estrenaría directamente en vídeo, seguramente en Syfy (y probablemente hasta con los mismos actores), con resultados muy distintos. En su estreno el film fue un éxito, incluso teniendo en cuenta que en Estados Unidos se estrenó una versión censurada para mayores de 13 años. Pero es a través del vídeo y el DVD que Bats fue adquiriendo fans, surgiendo la inevitable secuela DTV Bats 2: Murciélagos (Bats 2: Human Harvest, Jamie Dixon, 2007), de la que sé poco más a parte de que existe.

Bats sabe lo que el espectador busca en una película como esta y se lo da en abundancia. Diversión ligera y poco exigente para los aficionados al género.