28 feb 2013

Viviendo en tu peor pesadilla

El rascacielos y los bloques de viviendas han empezado a afianzarse como escenarios alegóricos de nuestra sociedad. El horror ya no se esconde en lejanos castillos encantados ni en casas solitarias, se encuentra presente a nuestro alrededor. Vivimos en él.

El gran pionero fue Ira Levin, que en su novela de 1967 La semilla del diablo sitúa una implacable secta satánica en pleno Nueva York, viviendo puerta con puerta con los sufridos protagonistas. Roman Polanski realizó una fantástica adaptación cinematográfica (aquí), sin embargo el cine de terror seguiría buscando los lugares lejanos y apartados como fuente del horror.

J. G. Ballard publica en 1975 Rascacielos, en la cual la capacidad como metáfora del rascacielos es explotada de forma brillante. En esta novela, los habitantes de un lujoso bloque de viviendas empezarán a adoptar actitudes violentas y territoriales, sumergiéndose en una brutal guerra de clases (cuánto más alta la planta en que se vive, mayor estatus social). Esta guerra psicótica queda confinada al interior del edificio, en cuanto salen a trabajar los guerreros vuelven a adoptar la apariencia de normales y cuerdos ciudadanos.

Ballard nos presenta un edifico que crea su propia sociedad aislada, su arquitectura lleva a sus residentes hacia la psicosis, los llena de ansias de violencia. El protagonista es el doctor Robert Laing, que en un principio asiste perplejo a los eventos que se producen en el edificio y progresivamente se va viendo seducido por ellos, yendo más allá que cualquiera de sus "conciudadanos".

Ese mismo año que Ballard publicó su novela, David Cronenberg estrenó Vinieron de dentro de... (Shivers). Aquí el bloque de viviendas es usado como alegoría de la sociedad. Principalmente esta alegoría representa el horror de la sociedad conservadora ante la revolución sexual que empezó a finales de los 60 y explotó en los 70.

Estos son los antecedentes, los pioneros a la hora de utilizar las posibilidades metafóricas del rascacielos. Sin embargo, su ejemplo no sería seguido de inmediato. Más fácil situar el terror en los lugares aislados comunes que explotar posibilidades nuevas. Películas como Demons 2 (Dèmoni 2, Lamberto Bava, 1986) o Poltergeist III (Gary Sherman, 1988) hacen poco más que utilizar los edificios como localizaciones, igual que hiciera la clásica La jungla de cristal (Die Hard, John McTiernan, 1988).

Pero ahora que nos adentramos en el siglo XXI, una serie de recientes films vuelve a meternos en edificios de pesadilla. Junto al subgénero de las invasiones del hogar, que también explota miedos y paranoias urbanos, dentro del terror, la ciencia ficción y el cine de acción se empieza a contemplar de nuevo las posibilidades estilísticas y metafóricas del rascacielos.

Dos películas en particular lo hacen forma asombrosa, así que me centraré en ellas. Por otro lado, en el momento de escribir este artículo no he visto Citadel (Ciaran Foy, 2012) ni Tower Block (James Nunn, Ronnie Thompson, 2012), así que es posible que lo amplíe en el futuro.


A primera vista, Redada asesina (The Raid, Gareth Evans, 2011) es una impresionante y adrenalítica cinta de acción. Pero también tiene elementos de terror de supervivencia, como señala su director en el audiocomentario que acompaña su edición en Blu-ray.

En el film, un grupo de policías se verá atrapado en un edificio propiedad de un señor del crimen cuando llevan a cabo una operación para detenerlo. Rama (Iko Uwais), el policía protagonista, se verá pronto aislado y sin armas, con la única posibilidad de defenderse usando sus habilidades como luchador de artes marciales.

Evans nos ofrece un gran espectáculo de acción. Una cinta violenta, tan brutal como salvajemente entretenida. El edificio en el que transcurre la acción es tan decadente y corrupto como la mayoría de sus habitantes. Subir cada piso es como adentrarse en un nuevo nivel del infierno de Dante. Un microcosmos criminal, una ciudad corrupta en miniatura solo posible por encontrarse dentro de otra ciudad corrupta.

Como decía, en la película se mezclan distintos géneros con su género principal, la acción. Lo más relevante para nosotros aquí son sus toques de terror de supervivencia. Normalmente, las historias de supervivencia se ambientan en lugares aislados y remotos, de difícil acceso y en plena naturaleza. En The Raid se lleva hasta el extremo el temor que un urbanita cualquiera puede tener hacia las partes menos seguras de la ciudad. 

Cuánto más grande es la ciudad, mayor es el riesgo. Diversas películas hollywoodienses nos han ilustrado sobre los peligros de ciertos barrios de Los Ángeles o Nueva York. En una ciudad como Barcelona no se da nada parecido, pero se sabe que hay zonas en las que las posibilidades de que te roben son más altas que en otras.

La maestría de The Raid es tratar esta angustia urbana pero cargándola de adrenalina y acción. El resultado es un film fantástico, donde se clava el realismo irreal.




Dredd (Pete Travis, 2012) es una estupenda adaptación del clásico personaje creado por John Wagner y Carlos Ezquerra. Dejando de lado el desperdicio de celuloide que fue la película protagonizada por Sylvester Stallone, esta película es bastante fiel al cómic ya que fue escrita y realizada por fans británicos del personaje con el input del propio John Wagner. Así, las típicas animaladas de los estudios de Hollywood para destrozar un personaje en orden de "americanizarlo"  (como sucedió en las vomitivas Constantine [Francis Lawrence, 2005] y Dylan Dog: Los muertos de la noche [Dylan Dog: Dead of Night, Kevin Munroe, 2010]) fueron evitadas.

Lo interesante del Juez Dredd es que es un personaje que se adecua a diferentes tipos de historia. Su aspecto físico puede variar de ser humano normal a masa imponente dependiendo de las necesidades de la historia y cómo de elevado sea el nivel de sátira y humor negro.

El film aprovecha bastante bien los elementos satíricos del cómic. Entre estos elementos, la sátira de la vida moderna en la ciudad. Para ello centra la acción en uno de los gigantescos edificios de viviendas en los que viven miles de megaciudadanos.

Esto es algo que ya había sucedido en el cómic, donde se nos presentan edificios que son como ciudades concentradas. La sencillez de la historia, en la cual el juez Dredd (Karl Urban) y la juez "en pruebas" Anderson (Olivia Thirlby) se adentran en uno de estos bloques para capturar a la criminal Madeline "Ma-Ma" Madrigal (Lena Heady), permite adornar el film con diversos detalles satíricos en la misma vena que el cómic y adornar el argumento con distintos matices.

La sociedad distópica que representa el film se trata de una visión exagerada y tremendista de nuestra sociedad, lo que le añade interés más allá de que también sea un entretenido film de acción. Urban encarna perfectamente al Juez Dredd, de una manera que me recuerda a las primeras historias dibujadas por Ezquerra.

El edificio que se nos presenta en esta película es la pesadilla urbana definitiva. Estos megaedificios son completamente autosuficientes, de manera que un habitante se podría pasar la vida entera dentro sin tener necesidad de salir nunca al exterior. Sin embargo, en este mundo futuro eso no significa que estés más seguro, todo lo contrario. Debido a su cualidad de "barrio de segunda", criminales como Ma-Ma pueden crear sus propios estados anárquicos en estos megaedificios. Esto añade al film un elemento de crítica social, en directa referencia a como ciertos barrios son descuidados por el gobierno, dejando que se degraden.

Todo esto no significa que Dredd no sea un film trepidante y cargado de acción. Lo es, es un film que nos ofrece una buena dosis de acción y aventura en su superficie, pero el guionista Alex Garland nos ofrece también interesantes reflexiones, las cuales, por supuesto, ya aparecían en las historias originales del Juez Dredd.

26 feb 2013

Un emocionado Cinéfago habla sobre El atlas de las nubes

 
Lo peor de El atlas de las nubes (Cloud Atlas, Andy Wachowski, Lana Wachowski, Tom Tykwer, 2012) es que de repente aparecen los títulos de crédito y te das cuenta de que ha terminado, de que has de abandonar el maravilloso mundo en el que te has visto sumergido durante casi tres horas y volver a la realidad.

Nada más llegar a casa, demasiado excitado para cenar, me puse a buscar la novela en que se basa el film y la compré vía Amazon. Cloud Atlas es un film que demanda repetidos visionados, para poder captar y disfrutar de todas las conexiones y detalles que convierten lo que aparentemente son seis historias en una sola. Hasta dentro de unos meses no se editará el film en Blu-ray en Estados Unidos (siendo de la Warner confío en que será de zona libre, hasta ahora todos lo han sido) y hay más películas que ver en el cine, por eso de forma inmediata he comprado la novela, además de para disfrutar del origen de esta película que me ha maravillado.Pero también quiero volver a verla por primera vez. Olvidarla un poco para poder experimentar la maravilla que sentí en el cine.

Un único visionado no creo que sea suficiente para poder apreciar y analizar el film adecuadamente. Combina diferentes géneros, es un film complejo pero no confuso, mismos actores interpretando diferentes personajes de diferentes razas y sexos. Principalmente es un film sobre el amor. Sin caer en los sentimentalismos de novela rosa barata que sufrimos en Aburrinanic o el melodrama barato salvaje y desolador propio de Alejandro González Iñarritu. Habla sobre el amor sin cinismo, de forma honesta. También habla sobre las consecuencias de nuestros actos, sin importar el lugar que ocupemos en el mundo. Sobre eterno retorno y muchas más cosas.

A lo largo de la película se expresa una filosofía de la vida que es la misma que yo tengo, así que me ha calado hondo y no encuentro una forma articulada de expresar lo mucho que me ha fascinado y encantado. Uno de los aspectos que toca es la absurdidad y la injusticia de los prejuicios raciales/sexuales/sociales; poco antes de ir a verla leía en El Periódico de Catalunya que hay voces que se alzan en contra de que Matt Bomer interprete el papel de Christian Grey en el cine (yo no lo sabía, pero resulta que este Grey es uno de los protagonistas de la trilogía de las sombras de Grey), a pesar de que los fans de estas novelas sí quieren que lo interprete, porque resulta que Bomer es gay. Argumentan personajes como Bret Easton Ellis que un homosexual no puede interpretar de forma convincente un personaje como Grey, que solo puede hacerlo alguien que en la vida real sienta pasión por las mujeres. A mí esto me parece estúpido, si hay actores heteros que hacen de homos, ¿por qué no lo contrario? Es como decir que un actor no interpretará de forma convincente el papel de un asesino porque no ha matado a nadie en la vida real. Como atestiguan décadas de Hollywood "armariado", actores gays como Rock Hudson podían interpretar papeles de hetero con toda convicción. Un actor de talento no debería tener problemas en hacer convincente un papel, independientemente de su orientación sexual.

Hablo de todo este asunto de Matt Bomer porque hay quién puede decir que un film como Cloud Atlas cuyo mensaje habla también sobre la bondad y ataca la hipocresía y el cinismo es ingenuo o innecesario. No estoy de acuerdo, más bien creo que es todo lo contrario. Es más necesario que nunca recordar que podemos ser mejores de lo que somos, con nosotros mismos y con los demás.

Cloud Atlas tiene un poderoso subtexto y un gran mensaje, pero también es gran cine y cuenta una/seis historia/s que mantienen al espectador pegado a la butaca, completamente absorbido (hablo de mí, espero que os pase lo mismo). Es gran entretenimiento. Y uso la palabra entretenimiento pero no en su sentido ligero. Es decir, mucha gente asocia entretenimiento con algo superficial, ligero, que te hace reír o te mantiene distraído y poco más. Pero para mí entretenimiento es también algo que me mantiene entretenido intelectualmente como puede hacerlo un film de Stanley Kubrick. Cloud Atlas entretiene en distintas capas, de forma a un tiempo emocional y cerebral. Un gran film de culto que creo que hasta dentro de unos años no podrá ser apreciado en su justa medida.

Y ya no se me ocurren más maneras distintas de decir que me ha parecido una maravilla, de lo mejor que he visto en mucho tiempo. Acabaré con dos consejos: es una película larga, así que ve al lavabo antes de sentarte a verla en el cine; si no puedes verla en VO no te molestes: los diálogos, acentos e inflexiones vocales forman parte indivisible del disfrute de la película, especialmente cuando un mismo actor interpreta distintos personajes y su doblador no tiene la misma habilidad vocal y especialmente importante la VO es en el tramo que transcurre en un lejano y apocalíptico futuro donde los personajes utilizan una especie de argot futuro.
 
Una gran película, una maravilla, directa a mi lista de películas favoritas. Absolutamente fantástica.


22 feb 2013

Berberian Sound Studio

Esta es una de esas películas precedidas por su reputación, ganada en proyecciones festivaleras y alimentada por críticos entusiastas. Este tipo de reputación suele ser peligrosa, ya que puede crear ciertas expectativas que normalmente son destruidas una vez se ve la película. Y digo esto porque sé que muchos aficionados y seguidores de festivales y demás zarandanjas han oído hablar de este film y es posible que se hayan hecho ya sus ideas sobre el mismo, lo cual puede provocar que el film no les guste nada de nada.

Por mi parte, lo único que sabía de Berberian Sound Studio (Peter Strickland, 2012) es que en ella el director hace diversos homenajes/guiños al giallo y el cine de terror italiano de los 70. Y no necesité saber más para querer ver esta película, porque a mí me gusta el giallo y el cine de terror italiano de los 70 más que a Jason Voorhees su machete.

Gilderoy (Toby Jones) es un tímido y apocado técnico de sonido que se dedica a poner sonidos a documentales sobre colinas verdes y programas infantiles. Pensando que se trata de una película sobre caballos, Gilderoy llega a Italia contratado por el productor Francesco (Cosimo Fusco) y el director de cine Santini (Antonio Mancino) para que sonorice The Equestrian Vortex, un sangriento film de terror (del que, dejando de lado una potente secuencia de títulos de crédito, no veremos ninguna imagen). A medida que va trabajando en el film y se alarga la difícil convivencia con el productor italiano, Gilderoy notará cómo las horribles imágenes a las que está poniendo sonido le van afectando cada vez más.

Esta es una sinopsis lo bastante vaga para que os imaginéis cualquier cosa sobre esta película. El director parece dedicado a crear una atmósfera de angustia e inquietud mediante el sonido durante la primera mitad de la película. La segunda, cuando la película parece apoderarse de Gilderoy, se centra más en el terror existencial.

En ciertos aspectos, es un film similar a Arrebato (Iván Zulueta, 1980). En el film de Strickland nos encontramos con un personaje que corre el peligro de ser devorado por una película. Si bien hubo momentos durante la primera parte del film donde me encontraba deseando ver en realidad la película en la que trabaja Gilderoy, más adelante Berberian Sound Studio ofrece diversos momentos fantásticos y muy inquietantes.

Si os gusta el terror existencial y las películas que no ofrecen ninguna explicación y sin mucho sentido, puede que queráis echarle un vistazo a esta. Exige cierta paciencia y el director se dedica a frustrar cualquier expectativa que te hagas sobre la historia, pero tiene sus recompensas. Por tanto, simplemente hago una cauta recomendación.


21 feb 2013

American Mary

 
American Mary (2012) es el segundo film de las hermanas gemelas Jen y Sylvia Soska. Un film en el cual estas fans del cine de terror homenajean el cine de género europeo, resultando en un film más elaborado y estilizado que su primer film, Dead Hooker in a Trunk (2009), debido principalmente a que en esta ocasión contaban con un mínimo presupuesto para llevar a la pantalla la sangrienta historia de Mary Mason, a la cual da vida la fantástica Katharine Isabelle.

Uno de los aspectos que hizo que esta película me gustara es la forma en que mezcla géneros para contar su historia. Hay cine de terror, por supuesto, pero también thriller, drama y comedia negra. Todo ello para contar como Mary Mason, después de un traumático evento que no "spoilearé", abandona sus estudios de medicina, su objetivo era convertirse en cirujana, y se convierte en una artista a la hora de modelar el cuerpo humano, según las exigencias de sus clientes metidos en la modificación corporal.

A lo largo del film, mientras Mary va alterando/modificando/recreando el exterior de sus clientes, el paisaje interior de Mary se va modificando a su vez. Cuánto más extrema es la modificación corporal, más cerca está Mary del abismo. Y el espectador cada vez más intrigado por saber hacia dónde se dirigirá la película.

Las gemelas Soska crean, de forma intencionada o no, una interesante reflexión sobre la obsesión por las apariencias que vive nuestra sociedad. Los "modificados corporales" parecen bastante felices con sus extremadas y bizarras apariencias, mientras, aquellos de apariencia "normal" e indudablemente atractiva, como Mary, parecen consumirse por su inhabilidad para poder exteriorizar los oscuros sentimientos que los devoran por dentro. En otras palabras, cuánto más normal el exterior, más anormal el interior.

Visualmente el film está muy conseguido. Hay una escena en particular que encontré especialmente horripilante (en el buen sentido), por mucho que el personaje se merece lo que le sucede. Como señalaba al principio, el hecho de que en esta ocasión las directoras contaban con un presupuesto ha posibilitado que desarrollaran más un lenguaje visual que presenta una historia horrorosa cargada de belleza. Muy recomendable para los fans del horror inteligente.


20 feb 2013

Un giallo femenino


Esta no era la perspectiva original que tenía pensada para hablar del fantástico clásico giallo La perversa señora Ward (Lo strano vizio della Signora Wardh, Sergio Martino, 1971). Pero, mientras buscaba información interesante sobre esta maravilla, tropecé con un curioso artículo de Lianne Spiderbaby en la página web de Fangoria dentro del ciclo "Mes de las mujeres en el cine de terror". En él, la autora habla de cómo este es un film perfecto para ser disfrutado por las mujeres, seguramente debido a que está protagonizado por uno de los personajes femeninos más complejos y redondos de la historia del género.

Este genial clásico de Sergio Martino es un film muy complejo desde el punto de vista psicológico. La trama gira en torno a la en realidad nada perversa Julie Wardh, que interpreta con voluptuosa maestría Edwige Fenech. Su regreso a Viena, acompañada de su marido diplomático Neil Wardh (Alberto de Mendoza), coincide con una serie de asesinatos en los cuales un maníaco se dedica a matar mujeres inocentes con una navaja de afeitar.

Esta trama parece ser la habitual del género: tenemos el clásico asesino de manos enguantadas que involucrará a nuestra protagonista en sus crímenes, la protagonista se verá obligada a aclarar el misterio si quiere seguir con vida. Pero esto es lo único que tiene de habitual este film. Al empezar se nos presenta un asesinato obra del maníaco, a continuación se nos presenta una cita de Sigmund Freud. Una cita que no es una simple referencia al impulso asesino, también nos indica una de las principales herramientas para decodificar este film.

Alrededor de Julie Wardh orbitan tres hombres: su marido, su ex amante Jean (Ivan Rassimov) y el atractivo y presente amante George Corro (George Hilton). Cada uno de estos hombres representa una parte de la psicología de Julie, según clasificación freudiana (algo que también mencionamos de pasada en el comentario de ¿Dónde te escondes, hermano? [Basket Case, Frank Henenlotter, 1982]). Mediante flashbacks descubrimos que Julie y Jean mantuvieron una sádica relación de naturaleza masoquista. En una de las más bellas escenas del film, Jean rompe una botella y Julie y él luego hacen el amor sobre un lecho de cristales rotos aunando placer y dolor. Jean representa el Id de Julie, su parte oscura. El acoso que sufre Julie por parte de Jean mediante notas y amenazas, representaría los esfuerzos por suprimir esta parte oscura de la que huye. Su marido Neil representa el superego, una vida ordenada y simple, pero carente de pasión que no proporciona a Julie más que insatisfacción. Finalmente, George representaría el ego, la posibilidad de una vida plena y emocionante, llena de pasión y felicidad.

El centro del film se basa en el conflicto entre estos cuatro personajes, que se agravará por los sangrientos asesinatos que se van acercando peligrosamente a Julie. Este conflicto, esta trama basada en la relación entre los personajes, separa también este giallo del resto de imitaciones baratas surgidas tras el estreno de El pájaro de las plumas de cristal (L'uccello dalle piume di cristallo, Dario Argento, 1970). Mientras Argento se basa en el estilo clásico de Mario Bava, Martino buscó su inspiración en Las diabólicas (Les diaboliques, Henri-Georges Clouzot, 1955), con algún guiño a Alfred Hitchcock. Esto hace que sea un film más complejo que el de Argento, aunque Martino no oculta también cierta influencia visual del maestro. Curiosamente, una escena de La perversa señora Ward sería "reinterpretada" en 4 moscas sobre terciopelo gris (4 mosche di velluto grigio, Dario Argento, 1971), algo que Argento negaría vehemente pero las similitudes son obvias entre ambas escenas.

Martino tenía un estilo propio a la hora de enfocar el giallo, lo que hace que sus filmes dentro del género sean únicos y un regalo para los ojos y los oídos. La manera de conjuntar belleza onírica, sangrientos asesinatos con una hipnótica banda sonora lo convierten en un autor único, que por desgracia no se prodigó mucho en el género. Martino es un director al que le gusta variar a menudo, así que sólo podemos disfrutar de cinco gialli dirigidos por él. Por fortuna, el último giallo que dirigió fue la obra maestra Torso - Violencia carnal (I corpi presentano tracce di violenza carnale, 1973).

Volviendo a las desventuras de la señora Wardh, el film no es solo una maravilla visual y auditiva, también ofrece una trama cargada de suspense y misterio, que mantiene en todo momento al espectador enganchado a la pantalla. Así, en el film nos encontramos con complejidad psicológica y complejidad argumental. Todo ello acaba haciendo de La perversa señora Ward una maravilla de imprescindible visionado (¿se nota que me gusta mucho esta película?), y que al parecer, según Lianne Spiderbaby, es un film del que pueden disfrutar particularmente las mujeres, aunque es algo que tendrán que confirmar las lectoras que vean el film. En todo caso, es uno de los mejores gialli de la historia del género.