30 abr 2014

Virus (Apocalypse domani)

 
Hay una escena en esta película en que uno de los personajes, el doctor Mendez (Ramiro Oliveros), le intenta explicar a otro personaje, Jane Hopper (Elizabeth Turner), por qué está pasando lo que está pasando y cómo su marido, Norman Hopper (John Saxon) se ha visto implicado en ello, pero dicho en voz alta el argumento de la película resulta tan ridículo que ni siquiera los personajes de la misma lo entienden o lo creen posible. Y es por geniales toques como este que hoy os traigo Virus (Apocalypse domani aka Cannibal Apocalypse aka Invasion on the Flesh Hunters aka Cannibal Massacre aka Cannibals in the Street, Antonio Margheriti, 1980).

Esta coproducción italoespañola, dirigida por Margheriti con su habitual pseudónimo Anthony M. Dawson, cuenta la historia de tres veteranos de la guerra del Vietnam que cuando vuelven a casa lo hacen convertidos en caníbales. Caníbales cuyo mordisco es contagioso: todo aquel al que muerden y no muere se convierte a su vez en caníbal. ¿Cómo puede suceder tal cosa? Al principio de la película se nos muestra al entonces capitán Norman Hopper rescatando con la ayuda de una patrulla a los soldados Charlie Bukowski (Giovanni Lombrado Radice) y Tom Thompson (Tony King), prisioneros del vietcong. Tras evitar diversos peligros, como los temibles perros bomba, y acabar con los enemigos, Hopper encuentra a Bukowski y Thompson en una celda, comiendo tranquilamente lo que el espectador sabe es una soldado vietnamita. Bukowski muerde a Hopper antes de que los saquen de la celda. De vuelta a casa, Hopper sufre pesadillas en las que recuerda lo sucedido durante la guerra, pero parece mantener una vida normal. Todo cambia cuando Bukowski sale del hospital psiquiátrico en que ha estado encerrado desde que volviera de la guerra. No tarda en iniciar una masacre y no tardarán las cosas en salirse de madre. Y aquí entra en acción el perpetuamente enfadado capitán McCoy (Wallace Wilkinson) de la policía, que intentará poner fin a los desmanes de los caníbales contagiosos.

Este capitán McCoy es probablemente mi personaje favorito de Virus. Continuamente va soltando exabruptos y frases imposibles, como cuando se discute con el doctor Mendez y antes de que el doctor le insulte, McCoy le suelta:

No lo diga, doctor. Los viernes estoy muy sensible y quién sabe lo que podría hacer.
 
Os podéis imaginar por el diálogo y el resumen del argumento que en esta película se supedita la lógica y el sentido común al espectáculo y la diversión. Y espectáculo y diversión es lo que ofrece este delirio, en lugar de una historia coherente. Pero ya me imagino que si os sentáis a ver Apocalypse domani no lo hacéis buscando seriedad y dramatismo, ¿verdad? Pues eso.
 
Ejemplos de títulos con los que se conoce esta película.
 
Esta actitud por parte del director nos ahorra tener que hablar de alegorías y metáforas. Porque el hecho de que los devoradores de inocentes sean veteranos del Vietnam daría para hablar sobre los horrores de la guerra, su coste social, etcétera. Pero después de que Margheriti filme con placer y alegría como le hacen un perfecto boquete en el cuerpo a un caníbal para pasar la cámara por el enorme agujero o a una pareja en el cine que pasa de meterse mano a prácticamente hacerlo en medio de la sala, pues a ver quién es el guapo que le saca alegorías y contenido a esta película.

Puro desmelene es este filmaco y así se ha de ver. Las interpretaciones, salvo Saxon y Wilkinson, son bastante regulares pero efectivas. Lo que sí destaca son los efectos de maquillaje, como el anteriormente agujero que le hacen a uno de los caníbales y que resulta increíble teniendo en cuenta la época y el dinero que tenían. Pero el film no es muy gore, abunda más la acción y los tiroteos entre la policía, los caníbales y una banda de motoristas en busca de venganza (¿No había mencionado a los motoristas? Pues hay una banda motoristas buscando venganza).

Tened cuidado cuando busquéis esta película de no confundirla con otro despropósito de la época: Apocalipsis caníbal (Virus aka Hell of the Living Dead, Bruno Mattei, 1980), ya que ambas tienen títulos muy parecidos. Porque, en caso de que no la hayáis visto ya, supongo que os pondréis a buscarla, no me dejaréis como un tonto hablando bien de este psicotrónico despropósito para luego no verla y darme la razón. En fin, haced lo que queráis, pero si os gusta este tipo de basura, Virus os puede hacer pasar un muy buen rato.


29 abr 2014

Matinee

 
Matinee es una de las mejores películas de Joe Dante, ciertamente es la más personal. Cuenta la desmadrada proyección de una película de monstruos, Mant! de Lawrence Woolsey (John Goodman), en Key West, una ciudad presa del pánico por la crisis de los misiles cubanos, que tuvo lugar en 1962 y puso el mundo al borde de la hecatombe nuclear.

Esta película es varias cosas. La primera que salta a la vista es el homenaje a William Castle en el personaje de Lawrence Woolsey, excelentemente interpretado por Goodman. En realidad, Woolsey es un compuesto de diversos directores de películas de monstruos, esas películas que para 1962 ya habían casi desaparecido. Es también una recreación histórica de lo que era una de estas proyecciones con efectos que ya han pasado a mejor vida, pero en medio de una época especialmente traumática como fue la de la crisis de los misiles cubanos. No es sorprendente que tantos directores ofrecieran una época dorada para el género a finales de los 70 y durante los 80: crecieron en un entorno realmente demencial, con ensayos para prepararse para un posible ataque nuclear y con la posibilidad del fin del mundo siendo casi una realidad. Precisamente, en el film también se reflexiona sobre el poder catártico del cine de terror, especialmente en momentos de crisis como el que refleja Matinee.

Pero lo que hace que todo esto se mantenga unido es que el film es también una historia de adolescentes dejando definitivamente atrás la niñez. Cuando vi la película por primera vez yo debía tener unos 13 años, no sabía quién era William Castle ni sabía mucho sobre la crisis de los misiles cubanos (aparte de lo que había visto en JFK [1991] de Oliver Stone), pero sí sabía mucho sobre que te gustara una chica y no saber qué hacer para que tu le gustaras a ella. Los problemas a los que se enfrentan los jóvenes protagonistas están algo exagerados en algunos aspectos (ningún criminal beatnick me amenazó con una navaja y la muerte segura si seguía viendo a la chica que le gustaba) pero en el fondo son los mismos problemas que durante toda la vida se han enfrentado, nos hemos enfrentado y se enfrentarán los adolescentes.

Cuando el proyecto empezó a cobrar vida, Matinee tenía ciertos elementos fantásticos: el cine donde transcurre la acción era propiedad de un vampiro y había monstruos y hombres lobo. Pero al perder estos elementos fantásticos creo que la película ganó en magia, si eso tiene algún sentido para vosotros. La proyección de una película era todo un espectáculo entonces y el hecho de que los protagonistas son personas normales con problemas más o menos normales hace que la identificación con los personajes sea muy fácil. En Barcelona, por lo menos, sobrevivieron los cines de barrio hasta aproximadamente mediados de los 90, así que a pesar de la distancia física y temporal, había acudido a cines como los que retrata la película y el ambiente que refleja me era familiar. Habíamos acudido, debería decir, ya que siempre íbamos en grupo a disfrutar de la doble sesión que nos tuviera preparada el cine.

En Matinee nos encontraremos también con rostros habituales en el cine de Dante, algunos salidos de clásicos de la ciencia ficción, como son Robert Picardo, Dick Miller, Kevin McCarthy y Belinda Balasky. Y atención a la breve aparición de una entonces desconocida Naomi Watts en una de las películas dentro de la película.

Si no la conocéis, recomiendo mucho esta película. Es divertida y entrañable, además de llevarnos a un tiempo en el que ir al cine era realmente mágico. Además, en la edición en Blu-ray francesa se incluye Mant!, el divertido homenaje al cine de monstruos que van a ver los protagonistas de Matinee.


28 abr 2014

La humanidad en peligro (Them!)

 
Si hablamos sobre películas clásicas que traten sobre hormigas gigantes que amenazan con acabar con los seres humanos, solo hay una película realmente buena a considerar: La humanidad en peligro (Them!, Gordon Douglas, 1954).

Gran parte de lo que hace esta película memorable se debe a la forma seria y directa en que se plantea el argumento, nada de la ironía y los guiños que serían comunes hoy día. Por supuesto, esta seria y científica manera en que se trata la historia de unas hormigas gigantes se debe sobretodo a que, cuando se rodó Them!, el tema era muy serio: las consecuencias de la radiación provocada por las bombas atómicas.

Sin embargo, el tema de como estas películas de monstruos gigantes son un reflejo de los miedos atómicos de la época se ha tratado ya en muchas ocasiones, incluido en este blog. Me gustaría centrarme, en cambio, en algo un poco más cinematográfico: la influencia de La humanidad en peligro en posteriores películas de monstruos. Porque, aunque no fue la primera película protagonizada por monstruos gigantescos, si que ha sido de las más influyentes.

Esta influencia se nota, por ejemplo, en la manera gradual y escalada en que se muestra la amenaza. Primero somos testigos de las consecuencias de un ataque de las hormigas, cuando una pareja de policías encuentra a una niña vagando traumatizada por el desierto, niña que solo reacciona cuando se oye el extraño ruido que hacen las monstruosas hormigas. Luego, los destrozos provocados por las hormigas y más víctimas. Un ataque sin que se las vea, solo la reacción de la víctima. Finalmente, se muestra una hormiga y se va aumentando el número de hormigas hasta que en la parte final se nos muestra todo un ejército.

Esta forma escalonada de mostrar al monstruo protagonista y aumentar progresivamente la amenaza es muy efectiva para crear suspense y sirve también para que no nos familiaricemos en exceso con la criatura en cuestión y por tanto conserve su aura amenazante en todo momento. Es una manera de dosificar el suspense que luego veríamos también en otros clásicos como Los pájaros (The Birds, Alfred Hitchcock, 1963) y Tiburón (Jaws, Steven Spielberg, 1975).

La escena en que la doctora Patricia Medford (Joan Weldon), el agente del FBI Robert Graham (James Arness) y el sargento Ben Peterson (James Whitmore) bajan por primera vez al nido de las hormigas y lo exploran lanzallamas en mano, la veríamos luego repetida, recreada o como queráis llamarlo, en incontables ocasiones, siendo la más memorable el momento en que los marines entran por primera vez en otro mortal nido en Aliens, el regreso (Aliens, James Cameron, 1986). Es otra muestra de lo influyente que ha sido esta película, aunque sea porque muchos directores la vieron de pequeños en el cine o la televisión y, de forma consciente o inconsciente, les influyó.

Ya que he mencionado a la doctora Medford, es de recibo recordar que era en estas películas de terror y ciencia ficción hechas con poco dinero y no tomadas muy en serio, que las mujeres tenían la oportunidad, especialmente durante los años 50, de interpretar papeles que fueran más allá de la simple ama de casa o del pasivo interés romántico del protagonista masculino. Algo que tardaría en verse en otras películas que no fueran del género.

Es por estas razones que creo que Them! se ha conservado bastante bien. No sé cómo funcionará con audiencias actuales, pero personalmente me parece un film muy entretenido, que nos lleva a una época más ingenua e inocente, la cual resulta divertido visitar de vez en cuando.


Aprendiz de gigoló (Fading Gigolo)

 
Por si tenéis curiosidad, podéis leer en Underbrain Mgz mi crítica de Aprendiz de gigoló (Fading Gigolo, John Turturro, 2013):


Es una buena comedia que posiblemente guste a los aficionados al humor al estilo Woody Allen.


25 abr 2014

Orgasmo para los amantes del cine

Nada mejor para superar la dulce resaca dejada por el día del libro que disfrutar de esta maravilla de Shion Sono: Why don't you play in hell? (Jigoku de naze warui, 2013), vista en el Festival de Sitges y ahora disponible a través del festival Atlántida de Filmin. Podéis leer mi crítica completa en Underbrain:


Es una película fantástica, muy divertida y salvaje que recomiendo a todo el mundo.