2 jul. 2014

El amo del calabozo (The Dungeonmaster)

 
Descubrí El amo del calabozo (The Dungeonmaster aka Ragewar, 1984) cuando vi su tráiler, incluido en ahora no recuerdo cuál título de Scream Factory, el sello de Shout! Factory dedicado al terror y la serie B. Nada más verlo me dije: "ey, este el tipo de basura que me gusta". Y espero que sea el tipo de basura que también os guste a vosotr@s.

Paul (Jeffrey Byron) es un experto informático que ha desarrollado un ordenador inteligente, además de unas avanzadas gafas electrónicas (unas pre-Google Glass) que le permiten incluso que cambie el semáforo cuando le va bien (en serio). Las cosas están un poco tensas con su novia Gwen (Leslie Wing), ya que a ella le gustaría que se centrara menos en las computadoras y cambiar semáforos y más en ella. Una noche, Paul y Gwen son llevados a un no-sé-dónde, en el que Mestema (Richard Moll), uno de los diversos alias del Diablo, lanzará una serie de desafíos a Paul, al que cree una especie de guerrero mágico (no parece ser un Diablo muy listo). Paul deberá superar los desafíos si quiere rescatar a Gwen, prisionera de Mestema, y volver con vida a su mundo.

Os habréis fijado que no he puesto director cuando he indicado la película de la que vamos a hablar hoy. Eso es porque este film cuenta con la friolera de siete directores: Rosemarie Turko, John Buechler, David Allen, Stephen Ford, Peter Manoogian, Ted Nicolau y Charles Band (productor de la película). Cada director, todos ellos habituales de la Empire de Band, se encarga de dirigir cada uno de los "desafíos" a los que es sometido Paul. Como además de dirigir, cada uno también escribe el segmento que dirige (menos el de Steve Allen que fue escrito por Jeffrey Byron), cada director adaptó el desafío a sus gustos. Por ejemplo, en el de Buechler, Paul se enfrenta a unos demonios zombis y en el de Band se enfrenta a la banda de heavy metal W.A.S.P.

Lo que no me queda claro es quién dirigió las partes que afectan a la historia principal. El film fue concebido por Charles Band y el guion de la historia principal fue de Allen Actor. Pero en los créditos no se indica quién fue el encargado de dirigir la historia principal y los sueños que tiene Paul (en uno de los cuales se nos regala un desnudo integral de Gina Calabrese, lo cual me sorprendió al tratarse de una PG-13, pero así eran los 80).

Esta gloriosa tontería de película se estrenó originalmente con el título de Ragewar (título que aparece en la versión editada en DVD por Scream Factory), pero se cambió rápidamente al de The Dungeonmaster para aprovechar la moda del juego Dragones y mazmorras. El film incluía suficientes elementos para atraer a los adolescentes de mentalidad inquieta de la época, los mismos elementos que hacen que hoy día sea tan divertido de ver a pesar de lo limitado del presupuesto: en un minuto estamos en una isla misteriosa en la que Paul es atacado por una estatua gigante al más puro estilo Harryhausen y al minuto siguiente nos encontramos en un paisaje postapocalíptico.

Es esta variedad de escenarios y situaciones la que hace que la película no aburra en ningún momento. Claro que con una duración de 77 minutos, tampoco es que tenga tiempo para aburrir, aunque es tiempo suficiente para ofrecer un gran espectáculo psicotrónico que no es ni normal.

Como ya he dicho, es una tontería de película, pero me ha encantado y me lo he pasado chachi-piruli juan-pelotilla viéndola. Es tan de los 80 que prácticamente lleva calentadores, lo cual le añade una capa extra de diversión.


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