14 ago. 2014

Patrick

 
De todas las películas que se han hecho sobre tipos en coma con poderes telequinéticos, posiblemente la australiana Patrick (Richard Franklin, 1978) sea una de las mejores películas que se han hecho de entre todas ellas.

Kathy Jacquard (Susan Penhalion) empieza a trabajar como enfermera en la clínica privada Roget. Su trabajo consistirá en hacer uno de los turnos que se ocupan de cuidar de Patrick (Robert Thompson), un paciente en estado vegetal que sigue vivo gracias al soporte vital que hace que siga respirando. Sin embargo, Kathy empieza a creer que Patrick quiere comunicarse con ella, que no está tan en coma como parece a primera vista. Cuando le cuenta sus temores al doctor Roget (Robert Helpmann), este rápidamente los desmonta. Pero, en secreto, tanto el doctor Roget como la hermana Cassidy (Julia Blake), que dirige el hospital, están convencidos de que Patrick esconde más de lo que parece a primera vista.

Tres simples elementos son los que hacen de Patrick un título memorable: dirección, guion, interpretación. Parece algo obvio, pero no todas las películas consiguen que estos tres factores trabajen conjuntamente de forma tan harmoniosa. Empezando por las interpretaciones, Penhalion como la enfermera que sufrirá ser el objeto de deseo de Patrick consigue que el espectador empatice con su personaje. Thompson resulta adecuadamente inquietante como Patrick, algo realmente difícil de lograr teniendo en cuenta que su personaje está inmovilizado en una cama. Pero si alguien realmente destaca es Helpmann como el doctor Roget, un doctor algo desequilibrado que experimenta con Patrick con alegre sadismo.

El guion corrió a cargo de Everett De Roche, americano afincado en Australia que, durante los 70 y parte de los 80, escribió los guiones de los títulos más destacados del cine de terror, suspense y fantástico australianos. Sin embrago, pasaron varios años desde que escribiera Patrick y el guion se produjera. Es poco después de que su trabajo como guionista de la cinta de culto Largo fin de semana (Long Weekend, Colin Eggleston, 1978) terminara que empezó la producción de Patrick. Para darle vida al guion, el director Richard Franklin adoptó un estilo clásico y elegante, que hacía evidente su pasión por Alfred Hitchcock, enganchando al espectador que poco a poco se va viendo inmerso en el suspense de la historia. La relación de trabajo entre ambos fue tan buena que volverían a trabajar juntos con excelentes resultados en Roadgames (1981), Link (1986) y Visitors (2003).

En su país de origen Patrick no fue un gran éxito, pero sí lo fue en el resto del mundo. En Italia el film se hizo tan popular (la versión italiana sustituye la fantástica banda sonora del gran Brian -nada que ver con el guitarrista de Queen- May por música de los Goblin) que se hizo una secuela no autorizada: Patrick vive todavía (Patrick vive ancora, Mario Landi, 1980). Aunque en su momento los productores de Patrick consiguieron que esta secuela pirata no se estrenara fuera de Italia, la llegada del DVD hizo que el film se conociera fuera de su país de origen, así que ahora es bastante fácil de encontrar (tampoco vale mucho la pena perder el tiempo buscando, la verdad). Recientemente se estrenó un remake de Patrick, dirigido por Mark Hartley, director conocido por sus documentales sobre la ozploitation y el cine filipino.

Patrick es un sólido ejemplo de cine fantástico que mezcla terror y suspense. Un clásico del que disfrutarán los aficionados al género que todavía no lo conozcan.


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