30 ene. 2012

Largo fin de semana (Long Weekend)


¿No te gusta el cine de terror? Permíteme que te haga una sugerencia...

Largo fin de semana (Long Weekend, Colin Eggleston) es una angustiante y atmosférica película australiana estrenada en 1978. Una mezcla entre el drama de Dos en la carretera (Two for the Road, Stanley Donen, 1967) y el terror de Los pájaros (The Birds, Alfred Hitchcock, 1963).

El matrimonio de Peter (John Hargreaves) y Marcia (Briony Behets) pasa por un momento especialmente tenso y de mal rollo (las razones las descubriremos a medida que avance la película). En un intento de arreglar un poco la situación, la pareja decide pasar un fin de semana largo fuera de casa. Si bien Marcia preferiría pasarlo en un hotel con amigos, Peter insiste en que lo pasen acampados cerca de la playa. Y así queda su destino sellado. Peter y Marcia no actúan con lo que llamaríamos conciencia ecológica y la Naturaleza, con mayúsculas, decide vengarse contra ellos.

Es remarcable cómo la película consigue desarrollar los dos aspectos fundamentales de la historia de forma brillante. El aspecto dramático funciona haciendo que el drama entre John y Marcia resulte interesante y no simple relleno "hasta que empieza lo bueno". Es decir, la forma en que la tensión entre ambos va escalando, especialmente cuando su fin de semana resulta menos agradable de lo que esperaban, hasta que finalmente descubramos el por qué de esta tensión, es una trama que habría bastado para hacer una interesante película, o mejor una obra de teatro, por si misma.

En todas las discusiones por pequeñas tonterías se puede notar que hay algo más grave detrás que ninguno de los dos menciona (al principio, claro). La manera que en se retrata este matrimonio en ruinas resulta muy realista por cómo nos muestra que en realidad todas estas discusiones tratan sobre lo mismo, aunque no se mencione, pero también, y creo que especialmente, por los momentos en que ambos intentan llevarse bien y arreglar las cosas entre ellos. Estos patéticos intentos de reconstruir la relación hacen más evidente que lo suyo no tiene arreglo.

Pero, por supuesto, son los aspectos terroríficos los que han convertido Largo fin de semana en un clásico. Eso sí, aquellos que gusten de la sangre y las tripas se llevarán una decepción, ya que la película se basa más en lo psicológico y en aumentar progresivamente la angustia que en el impacto puro y duro.

Si sois lectores habituales ya sabréis que no tengo ninguna inclinación particular o preferencia por un estilo u otro de película de terror. Pero es cierto que las películas que a mí me han dado miedo son las que se basan más en la imaginación que en lo visual. Hay excepciones, por supuesto, y al final todo depende del arte con que se presente la historia.

Lo aclaro porque cuando digo que Largo fin de semana me pareció angustiante, perturbadora y me dio miedo, es por la forma en que hizo trabajar mi imaginación. Por ejemplo, uno de los motivos que aparece en la película, y que me resultó especialmente perturbador, es el relacionado con una especie de león marino muerto que llega a la costa de la playa, tras ser matado por Peter con un rifle al creerse que se trata de un tiburón. A medida que avanza la película, este león marino parece avanzar por la arena, como si fuera tras Peter y Marcia, pero nunca lo vemos moverse. De modo que crea auténtica paranoia en los protagonistas y en los espectadores: ¿realmente el cadáver del león marino se mueve cuando nadie mira o son simples imaginaciones?

Cómo ése, la película está llena de detalles inquietantes cómo los extraños sonidos animales que parecen acosar perpetuamente a la infeliz pareja o un momento en el cual un pájaro dejar caer un zapato sobre Peter. A todo ello se ha de añadir el hecho de que Peter y Marcia se encuentran solos y aislados: no saben bien cómo han llegado al sitio o cómo salir, el camino parece aparecer y desaparecer. La suma de todos estos elementos da como resultado una atmósfera angustiante y paranoide en la cual los protagonistas (y los espectadores) se ven atrapados.

El film tiene un claro mensaje ecologista. Al principio vemos como Peter tira de forma despreocupada una colilla por la ventanilla del coche iniciando un pequeño fuego y también cómo atropella a un canguro con el coche, en un momento de distracción provocado por el cansancio de conducir por la noche. La manera en que ambos tratan el medio ambiente es la que lo provoca todo, pero la culpa no recae sólo en ellos: al principio del film, mientras Marcia prepara las cosas para irse, emiten por la televisión un reportaje sobre una serie de accidentes y ataques relacionados con animales, y así hay varios momentos a lo largo del film. Este mensaje ecologista me hizo pensar que estaría bien pasar esta película en los institutos y colegios y traumatizar a los críos para que se tomen en serio la protección del medio ambiente. Yo, desde luego, voy a tener más cuidado con el reciclaje.

Se hizo un remake en el 2008. No lo he visto pero por el argumento que he leído es exactamente igual que ésta, sólo que rodada en la actualidad con otros actores. Lo digo para que no os confundáis al buscarla.

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