18 jun. 2015

Estas cosas pasan: Zeder y Cementerio de animales

 
Durante mucho tiempo debatí conmigo mismo si hacer un artículo o no sobre Zeder (1983) de Pupi Avati, el director de La casa de las ventanas que ríen (La casa dalle finestre che ridono, 1976), porque en su mayor parte me parecía un interesante film de terror y misterio pero al llegar al final se me desmontaba un poco todo.

La razón de ello es que la conclusión de Zeder es la misma que la de la novela de Stephen King Cementerio de animales. Pero al volver a leer la novela recientemente caí en la cuenta de que originalmente fue publicada en Estados Unidos en 1983, más o menos por la misma época en que se estrenó en cines en Italia la película de Avati. Por tanto, como entonces no existía Internet ni las facilidades que existen hoy día, la posibilidad de que Avati hubiese plagiado a King (o viceversa, la película no llegó a Estados Unidos hasta finales de los 80) eran inexistentes.
 
Para dejarlo más claro: King escribe Cementerio de animales entre principios de 1979 y finales de 1982. Teniendo en cuenta los procesos de edición e imprenta, podemos calcular que la novela se publicó originalmente en Estados Unidos hacia la mitad/final de 1983. La película de Avati se muestra en un festival italiano por primera vez en 1983, siendo su estreno en agosto de ese mismo año (por supuesto, según IMDB). Con lo cual, teniendo en cuenta la escritura de guion, la preproducción, la producción y la posproducción, calculo que, muy aproximadamente, fue concebida hacia finales de 1982 y terminada hacia principios de 1983. Por supuesto, todo esto no son más que aproximaciones, pero teniendo en cuenta que el film se estrena en Italia el mismo año que se publicó la novela en Estados Unidos, es fácil descartar el plagio.

Porque se nos olvida que, en esta época de plagios, copias y homenajes, que las casualidades y las coincidencias suceden (por ejemplo, mucha gente que acusa Los juegos del hambre de ser una copia de Battle Royale no es consciente de que la adaptación cinematográfica de la novela japonesa no se estrenó en Estados Unidos hasta después del estreno de la adaptación de la novela americana). En el caso concreto de Zeder y Cementerio de animales tenemos dos historias completamente distintas (salvo un elemento: en ambas los muertos vuelven a la vida) que llegan a una conclusión semejante porque es la conclusión natural para ambas historias.

Por tanto, ya no siento ningún reparo en recomendar Zeder a aquellos que no la hayan visto. La película está protagonizada por Stefano (Gabriele Lavia), un escritor al que regalan una máquina de escribir eléctrica de segunda mano. Probando la máquina, descubre un extraño texto y una delirante carta, posiblemente escritos ambos por el anterior propietario. Intrigado y lleno de curiosidad empieza a investigar y descubre al misterioso profesor Paolo Zeder, el cual estaba convencido de la existencia de espacios en los que la división entre nuestro mundo y el más allá era muy fina, permitiendo que los muertos regresen a la vida.

En su mayor parte, el film funciona como una película de misterio algo paranoide, siendo solo realmente de terror el prólogo de la película y su parte final. Pero eso no es un inconveniente, ya que en todo momento Avati consigue mantener al espectador interesado en lo que sucederá a continuación, a medida que Stefano se va involucrando más en las teorías de Zeder y sus seguidores. Por tanto, si os gusta el misterio mezclado con el terror, este es un film que os puede proporcionar un rato bastante entretenido.


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