3 sept. 2015

La sombra del asesino (L'assassino è costretto ad uccidere ancora)

 
Luigi Cozzi es un director que siempre me ha gustado por el entusiasmo de fan del género con el que enfocaba sus proyectos, un entusiasmo que me hacía olvidar lo rudimentario de los efectos especiales de películas dirigidas por Cozzi como Star Crash, choque de galaxias (Starcrash, 1978) o Contaminación - Alien invade la Tierra (Contamination - Alien arriva sulla Terra, 1980). Sin embargo, en esta ocasión no hay efectos especiales artesanales que puedan restar credibilidad a la acción. En La sombra del asesino (L'assassino è costretto ad uccidere ancora aka Il ragno aka The Killer Must Kill Again aka The Dark is Death's Friend, 1975), el placer que Cozzi experimenta jugando con el suspense llega sin problemas al espectador.

El film empieza de forma bastante clásica. El arquitecto Giorgio Minardi (George Hilton) planea asesinar a su esposa Norma (Tere Velázquez). Para ello hace un trato con un asesino (Antoine Saint-John) al que descubre deshaciéndose de un cadáver. Y aquí es donde la película hace un gira que la hace más interesante: el plan parece perfecto pero, la noche del asesinato, un joven pareja, Laura (Cristina Galbó) y Luca (Alessio Orano), roba el coche del asesino sin saber que en el maletero está el cadáver de Norma. El asesino empieza así una implacable persecución de la joven pareja mientras Giorgio intenta que el inspector (Eduardo Fajardo) al cargo de la investigación no descubra nada del complot.

La relativamente sencilla historia está enfocada a crear la mayor cantidad de escenas de suspense para que el espectador "sufra" que sea humanamente posible. Y si uno acepta entrar en el juego, lo cierto es que te lo pasas bastante bien viendo las diferentes situaciones en las que son capaces de meterse los personajes, muchas veces sin saberlo. Cozzi disfruta también pervirtiendo al espectador, poniéndole en ocasiones de lado de los asesinos. La única pega que tiene la película es una innecesaria escena de violación que le da un tono muy oscuro a una película hasta entonces bastante juguetona, aunque la escena está rodada de forma bastante correcta para la época.


En definitiva, esta es una película sencilla y directa: quiere atrapar al espectador en una telaraña de suspense y no dejarlo libre hasta el final. En este sentido es un film que funciona a la perfección, un ejemplo de suspense llevado al extremo.


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