7 mar. 2017

Segunda oportunidad: Constantine

 
Cuando vi Constantine (Francis Lawrence, 2005) en cines por primera vez, la odié. La odié mucho. En aquel entonces era muy fan de Hellblazer, el cómic en que se basaba la película, y el hecho de que se hubiesen hecho tantos cambios para que fuera más digerible para el público americano y para que se adaptara mejor al protagonista, Keanu Reeves, no me sentó demasiado bien. Tampoco ayudó el hecho de que la película se inspiraba, más o menos, en el arco Hábitos peligrosos, cuya resolución es posiblemente uno de los momentos más recordados de la historia de este cómic.

Pasó el tiempo.

Después de la etapa escrita por Brian Azzarello dejé de leer la serie. No porque me hubiera dejado de gustar o no me interesara, sino por tiempo y dinero: había otras series que me gustaban más y Hellblazer fue uno de los sacrificios que hice. De todos modos, nunca sentí que la serie pudiera volver a ser tan potente como en su primera época.

Hace poco tuve la oportunidad de volver a ver Constantine. Decidí que esta vez intentaría juzgar la película por si misma, sin pensar en ella como una adaptación. Como si no tuviera nada que ver con el cómic. Esto último, exceptuando parte del argumento, no era difícil ya que, aparte del nombre John Constantine y el nombre de otros personajes, no tenía nada que ver con el cómic.

Teniendo todo esto en cuenta, la película me pareció... OK.

No la odié como la primera vez que la vi en el cine, pero tampoco la redescubrí como una gran joya. La película tiene un argumento corriente, pero se beneficia de algunas escenas conseguidas y la presencia de Rachel Weisz, que siempre es bienvenida. Sí que es cierto que vista en la actualidad, distanciado de la fuente original, me resultó mucho más entretenida y la disfruté mucho más que la primera vez que la vi. Producida hoy día, con un poco más de fidelidad al cómic y un presupuesto menor, puede que hubiese sido el inicio de una exitosa franquicia.


2 comentarios:

Dr. Gonzo dijo...

Para mí, Constantine es la típica adaptación que no está a la altura del material original pero que igualmente proporciona un digno entretenimiento. Vamos, que como adaptación es regular tirando a mala, pero como película de terror/acción, no está nada mal. No sé, siempre me ha gustado y resultado simpática.

Lo mismo puedo decir de, por ejemplo, la serie Preacher.

Raúl Calvo dijo...

Yo seguro que la habría disfrutado más si fuera una peli sobre un personaje inventado, pq hay un montón de investigadores sobrenaturales por ahí. Con la distancia la he aceptado mejor.

Publicar un comentario en la entrada