8 may. 2013

Hasta luego, Ray Harryhausen

Ayer murió Ray Harryhausen, dejando huérfanos a un montón de cíclopes, dinosaurios, extraterrestres, abejas gigantes y miles de amantes de la fantasía. Al conocer la noticia inmediatamente me he visto presa de la nostalgia y la melancolía. Las creaciones de Harryhausen son una de las bases principales de mi amor por la fantasía en el cine. Fue el primer nombre que se me quedó como creador de, ya que estaba fascinado por esas películas que daban en TVE1 y TV3 llenas de monstruos, que normalmente emitían las tardes del sábado o el domingo (y hoy día, si las emiten, son normalmente en horarios de madrugada).

Luego me di cuenta que los artistas como Harryhausen no mueren, ya que siguen vivos en cada una de sus creaciones. Especialmente alguien que dotó de tanta personalidad a las criaturas que animó con sus manos.

Como homenaje al maestro de la stop-motion (una maestría que se demuestra en el hecho de que independientemente de directores, guionistas o actores, sus películas son "películas de Ray Harryhausen") me gustaría comentar la que es mi película favorita de las que produjo. Será un comentario improvisado, sin documentación ni nada, porque no es algo que me hubiera preparado. Espero que no os importe.


La stop-motion no se trata de conseguir un gran realismo. La stop-motion es magia. Magia pura y simple. Magia que brilla en cada minuto de Jasón y los argonautas (Jason and the Argonauts, Don Chaffey, 1963). Basándose en la mitología griega, Jasón es una fantástica aventura llena de momentos memorables como el ataque de las arpías o la aparición de la monstruosa Hidra.

Pero hay un momento que se quedó grabado a fuego en mi mente desde que la vi de pequeño: el ataque de los esqueletos.
Es una escena que ha entrado por derecho propio en los anales de la historia del cine (por lo menos para mí). Lo que más me maravilla aún hoy día es que cada uno de los esqueletos que intenta acabar con Jasón (Todd Armstrong) y sus argonautas tiene personalidad. Expresan pura maldad y al mismo tiempo se me hacen entrañables.

No importa las veces que la vea, me hace sentir de nuevo como un niño fascinado por la maravilla que está viendo. Es la perfecta representación de lo que tendría que ser la fantasía en el cine.

El ataque de los esqueletos es para mí la mejor escena de la película, está claro, pero no hay duda de que Jasón es un gran film de aventuras fantásticas, que se disfruta de principio a fin. Es el claro antecedente del cine de superhéroes actual, no solo por Jasón, también por la presencia de Hércules (Nigel Green), aquí representado como una especie de viejo Supermán.

Me fascina también porque nos presenta un mundo donde la magia y lo imposible es cosa de cada día. Cosa provocada por la humanidad de sus dioses. Los dioses griegos son muy humanos, lo que hace sus relaciones con los mortales muy interesantes.

Pero esto son reflexiones posteriores. De pequeño lo único que me quedó claro es que la Grecia antigua estaba llena de monstruos y criaturas fascinantes. Poco me importa lo fiel o no que sea a la mitología clásica, Jasón crea su propio mundo mitológico. Mundo en el que te ves sumergido desde el minuto uno.

Jasón y los argonautas me ofrece la fantasía que hoy día sigo buscando en el cine. Os podéis quedar con el realismo y la seriedad. Yo me quedo con los esqueletos asesinos y los monstruos de siete cabezas. Me quedo con la magia y el sentido de la maravilla que Ray Harryhausen creó para nuestro disfrute.


5 comentarios:

Dr. Gonzo dijo...

Una gran pérdida, sin duda, aunque a su edad se veía venir.

Jasón y los Argonautas es, muy posiblemente, la primera película fantástica que vi. Es más, si me apuras, creo que es la primera película que vi, o al menos la primera de la que tengo recuerdos.

Tendría 4 años y mis padres me la grabaron una noche que la emitieron en Canal Sur.
Me quedé embobado con esa maravilla cinematográfica que me gusta tantísimo porque estaba plagada de monstruos, aunque el que más me llamó la atención fue la estatua gigante de Talos, en vez de los míticos esqueletos.
Me encantaban sus movimientos, su mala leche, el sonido de hierros retorcidos que emitía al moverse, y sobre todo la forma en que la destruyen. Desde que vi la película y hasta no hace mucho pensaba que todas las estatuas estaban llenas de ese líquido oscuro jaja

Cada imagen de Jasón y los Argonautas, haya no haya monstruos, es pura nostalgia, y como bien dices, magia.

Raül Calvo dijo...

¿Gonzo, quieres decir que las estatuas no están rellenas de ese líquido?

Talos tiene una gran personalidad, lo que muestra la maestría de Harryhausen. No es realmente malo solo quiere limpiar su playa de bichos, lo cual es bastante comprensible.

En fin, nostalgia de la buena.

Roy Bean dijo...

Cuanto entretenimiento nos ha producido su imaginación, era un autentico maestro. Merecidísimo homenaje. Mi preferida siempre será Jasón y los argonautas, pero sigo viendolas todas con la misma pasión.
De paso también te aviso que tengo un socio nuevo en el blog J.C.Vinuesa, que aparecerá por aquí de vez en cuando para participar si lo cree conveniente.

Un abrazo
Roy

Roy Bean dijo...

Por cierto? No me tienes enlazado? yo hace un montón de tiempo que te tengo en mi lista...

Raül Calvo dijo...

Lo siento, Roy, no te tenía enlazado porque no sabía que tuvieras un blog, pero eso se arregla fácilmente. Por otro lado, todo el trabajo de Harryhausen es extraordinariamente disfrutable, desde la primera hasta la última película (la estupenda Furia de titanes).

Publicar un comentario