17 nov. 2014

¡Barco nazi asesino a la vista!

 
El barco de la muerte (Death Ship, Alvin Rakoff, 1980) es una entretenida película de terror, una coproducción entre Canadá y el Reino Unido demasiado divertida como para tener en cuenta sus fallos.

Un barco nazi surca las aguas buscando víctimas. Tras provocar el naufragio de un crucero de placer, el barco nazi asesino se aleja y los supervivientes del naufragio acaban subiendo al barco maldito sin saber que es el que ha provocado el desastre y creyéndose salvados. Entre los supervivientes tenemos al capitán Ashland y al capitán Trevor Marshall, interpretados por los veteranos George Kennedy y Richard Crenna, respectivamente, dándole a esta psicotrónica película un aire de categoría.

El presupuesto de Death Ship no era muy espectacular que digamos, así que en la escena del naufragio se reutiliza metraje de otras películas, lo que provoca que en algunos momentos se alterne entre noche y día. Pero, como ya he dicho, una vez los supervivientes suben al barco nazi asesino, el film ofrece diversión sin fin. Suficiente diversión como para olvidar lo barata que es, también gracias a la personalidad que se le da a este Hotel Overlook flotante. Por ejemplo, cuando todo el mundo está arriba y solo quedan los dos capitanes para subir a bordo, el barco empieza a derramar aceite encima de ambos cuando empiezan a subir. Que no es algo muy mortal pero jode bastante. En este sentido hay que mencionar que uno de los guionistas fue el director de culto Jack Hill, bastante popular en este blog, lo cual puede que explique los detalles de humor negro como este.

El barco de la muerte tiene momentos que parece una película para todos los públicos, pero lo alterna con escenas sangrientas de delicioso mal gusto, como la señora mayor que empieza a derretirse tras comer unos caramelos que encuentra en el barco. Combinado con el hecho de que el personaje que interpreta Kennedy se ve poseído por el barco a lo Jack Torrance, y no tarda en convertirse en un capitán pirado con uniforme nazi, los náufragos sufrirán bastante y el espectador disfrutará bastante a medida que el film se vaya acercando a su conclusión.

Puede que este clásico de culto ochentero no de demasiado miedo, pero sin duda es una película de terror tremendamente entretenida y muy disfrutable. Su estatus de film de culto hace que sea fácil de encontrar, aunque la edición española en DVD es muy, muy mala: pésima calidad de imagen y sonido (seguramente el tránsfer fue hecho de una copia en VHS) y ningún extra. Yo recomendaría la edición en DVD británica o la edición en Blu-ray americana.


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