6 nov. 2014

El engendro del diablo (La chiesa)


Tras debutar con la excepcional Stage Fright - Aquarius (Deliria, Michele Soavi, 1987), Soavi fue saludado como un nuevo talento a tener en cuenta en el cine de terror italiano. Su siguiente proyecto cimentaría aún más su reputación como nuevo gran talento del género. Como os podéis imaginar me refiero a El engendro del diablo (La chiesa, 1989).

En una iglesia construida sobre una fosa común en la que se encuentran los cuerpos de los miembros de una secta satánica, empezarán a suceder extraños fenómenos. Un grupo de personas quedará atrapada dentro mientras son poseídos y atacados por entes demoníacos.

Cuando Dario Argento inició este proyecto, lo hizo como posible tercera entrega de Demons (Dèmoni, Lamberto Bava, 1985) [ver artículos 1 - 2], genial obra maestra en la que Soavi trabajó como asistente de dirección y actor. Sin embargo, cuando Argento llevó el proyecto a Soavi, este cambió y se transformó en una película de terror que, aunque con presencia de demonios y escenas sangrientas, era muy diferente al díptico demoníaco de Bava. Lo curioso es que sabiendo que La chiesa empezó siendo Demons 3, al verla podéis detectar escenas y elementos del argumento que habrían formado parte de esta hipotética tercera entrega.

Argento y Soavi compartían un interés común por temas de ocultismo y alquimia que incorporaban en sus películas. Este interés es explotado aquí para crear una película de atmósfera tenebrosa y amenazante, llena de ricos detalles que le dan "verosimilitud" a la historia. Además, Soavi crea un film visualmente muy rico, llegando a recrear "en vivo" una ilustración de Boris Vallejo, que yo recordaba por ser usada para esta portada de Creepy:



De este modo, Soavi crea un film que se basa en la atmósfera y en la creación de momentos terroríficos, más que en un frenético festival de sangre (no critico ninguna de las dos opciones, ambas me gustan bien hechas). El film esta lleno de viñetas terroríficas que le aportan al film una cualidad semipoética.

Entre el reparto de la película nos encontramos veteranos de Aquarius, como la protagonista Barbara Cupisti y el actor de culto Giovanni Lombardo Radice, así como veteranos del cine Argento. Entre este segundo grupo destaca una jovencísima Asia Argento, de la que entonces me quedé prendado ya que la primera vez que vi esta película tenía la misma edad que Asia cuando la hizo.

Los efectos especiales y el diseño de producción son magníficos, teniendo en cuenta el presupuesto. Es decir, Soavi contaba con más dinero para llevar a cabo su visión que en su debut como director pero aún así no es que El engendro del diablo fuera una superproducción. Pero fue suficiente para hacer de esta película una muy interesante aportación para los aficionados al género.

De modo que, si todavía no habéis entrado en esta iglesia maldita, os recomiendo que le pongáis remedio pronto, antes de que el Apocalipsis nos alcance.


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