24 nov. 2014

En brazos de la mujer psicótica 1: La casa de las mujeres psicóticas

En 1972, Jacinto Molina, alias Paul Naschy, decidió hacer una película de intriga a imitación del nuevo estilo que estaba saliendo de Italia con gran éxito. Es decir, Naschy quería hacer un giallo. Y lo que consiguió fue crear un film de intriga muy influenciado por Luis Buñuel que se hizo memorable no por su trama de asesinatos sino por el psicodrama que protagonizan un psicótico trío de hermanas.

Los ojos azules de la muñeca rota (Carlos Aured, 1973) arranca con el recién salido de prisión Gilles (Naschy) en busca de trabajo. Es recogido mientras hace autoestop por Claude (Diana Lorys), la cual lo lleva a la casa que comparte con sus otras dos hermanas: Nicole (Eva León) e Yette (Maria Perschy). Así, Gilles empieza a trabajar para estas tres hermanas que viven completamente aisladas. Las únicas personas que las visitan son un viejo doctor y una enfermera para Yvette. Además, claro, del ocasional manitas y hombre para todo que trabaja para ellas durante una temporada, papel que ahora ejerce Gilles.

Al poco de estar Gilles trabajando allí, se empiezan a producir una serie de asesinatos por la zona, pero la verdad es que esta trama de intriga es casi secundaria. Lo que hace esta película fascinante es el cuarteto formado por Gilles y las tres hermanas. En Estados Unidos, este film fue conocido como House of Psychotic Women (de ahí el título del excelente libro de Kier-La Janisse), un título muy adecuado si nos fijamos en cómo son estas hermanas:

Claude tiene una mano desfigurada y mutilada por un accidente, que esconde con una prótesis de plástico anticuada. Insiste en no cambiarla por una más moderna y discreta, además de procurar tener siempre un aspecto severo y nada femenino. Se ve a si misma como fea y hace todo lo posible para hacer esa idea real, y así justifica el hecho de quedarse en la casa con sus hermanas.

Yvette es atractiva pero muy frágil psicológicamente. Está confinada a una silla de ruedas, aunque al conocerla, el doctor que la trata insinúa que esta parálisis sea posiblemente psicosomática.

Nicole es la única que tiene un aspecto exterior completamente normal, ya que sus problemas son "interiores": es una ninfómana a la que Claude encierra con llave en su habitación.

Las tres se ven atraídas inmediatamente por Gilles y viceversa. Gilles ve atractivas a las tres mujeres, aunque se lanza primero por Nicole ya que ella se le insinúa la misma noche que se conocen. Pero de las tres, la que parece atraerle más es Claude. Además, de las tres, Claude es la que irá experimentando una transformación a medida que avance el film.

Por cierto, las tres hermanas tienen su lado psicótico pero Gilles también. En el pasado cometió un asesinato que lo atormenta y tal vez por ello se ve atraído por estas (física y mentlemente) mutiladas mujeres. Lo que queda claro es que Gilles es un fetichista de cuidado, al que de inmediato llama la atención la prótesis que lleva Claude.

Y en medio de todo esto, se van sucediendo los asesinatos a ritmo de Frère Jacques. Asesinatos que tienen también una "traumatizada" motivación y cuya resolución es tan delirante como la del mejor giallo italiano. Sin embargo, como ya he mencionado, el retrato que se hace del cuarteto central resulta mucho más fascinante que la trama de intriga.

El extraño que se introduce en un ambiente familiar psicológicamente exótico es un tema al que volvería Naschy en el futuro (y de hecho lo haría en la misma casa donde se rodó Los ojos azules de la muñeca rota), creando un interesante díptico que acabaremos de ver mañana. De momento, os dejo con el tráiler de esta película, donde se ve que el mal doblaje no es exclusiva de nuestro país.


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