18 nov. 2014

Pesadilla en la playa (Nighmare Beach)

 
Es difícil encontrar argumentos más definitivos contra la monstruosa pena de muerte como la cantidad de presos ejecutados que amenazan con volver de más allá de la tumba para vengarse de aquellos que lo condenaron. Uno de estos casos lo encontramos en Pesadilla en la playa (Nightmare Beach aka Welcome to Spring Break aka Nightmare Beach: La spiaggia del terrore, Umberto Lenzi como Harry Kirkpatrick, 1988).

Diablo (Tony Bolano) es el líder de la banda de motoristas Demons. Cuando Diablo es ejecutado en la silla eléctrica, tras ser declarado culpable de asesinato, amenaza con volver de la tumba para vengarse de aquellos responsables de su ejecución. Entre estos responsables están el sheriff Strycher (John Saxon), el alcalde (Ben Stotes), el doctor Willet (Michael Parks), el reverendo Bates (Lance LeGault) y Gail (Sarah Buxton), hermana de la víctima asesinada por Diablo. Poco después de su ejecución se empiezan a cometer una serie de asesinatos llevados a cabo por un motorista vestido de negro. Como coincide con la temporada de vacaciones, las autoridades intentan taparlo para que no huyan los turistas en masa. Sin embargo, el joven Skip (Nicolas De Toth) se enfrentará a las autoridades y se pondrá a investigar los crímenes después de que su amigo Ronnie (Rawley Valverde) desaparezca.

Pesadilla en la playa es una típica imitación italiana de slasher americano con los nombres del equipo americanizados, rodada en inglés en actores americanos y en una localización americana. Y, a pesar de todo, se nota el inconfundible estilo pasado de vueltas italiano. Lástima que, estrenada dos o tres años antes, Nightmare Beach podría ser un fantástico film de culto gracias a los excesos de la época, pero para 1988 el género se encontraba de capa caída y esta película no ofrece asesinatos particularmente espectaculares ni nada que lo haga destacar de entre el montón de películas que se estrenaron en el momento.

Nada, excepto un guion ridículo que ofrece momentos de carcajada, un reparto que incluye a grandes como John Saxon y Michael Parks rodeados de ineptos actores y actrices que provocan risas con sus torpes interpretaciones (en la versión original inglesa) y toneladas de horteradas ochenteras. Lenzi nos ofrece un film que es tópico y rutinario pero, al mismo tiempo, hilarante. Pesadilla en la playa se puede disfrutar mucho no con la idea de ver una película de terror, sino una entretenida comedia involuntaria.


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