31 ene. 2014

Popcorn

 
Hace poco leí con alegría que Synapse Films tenía la intención de editar una edición especial en Blu-ray/DVD de Popcorn (Mark Herrier, Alan Ormsby, 1991). Espero que esta edición sirva para hacer más conocida esta entretenida película de culto, una apreciable cinta de terror llena de rostros familiares para los aficionados.

Maggie (Jill Schoelen) tiene unos extraños sueños que está integrando en el guion que está escribiendo para su curso universitario de cine. La clase de Maggie decide, para recaudar algunos dinerillos, celebrar una maratón de cine de terror: proyectarán antiguas cintas de serie B usando los mismos gimmicks que se usaban en los 50 y 60, al estilo William Castle. El maratón se celebrará en un antiguo cine a punto de cerrar, está será la última función que se celebre allí. Mientras lo ponen todo a punto descubren una misteriosa película: The Possessor, un film experimental cuya única proyección culminó en asesinato de masas y un incendio. Maggie descubre que las imágenes de esa película se corresponden con los extraños sueños que tiene de forma regular. Al mismo tiempo, la madre de Maggie, Suzanne (Dee Wallace), recibe extrañas llamadas. La noche de la maratón, los compañeros de clase de Maggie empiezan a ser asesinados uno a uno, Maggie deberá darse prisa en adivinar que se esconde detrás del misterio de The Possessor si quiere llegar viva al día siguiente.

Para cuando empezaron los años 90, el slasher estaba en plena decadencia. La fuerte censura del momento, más la gran cantidad de películas de ínfima calidad que se dedicaban a repetir, copiar e imitar argumentos y situaciones habían quemado rápidamente el género. Por eso resulta bastante sorprendente esta película, dentro de este contexto. Sus personajes no son los idiotas que no puedes esperar a ver cómo mueren; su guion no se limita a repetir los mismos clichés que ya se habían visto centenares de veces antes y su tono mezcla de suspense con toques de comedia está muy logrado; los toques referenciales y los diversos homenajes se alejan del idiótico estilo Scream: son bastante divertidos y funcionan particularmente bien en las falsas películas que se proyectan en la maratón.

Con esto no quiero decir que sea un film perfecto. Las canciones de la banda sonora son bastante cutres (claro que a mí no me gusta el reggae [la película fue filmada en Jamaica]) y el final es algo flojo.

Estos fallos no impiden que sea un film muy disfrutable. El tema de las "películas malditas" siempre me ha gustado, aunque Popcorn tiene más en común con Midnight Movie (Jack Messitt, 2008) que con El fin del mundo en 35 mm (Cigarette Burns, John Carpenter, 2005), lo que hace la historia de fondo de la película me resulte particularmente interesante. Esto ayuda a que cuando empieza la parte de "acecha y mata" esté implicado en lo que sucede, así que lo disfruto mucho más.

Como decía al principio, el film está repleto de rostros familiares para los aficionados, de modo que muchas veces te encuentras pensando "de qué me suena esta actriz o este actor?". Por supuesto, Dee Wallace resulta inolvidable por sus papeles en Aullidos (The Howling, Joe Dante, 1981), Cujo (Lewis Teague, 1983) o Critters (Stephen Herek, 1986). Schoelen es recordada como la posible víctima de El padrastro (The Stepfather, Joseph Ruben, 1987), así como la obsesión de El fantasma de la ópera (The Phantom of the Opera, Dwight H. Little, 1989). Entre los secundarios están Kelly Jo Minter que os sonará por sus papeles en Pesadilla en Elm Street 5 (A Nighmare on Elm Street: The Dream Child, Stephen Hopkins, 1989) y Jóvenes ocultos (The Lost Boys, Joel Schumacher, 1987); a Malcolm Danare lo recordaréis seguramente por Christine (John Carpenter, 1983), y aquí interpreta un personaje que parece un guiño al Franklin de La matanza de Texas (The Texas Chain Saw Massacre, Tobe Hooper, 1974). Resumiendo, las interpretaciones están bastante bien y no te sacan de la película.

Popcorn no es que fuera una increíble reinterpretación del género pero se las arregló para ser un slasher con buenos momentos de suspense, divertido, entretenido y bien ejecutado en un momento en que la mayoría de películas que se hacían del género eran olvidables productos pensados para el mercado del vídeo.


30 ene. 2014

La venus de las pieles (La Vénus à la fourrure)

 
Desde ayer ya tenéis disponible mi crítica de la fantástica última película de Roman Polanski, La venus de las pieles (La Vénus à la fourrure, 2013), en Underbrain Mgz:


He de decir que es una película que me ha gustado mucho y recomiendo sin reservas.


29 ene. 2014

Squirm - Gusanos asesinos (Squirm)


Jeff Lieberman, el director de esa obra maestra del cine de culto que no es ni normal Destello azul (Blue Sunshine, 1977), nos ofreció esta pequeña joya llena de momentos gloriosamente asquerosos y provocadora de deliciosos escalofríos. Solo por el póster ya deberías correr a buscarla.

Una terrible tormenta en un pueblo de Georgia provoca que caiga un cable eléctrico al suelo, con el resultado de que las lombrices ocultas en la tierra se vuelven enloquecidas devoradoras de carne en busca de víctimas humanas. Los jóvenes Mick (Don Scardino) y Geri (Patricia Pearcy) son los únicos que parecen darse cuenta del fenómeno e intentarán advertir a las autoridades con el esperado poco éxito.

Aunque el ritmo al principio de la película es algo lento, la espera vale mucho la pena. Rick Baker llevó a cabo los efectos de maquillaje, logrando momentos increíbles como cuando vemos cómo se le meten bajo la piel unos gusanos a una pobre víctima desgraciada, acompañado de los correspondientes gritos de dolor. Lo cual, para un film de 1976, es realmente impresionante. Otra memorable escena es cuando la hermana de la protagonista abre la puerta de una habitación y se ve sepultada por una montaña gigantesca de gusanos. Todos estos momentos, así como la habilidad de Lieberman para manejar el suspense hacen que este film sea tremendamente disfrutable.

Es también un film que ejemplifica la vida del cinéfago antes de Internet. Revistas, guías, boca-oreja, la exploración de videoclubs que llevasen un mínimo de 10 años abiertos y estar pendientes de la programación de las cadenas a altas horas de la madrugada eran las vías que se tenían para descubrir/encontrar películas interesantes. En el caso de Squirm, la descubrí gracias al libro Pantalla de sangre: Las 50 películas más salvajes de la historia del cine gore de Mike Hostench y Jesús Martí (ver foto). Esta guía, editada en su momento por Midons editorial, ya deja claro en el título en que campo se centraba. Hay que aclarar que aunque diga cine gore, el abanico de filmes incluidos era bastante amplio, desde clásicos como Tiburón (Jaws, Steven Spielberg, 1975) o El exorcista (The Exorcist, William Friedkin, 1973) hasta títulos en aquel momento más oscuros como Run & Kill (Wu syu, Hin Sing "Billy" Tang, 1993) o El asesino del taladro (The Driller Killer, Abel Ferrara, 1979). Ahora que ya sabía de su existencia lo complicado era verla. Por suerte, hubo un tiempo, cuando los dinosaurios dominaban la Tierra, en que las cadenas de televisión llenaban la programación de madrugada con películas en lugar de eternos y absurdos programas de teletienda, e incluso existían programas dedicados al cine de terror y la serie B como el catalán Klaatu Barada Nikto o el añorado Noche de Lobos en Antena 3. Squirm, titulada en catalán Cucs, fue emitida una noche por TV3. Así simplemente era cuestión de programar el vídeo, con la ventaja de que TV3 no ponía anuncios en las películas que emitía a partir de las 12 de la noche. Guau, todo esto lo hacía en los años 90 pero parece que hablo de hace un millón de años.

En fin, en la actualidad existe una fantástica edición en Blu-ray de esta película cortesía de Arrow Video, la mejor manera de disfrutar de esta viscosa película de gusanos asesinos. Es de admirar que Lieberman lograra un film tan redondo contando una historia bastante simple y sin un presupuesto demasiado generoso. Virtudes del cine de serie B. Espero que lo paséis fantásticamente mal con Squirm.


28 ene. 2014

Acero azul (Blue Steel)

 
La directora Kathryn Bigelow se hizo un nombre entre los aficionados al género con la clásica película vampírica de culto Los viajeros de la noche (Near Dark, 1987). Su siguiente film fue Acero azul (Blue Steel, 1989), un tenso thriller que tiene como tema de fondo la fascinación del público por la violencia.

Megan Turner (Jamie Lee Curtis) lleva solo 24 horas en el cuerpo de policía y ya ha matado a un delincuente que estaba atracando un supermercado. El problema es que no se encuentra el arma que supuestamente llevaba el delincuente y Megan es suspendida. Nadie sabe que el arma se la llevó de la escena Eugene Hunt (Ron Silver), un yuppie que se encontraba haciendo unas compras. Eugene se siente fascinado por Megan y por el arma que ha robado, lo que le lleva a cometer una serie de asesinatos por toda la ciudad con la idea de seducir a Megan.

El guion de esta película es realmente brillante. No solo crea una interesante y tensa historia de suspense, también está lleno de detalles y temas que lo elevan por encima de la media de este tipo de películas. Los autores fueron Bigelow y Eric Red, que ya habían colaborado antes en Los viajeros de la noche. Red, además, fue el guionista también del gran clásico de culto Carretera al infierno (The Hitcher, Robert Harmon, 1986).

El tema de fondo de la película es la fascinación por las armas y la violencia. No solo en el personaje de Eugene, un gran psicópata, también en subtramas como la del padre maltratador de Megan. La cara que pone Eugene cuando el revólver del atracador muerto (interpretado nada menos que por Tom Sizemore) cae ante él es como si el cielo le hubiera enviado un regalo. El hecho de que este psicópata sea un ejecutivo de Wall Street no parece casual. Ya antes de que Bret Easton Ellis publicara American Psycho, en este film se explota el potencial psicopático de los yuppies. Es también uno de los puntos fuertes del film la evolución de Eugene (cuyo apellido en inglés significa "cazar") hacia la locura total. Al principio parece algo inseguro, pero tras cometer el primer asesinato le coge el gusto, además de que no tarda en empezar a oír voces y a bañarse con la sangre de sus víctimas.

Pero el contenido de fondo del film no hace que se descuide la trama de suspense, además de contar también con sus generosas dosis de violencia. Eso para mí hace que tenga más mérito, ya que se puede disfrutar como un estupendo thriller, un tenso film de suspense, sin que la temática de fondo le robe protagonismo al entretenimiento. En este sentido está muy logrado el juego del gato y el ratón que se crea entre Eugene y Megan, que hoy día es algo muy explotado pero en el momento de estrenarse el film no había sido tan usado.
 
Sigo esperando que el hecho de que Bigelow se llevara un Óscar signifique que se edite una buena edición de esta película. De momento solo hay una edición francesa en Blu-ray pero sin extras. De todos modos, está editada en DVD, así que espero que si no la conocéis os animéis a verla.


Jack Ryan: Operación Sombra (Jack Ryan: Shadow Recruit)

 
Saludos, navegantes. Ya podéis leer en Underbrain Mgz mi crítica de Jack Ryan: Operación Sombra (Jack Ryan: Shadow Recruit, Kenneth Branagh, 2014). Es un entretenido film de espías pero poco más. Sin embargo, en el futuro sí que podría dar cosas interesantes, si hacen alguna secuela. Se estrena este viernes.



24 ene. 2014

La máscara de la muerte roja (The Masque of the Red Death)

 
Dentro del llamado ciclo Poe de Roger Corman, La máscara de la muerte roja (The Masque of the Red Death, Roger Corman, 1964) es posiblemente uno de los mejores títulos salidos de esa época.

En un pueblo de la Italia del siglo XII, el príncipe Próspero (Vincent Price) impone su pequeño reinado de terror. Ante la llegada de una plaga conocida como "la muerte roja", decide encerrarse en su castillo con un grupo de nobles para sumergirse en la celebración de fiestas y orgías mientras el pueblo fuera muere. Para aumentar la diversión, Próspero se lleva con él al castillo a la inocente joven Francesca (Jane Asher), con la intención de pervertirla y destruir su fe, al tiempo que se lleva prisioneros a su padre (Nigel Green) y a su novio (David Weston) con la intención de que ella los vea morir enfrentados entre sí.

El guion de Charles Beaumont y R. Wright Campbell mezcla dos historias de Edgar Allan Poe: La máscara de la muerte roja y Hop-Frog. Además, los guionistas le añadieron un toque "sadiano", ya que la trama del príncipe Próspero pretendiendo pervertir a la inocente Francesca recuerda al argumento de la novela del marqués de Sade Justine o los infortunios de la virtud. Hop-Frog es un cuento que relata la brutal venganza de un bufón tras ver los abusos a que son sometidos él y su querida, La máscara de la muerte roja es un cuento que trata sobre la inevitabilidad de la muerte, centrándose en los intentos del príncipe Próspero acompañado de sus amigos nobles de evitar la muerte roja escondiéndose en una fortificada abadía. Todos ellos elementos presentes en el film, pero a los que se añade un toque existencialista en su personificación de la muerte roja, influencia sin duda de El séptimo sello (Det sjunde inseglet, Ingmar Bergman, 1957), que acaba concluyendo en una historia con un fuerte componente moral.

Este componente moral sirve de coartada para mostrar en todo su esplendor la inmoralidad de los personajes. Incitados por Próspero, los invitados dan rienda suelta a sus más bajos instintos, celebrando haber escapado de la muerte. Esta mezcla de muerte y sexo recuerda a otro famoso "relato de peste", la novela El decamerón de Boccaccio. Pero mientras en la novela de Boccaccio, los refugiados que han escapado de la peste se dedican simplemente a explicar historias cargadas de elementos sexuales, una celebración de la vida mientras están rodeados de muerte, los invitados de Próspero se dedican a hacer realidad sus fantasías, no solo para celebrar haber escapado de la muerte, también por miedo a Próspero. Es aquí donde se introduce el cuento Hop-Frog, ya que las acciones del amigo de Próspero Alfredo (Patrick Magee) harán que sea objeto de la venganza de Hop Toad (Skip Martin).

Son todos estos los elementos que hacen de este un film brillante. No solo a nivel interpretativo, ya que cuenta con un excelente reparto encabezado por Price y secundado por Magee, una actor capaz de hacer que Price pareciera contenido, también a nivel técnico y visual. La utilización de una cámara anamórfica para simular la pantalla panorámica hace que en ocasiones se provoque una distorsión que le da un aspecto de onírica pesadilla al film (un recurso que utilizaba a menudo John Carpenter), explotando al máximo los coloridos decorados creados para el film. Además, la fotografía corrió a cargo de Nicolas Roeg, así que el film tiene un aspecto fantástico.

En definitiva, La máscara de la muerte roja es un clásico del cine de terror, un film con el cual Roger Corman volvió a demostrar que con poco dinero se podían hacer grandes cosas.


23 ene. 2014

La maldición de los zombies (The Plague of the Zombies)

 
Hammer Films llevaba dando renovada nueva vida a prácticamente todos los monstruos clásicos del cine de terror desde finales de los 50, cuando en 1966 nos ofreció su visión de los zombis con La maldición de los zombies (The Plague of the Zombies, John Gilling).

El doctor James Forbes (André Morell) recibe una carta de un antiguo estudiante, el ahora doctor Peter Tompson (Brook Williams), en la que le pide ayuda para resolver el enigma que representa una extraña enfermedad que está diezmando la población del apartado pueblo en el que ejerce. Acompañado de su hija, Sylvia (Diane Clare), el doctor Forbes parte dispuesto a ayudar al doctor Tompson, donde todos se verán envueltos en un aterrador misterio (el título de la película es una pista significativa de lo que sucede).

Este no es solo un estupendo film de terror, producto de una Hammer que estaba en su mejor momento, es también un film interesante por el lugar que ocupa dentro de la historia del cine de zombis. En la película aparecen los llamados zombis clásicos, producto del vudú, esclavos no muertos al servicio de un malvado amo. Pero dentro de este esquema clásico, el guionista Peter Bryan añadió un claro subtexto social, no muy distinto del que luego usaría George A. Romero de forma tan memorable.

En un país como España, donde el caciquismo ha causado (y causa) estragos, el subtexto social del film resulta muy evidente y patente. Las intenciones de Bryan son muy claras en la forma que representa al terrateniente Clive Hamilton (John Carson), que decide explotar el pueblo bajo su dominio de la forma más abominable posible. La lucha de clases aparece desde el principio, en una escena en la cual un grupo de crueles nobles interrumpe un funeral cabalgando a toda velocidad enfrascados en la caza de un zorro.

Dejando de lado este subtexto, el film funciona como una estupenda película de terror. Tiene un ritmo muy rápido, no pierde el tiempo en contar su sencilla historia. Los momentos más logrados son los que tienen que ver con los zombis, claro. Especialmente una escena que indica que seguramente Sam Raimi había visto esta película y le sirvió de inspiración.

Los fans del terror clásico que no hayan visto este film seguramente disfrutarán enormemente de esta producción de la Hammer. Que también pueden disfrutar leyendo, ya que la editorial Valdemar publicó la novelización de esta película, escrita por John Burke, dentro del volumen La plaga de los zombis y otras historias de muertos vivientes.


22 ene. 2014

Tank Girl

 
He de admitir que nunca se me ocurrió pensar, cuando leía sus aventuras en la ahora tristemente difunta revista El Víbora, que Tank Girl podía ser la base para una película fantástica. No me imaginaba como el salvajismo, el humor negro y el deliro de este cómic se podían trasladar a la gran pantalla. Pero Hollywood lo intentó, el resultado fue Tank Girl (Rachel Talalay, 1995): un film con un par de aciertos y montones de fallos.

Rebecca (Lori Petty) vive feliz con su novio y sus amigos en una comunidad bastante próspera en el post-apocalíptico futuro del año 2033. Esto es, hasta que la malvada corporación Agua y Poder los mata. Tras ser hecha prisionera, escapa y con la ayuda de un grupo de canguros mutantes y Jet Girl (Naomi Watts) se enfrentará a la malvada corporación.

El 95 fue un mal año para las adaptaciones de cómics británicos, gran parte de los problemas de Tank Girl son los mismos que tiene la fracasada Juez Dredd (Judge Dredd, Danny Cannon, 1995): el intento de adaptar un cómic satírico y anárquico a la rígida mentalidad hollywoodiense. En el caso de Tank Girl, además, se intenta vender la idea de que es un film rompedor en la misma línea que el cómic que lo inspiró. Para tal efecto se añaden un par de secuencias animadas (una de ellas al final del film, lo que me hace pensar que simplemente se quedaron sin dinero para el final y decidieron incorporar una segunda secuencia animada) y se intercalan dibujos de Jamie Hewlett en la acción, en ocasiones en momentos donde su utilización resta efecto a la película. Y estos intentos solo hacen más evidente lo políticamente correcta que es la película en el fondo.

Para el film, el personaje se suaviza, se añade una insufrible niña pequeña al reparto, su novio ya no es un canguro mutante y se embarca en una cruzada contra una malvada corporación para salvar el mundo. La tópica trama es también desaprovechada, posiblemente porque se obsesionan en convertir a Tank Girl, perdón, a Rebecca, en una típica heroína de acción. ¿Por qué no seguir la trama del cómic, en la que Tank Girl pasa de ser cazarrecompensas a ser ella la cazada? Ya sabéis la respuesta, porque querían hacer una película de fácil digestión para el gran público (lo que no significa que el gran público no hubiese disfrutado con esa historia).

Pero pongamos que no habéis leído nunca Tank Girl, ni siquiera sabíais de su existencia. ¿Esta película os podría gustar? Creo que tampoco. El film sufre de cierta esquizofrenia entre querer ser atrevido y moderno y ser políticamente correcto y seguro como una típica película de Hollywood. Es el resultado que se puede esperar de un film hecho con constantes peleas entre los realizadores: Alan Martin y Jamie Hewlett vieron su guion destruido y suavizado debido a las constantes reescrituras, escenas de cama entre Booga y Rebecca fueron eliminadas y la director intentaba tener cierto control en el montaje pero no lo tuvo... En fin, una película que no dejó a nadie satisfecho.

Espero que de la misma forma que Juez Dredd con el tiempo pudo tener una película de la que sentirse orgulloso, Tank Girl vuelva en el futuro a la gran pantalla, en una producción británica que entienda el espíritu de la obra que adapta.


21 ene. 2014

Métal Hurlant Chronicles


La revista de cómics Métal Hurlant es todo un clásico. Gran variedad de artistas encontraron en sus páginas el lugar donde crear historias adultas dentro de la fantasía, la ciencia ficción y el terror. La versión americana de esta revista ya inspiró la clásica e imprescindible Heavy Metal (Gerald Potterton, 1981). Ahora nos llega Métal Hurlant Chronicles, una fantástica serie de televisión francesa, que lleva las historias aparecidas en la clásica revista a la pequeña gran pantalla y que se puede encontrar editada en Blu-ray y DVD, dirigida por Guillaume Lubrano.

La primera temporada consta de 6 episodios de unos 25 minutos de duración cada uno y, aunque se trata de una producción francesa, fue rodada originalmente en inglés usando un reparto internacional. Se trata de una serie antológica, cada episodio nos presenta una historia diferente ambientada en un mundo diferente. Estas historias están en cierto modo unidas por la premisa de la serie, que se nos cuenta en el opening de cada episodio: "El último fragmento del que fue un planeta viviente. Su cuerpo destruido y convertido en polvo por la locura de sus habitantes; su cabeza condenada a vagar eternamente a través del tiempo y el espacio, gritando de dolor y tristeza. Se la conoce, en leyendas y en hechos, como Métal Hurlant (algo así como "metal aullador")".

1 King's Crown: adaptación de una historia original de Jim Alexander y Richard Corben. En este episodio seguimos las últimas jornadas de un torneo a muerte, el ganador del cual se convertirá en el nuevo rey de ese mundo. Es curioso que, mientras gran parte del episodio se dedica a la acción y las peleas de sus protagonistas, contiene una de las reflexiones políticas más interesantes de la serie en forma de tremenda alegoría. También mezcla fantasía heroica y ciencia ficción, algo que siempre me ha gustado.

2 Shelter Me: adaptación de una historia original de Mark Vogouroux y Dan Wickline. Episodio con un fuerte regusto a los temas habituales en la ciencia ficción de los 80, especialmente en el cómic y el cine. No voy a contar mucho del episodio para no fastidiarlo, pero es uno de los que más me ha gustado gracias al trabajo de sus actores protagonistas: Michelle Ryan y James Marsters.

3 Three on a match: adaptación de una historial original de R. A. Jones y Ryan Sook. Tras dos episodios muy serios, este episodio lleno de humor negro resulta bastante bienvenido. Tres astronautas sobreviven en una pequeña cápsula de salvamento, pero el aire empieza a escasear provocando una lucha por la supervivencia. El episodio se ve beneficiado por la presencia de Dominique Pinon.

4 Red Light/Cold Hard Facts: Este es un curioso episodio que adapta dos historias distintas: la primera original de Geoff Johns y Christian Gossett, la segunda original de R. A. Jones y Matt Cossin. La brevedad de ambas contribuye a que sean todo un éxito, especialmente la primera, que trata sobre un prisionero encerrado en una celda donde permanece encendida de forma permanente una luz roja.

5 Pledge of Anya: adaptación de una historia original de Julien Blondel y Jérôme Opena. Este, para mí, es el episodio flojo de la serie. Una lástima porque cuenta con el fantástico Rutger Hauer entre sus protagonistas. Pero resulta predecible y no demasiado sorprendente.

6 Master of Destiny: adaptación de una historia original de Alejandro Jodorowsky y Adi Granov. La serie concluye con la que es posiblemente la historia más espectacular, mezclado con el peculiar humor de Jodorowsky. Es también uno de los episodios más populares al contar con la rotunda Kelly Brook entre sus protagonistas. Curvas y filosofía, la mezcla perfecta.

Esta primera temporada se me pasó volando. La gran variedad de estilos y tonos, añadido a la perfecta duración de los episodios (este tipo de historias funcionan mejor en formato corto), hace que su visionado sea tremendamente disfrutable. Muy recomendada a los aficionados al cómic y la ciencia ficción.


20 ene. 2014

Granja maldita (The Curse)


Empezamos la semana con un ejercicio de humillación pública. Porque aquí es posible que encontréis la única crítica más o menos positiva que ha recibido o recibirá jamás Granja maldita (The Curse, David Keith, 1987).

Una noche, un extraño meteorito cae en la granja de la familia Hayes. Zack Hayes (Will Wheaton) observa como el supuesto meteorito se deshace formando una extraña sustancia que se infiltra en la tierra. Muy pronto, la cosecha de la granja empieza a tener un extraño y deforme aspecto y los animales empiezan a actuar de forma extraña y sufrir mutaciones. Pero los cambios no se detienen ahí, ya que los miembros de la familia también empezarán a mutar y experimentar extraños cambios.

Este film adapta el relato de H. P. Lovecraft El color del espacio exterior (Narrativa completa vol. II, editorial Valdemar) de forma ligeramente más fiel que El monstruo del terror (Die, Monster, Die!, Daniel Haller, 1965). Con eso quiero decir que el guionista David Chaskin (guionista también de la fantástica Lecturas diabólicas [I, Madman, Tibor Takacs, 1989] y de Pesadilla en Elm Street 2: La venganza de Freddy [A Nightmare on Elm Street Part 2: Freddy's Revenge, Jack Sholder, 1985]) coge la premisa básica del relato (la familia afectada por un misterioso meteorito), así como algunos detalles del argumento e ignora el resto. Se ha de señalar que el relato de Lovecraft fue en su momento innovador y seminal en su mezcla de ciencia ficción y terror (fue publicado por primera vez en una revista dedicada a los relatos de ciencia ficción), pero desde que Lovecraft publicó su historia hasta el momento del estreno de Granja maldita, la idea ha sido tan imitada y tratada que que se ha convertido en tópica, dependiendo entonces exclusivamente en la habilidad de los narradores (ya sean literarios o cinematográficos) en que el resultado final resulte interesante.

Producida por Ovidio G. Assonitis, productor también de "clásicos" como Piraña II: Los vampiros del mar (Piranha Part Two: The Spawning, James Cameron, Ovidio G. Assonitis, 1981) o Poder maléfico (Chi sei?, Ovidio G. Assonitis, Robert Barrett, 1974), Granja maldita no es que sea precisamente un ejemplo de como coger una historia conocida y darle un nuevo enfoque. Es bastante predecible, pero ahí radica, para mí, parte de la diversión: sé lo que pasará y quiero ver cómo pasa. Además, la película tiene un aspecto grumoso-decadente que le añade cierto encanto cutre. Los efectos especiales de maquillaje, dedicados a las mutaciones y alteraciones corporales, están bastante logrados, aunque no son nada del otro mundo.

La película fue dirigida por el actor David Keith, que como actor no está mal pero como director no es que sea muy imaginativo. Lucio Fulci fue director de la segunda unidad, lo que explicaría los cambios visuales bastante notorios que hay a lo largo de la película, en lo que se refiere a planos y organización de escenas, particularmente en aquellos momentos relacionados con efectos especiales y momentos terroríficos.

Para qué nos vamos a engañar, Granja maldita no es que sea una buena película, pero me parece entretenida y divertida. Recuerdo que la vi en vídeo cuando era un chaval y en aquel entonces me impactó mucho, pero vista hoy día simplemente me parece entrañable. Sin embargo, no debo ser el único al que le gusta o le hace gracia ya que se estrenaron dos falsas secuelas de esta película. Es decir, películas que no tienen absolutamente nada que ver con esta película y que tampoco tienen ninguna relación entre sí, sino que querían pasar como secuelas para aprovechar el éxito videográfico de Granja maldita. Estas falsas secuelas son Curse II: The Bite (Frederico Prosperi, 1989), que cuenta la historia de un hombre que se transforma en serpiente mutante tras ser mordido por una serpiente experimental -básicamente es la típica tío que se transforma en monstruo-; y Curse III: Blood Sacrifice aka Panga aka Blood Sacrifice (Sean Barton, 1991), que no he visto. Por si os pica la curiosidad, la edición en DVD americana de Granja maldita va acompañada de Curse II.

Este no es un film que recomiende a todo el mundo, pero si os gustan esas películas que podíais encontrar en el rincón más polvoriento y oscuro del videoclub, puede que os haga gracia Granja maldita.


17 ene. 2014

El exorcista: El comienzo vs. El exorcista: El comienzo - La versión prohibida

En este artículo repasaremos brevemente las secuelas de El exorcista (The Exorcist, William Friedkin, 1973), para centrarnos en la doble precuela que cierra la saga, un caso único en el cine de terror.

Resulta significativo que, mientras que del clásico film de Friedkin se han hecho hasta tres ediciones distintas en Blu-ray, la reciente 40º aniversario apareció a finales del año pasado, ninguna de las secuelas ha sido editada en Blu-ray (aunque se anunció la aparición de la segunda entrega, en el momento de escribir este artículo todavía no se ha editado). Cada una de las secuelas producidas hasta ahora del film han sido conflictivas y solo la segunda entrega dio beneficios en el momento de estrenarse, así que parece que han tirado la toalla y se dedican a exprimir El exorcista buscando algún gancho para que los aficionados se vuelvan a comprar la misma película.

Actualmente El exorcista es vista como un gran clásico, no solo del cine de terror, cuyo impacto en la cultura es innegable. Inició un subgénero, el de "poseídos exorcisados", del que se siguen estrenando películas. A mediados de los 70, sin embargo, era simplemente una película que había recaudado millones, de modo que se no le dio muchas vueltas para poner en marcha una secuela para obtener más beneficios. Así nació El hereje (Exorcista II) (Exorcist II: The Heretic, John Boorman, 1977).

En el momento de estrenarse en Estados Unidos, El hereje fue recibida con críticas salvajes en la prensa y burlas crueles por parte de la audiencia. Esto hizo que Boorman retirara el film de las salas de cine y la reeditara en un intento de salvar el honor (un caso parecido al de Stanley Kubrick y El resplandor [The Shining, 1980]), esta versión reeditada fue la que se estrenó en Europa. Pero el director de Defensa (Deliverance, 1972) poco pudo hacer, la película siguió siendo ridiculizada.

Personalmente he de decir que a mí el film se me hizo bastante entretenido y divertido. Alucinógeno y excesivo, puedo entender que al público de finales de los 70 le pareciera que era demasiado exagerado como para tomárselo en serio. Habiendo visto solo la versión europea, me pareció una película malibuena. Aunque tal vez el hecho de que Linda Blair se pasara el film llevando camisetas y sin llevar sujetador contribuyera a mi disfrute del film. Además, siempre me han encantado las actuaciones tan intensas y sentidas que parece que el actor esté mentalmente perturbado, como la interpretación que nos regala Richard Burton en este film.

(Y no me digáis que no os entran ganas de ver la peli tras ver el ya delirante tráiler)



Aunque, como he dicho al principio, la segunda parte dio dinero, la reacción del público y la crítica hizo que se aparcara la idea de hacer más entregas. Pero el tiempo pasó, el bastante como para olvidar lo que había pasado y poner en marcha otra secuela más de El exorcista.

El exorcista III (The Exorcist III, William Peter Blatty, 1990) es una fantástica cinta de terror. Al contrario que con la segunda parte, disfruto este film por su calidad. Considero que es un film que no recibe el aprecio que se merece, por eso le dediqué hace tiempo un artículo que me gustaría que leyerais aquí. Simplemente añadir que en este film Blatty, guionista y productor de El exorcista y autor de la novela en que se basó, adapta su novela Legión, publicada originalmente en 1983 (imagino que, tras ver El hereje, Blatty quiso tener una secuela de su historia que fuera más buena), creando en el proceso un film realmente inquietante.



A pesar de su calidad, El exorcista III no funcionó demasiado bien en taquilla, así que, de nuevo, se aparcó la idea de hacer más entregas. Esto es hasta que en el año 2000 se estrenó la versión restaurada y extendida de El exorcista en cines, con gran éxito. Este éxito hizo que se planteara la posibilidad de una precuela que explorara el primer enfrentamiento del padre Merrin con el diablo (territorio ya explorado en El hereje). Morgan Creek contrató al guionista William Wisher y al novelista Caleb Carr para que escribieran el guion y a Paul Schrader para que la dirigiera.

Cuando Schrader presentó la película, el estudio quedó muy insatisfecho. Temiendo que fuera un fracaso de taquilla, el estudio pidió toda una serie de cambios que el director se negó a hacer. El resultado del conflicto ya lo sabéis: Schrader despedido y la película guardada en una estantería. El estudio contrató entonces a Renny Harlin (nótese el cambio de aspiraciones) para que en un tiempo récord volviera a filmar el guion convenientemente reescrito (por el televisivo Alexi Hawley) y atendiendo a sus peticiones.

El exorcista: El comienzo (Exorcist: The Beginning, Renny Harlin) se estrenó en el 2004 y fue un fracaso de crítica y público. Las reacciones negativas fueron tales que en el 2005, en un ejercicio de cinismo que solo se puede encontrar en los grandes estudios de Hollywood, el estudio buscó la forma de obtener algún beneficio con la edición en DVD de El exorcista: El comienzo. La versión prohibida (Dominion: Prequel to the Exorcist, Paul Schrader).

Esta maniobra nos dio a los aficionados la oportunidad de ver la misma historia en dos películas completamente distintas, filmadas de formas completamente distintas por directores completamente distintos. Compararlas ambas es un ejercicio que me parece muy interesante. Nos encontramos, sin embargo, el mismo problema en ambas: debido a que Dominion no pasó a posproducción y que El comienzo fue hecha de forma apresurada y urgente para ponerla en las salas de cine en la fecha indicada, los efectos especiales en ambas son bastante malos. Lo interesante de esto es que, como Dominion se basa más en el terror psicológico y no se apoya tanto en los efectos, sus carencias en este aspecto no son tan llamativas; El comienzo pretende impactar de forma más explícita al espectador, de modo que sus carencias en este aspecto sí se hacen mucho más llamativas.

Las diferencias en el acercamiento al material quedan perfectamente ejemplificadas en las respectivas secuencias usadas de prólogo en cada film. Dominion se abre a finales de la Segunda Guerra Mundial, en Holanda. El padre Merrin (Stellan Skarsgård) intenta salvar a su parroquia, pero la intervención de un soldado nazi lo pone en una situación dramática: o el padre ofrece diez personas para ser ejecutadas o los soldados matarán a todo el pueblo. Es una escena impactante que resulta psicológicamente traumática para el protagonista y resonará a lo largo del film. La actitud inicial de Merrin ante lo que sucede luego en África tiene su explicación en este prólogo. El comienzo opta, sin embargo, por impresionar al espectador con una secuencia que nos muestra el final de una sangrienta batalla en un lugar que se supone maldito. Pero, como decía antes, la escasa calidad de los efectos especiales hace que la escena pierda todo su impacto.

Otro cambio muy llamativo es el reparto. Skarsgård es el protagonista en ambos filmes y algunos actores en papeles secundarios también repiten, pero el principal personaje femenino cambia de un film a otro. En el de Schrader, Clara Bellar interpreta a Rachel Lesno, superviviente de un campo de concentración que es la doctora que atiende a los indígenas de la zona. En el film de Harlin, este papel lo interpreta Izabella Scorupco y el personaje se llama ahora Sarah. La razón de este cambio radica en que Bellar, a pesar de ser una buena actriz, no le pareció a Harlin que era lo suficientemente atractiva (en el audiocomentario dice que los espectadores "prefieren mirar una cara bonita") y decidió poner a la exmodelo Scorupco en su lugar. Scorupco no es que sea una mala actriz, pero la complejidad del personaje le queda bastante grande y no resulta creíble. Este cambio creo que ejemplifica la actitud más superficial de Harlin.

Además de incidir más en impactar al espectador visualmente, El comienzo está lleno de referencias a El Exorcista, en cambio Dominion no hace ninguna referencia explícita a ningún film, excepto en un único momento clave. En otras palabras, El comienzo se esfuerza en complacer a los fans y darles lo que, supuestamente, quieren, mientras que Dominion se centra en explicar su propia historia, como si fuera un film independiente. Estos diferentes enfoques se hacen evidentes en el tramo final: mientras Schrader intenta sorprender al espectador yendo en una dirección opuesta a la esperada; en el film de Harlin el maquillaje de la poseída es una réplica del que llevaba Blair en El Exorcista e intenta crear un espectacular exorcismo que resulta francamente ridículo, como sucedía en El hereje.

Creo que resulta evidente que me parece que Dominion es un film superior a El comienzo. Y viéndolas ambas seguidas (y hay que estar un poco enfermo para querer hacerlo), esta superioridad es más evidente. Aunque no negaré que El comienzo me divierte desde una perspectiva malibuena, Dominion es un film interesante que intenta ir más allá de su función como precuela.

Dominion se esfuerza en involucrarnos en la historia que cuenta, introduciendo interesantes temas filosóficos, además de procurar inquietarnos. El comienzo intenta por todos los medios complacer al espectador y darle al fan del cine de terror lo que quiere, el problema es que en su intento por complacer recurre a trucos baratos y pierde toda su personalidad.

En definitiva, la saga de El exorcista es bastante irregular. Pero no por ello deja de ser bastante interesante y os recomiendo verlas si no lo habéis hecho. ¡El poder del Cinéfago os obliga!



16 ene. 2014

Rick and Morty

 
Rick and Morty es un pequeño gran descubrimiento que he hecho recientemente. Se trata de una divertidísima serie de animación creada por Justin Roiland y Dan Harmon (creador de Community). Inspirada en Regreso al futuro (Back to the Future, Robert Zemeckis, 1985), la serie mezcla en cada episodio referencias a distintas películas y series, dándoles siempre un toque terrorífico. La serie se emite en Adult Swim en Estados Unidos y han tenido el detalle de hacerla disponible al resto a través de su canal de You Tube. Os dejo un episodio para que veáis que es realmente genial.


15 ene. 2014

Screamplay

 
Son películas como Screamplay (Rufus B. Seder, 1985) las que me recuerdan la razón por la que originalmente empecé este blog. Para hablar de películas curiosas, oscuras y olvidadas esperando ser descubiertas por algún espectador inquieto. Screamplay es este tipo de película.

El inocente Edgar Allan (Rufus B. Seder) llega a Hollywood con la esperanza de convertirse en un reputado guionista. Circunstancias demasiado complejas para detallarlas aquí hacen que Edgar acabe trabajando de conserje en un edificio de apartamentos. Allí, los asesinatos que escribe en su guion se convierten en sangrienta realidad, así que el pobre Edgar debe descubrir qué es lo que sucede antes de que la policía se lo lleve detenido o acabe él mismo convertido en una víctima más del asesino.

Hecha con muy poco dinero pero mucha imaginación, Screamplay es un homenaje al cine de terror y misterio de los años 30 y 40 y al cine de terror mudo que hicieron los expresionistas alemanes. Rodada en blanco y negro, en el film se utilizan los mismos trucajes usados en las épocas mencionadas. Aunque el film se ambienta en unos imaginarios años 50, el estilo de interpretación intenta reproducir la manera expresiva ligeramente exagerada de los años 20 y 30. Pero los asesinatos están hechos de forma sangrienta y contemporánea, así como un muy contemporáneo desnudo.


La película recuerda en espíritu la intención original que tenía el film de Sam Raimi Ola de crímenes... ola de risas (Crimewave, 1985), pero sin caer en el slapstick y siendo algo más extrema en su ejecución. Es esa misma ejecución la que hace que el público potencial del film sea más bien reducido. Pero más allá de los homenajes al cine en blanco y negro, la película ofrece una divertida mezcla de terror y comedia, así que es posible que, aunque no le interese el tipo de cine al que hace homenaje, un espectador casual acabe disfrutando de la película por su historia y peculiar ejecución.

No sé hasta que punto este film es conocido, pero si no has oído hablar de él y te gusta el cine que se aparta de la norma, es posible que te sorprenda. De todos modos, como he dicho antes, esta es una película que imagino tendrá una audiencia reducida pero espero poder aumentarla aunque sea con solo un espectador más.


14 ene. 2014

Creature with the Atom Brain

 
El novelista y guionista Curt Siodmark, autor de El cerebro de Donovan y guionista de las clásicas El hombre lobo (The Wolf Man, George Waggner, 1941) y Yo anduve con un zombie (I Walked with a Zombie, Jacques Tourneur, 1943); y el director Edward L. Cahn, director de La invasión de los hombres del espacio (Invasion of the Saucer Men, 1957) y la seminal El terror del más allá (It! The Terror from Beyond Space, 1958) nos ofrecieron en 1955 otro gran título de culto con Creature with the Atom Brain. Film inmortalizado en forma de canción por el legendario Roky Erickson, un fantástico tema que utiliza diálogos de la película, incluido en su obra maestra The Evil One que también incluye una canción homenaje a Yo anduve con un zombie:


Frank Buchanan (Michael Granger) ha planeado una sangrienta venganza contra aquellos que provocaron que fuera a la cárcel. Una venganza hecha posible gracias a los experimentos del doctor Steigg (Gregory Gay), que ha ideado un modo para reanimar cadáveres usando energía atómica. El capitán Harris (S. John Launer) y el doctor Walker (Richard Denning) serán los encargados de poner fin a los asesinatos perpetrados por las criaturas con cerebro atómico.


Esta película es pura ciencia ficción cincuentera en su mejor momento. El argumento bebe de clásicos temas como la criatura de Frankenstein, pero con el toque atómico que caracterizaba las películas de la época. Es un argumento que, además, mezcla elementos de diferentes géneros, como son el terror y el cine criminal. Una mezcla que funciona gracias a la dirección de Cahn y el guion de Siodmark, pero también al trabajo de los actores. Denning, un rostro familiar para los aficionados gracias a sus papeles en La mujer y el monstruo (Creature from the Black Lagoon, Jack Arnold, 1954) e Invasores de otros mundos (Target Earth, Sherman A. Rose, 1954), encarna a la perfección el típico héroe de los 50, un científico que es también un hombre de acción.

Esta fantástica película, que el póster asegura que se basa en hechos científicos así que debe ser verdad, apenas dura 70 minutos. Todos llenos de entretenimiento. El film va escalando la amenaza de las criaturas con el cerebro atómico progresivamente, de modo que lo que empieza como una simple venganza acaba suponiendo una amenaza para toda la ciudad. Todo ello sin efectos especiales particularmente llamativos, de hecho se usa metraje de archivo en algún momento, pero como estas criaturas tienen aspecto normal, salvo una cicatriz donde les abrieron el cráneo, resultan más creíbles que si hubieran utilizado algún maquillaje de bajo presupuesto.

El film empieza fuerte, una de las criaturas cometiendo un asesinato, y no decae en ningún momento. Las escenas de entrañable vida doméstica cincuentera y las explicaciones pseudocientíficas no paran la película, más bien permiten al espectador tomar un respiro. Para los aficionados a este tipo de películas, este film es muy recomendable.
 

13 ene. 2014

Orgía de sangre (Baron Blood aka Gli orrori del castello di Norimberga)

En 1972, Mario Bava estrenó Orgía de sangre (Baron Blood), conocida con el poco agraciado título Gli orrori del castello di Norimberga en Italia, un film con el cual el maestro regresaba al terror gótico que le había dado fama pero añadiéndole un toque moderno.

El joven Peter Kleist (Antonio Cantafora) viaja hasta Austria para familiarizarse con el pasado ancestral de su familia. Allí es recibido por su tío, el doctor Karl Hummel (Massimo Girotti), el cual le habla de un terrible antepasado suyo: el barón Otto von Kleist, más conocido como el "barón sangriento". El doctor también le presenta a Peter a la joven estudiante de arquitectura Eva Arnold (Elke Sommer), que trabaja en las obras de restauración del antiguo castillo del malvado barón. Peter y Eva, leyendo un antiguo pergamino, resucitan al barón que inmediatamente empieza a continuar sus sangrientas actividades. Con el pergamino destruido, ¿podrán Peter y Eva detener los terribles crímenes del barón?

Bava, en un principio, no estaba muy interesado en volver al terror gótico. Terminada la fantástica reinvención del giallo que fue Bahía de sangre (Reazione a catena, 1971), Bava prefería seguir con material moderno. Sin embargo, la insistencia del productor Alfredo Leone hizo que finalmente Bava diera vida al guion de Vincent Fotre. La reticencia de Bava era comprensible, en los años 70 el estilo de terror gótico, que la Hammer y la AIP con sus adaptaciones de Edgar Allan Poe hicieron populares en los 60, se veía como algo pasado de moda.

Pero el film mezcla perfectamente los elementos góticos con los modernos, de modo que la película funcionó perfectamente en su momento, y lo sigue haciendo hoy. La fortuna quiso que Leone insistiera en filmar en localizaciones auténticas, así que en lugar de crear el castillo del barón usando los típicos decorados de castillo ruinoso, se rodó en un auténtico castillo, lo que contribuyó enormemente a que la atmósfera de Baron Blood esté perfectamente lograda.

Bava, con su maestría visual, nos ofrece un gran espectáculo terrorífico lleno de fantásticos momentos. Uno de los más memorables es cuando se ve por primera vez el rostro del diabólico barón, iluminado brevemente por un relámpago. Sumado al increíble maquillaje obra de Carlo Rambaldi, el efecto es genial. Otro momento que me encanta es cuando el barón, interpretado por un especialista no acreditado, abre una dama de hierro en la que acaba de meter a una infortunada víctima y vemos el interior lleno de sangre y trozos de carne pegados a las afiladas púas del interior.

La edición en Blu-ray de Arrow Films asegura que se incluyen tres versiones distintas de la película, pero en realidad se trata de dos y media. Es decir, se incluye la versión italiana, con el título antes mencionado que el productor odiaba, y la versión europea, que es la misma que la italiana solo que doblada al inglés y con los títulos de crédito también en inglés, así que no es que sea realmente una versión distinta. Además se incluye la versión americana, que sí es distinta. En esta versión distribuida por la AIP se cortaron 7 minutos de película, ya que el productor Samuel Z. Arkoff pensaba que era demasiado larga; se hizo un nuevo doblaje adaptado al inglés americano y se cambió la supercool banda sonora de Stelvio Cipriani por una más típica de película de terror compuesta por Les Baxter.

De las tres, la que yo prefiero es la italiana, ya que el doblaje europeo inglés no es muy bueno. La versión americana resulta interesante como curiosidad, la banda sonora de Les Baxter no está mal, pero es mejor la versión completa del film.

Baron Blood es una pequeña maravilla que disfruté enormemente. Además de lo ya mencionado, cuenta con la presencia de Nicoletta Elmi, más conocida por los aficionados al cine de terror como La Espeluznante Niña Pelirroja de las Pelis Italianas (seguro que la reconocéis en el tráiler). En definitiva, un film para pasarlo deliciosamente mal.


10 ene. 2014

La gran revancha (Grudge Match)

 
Ya podéis leer en Underbrain mi crítica de La gran revancha (Grudge Match, Peter Segal, 2013). Es posible que las condiciones del pase de prensa afectaran negativamente a mi opinión de la película, pero también es cierto que miré dos veces el reloj para ver cuánto quedaba para el final.

9 ene. 2014

Blood Diner


Delirante comedia gore creada como pseudosecuela/homenaje de Blood Feast (Herschell Gordon Lewis, 1963), Blood Diner (Jackie Kong, 1987) es histérica y pasada de vueltas, un concentrado de absurda diversión.

Los hermanos Michael y George Tutman (Rick Burks y Carl Crew) llevan un exitoso restaurante de comida vegetariana. El restaurante les sirve como tapadera para ocultar sus caníbales crímenes, ambos están empeñados en continuar el trabajo de su tío Anwar (Drew Godderis), que fue ejecutado por la policía a principios de los 60 cuando intentaba resucitar a la diosa Sheetar (Tanya Papanicolas). Para conseguir llevar a cabo la resurrección de Sheetar, los hermanos no se dedicarán simplemente a asesinar y mutilar atractivas mujeres, también han resucitado a su tío mediante la magia negra (por lo menos su cerebro y sus ojos). ¿Podrá la inepta policía detenerlos antes de que resuciten a la diosa?

Que os guste esta película depende bastante de vuestro sentido del humor y el tipo de cosas que os hagan gracia. Personalmente, esta película me hizo reír bastante con su estilo de comedia a lo Looney Tunes: los personajes se comportan como si fueran dibujos animados y el gore y la violencia están hechos de forma exagerada para que resulten cómicos. Para que os hagáis una idea, estos son algunos de los gags que me hicieron reír: Mark Shepard (Roger Dauer) es un policía idiota que cada vez que suelta alguna tontería su capitán no puede reprimir las ganas de golpearle; George va camino de un asesinato cuando ve a un motorista en problemas, George lo atropella pero el motorista sobrevive y George debe atropellarlo varias veces para acabar con él; cuando los hermanos entran en un club para buscar víctimas, el portero les quiere impedir la entrada pero George lo coge y lo lanza a la calle, donde un coche le aplasta la cabeza, la gente en la cola se ríe mientras su compañero grita: ¡ey! ¿estás bien?; un momento en el cual una de las víctimas de los hermanos intenta conducir su coche cuando le acaban de cortar las manos.

Si es el tipo de humor que también os hace gracia, esta película os hará disfrutar de lo lindo. Abundan en ella todo aquello que hicieron grandes los 80, lo que, como no me canso de repetir, significa: grandes dosis de sangre, desmesurada violencia y desnudos gratuitos. En otras palabras, ofrece todo aquello que te esperarías de una secuela de Blood Feast rodada en los 80.

El film, además, tiene detalles curiosos que la hacen interesante, por si acaso las cómicas mutilaciones y las T&C no son bastante para vosotros. La película transcurre veinte años después de los eventos de Blood Feast, lo que la sitúan a principios de los 80. Esto sirve para parodiar y satirizar la estética ochentera y algunas de sus actitudes. También parodia las típicas buddy movies tan populares entonces con su caricaturesca pareja de policías.

Lo cierto es que no se me ocurre ninguna razón objetiva y puramente cinematográfica para recomendar esta película. Como ya he dicho antes, me hace reír de puro absurdo. Especialmente el clímax final, al que se le añade un bizarro conjunto musical y un montón de zombis. Mi aprecio por el film tal vez se deba a que la primera vez que la vi fue pasada la medianoche en la TV3, momento mágico para ver películas absurdas, pero lo cierto es que me divierte a cualquier hora del día. Espero que a vosotros también (en su versión no censurada, claro).


8 ene. 2014

Mondo Zombie (The Dead Next Door)

 
Esta espectacular película de terror zombi rodada con cuatro duros resulta aún mejor si la comparamos con la mayoría de las producciones del género que se han hecho en los últimos 14 años.

El doctor Bow (Lester Clark) crea un virus que es capaz de revivir a los muertos. El virus escapa y empieza a propagarse. Cinco años más tarde el problema zombi es cada vez más grave, así que la Patrulla Zombi 205 recibe la misión de viajar hasta Akron, Ohio, donde se encontraba el laboratorio de Bow para obtener la fórmula original del virus y crear así un antídoto. Las cosas no le serán fáciles a la Patrulla, ya que se topará con una secta religiosa que venera a los zombis comandada por el reverendo Jones (Robert Kokai) (el nombre es una clara referencia a la masacre de Guayana).
 
Mondo Zombie (The Dead Next Door, J. R. Bookwalter) fue rodada entre 1986 y 1989, pero no se editó en vídeo hasta 1993, momento en el cual de forma casi inmediata adquirió una enorme popularidad. Sirva de ejemplo lo popular que se hizo que no tardó en ser editada en España, no siendo muy difícil encontrarla en el videoclub del barrio, gracias a la gente de Gorgon Video y Manga films. En un videoclub fue donde la encontré yo, cuando todavía era un tierno adolescente. Impresionado, enseguida se la enseñé a los amigos y todos disfrutamos con esta épica llena de sangre y tripas. Creo que solo se me ocurre otro caso de película que, sin necesidad de Internet ni nada, adquirió tan rápida popularidad gracias a su excesiva naturaleza: la genial Historia de Ricky (Lik Wong, Ngai Choi Lam, 1991).

Bookwalter dirigió, editó, escribió, produjo, musicó y también trabajó en los efectos especiales de la película. Además la mayoría del reparto hizo también otros trabajos tras la cámara. Esto es para que veáis que fue una película hecha por amor al arte, un homenaje a las grandes películas zombis que los fans habíamos disfrutado hasta entonces. Por otro lado, Bookwalter también recibió la ayuda de la familia Evil Dead: Sam Raimi ayudó al director como productor ejecutivo, Bruce Campbell hizo algunos doblajes para el film y Scott Spiegel hace un breve papel en el film.

Bookwalter no oculta sus influencias: las celebra. Hay diversos personajes cuyos nombres son homenajes: Raimi, Carpenter, Savini... En un momento, se puede ver escrito en una pared: Romero es el rey. Un guiño al George A. Romero, cuyo film El día de los muertos (Day of the Dead, 1985), en el cual Bookwalter hizo de extra, es uno de los que influyó en The Dead Next Door.

Menciono los abundantes homenajes porque el film no se limita a ser un refrito de lo hecho anteriormente y tiene suficiente personalidad propia como para ser valorada por sus propios méritos (¿lo ves The Walking Dead? Así es cómo se hace). El principal para mí es que con muy poco dinero el director consiguió hacer una película muy ambiciosa y complicada, con unos fantásticos efectos especiales. El film tiene también otras cosas a su favor: toques muy divertidos como el grupo de manifestantes pro-zombis y los zombis con bozal que pasean como si fueran perros, mezcla de zombis rápidos y lentos, un ritmo endiablado, un argumento interesante y resulta entretenida de principio a fin.

En definitiva, este es un film imprescindible para los aficionados al género. Un film que demuestra que no se necesita un gran presupuesto para hacer una gran película, por lo menos cuando se tiene talento e imaginación.


7 ene. 2014

Cosecha maldita (The Vineyard)

 
Cosecha maldita (The Vineyard, James Hong, William Rice, 1989) es una curiosa película de serie B que en su día podía alegrar la tarde de cualquier adolescente que buscara algo curioso en el videoclub con su demencial mezcla de elementos bizarros.

El doctor Elson Po (Hong) es un prestigioso vinicultor, famoso por la excelente calidad de sus vinos. Lo que el público -obviamente- no sabe es que Po utiliza la sangre de inocentes víctimas (preferiblemente atractivas mujeres) para crear un brebaje que le proporciona vida eterna, mientras lo siga bebiendo. Una vez se les ha quitado toda esencia vital, sus víctimas permanecen enterradas en su viñedo, transformadas en zombis (curiosamente, mientras que la mayoría de víctimas que se nos presentan son atractivas féminas con poca ropa, la mayoría de los zombis son hombres). Para crear más pócima vital invita a un grupo de aspirantes a actores a su aislada isla con la promesa de participar en un casting para una película, sin saber que serán las próximas víctimas de los experimentos del malvado doctor Po.

El atractivo de este film reside no en su algo plana dirección, sino en su mezcla de folclore chino y elementos sacados de la literatura pulp. El origen de Po y sus prácticas se basan en leyendas orientales (Hong, además de codirigir e interpretar este film también fue uno de los guionistas y es muy conocido por interpretar al malvado Lo Pan en la clásica Golpe en la pequeña China [Big Trouble in Little China, John Carpenter, 1986]); mientras que la representación del resto de elementos terroríficos del film, como son los zombis, las mujeres encadenadas en un sótano y los malvados ayudantes de Po, parecen sacados de un relato de terror pulp, una mezcla de weird menace y las historias de Fu Manchú.

Es una lástima que este film se hiciera en el 89 en lugar de cuatro o cinco años antes, ya que se estrenó en una época en que la censura americana, ya muy harta de los excesos del género durante los 80, provocó/impuso una época de cine de terror poco o nada sangriento. En el caso de Cosecha maldita, esto se traduce en que a pesar de una decapitación, las muchas víctimas de Po y el ataque zombi que nos ofrece, es un film con casi nada de sangre.
 
A pesar de su limpieza hemoglobínica, el film se las arregla para resultar divertido. Las interpretaciones no son muy buenas y visualmente no es nada del otro mundo, pero entre leyendas chinas, zombis y ridículas peleas karatecas, el entretenimiento está asegurado.


6 ene. 2014

The Flesh Eaters

 
A ratos genial, a ratos mediocre, The Flesh Eaters (Jack Curtis, 1964) es una psicotrónica película de terror popular por ser una especie de protogore, ya que es muy sangrienta y gráfica teniendo en cuenta la época en que fue filmada.

Un piloto con problemas financieros, Grant Murdoch (Byron Sanders), acepta llevar a una borrachina actriz, Laura Winters (Rita Morley) la Lindsay Lohan de los 60, y a su guapa ayudante, Jan Letterman (Barbara Wilkin), a pesar de los informes de mal tiempo. Una tormenta los obliga a aterrizar en una misteriosa isla. En esta isla se encontrarán con el profesor Peter Bartell (Martin Kosleck), que les ofrece su ayuda. Sin embargo, la ayuda del profesor Bartell no es del todo desinteresada: ha desarrollado unas bacterias carnívoras acuáticas que rodean la isla haciendo imposible su huida y espera ver como los tres visitantes son devorados por ellas.

Hay escenas y momentos de esta película que, si no fuese porque ya indico que es de los 60, podríais pensar que se trata de un film de los años 80. Por ejemplo, el prólogo: una joven pareja en un barco, jugueteando como hacen la jóvenes parejas. La chica pierde la parte de arriba del biquini y se lanza al agua, el chico la sigue pero no sale a la superficie. Ambos mueren horriblemente. En otra escena, el malvado Bartell hace que un beatnick (un protohippie) que ha llegado por accidente a la isla se beba un vaso lleno de bacterias carnívoras: los sangrientos resultados son inmediatos, culminando con un plano en el que el beatnick se aleja con su barca con un agujero en el cuerpo a través del cual podemos ver el mar.

Por supuesto, la cruda manera en que están hechas las escenas, junto al blanco y negro, le quitan impacto a estos momentos, pero no le restan diversión. Aunque para mí el momento álgido es cuando los protagonistas encuentran en la playa el esqueleto del chico que aparece en el prólogo. ¿Cómo sabemos que se trata del mismo chico? Porque el esqueleto todavía agarra el sujetador del biquini de la chica del prólogo. A eso lo llamo yo pasión. El film también nos ofrece toques de pura exploitation como es un flashback en un laboratorio nazi y una espectacular batalla con una infernal criatura, que el póster ya nos avisa que ningún humano normal podría concebir, afirmación con la que estoy completamente de acuerdo.

Toda esta locura hace que los momentos algo aburridos del film, en los que los personajes van de aquí para allá por la isla, y las no muy buenas interpretaciones queden en segundo plano. El resultado final es un film de serie B que en ocasiones parece adelantado a su tiempo, psicotrónico y bastante divertido.


3 ene. 2014

Joe Leland contra John McClane

 
¿Quién demonios es Joe Leland? Leland es el protagonista de la novela de Roderick Thorp Nothing Lasts Forever en la que se basó la clásica La jungla de cristal (Die Hard, John McTiernan, 1988), en la cual Leland se transformaría en John McClane. Con este artículo me gustaría expandir y tratar algunos temas que tuve que eliminar de mi artículo sobre la saga La jungla de cristal para que no quedase demasiado largo.

Los más listos de la clase pensarán que se trata de una comparativa de novela versus adaptación cinematográfica, pero se equivocan. Obviamente hablaré de las diferencias entre ambas obras, pero no se trata de ver cuál de las dos es mejor, sino más bien ver qué las hace diferentes.

Las diferencias más interesantes para mí son las que tienen que ver con tono y temas tratados, unas diferencias que sirven para reflejar las distintas épocas en que fueron creadas novela y película. Pero lo que llama la atención a primera vista son las diferencias entre los personajes: Leland es un policía retirado (que más o menos tiene la edad que tiene ahora Bruce Willis) que va a visitar a su hija, Stephanie, a la fiesta de navidad que organiza Klaxon Oil, compañía petrolífera en la que trabaja su hija, en su rascacielos; McClane es un policía relativamente joven que va a ver a su mujer a Los Ángeles con la esperanza de arreglar las cosas entre ellos aprovechando las fiestas.

Pero, como decía, las diferencias que me interesan no son estas diferencias más obvias. Lo que me llamó la atención a la hora de leer Nothing Lasts Forever tras haber visto muchas veces La jungla de cristal, es el tono más serio de la novela. La novela es seria, oscura y culmina en un final nihilista que recuerda al estilo Snake Plissken de arreglar las cosas. Leland se enfrenta a los terroristas que han tomado posesión del edificio con la voluntad de rescatar a su hija, pero en el proceso empieza a juzgar también las políticas empresariales de Klaxon Oil. Leland se ve atrapado entre dos frentes: los terroristas y los poderes que lo quieren fuera del edificio, más preocupados por salvar sus intereses económicos que a los rehenes.

El tono oscuro de la novela resulta inesperado además porque en la contracubierta del libro se vende como una versión literaria de La jungla de cristal con el mismo tono de acción y aventura. Además en el interior, cuando se habla de otras novelas del autor, se indica erróneamente que The Detective es una precuela de Nothing Lasts Forever cuando en realidad Nothing es una continuación de The Detective (en el sentido de que están protagonizadas por el mismo personaje).

Otro de los aspectos que me llamó la atención es que Leland no mata con la alegría que lo hace John McClane. Es una situación de vida o muerte, así que Leland es consciente de que ha de eliminar a los terroristas si quiere salvar a su hija, pero el hecho de acabar con la vida de un ser humano le pesa y hace que se pregunte hasta que punto es diferente de los asesinos a los que se enfrenta. Lo cual es un fuerte contraste con la forma desenfadada en la que McClane despacha a los terroristas, soltando el ocasional one liner.

Publicada originalmente en 1979, Nothing Lasts Forever resume el sentimiento cínico y nihilista que abundaba en los 70 en Estados Unidos, provocado por la desconfianza del ciudadano hacia su gobierno. Esto es algo que también hace La jungla de cristal pero con el amor por el exceso de los 80. Resulta simbólico que en el film los terroristas finjan tener una ideología revolucionaria de cara a la policía pero en realidad estén interesados simplemente en robar montañas de dinero. Una pasión por lo materialista que reinó en los 80 y cuyas consecuencias sufrimos todos hoy día.

Dejando de lado las diferencias de tono y los cambios hechos al protagonista, lo cierto es que la película es bastante fiel a la novela, trasladando a la pantalla los momentos más impactantes como el ataque del helicóptero. Pero resulta interesante como tener tonos diferentes hace que la novela y la película resulten tan distintas aunque los hechos que narran sean más o menos los mismos.

En todo caso, a los que desconozcan esta novela les recomiendo su lectura.


2 ene. 2014

Tromeo and Juliet

Hay gente que odia todo lo que hace Troma y hay gente que adora todo lo que hace Troma. En mi caso, depende de la película: algunas me han parecido geniales, otras me han parecido enormes truñacos. En el caso de Tromeo and Juliet (Lloyd Kaufman, 1996), me parece una película genial.

Para los que no lo sepan, Troma fue fundada a mediados de los 70 por Lloyd Kaufman y Michael Herz como compañía distribuidora de humildes filmes de terror, comedias sexuales, acción... Además del ocasional filme europeo de arte y ensayo. Poco a poco, también empezaron a producir sus propias películas, El vengador tóxico (The Toxic Avenger, Michael Herz, Lloyd Kaufman, 1984) probablemente sea de las más populares. Con el tiempo, estas producciones acabaron formando un universo propio, al estilo Marvel, centrado en la ciudad de Tromaville. Todas sus producciones se caracterizan por su abundancia de sangre, violencia, desnudos y humor grueso.

Tromeo and Juliet llegó con gran pompa al festival de Sitges cuando se estrenó, precedido por un inusitado éxito -para una película Troma- en festivales. Para mí fue el momento ideal, ya que hacía poco que me había empezado a aficionar a la Troma gracias a la edición en vídeo de sus películas más famosas por parte de Manga Films. Más tarde esta afición se enfrió debido a que algunas de sus películas me parecieron infumables y ahora, como he dicho, depende de la película pero ya no sigo todo lo que hacen. De todas formas, ya digo que Tromeo and Juliet llegó en un momento en que era particularmente receptivo a lo que hacía la Troma.

Punk, violenta, sangrienta, desagradable, obscena y muy divertida: Tromeo and Juliet es Troma en su mejor momento, cuando la mezcla de todos estos elementos funciona, creando un film provocador pero sin que parezca un niño de cinco años gritando "¡caca!" para escandalizar a sus padres. El guion de James Gunn (ver comentario de Kaufman abajo) transforma la clásica tragedia de Shakespeare en una épica llena de momentos surrealistas, fetichistas y demenciales, dando como resultado una de las versiones más originales que se han hecho nunca de una obra del clásico autor. No será tan buena como la versión de Franco Zeffirelli, pero desde luego le da un millón de vueltas a la versión de Baz Luhrmann (en algunos cines proyectaron Tromeo and Juliet pensando que era el film de Luhrmann, os remito de nuevo al comentario de Kaufman para más detalles).

Vista hoy día, la película se sigue manteniendo muy bien. Por lo menos, eso me parece a mí ya que sigue haciéndome reír. Pero si bien a mí me gusta mucho, me temo que no puedo recomendarla a todo el mundo, su naturaleza extrema la hace recomendable solamente a aquellos que les guste ver películas que no tienen miedo de ir demasiado lejos (aunque el tono de comedia pasada de vueltas suaviza los momentos más salvajes).



1 ene. 2014

El día de la graduación (Graduation Day)

El día de la graduación (Graduation Day, Herb Freed, 1981) es un slasher estrenado en el momento álgido del género, que hoy día es solo disfrutable gracias a sus altas dosis de cutreochenterismo. Fue distribuido en 1981 por la Troma, en sus días en que la distribuidora de filmes de serie B y arte-y-ensayo empezaba a darse a conocer también como productora. En esta ocasión repito que simplemente ejerció tareas de distribución, El día de la graduación no tiene el toque tromático que caracteriza las producciones de la última auténtica productora independiente.

Como he dicho se estrenó en 1981, eso quiere decir que básicamente es una película que aprovechaba el éxito de La noche de Halloween (Halloween, John Carpenter, 1978) y copiaba el modelo Viernes 13 (Friday the 13th, Sean Cunningham, 1980); básicamente el film es un whodunnit: un asesino misterioso acaba con los personajes uno a uno, hasta que al final se revela su identidad en un enfrentamiento con el/la último/a superviviente.

El film empieza en la última carrera que hace Laura Ramstead (Ruth Ann Llorens): muere de un coágulo en el cerebro después de darle la victoria al equipo de su instituto. Dos meses después, la hermana de Laura, Anne (Patch Mackenzie), vuelve a casa para recoger el título y el trofeo de su hermana y hacerle un homenaje. Su regreso coincide con una serie de misteriosas muertes: alguien está asesinando al equipo de atletismo del instituo, y no se detendrá hasta que estén todos muertos.

Las interpretaciones que nos ofrece el reparto de Graduation Day no son nada del otro mundo. Christopher George interpreta al entrenador George Michaels, aunque al principio me costó reconocerlo ya que no aparece fumando su habitual cigarro, y es el único que destaca, así que ya os podéis imaginar el nivel del resto. Linnea Quigley aparece en un breve papel, esta fue una de sus primeras apariciones, pero tiene tiempo de hacer aquello por lo que se ha convertido en una Scream Queen.

El desarrollo del argumento tampoco es particularmente interesante, a pesar de la multitud de falsos sospechosos que nos presentan, el interés por averiguar la identidad del asesino mientras dura la película es más bien bajo por parte del espectador.

Pero, como he dicho al principio, lo que hace de Graduation Day un film entretenido son cualidades que poco tienen que ver con su calidad cinematográfica. Los asesinatos, aunque no muy espectaculares, están bien hechos y bien rodados, con algunos muy exagerados y divertidos. A lo largo de la película, el director Freed y el editor Martin Jay Sadoff deciden experimentar con la edición para transmitir emociones y sensaciones al espectador, lo que se traduce en un estilo epiléptico y videoclipero con momentos bastante tronchantes. La banda sonora es deliciosamente ochentera, llegando el clímax durante la fiesta de graduación en la que los estudiantes se montan una especie de disco de patines y ameniza la función una banda llamada Felony: malísimos y superkistch.

También destaca el muy logrado tramo final que le da a la película una muy buena conclusión. Por supuesto sin ninguna lógica ni sentido común, es lo que la hace buena.

Si os gustan los slashers y las películas malibuenas, echadle un vistazo a Graduation Day. Puede que os proporcione unas cuantas risas.