1 ene. 2014

El día de la graduación (Graduation Day)

El día de la graduación (Graduation Day, Herb Freed, 1981) es un slasher estrenado en el momento álgido del género, que hoy día es solo disfrutable gracias a sus altas dosis de cutreochenterismo. Fue distribuido en 1981 por la Troma, en sus días en que la distribuidora de filmes de serie B y arte-y-ensayo empezaba a darse a conocer también como productora. En esta ocasión repito que simplemente ejerció tareas de distribución, El día de la graduación no tiene el toque tromático que caracteriza las producciones de la última auténtica productora independiente.

Como he dicho se estrenó en 1981, eso quiere decir que básicamente es una película que aprovechaba el éxito de La noche de Halloween (Halloween, John Carpenter, 1978) y copiaba el modelo Viernes 13 (Friday the 13th, Sean Cunningham, 1980); básicamente el film es un whodunnit: un asesino misterioso acaba con los personajes uno a uno, hasta que al final se revela su identidad en un enfrentamiento con el/la último/a superviviente.

El film empieza en la última carrera que hace Laura Ramstead (Ruth Ann Llorens): muere de un coágulo en el cerebro después de darle la victoria al equipo de su instituto. Dos meses después, la hermana de Laura, Anne (Patch Mackenzie), vuelve a casa para recoger el título y el trofeo de su hermana y hacerle un homenaje. Su regreso coincide con una serie de misteriosas muertes: alguien está asesinando al equipo de atletismo del instituo, y no se detendrá hasta que estén todos muertos.

Las interpretaciones que nos ofrece el reparto de Graduation Day no son nada del otro mundo. Christopher George interpreta al entrenador George Michaels, aunque al principio me costó reconocerlo ya que no aparece fumando su habitual cigarro, y es el único que destaca, así que ya os podéis imaginar el nivel del resto. Linnea Quigley aparece en un breve papel, esta fue una de sus primeras apariciones, pero tiene tiempo de hacer aquello por lo que se ha convertido en una Scream Queen.

El desarrollo del argumento tampoco es particularmente interesante, a pesar de la multitud de falsos sospechosos que nos presentan, el interés por averiguar la identidad del asesino mientras dura la película es más bien bajo por parte del espectador.

Pero, como he dicho al principio, lo que hace de Graduation Day un film entretenido son cualidades que poco tienen que ver con su calidad cinematográfica. Los asesinatos, aunque no muy espectaculares, están bien hechos y bien rodados, con algunos muy exagerados y divertidos. A lo largo de la película, el director Freed y el editor Martin Jay Sadoff deciden experimentar con la edición para transmitir emociones y sensaciones al espectador, lo que se traduce en un estilo epiléptico y videoclipero con momentos bastante tronchantes. La banda sonora es deliciosamente ochentera, llegando el clímax durante la fiesta de graduación en la que los estudiantes se montan una especie de disco de patines y ameniza la función una banda llamada Felony: malísimos y superkistch.

También destaca el muy logrado tramo final que le da a la película una muy buena conclusión. Por supuesto sin ninguna lógica ni sentido común, es lo que la hace buena.

Si os gustan los slashers y las películas malibuenas, echadle un vistazo a Graduation Day. Puede que os proporcione unas cuantas risas.


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